{"id":1130,"date":"2015-11-30T19:28:55","date_gmt":"2015-12-01T00:28:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-un-hermano-cae\/"},"modified":"2015-11-30T19:28:55","modified_gmt":"2015-12-01T00:28:55","slug":"cuando-un-hermano-cae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-un-hermano-cae\/","title":{"rendered":"Cuando un hermano cae"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tG&aacute;latas 6:1<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tTodos los cristianos estamos expuestos a tropezar, y la Palabra de Dios ofrece tres razones bien definidas de por qu&eacute; somos propensos a esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tI. El pecado dentro de nosotros<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn primer lugar, las Escrituras nos muestran que el principio del pecado a&uacute;n se encuentra dentro de nosotros. Sin importar lo consagrados a Cristo que seamos, o lo bien que podamos entender la actividad del Esp&iacute;ritu Santo, hay un principio activo de pecado que se agazapa en nuestros corazones. Pablo describe as&iacute; la confusi&oacute;n que &eacute;ste puede crear:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&ldquo;Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero este hago. Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en m&iacute;. As&iacute; que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal est&aacute; en m&iacute;&rdquo; (Romanos 7:19-21)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPablo no est&aacute; dando a entender que el pecado sea m&aacute;s fuerte que el poder del Esp&iacute;ritu Santo que habita en nosotros, sino que est&aacute; haciendo la observaci&oacute;n de que &eacute;ste, el mal, todav&iacute;a existe y ejerce una fuerte atracci&oacute;n hacia abajo. Los creyentes podemos resistirnos, y vencer el poder del pecado gracias a la vida victoriosa de Cristo, pero hay una batalla que librar; y por m&uacute;ltiples razones, no siempre participamos en el triunfo, que es nuestro mediante el sacrificio de Cristo Jes&uacute;s en la Cruz del Calvario. 1&ordf; Corintios 15:57 &ldquo;Mas &aacute; Dios gracias, que nos da la victoria por el Se&ntilde;or nuestro Jesucristo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tII. Un enemigo impresionante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn segundo lugar, tropezamos porque tenemos un enemigo que procura devorarnos, disuadirnos y desviarnos. 1&ordf; Pedro 5:8 &ldquo;Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual le&oacute;n rugiente, anda alrededor buscando &aacute; quien devore&rdquo;.Se le conoce por varios nombres: el pr&iacute;ncipe de este mundo, el pr&iacute;ncipe de la potestad del aire, el adversario, el acusador de los hermanos, es decir, Satan&aacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&Eacute;l siempre est&aacute; ah&iacute; para hostigarnos, tentarnos, presionarnos, y hacer que fracasemos. Se trata del acusador de los hermanos, no de los incr&eacute;dulos. Debido a que no pudo cegarnos en cuanto a la verdad para salvaci&oacute;n, tratar&aacute; de hacer lo siguiente, que es lo que m&aacute;s le conviene: inutilizarnos, y dejarnos frustrados, desanimados y derrotados en cuanto a la vida y el servicio productivos se refiere. El meternos en pecado repetidas veces y hacer incursiones continuas a nuestras &aacute;reas m&aacute;s vulnerables de la personalidad o el car&aacute;cter, son t&aacute;cticas prioritarias que casi siempre dan resultado con gran eficacia. Por eso se nos advierte que debemos ser &ldquo;Templados y Velad&rdquo;. Templados, que significa: Moderados, Calmados, Sobrios; y la sobriedad implica que nosotros los cristianos no nos dejamos arrastrar por emociones o pasiones humanas, sino que mantenemos una perspectiva eterna sobre todos los asuntos de la vida. La sobriedad incluye conceptos como: constancia, dominio propio, claridad de la real existencia de un enemigo com&uacute;n. Velad: Una confianza firme en el cuidado soberano de Dios no significa que podemos vivir sin cautela. Las fuerzas malignas que arremeten contra nosotros los hijos de Dios, hacen necesario que nos mantengamos siempre alertas y a la defensiva. 