{"id":10577,"date":"2016-03-11T19:37:11","date_gmt":"2016-03-12T00:37:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-tu-economia-va-en-picada-debes-hacer-algo-hoy\/"},"modified":"2016-03-11T19:37:11","modified_gmt":"2016-03-12T00:37:11","slug":"si-tu-economia-va-en-picada-debes-hacer-algo-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-tu-economia-va-en-picada-debes-hacer-algo-hoy\/","title":{"rendered":"Si tu econom\u00eda va en picada \u00a1debes hacer algo hoy!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"> \tCuando hurg&oacute; sus bolsillos&mdash;primero con curiosidad y luego con desesperaci&oacute;n&#8211;, Roberto descubri&oacute; que apenas ten&iacute;a unas monedas, y luego se dirigi&oacute;, febril, hacia el interior de su billetera en la que &uacute;nicamente encontr&oacute; los documentos de identidad y unas cuantas tarjetas de presentaci&oacute;n. &ldquo;Dios m&iacute;o, otra vez me qued&eacute; sin dinero&rdquo;, murmur&oacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tLlevaba varios meses en la misma situaci&oacute;n. Un ciclo que parec&iacute;a interminable. Su fuerza de voluntad se manten&iacute;a firme en un trayecto no mayor de doscientos metros: desde que sal&iacute;a del banco, despu&eacute;s de cobrar su quincena, hasta que pasaba frente a la vitrina de un almac&eacute;n, una librer&iacute;a, un restaurante o una venta de &ldquo;saldos&rdquo;. Compraba cosas que no necesitaba, simplemente porque ten&iacute;an un r&oacute;tulo de colores que dec&iacute;a: &ldquo;Rebajas&rdquo;. Muchas veces se encontr&oacute; echando la basura aquello que cuatro meses parec&iacute;a novedoso y que descubri&oacute;, no ten&iacute;a mucha utilidad en su hogar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl com&uacute;n denominador era que, pasados dos d&iacute;as&mdash;a lo sumo&#8211; despu&eacute;s de recibir su salario quincenal, se quedaba sin un peso y luego se ve&iacute;a asimismo frente al calendario de pared que fij&oacute; en su oficina, auscultando qu&eacute; d&iacute;a era y deseando en lo m&aacute;s profundo de su ser, que llegaran el 15 o el 30.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&ldquo;Jam&aacute;s podr&eacute; salir de esta crisis&rdquo;, se repiti&oacute; mientas sacaba, furtivamente, como si alguien estuviera mir&aacute;ndolo y estuviera a las puertas de asestarle un rega&ntilde;o, la tarjeta de cr&eacute;dito para hacer un avance de dinero y cubrir lo que le faltaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&iquest;Qu&eacute; plantea la ciencia?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAl referirse a los fen&oacute;menos de los compradores compulsivos, a&uacute;n a costa de que su inclinaci&oacute;n les lleve a endeudarse para despu&eacute;s lamentarse por las decisiones erradas, los cient&iacute;ficos aseguran que es una inclinaci&oacute;n con origen en las hormonas. Sic&oacute;logos de la Universidad de Hertfordshire, en Inglaterra, descubrieron que muchas personas&mdash;especialmente mujeres&mdash;compran y compran, dando rienda suelta a un deseo que consideran irrefrenable, para despu&eacute;s sentirse culpables de lo que hicieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPor ejemplo, la investigaci&oacute;n realizada entre 443 mujeres con edades que oscilan de los 18 a 50 a&ntilde;os para identificar sus h&aacute;bitos de compras y que fue presentado en la conferencia de la Sociedad Sicol&oacute;gica Brit&aacute;nica, revela que cerca del 65 admitieron haber gastado compulsivamente cuando atravesaban las &uacute;ltimas etapas de su ciclo menstrual. El 55 dijeron haber gastado alrededor de 40 d&oacute;lares, y un n&uacute;mero reducido aunque no menos significativo, reconocieron que dispararon sus adquisiciones y deudas en m&aacute;s de 350 d&oacute;lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tLos investigadores se&ntilde;alaron que el comportamiento se da diez d&iacute;as antes de la menstruaci&oacute;n en las mujeres y durante el per&iacute;odo. &ldquo;Es algo hormonal&mdash;dijo la profesora Karen Pince, de la Universidad de Hertfordshire, en nota que public&oacute; la