{"id":11675,"date":"2016-03-16T03:34:01","date_gmt":"2016-03-16T08:34:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-siervo-despiadado\/"},"modified":"2016-03-16T03:34:01","modified_gmt":"2016-03-16T08:34:01","slug":"el-siervo-despiadado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-siervo-despiadado\/","title":{"rendered":"El siervo despiadado"},"content":{"rendered":"<p>Por: Pastor Daniel Brito<\/p>\n<p>T\u00edtulo: El siervo despiadado<\/p>\n<p>Texto: Mateo 18:21-35: \u00abPedro se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u2014Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra m\u00ed? \u00bfHasta siete veces? 22 \u2014No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces \u2014le contest\u00f3 Jes\u00fas\u2014. 23 \u00bbPor eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.24 Al comenzar a hacerlo, se le present\u00f3 uno que le deb\u00eda miles y miles de monedas de oro. 25 Como \u00e9l no ten\u00eda con qu\u00e9 pagar, el se\u00f1or mand\u00f3 que lo vendieran a \u00e9l, a su esposa y a sus hijos, y todo lo que ten\u00eda, para as\u00ed saldar la deuda.26 El siervo se postr\u00f3 delante de \u00e9l. &#8220;Tenga paciencia conmigo \u2014le rog\u00f3\u2014, y se lo pagar\u00e9 todo.&#8221; 27 El se\u00f1or se compadeci\u00f3 de su siervo, le perdon\u00f3 la deuda y lo dej\u00f3 en libertad. 28 \u00bbAl salir, aquel siervo se encontr\u00f3 con uno de sus compa\u00f1eros que le deb\u00eda cien monedas de plata. Lo agarr\u00f3 por el cuello y comenz\u00f3 a estrangularlo. &#8220;\u00a1P\u00e1game lo que me debes!&#8221; , le exigi\u00f3.29 Su compa\u00f1ero se postr\u00f3 delante de \u00e9l. &#8220;Ten paciencia conmigo \u2014le rog\u00f3\u2014, y te lo pagar\u00e9.&#8221; 30 Pero \u00e9l se neg\u00f3. M\u00e1s bien fue y lo hizo meter en la c\u00e1rcel hasta que pagara la deuda.31 Cuando los dem\u00e1s siervos vieron lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contarle a su se\u00f1or todo lo que hab\u00eda sucedido.32 Entonces el se\u00f1or mand\u00f3 llamar al siervo. &#8220;\u00a1Siervo malvado! \u2014le increp\u00f3\u2014. Te perdon\u00e9 toda aquella deuda porque me lo suplicaste.33 \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n haberte compadecido de tu compa\u00f1ero, as\u00ed como yo me compadec\u00ed de ti?&#8221; 34 Y enojado, su se\u00f1or lo entreg\u00f3 a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que deb\u00eda. 35 \u00bbAs\u00ed tambi\u00e9n mi Padre celestial los tratar\u00e1 a ustedes, a menos que cada uno perdone de coraz\u00f3n a su hermano.\u00bb<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n:<\/p>\n<p>El tema del perd\u00f3n toca a toda persona en el mundo. La Biblia nos muestra la necesidad de ser perdonado por Dios, y al mismo tiempo ser un perdonador. Nuestro SE\u00d1OR usa el ejemplo de un amo que tiene siervos y seg\u00fan las costumbres de aquellos tiempos, pod\u00eda vender como esclavo al deudor, y aun a toda su familia si no alcanzaba. Es as\u00ed como comenzamos nuestra lecci\u00f3n en esta noche. Trataremos los siguientes Puntos:<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(1) \u00bfCuantas veces debo perdonar?<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(2) Una condici\u00f3n deplorable.<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(3) La ley del perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(4) Una plegaria por el perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(5) La misericordia del amo.<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(6) Perdonado, pero sin querer perdonar.<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">(7) Las consecuencias del coraz\u00f3n que no quiere perdonar.<\/p>\n<p>Lecci\u00f3n: <\/p>\n<p>1. \u00bfCuantas veces debo perdonar? \u2014\u00a0 El SE\u00d1OR JES\u00daS hab\u00eda estado hablando sobre el perd\u00f3n y, eso motiv\u00f3 a Pedro a hacer una pregunta que los Rabinos jud\u00edos hab\u00edan respondido y era sobre cuantas veces se ten\u00eda que perdonar a una persona. Seg\u00fan los Rabinos, si una persona pecaba una o dos o aun tres veces contra uno, hab\u00eda que perdonarlo, pero a la cuarta no recib\u00eda el perd\u00f3n.