1&ordf; Timoteo 5:6 dice: &ldquo;Por tanto, no durmamos como los dem&aacute;s; antes velemos y seamos sobrios&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tIII. Un sistema mundial diab&oacute;lico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn tercer lugar, vivimos en un sistema mundial diab&oacute;lico, completamente impregnado del esp&iacute;ritu detestable del maligno. Los libros, las artes, los gobiernos, la educaci&oacute;n, los negocios y la recreaci&oacute;n, todos son parte integral de lo que Pablo denominaba &quot;el presente siglo malo&quot; (G&aacute;latas 1:4). Este sistema mundano ca&iacute;do, es dirigido h&aacute;bilmente por el mismo Satan&aacute;s, y ataca a los creyentes, es decir, a los hijos de Dios por doquier en nuestra vida diaria. No podemos escaparnos de esto. Muchas veces seremos aborrecidos, despreciados, sufriremos burlas e incluso persecuciones; y aunque no somos del mundo, no hay duda de que estamos en &eacute;l. Juan 17: 14 al 18 &ldquo;Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreci&oacute;, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santif&iacute;calos en tu verdad: tu palabra es verdad. Como t&uacute; me enviaste al mundo, tambi&eacute;n los he enviado al mundo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEste tr&iacute;o de oposici&oacute;n es lo suficientemente imponente como para asestarnos ciertos golpes que nos pueden hacer caer. Cualquiera que diga: &quot;Nunca har&eacute; esto o aquello&quot;, est&aacute; en realidad preparando el terreno para una ca&iacute;da poco halagadora. Este modelo de justicia propia ha reducido la resistencia en ese campo particular, porque el individuo se apoya ahora en la autosuficiencia como l&iacute;nea de defensa contra un enemigo que es muy superior. Es como defender una fortaleza con una pistola de agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tIV. &iquest;Por qu&eacute; tropezamos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl ap&oacute;stol Pablo nos da la prescripci&oacute;n b&iacute;blica para perdonar a un hermano que ha ca&iacute;do.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&ldquo;Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el esp&iacute;ritu de mansedumbre; consider&aacute;ndote &aacute; ti mismo, porque t&uacute; no seas tambi&eacute;n tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid as&iacute; la ley de Cristo. Porque el que estima de s&iacute; que es algo, no siendo nada, &aacute; s&iacute; mismo se enga&ntilde;a. As&iacute; que cada uno examine su obra, y entonces tendr&aacute; gloria s&oacute;lo respecto de s&iacute; mismo, y no en otro. Porque cada cual llevar&aacute; su carga&rdquo; (G&aacute;latas 6:1-5)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tF&iacute;jese en la frase que Pablo usa:&rdquo;tomado en alguna falta&rdquo;, en otras palabras, &ldquo;sorprendido en alguna falta&quot;. La idea que se da en el idioma original es de una sorpresa, una falla. En otras palabras, cuando los cristianos pecamos, no es que andamos buscando cometer una trasgresi&oacute;n deliberadamente. En un momento de debilidad o indiferencia, cedemos, o somos enga&ntilde;ados por el mal. Somos heridos por el le&oacute;n rugiente que est&aacute; a nuestro lado, por no andar en un lugar seguro. Si conocemos la Biblia y el camino de Dios, as&iacute; como sus advertencias contra el pecado, &iquest;por qu&eacute; todav&iacute;a le damos mordiscos al fruto prohibido?, Y luego tenemos la desfachatez de decir &ldquo;El Se&ntilde;or me tent&oacute; y ca&iacute;&rdquo;; Santiago 1: 13 al 16 dice: &ldquo;Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni &eacute;l tienta &aacute; alguno: Si no que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atra&iacute;do, y cebado. Y la concupiscencia, despu&eacute;s que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. Amados