BBC &#8211;. Durante el ciclo experimentamos aumentos repentinos y fluctuaciones en las hormonas que afectan la parte del cerebro vinculada a las emociones y al control inhibitorio&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn el caso de los hombres la compulsi&oacute;n por comprar, aunque se endeuden hasta m&aacute;s no poder, se produce por vac&iacute;os internos e incluso complejos, que buscan llenar y superar a partir de la sensaci&oacute;n de &ldquo;tener&rdquo;. A este hecho se suma la influencia de la sociedad de consumo que &ldquo;valora&rdquo; a alguien por el celular que usa, el traje que viste o el auto en el que se moviliza. De ah&iacute; que muchos caballeros parecen desplazarse en una pista sin fin en la carrera por endeudarse para ganar cierto estatus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tMida las consecuencias de lo que hace<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tUn pasaje revelador acerca de los enormes perjuicios de endeudarse, lo hallamos en el segundo libro de Reyes, cap&iacute;tulo 4, cuando la viuda de un siervo de Dios quien se hab&iacute;a endeudado pero falleci&oacute;, acude a Eliseo en procura de ayuda. Una situaci&oacute;n compleja. Estaban en peligro los hijos de aquella mujer a quienes los acreedores quer&iacute;an llevarse como prenda de pago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl siervo de Dios le mand&oacute; traer vasijas y con un poco de aceite se llenaron. S&oacute;lo ces&oacute; cuando terminaron las vasijas. &ldquo;La mujer fue y se lo cont&oacute; al hombre de Dios, quien le mand&oacute;: &laquo;Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podr&aacute;n vivir t&uacute; y tus hijos.&raquo;&rdquo;(2 Reyes 4:7, Nueva Versi&oacute;n Internacional)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEndeudarnos, sin necesidad, acarrea consecuencias. Es algo que deber&iacute;amos pensar cuando sacamos la tarjeta de cr&eacute;dito. No es aconsejable gastar y gastar. Es una fuerza superior, que trata de gobernar nuestra siquis, y que vencemos no en nuestras fuerzas sino en las de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tOtra consideraci&oacute;n que le invito a atesorar en su coraz&oacute;n: no sea &ldquo;manos rotas&rdquo;, es decir, de aquellos que gastan y gastan sin pensar en el ma&ntilde;ana. Quien obra de esta manera, temprano o tarde terminar&aacute; en problemas. La Biblia nos sugiere dos cosas: evaluar en qu&eacute; invertimos cada peso y, comprometernos a pagar las deudas que asumimos: &ldquo;Unos dan a manos llenas, y reciben m&aacute;s de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria.&rdquo;(Proverbios 11:24, Nueva Versi&oacute;n Internacional)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&iexcl;No se deje arrastrar por los deseos del coraz&oacute;n, que al fin y al cabo son enga&ntilde;osos, cuando se trata de comprar! Pero algo m&aacute;s, un tercer principio que debe valorar enormemente: no salga de fiador por nadie. No es algo caprichoso, Dios mismo lo recomend&oacute; a Su pueblo: &ldquo;No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas&hellip;&rdquo;( Proverbios 22:26, Nueva Versi&oacute;n Internacional)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tNuestra responsabilidad: el punto de equilibrio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tConfieso que conozco poco de temas financieros. Recuerde que estudie periodismo y, de otra parte, la carrera profesional de teolog&iacute;a. Nada de n&uacute;meros. Pero a ra&iacute;z del manejo econ&oacute;mico en la iglesia y tras consultar una y otra vez a la Contadora, me insist&iacute;a en algo que ya no es algo nuevo en mi presupuesto mental: el punto de equilibrio. Ese estado en el que los gastos est&aacute;n acompasados con lo que entra. No excederse a uno u otro margen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tIgual debe ocurrir con nuestras finanzas personales. No debemos endeudarnos sin necesidad. Vivir con lo que tenemos y si Dios da m&aacute;s, a &Eacute;l la gloria, aprender a administrar bien cada peso. Las deudas no son aconsejables, como escribi&oacute; el