Biblia

Oración para los que viven fuera de su tierra

Oración para los que viven fuera de su tierra

Por: Guillermo Serra

Sal de tu tierra[1]

Abandonar las raíces más profundas

Renovar la identidad en la inseguridad

Caminar incierto hacia la certeza

Contar estrellas[2] con frío y humildad

Avanzar lentamente con la misma fe

Confiar en el escudo[3] del silencio[4] de Dios

Encontrar la plenitud en su amistad

Contar estrellas con fuego y verdad

Sacrificar lo más tierno y querido

Recibirlo nuevamente en fidelidad

Escuchar el eco de ese “Sal de tu tierra”

Contar estrellas con lágrimas[5] y generosidad

Sal de tu tierra, hazte peregrino del Amor

Sigue a tu padre Abraham

Sus huellas te guiarán hacia las estrellas

Cuéntalas si puedes y al final ya llegarás

A la tierra prometida de Jesús

Tu cielo hecho promesa de fidelidad

[1] Yahveh dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición (Gn 12,1-2)

[2] Levanta la mirada al cielo y cuenta si puedes las estrellas. Así será tu descendencia” (Gn 15,5)

[3] No temas Abrán, yo soy tu escudo (Gn 15,1)

[4] Verdaderamente tú eres un Dios escondido (Is 45,15)

[5] De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre! (Salmo 56,9)

 

Peregrino voy por este mundo

Dejé mi tierra hace tiempo y voy buscando una meta

Lugar de mi sentido y de mi descanso

Como peregrino pasos doy confiando en el camino

Más sé que el camino es la huella del que me llama

Me canso sí de tanto andar y no encontrar sentido

Muchas veces pienso en el regreso a mi lugar de origen

Vivir sin salir de sí es más fácil y menos peligroso

Sentirse seguro en el yo enorgullecido

Necesito un signo que venza mis dudas

Una señal que me haga volar sin preguntar

Mi camino marcar para no dar marcha atrás

Compartir conmigo un poco de pan y una amistad

Sal de tu cielo si es que vives allá a lo lejos

Mi soledad me pesa y me enloquece cada día

Adelante quiero ir pero ya no se ser peregrino

Busco al que me llama y me deja siempre herido

Tengo sed de ti y de tu destino

Háblame tú que me llamas peregrino

Pon tu tienda divina junto a la mía

Necesito un hermano para contar estrellas

Y soportar el peso del camino

 

(Del libro Jesús a mi alma. Autor: P. Guillermo Serra, L.C.)

Artículo originalmente publicado por padreguillermoserralc.blogspot.it