hermanos m&iacute;os, no err&eacute;is&rdquo;. Con esta advertencia la pregunta sin duda es &iquest;Por qu&eacute; tropezamos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t1&ordm; Una vida descuidada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl primer factor que viene a la mente es que nos volvemos descuidados en nuestra vida cristiana. No tomamos en cuenta la amonestaci&oacute;n B&iacute;blica de que &quot;Ense&ntilde;&aacute;ndonos que, renunciando &aacute; la impiedad (irreverencia, apostas&iacute;a, indiferencia, infidelidad), y &aacute; los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada (moderada), justa y piamente (de forma piadosa)&quot; (Tito 2:12) con la seriedad que debi&eacute;ramos. Nos volvemos negligentes en hacer realidad las verdades que conocemos, y olvidamos tomar la clase de precauciones que normalmente deber&iacute;amos tomar, para no caer en las trampas de Satan&aacute;s. Hacemos de nuestro diario vivir una vida descuidada, sin lectura de la Palabra de Dios, sin oraci&oacute;n diaria y privada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPablo nos exhorta de esta manera: &quot;Mirad, pues, c&oacute;mo and&eacute;is avisadamente; no como necios, mas como sabios; Redimiendo el tiempo, porque los d&iacute;as son malos&rdquo; (Efesios 5:15-16) Esto quiere decir vivir con sabidur&iacute;a. Las personas descuidadas en su trabajo est&aacute;n propensas a tener accidentes que pudieron haberse evitado. Los cristianos que no desarrollan la oraci&oacute;n y tienen h&aacute;bitos de estudio flojos, y que no cultivan rasgos de car&aacute;cter disciplinados bajo la tutela del Esp&iacute;ritu Santo, son el blanco primordial de los dardos de fuego del enemigo. Juan 5:39 nos dice: &ldquo;Escudri&ntilde;ad las Escrituras, porque &aacute; vosotros os parece que en ellas ten&eacute;is la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t2&ordm; La ignorancia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tUna segunda raz&oacute;n es la ignorancia. Algunas veces no nos percatamos del pecado ni de c&oacute;mo act&uacute;a Satan&aacute;s. Otras veces ignoramos c&oacute;mo somos y c&oacute;mo reaccionamos ante ciertas circunstancias. Los escritores de la Biblia declaran muchas veces: &quot;No se&aacute;is ignorantes&quot;. Una de las claves de la vida victoriosa de Pablo en medio de la adversidad estaba en que &eacute;l no era ignorante de las estratagemas de Satan&aacute;s &ldquo;Porque no seamos enga&ntilde;ados de Satan&aacute;s: pues no ignoramos sus maquinaciones&rdquo; (2&ordf; Corintios 2:11). Nosotros tampoco deber&iacute;amos ignorarlas, y 1&ordf; Pedro 1: 14 y 15 agrega &ldquo;Como hijos obedientes, no conform&aacute;ndoos con los deseos que antes ten&iacute;ais estando en vuestra ignorancia; Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed tambi&eacute;n vosotros santos&#8230;..&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEsa es la raz&oacute;n por la que la Palabra de Dios nos desaf&iacute;a a &quot;proseguir a la meta&quot; (Filipenses 3:13 y 14). &ldquo;Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atr&aacute;s, y extendi&eacute;ndome &aacute; lo que est&aacute; delante, Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocaci&oacute;n de Dios en Cristo Jes&uacute;s&rdquo;. Hermanos y hermanas, no podemos contentarnos con lo que ya sabemos; necesitamos aprender much&iacute;simo de la Palabra de Dios, la Palabra de Verdad para mantenernos libres del yugo de pecado que procura siempre esclavizarnos; por lo tanto: &ldquo;La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabidur&iacute;a, ense&ntilde;&aacute;ndoos y exhort&aacute;ndoos los unos &aacute; los otros con salmos &eacute; himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Se&ntilde;or&rdquo; (Colosenses 3:16)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t3&ordm; El enga&ntilde;o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tUna tercera raz&oacute;n del tropiezo de los creyentes es el enga&ntilde;o. Como &aacute;ngel de luz, Satan&aacute;s nos atrae. &Eacute;l es astuto, sagaz y sigiloso, y puede esconder ingeniosamente, con una seducci&oacute;n encantadora, sus trampas asesinas. Si fue capaz de enga&ntilde;ar a Ad&aacute;n y Eva, quienes disfrutaban de una comuni&oacute;n perfecta y maravillosa con Dios el Creador, &iquest;qu&eacute; nos hace creer que nosotros podemos sobrepasar su astucia? 