ap&oacute;stol Pablo: &ldquo;La responsabilidad hacia los dem&aacute;s No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al pr&oacute;jimo ha cumplido la ley. &rdquo;(Romanos 13:8, Nueva Versi&oacute;n Internacional)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tLo aconsejable en todos los casos, es invertir con el dinero que tenemos sin acudir a las deudas. Dios es nuestro proveedor y sin duda, nos abrir&aacute; las puertas cuando queramos comprar algo. Las Escrituras ense&ntilde;an que si somos fieles, &Eacute;l colmar&aacute; los deseos de nuestro coraz&oacute;n (Salmo 37:4)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEs necesario romper el ciclo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tLas <a href=\"http:\/\/www.repaircreditnow.net\">deudas<\/a> son una atadura. Al menos aquellas en las que nos vemos inmersos, no tanto porque requiramos comprar algo, sino por ese af&aacute;n, casi de avaricia, de tener m&aacute;s y m&aacute;s. Un ejemplo es la situaci&oacute;n de bonanza que se produjo hace pocos a&ntilde;os en los Estados Unidos y que llev&oacute; a disparar las l&iacute;neas de cr&eacute;dito. Todos compraron de todo. Ahora, en medio de la recesi&oacute;n que azota el mundo, se encuentran al borde del desespero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPrecisamente hace pocos d&iacute;as escuchaba de personas, otrora adineradas, que abandonaban sus propiedades en diferentes ciudades y dejaban los yates a la deriva porque no ten&iacute;an c&oacute;mo pagar su mantenimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl primer y m&aacute;s grande paso para salir de las deudas es entender que constituyen una atadura. Dios es nuestro proveedor. &Eacute;l lo dijo muy claro a trav&eacute;s del rey Salom&oacute;n: &ldquo;La bendici&oacute;n del SE&Ntilde;OR trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.&rdquo;(Proverbios 10:22, Nueva Versi&oacute;n Internacional) Nos transmite una ense&ntilde;anza sumamente valiosa: Si queremos algo, el Se&ntilde;or mismo nos lo proveer&aacute;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tHay tres recomendaciones que comparto con usted: La primera, saque primero el dinero de sus gastos fijos y s&oacute;lo deje la cantidad, aunque sea m&iacute;nima, de lo que puede invertir en &ldquo;aquello que lo tienta&rdquo;. Gu&aacute;rdela en un sitio especial. Ser&aacute; su ba&uacute;l de gastos innecesarios. La segunda, trate de evitar esos sitios en los que siente que invariablemente sabe que gastar&aacute; en lo que no necesita, y la tercera, si se enamor&oacute; de alg&uacute;n objeto y piensa que &ldquo;debe tenerlo&rdquo;, dese al menos dos o tres d&iacute;as antes de oficializar la compra. Puedo asegurarle que &ldquo;la fiebre&rdquo; pasar&aacute; y terminar&aacute; no adquiriendo aquello que consideraba muy necesario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPero, en medio de todo, siempre vuelva su mirada al Se&ntilde;or Jesucristo y p&iacute;dale la fortaleza necesaria para vencer. Recuerde que lo ideal es que todo cuando compremos, sea en dinero contante y sonante, sin acudir a cr&eacute;ditos. &iexcl;Con ayuda de Dios podr&aacute; lograrlo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando hurg&oacute; sus bolsillos&mdash;primero con curiosidad y luego con desesperaci&oacute;n&#8211;, Roberto descubri&oacute; que apenas ten&iacute;a unas monedas, y luego se dirigi&oacute;, febril, hacia el interior de su billetera en la que &uacute;nicamente encontr&oacute; los documentos de identidad y unas cuantas tarjetas de presentaci&oacute;n. &ldquo;Dios m&iacute;o, otra vez me qued&eacute; sin dinero&rdquo;, murmur&oacute;. Llevaba varios meses &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/si-tu-economia-va-en-picada-debes-hacer-algo-hoy\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSi tu econom\u00eda va en picada \u00a1debes hacer algo hoy!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10577","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10577"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10577\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}