La Chequera del Banco de la Fe/31 de Enero
Por Charles H. Spurgeon
31 de Enero
“El Dios mío me oirá.” Miqueas 7: 7.’
Los amigos podrían ser desleales, pero el Señor no se apartará del alma
agraciada; por el contrario, Él oirá todos sus deseos. El profeta dice: “De la que
duerme a tu lado cuídate, no abras la boca;… y los enemigos del hombre son los
de su casa.” Este es un lamentable estado de cosas; pero aun en tales casos el
Mejor Amigo permanece fiel, y podemos contarle todo nuestro dolor.
Nuestra sabiduría consiste en mirar al Señor, y no altercar con hombres o
mujeres. Si nuestras súplicas amorosas son desdeñadas por nuestros propios
parientes, confiemos en el Dios de nuestra salvación, pues Él nos oirá. Nos oirá
con mayor razón por causa del desafecto y la opresión de los demás, y muy
pronto tendremos motivo de clamar: “Tú, enemiga mía, no te alegres de mí.”
Puesto que Dios es el Dios vivo, Él puede oír; puesto que es un Dios amante, Él
oirá; puesto que Él es el Dios del pacto, se ha obligado a oírnos. Si cada uno de
nosotros pudiera dirigirse a Él como “Dios mío”, podríamos decir con absoluta
certeza: “El Dios mío me oirá.” ¡Ven, entonces, oh corazón sangrante, y deja que
tus tristezas se denuncien solas delante del Señor tu Dios! Voy a arrodillarme en
secreto, y a susurrar internamente: “El Dios mío me oirá”.