2&ordf; Corintios 11: 3 dice: &ldquo;Mas temo que como la serpiente enga&ntilde;&oacute; &aacute; Eva con su astucia, sean corrompidos as&iacute; vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t4&ordm; El orgullo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tUn cuarto denominador com&uacute;n que nos hace caer es el orgullo. Cuando dependemos de nuestra autosuficiencia o de nuestro esfuerzo propio para combatir el pecado, tenga la seguridad de que se acerca nuestra derrota. El &quot;gran yo&quot; no puede competir con el pr&iacute;ncipe de las tinieblas. Es como si se tratara de un globo que s&oacute;lo espera ser reventado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl rey Us&iacute;as en el Antiguo Testamento fue un rey e inventor famoso. Fue, adem&aacute;s, un feroz guerrero, el cual disfrut&oacute; de un gran &eacute;xito &quot;en estos d&iacute;as que &eacute;l busc&oacute; a Jehov&aacute;&quot; (2 Cr&oacute;nicas 26:5). Y pudo haber disfrutado de una victoria de toda una vida si no hubiera situado en el trono al de su coraz&oacute;n el &quot;gran yo&quot;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&ldquo;&#8230; y su fama se extendi&oacute; lejos, porque se ayud&oacute; maravillosamente, hasta hacerse fuerte. Mas cuando fu&eacute; fortificado, su coraz&oacute;n se enalteci&oacute; hasta corromperse; porque se rebel&oacute; contra Jehov&aacute; su Dios, entrando en el templo de Jehov&aacute; para quemar sahumerios en el altar del perfume&rdquo; (2 Cr&oacute;nicas 26:15-16); Proverbios 21: 24 dice: &ldquo;Soberbio y presuntuoso escarnecedor es el nombre Del que obra con orgullosa sa&ntilde;a&rdquo;. (Sa&ntilde;a = odio, rencor)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t5&ordm; El cansancio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tUn quinto instrumento para hacer que los creyentes pequen es el cansancio. Quedamos f&iacute;sica o emocionalmente agotados, y simplemente estamos demasiado d&eacute;biles como para sostener el escudo de la fe. Nuestras manos se desploman a ambos lados de nuestro cuerpo, el escudo yace en el suelo, y nos convertimos en blancos fijos para los proyectiles que se aproximan. El&iacute;as qued&oacute; listo para el temor y el des&aacute;nimo cuando Jezabel lo amenaz&oacute;. Y esto se debi&oacute; quiz&aacute; a que acababa de terminar de correr una marat&oacute;n hasta Jezreel, en la cual hab&iacute;a derrotado al carruaje del rey Acab (1 Reyes 18:45-46)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tSu fatiga debilit&oacute; su resistencia. Pero Isa&iacute;as 40: 29 al 31 nos alienta a esperar siempre en el Se&ntilde;or, dice: &ldquo;El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: Mas los que esperan &aacute; Jehov&aacute; tendr&aacute;n nuevas fuerzas; levantar&aacute;n las alas como &aacute;guilas, correr&aacute;n, y no se cansar&aacute;n, caminar&aacute;n, y no se fatigar&aacute;n&rdquo;. Pero la clave es: &ldquo;los que esperan en Jehov&aacute;&rdquo;, esto quiere decir que todos los hijos de Dios que son pacientes, hombres y mujeres de oraci&oacute;n, son bendecidos por Dios con fortaleza en medio de sus tribulaciones; el ap&oacute;stol Pablo tres veces le pidi&oacute;, le rog&oacute;, le suplic&oacute; a Dios que le quitara el aguij&oacute;n que ten&iacute;a de su enfermedad, que le hac&iacute;a a veces estar d&eacute;bil; 2&ordf; Corintios 12: 8 al 10 dice: &ldquo;Por lo cual tres veces he rogado al Se&ntilde;or, que se quite de m&iacute;. Y me ha dicho: B&aacute;state mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriar&eacute; m&aacute;s bien en mis flaquezas, porque habite en m&iacute; la potencia de Cristo. Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t6&ordm; El ataque sat&aacute;nico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tComo sexto factor, tenemos el ataque sat&aacute;nico. Un ataque sat&aacute;nico es un momento o per&iacute;odo de acoso intenso por parte de Satan&aacute;s, por medio del cual una persona experimenta un conflicto sumamente arduo con los poderes del mal. Y estos ataques no vienen s&oacute;lo cuando nos acercamos al pecado. Puede ser que estemos orando, trabajando, o haciendo casi cualquier cosa, cuando Satan&aacute;s puede lanzar una ofensiva importante en contra nuestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tJob se top&oacute; con una guerra rel&aacute;mpago de parte de Satan&aacute;s en la que perdi&oacute; su familia y sus posesiones en s&oacute;lo cuesti&oacute;n de horas. Aunque Dios la permiti&oacute;, de todos modos su azote fue como el de una horda de langostas. La misma intensidad de opresi&oacute;n -aunque controlada y limitada por Dios Todopoderoso- puede abalanzarse sobre los creyentes, especialmente si estamos ocupados, sirviendo productivamente en la obra de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tLa lucha no es contra carne y sangre, &ldquo;Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra se&ntilde;ores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que pod&aacute;is resistir en el d&iacute;a malo, y estar firmes, habiendo acabado todo. Estad pues firmes, ce&ntilde;idos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia. Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz; Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que pod&aacute;is apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Esp&iacute;ritu; que es la palabra de Dios; Orando en todo tiempo con toda deprecaci&oacute;n y s&uacute;plica en el Esp&iacute;ritu, y velando en ello con toda instancia y suplicaci&oacute;n por todos los santos&rdquo;. (Efesios 6: 12 al 18)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t7&ordm; La presi&oacute;n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tUna s&eacute;ptima raz&oacute;n es la presi&oacute;n. Nos derrumbamos bajo el estr&eacute;s del trabajo, la familia y la sociedad, y buscamos una v&aacute;lvula de escape emocional, la cual pensamos que nos va a ayudar a satisfacer una necesidad particular en ese momento. Las tensiones y cargas se hacen insoportables, y batallamos para abrir una escotilla de escape, sin que nos importe realmente hacia d&oacute;nde nos pueda conducir, con tal que nos saque de debajo de la carga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tCreo que todos los que somos honestos unos con otros tendremos que admitir esto: &quot;S&iacute;, he fracasado&quot;. Y no hemos violado nada m&aacute;s uno de los mandamientos, sino que la verdad es que probablemente los hemos violado todos, de alguna forma y hasta cierto grado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAl echar una mirada al Antiguo Testamento, es interesante notar que los primeros tres reyes del Se&ntilde;or fueron todos grandes hombres. Sa&uacute;l empez&oacute; su gobierno como un l&iacute;der ungido. David fue un gobernante admirable, as&iacute; como un m&uacute;sico y poeta consumado. Y la sabidur&iacute;a de Salom&oacute;n no ha sido igualada. Pero a pesar de sus &eacute;xitos, todos ellos tropezaron. Sa&uacute;l fue despojado de su reino debido a su orgullo; David cedi&oacute; ante la codicia, y la sagacidad de Salom&oacute;n fue estropeada tr&aacute;gicamente por su idolatr&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tLos cristianos de hoy, no importa lo fuertes, sabios o respetados que sean, est&aacute;n expuestos a alguna manifestaci&oacute;n p&uacute;blica o privada del principio del pecado. Los creyentes que siembran para la carne, segar&aacute;n la misma cosecha corrupta que siegan los no creyentes. El deseo de la carne es contra el Esp&iacute;ritu, y el del Esp&iacute;ritu contra la carne. Romanos 8: 1 al 14 dice: &ldquo;Ahora pues, ninguna condenaci&oacute;n hay para los que est&aacute;n en Cristo Jes&uacute;s, los que no andan conforme &aacute; la carne, mas conforme al esp&iacute;ritu. Porque la ley del Esp&iacute;ritu de vida en Cristo Jes&uacute;s me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme &aacute; la carne, m&aacute;s conforme al esp&iacute;ritu. Porque los que viven conforme &aacute; la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al esp&iacute;ritu, de las cosas del esp&iacute;ritu. Porque la intenci&oacute;n de la carne es muerte; m&aacute;s la intenci&oacute;n del esp&iacute;ritu, vida y paz: As&iacute; que, los que est&aacute;n en la carne no pueden agradar &aacute; Dios. M&aacute;s vosotros no est&aacute;is en la carne, sino en el esp&iacute;ritu, si es que el Esp&iacute;ritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Esp&iacute;ritu de Cristo, el tal no es de &eacute;l. Empero si Cristo est&aacute; en vosotros, el cuerpo &aacute; la verdad est&aacute; muerto &aacute; causa del pecado; mas el esp&iacute;ritu vive &aacute; causa de la justicia. Y si el Esp&iacute;ritu de aquel que levant&oacute; de los muertos &aacute; Jes&uacute;s mora en vosotros, el que levant&oacute; &aacute; Cristo Jes&uacute;s de los muertos, vivificar&aacute; tambi&eacute;n vuestros cuerpos mortales por su Esp&iacute;ritu que mora en vosotros. Porque todos los que son guiados por el Esp&iacute;ritu de Dios, los tales son hijos de Dios&rdquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tConclusi&oacute;n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tComo conclusi&oacute;n podemos mencionar Romanos 12: 21 que dice: &ldquo;No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn el sur de Inglaterra se encuentra una ensenada llamada Bah&iacute;a de St. Margareth. All&iacute; hay una fuente de agua dulce que la marea alta recubre con agua de mar. Lo notable es que esa fuente, a pesar de ser regularmente ba&ntilde;ada con agua salada y sucia, siempre permanece sin contaminarse y pura. Este fen&oacute;meno tambi&eacute;n se observa en otros lugares de la tierra y se debe a que el agua dulce, que fluye constantemente, forma una capa aislante que impide la penetraci&oacute;n del agua salada en la desembocadura de la fuente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAs&iacute; deber&iacute;a ocurrir con nosotros los hijos de Dios, con nosotros que hemos experimentado el poder purificador de la sangre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Hemos sido hechos hijos de Dios, fuimos sellados con el Esp&iacute;ritu Santo y por medio de &eacute;l nos encontramos en comuni&oacute;n con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAunque vivimos en un mundo pecador e impuro, y diariamente tenemos contacto con el mal, siempre recibimos fuerzas renovadas de lo alto. Con ese poder divino somos hechos capaces de vencer el mal con el bien. Romanos 12: 21 &ldquo;No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal&rdquo;. En nosotros mismos no tenemos esa fuerza; Pero la obtenemos bebiendo de la perenne fuente: Jesucristo. &ldquo;El que cree en m&iacute;, como dice la Escritura, r&iacute;os de agua viva correr&aacute;n de su vientre&rdquo; (Juan 7:38); y con esa fuerza, con esa agua viva que fluye de nuestro interior, siempre podremos levantar al hermano ca&iacute;do. &ldquo;Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el esp&iacute;ritu de mansedumbre; consider&aacute;ndote &aacute; ti mismo, porque t&uacute; no seas tambi&eacute;n tentado&rdquo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.centraldesermones.com\/sermones\/2322-cuando-un-hermano-cae\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">www.centraldesermones.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; G&aacute;latas 6:1 Todos los cristianos estamos expuestos a tropezar, y la Palabra de Dios ofrece tres razones bien definidas de por qu&eacute; somos propensos a esto. 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