\u00b2<\/p>\n<p>Pedro queriendo mostrar m\u00e1s generosidad le dice al SE\u00d1OR s\u00ed hasta siete veces. Eso era el doble m\u00e1s uno, de lo que los Rabinos ense\u00f1aban. Pero la respuesta de nuestro Salvador tiene que haber asombrado a Pedro bastante al escuchar que JESUCRISTO dice hasta setenta y siete veces, o como dicen otras Versiones, setenta veces siete. En el Texto original puede ser uno de los dos: SETENTA Y SIETE, o SETENTA VECES SIETE.\u00b3 Esto es una cifra que indica el perd\u00f3n ilimitado que todos debemos otorgar. Nuestro SE\u00d1OR procede con una Par\u00e1bola para usarla de ejemplo sobre lo que el perd\u00f3n es en realidad. Sigamos al segundo punto.<\/p>\n<p>2. Una condici\u00f3n deplorable. \u2014 Nuestro SE\u00d1OR comienza la Par\u00e1bola hablando de un Rey, que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Podemos decir que el Rey es simb\u00f3lico de nuestro Padre Celestial. Dice que se le present\u00f3 o le trajeron uno, que deb\u00eda una suma bien grande de dinero. Este hombre seguramente que estaba preso y ahora es tra\u00eddo delante del Rey para ajustar cuentas. En los tiempos B\u00edblicos y aun hasta tiempos recientes, el contraer deudas y no poder pagarla era severamente castigado. Hab\u00eda c\u00e1rceles para deudores, pero tambi\u00e9n muchos eran vendidos como esclavos para pagar la deuda. Este hombre que deb\u00eda millones de dolares en dinero actual para nosotros, no ten\u00eda para pagar una deuda tan grande. El Rey orden\u00f3 que fuera vendido como esclavo \u00e9l, su esposa y sus hijos. Aun as\u00ed, la deuda no podr\u00eda pagarse, siendo que el precio de un esclavo cubrir\u00eda una suma muy peque\u00f1a al lado de la deuda. Pero el Rey quer\u00eda por lo menos parte de su dinero recobrado en la venta de los deudores. Veamos lo que dice el siguiente punto.<\/p>\n<p>3. La ley del perd\u00f3n. \u2014 Desde el pecado de Ad\u00e1n y Eva, el hombre ha estado en deuda con Dios. JESUCRISTO fue a pagar esa deuda y a Reconciliar al hombre con Dios en la cruz del Calvario. Todos nosotros hemos recibido el perd\u00f3n de Dios por una deuda que nunca hubi\u00e9ramos podido pagar por ser tan grande. El Rey perdona pero demanda que el perdonado perdone tambi\u00e9n. La Ley de Dios hacia los hombres exige una actitud que est\u00e9 libre de rencor y de un coraz\u00f3n duro que no quiere perdonar. Si notamos que cuando Dios le dio a Mois\u00e9s las Diez Leyes, o los Diez Mandamientos como son mejor conocidos, la separ\u00f3 en dos partes:<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">a. Los primeros cuatro Mandamientos ten\u00edan que ver con la relaci\u00f3n entre el hombre y Dios.<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">b. Los \u00faltimos ocho ten\u00edan que ver con la relaci\u00f3n entre los hombres. Dios exige que el hombre respete a su pr\u00f3jimo, y al mismo tiempo est\u00e9 dispuesto a perdonar.<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">c. Esa es la ley del perd\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">i. Recibimos Perd\u00f3n inmerecido por parte de Dios.<\/p>\n<p style=\"padding-left:60px;\">ii. Perdonamos a los dem\u00e1s aunque sea inmerecido. Continuamos con el siguiente punto.<\/p>\n<p>4. Una plegaria por perd\u00f3n. \u2014 Vemos que este hombre escucha las cifras tan alta de la deuda que \u00e9l debe, pero se tira a los pies de su amo y le ruega que tenga paciencia que \u00e9l se lo pagar\u00eda todo. \u00bfC\u00f3mo pudiera pagar una deuda tan grande? Veamos el siguiente punto.<\/p>\n<p>5. La misericordia del amo. \u2014 El Rey se compadece y le PERDONA, o sea le cancela la deuda. Eso es exactamente lo que nuestro Salvador hizo por nosotros en la cruz del calvario al reconciliarnos con Dios, cancelando nuestra deuda. El hombre deudor sali\u00f3 de la presencia de su amo totalmente perdonado. \u00a1Ya no deb\u00eda un centavo! Pero este hombre que ha recibido el perd\u00f3n total de su deuda, se va en busca del que le debe dinero. Veamos lo que dice el siguiente punto.<\/p>\n<p>6. Perdonado, pero sin querer perdonar. \u2014 Este hombre ten\u00eda un consiervo que le deb\u00eda muy poco dinero en comparaci\u00f3n a la deuda que ten\u00eda con su amo. La deuda de su consiervo era equivalente al salario de un hombre por unos cien d\u00edas, o sea unos tres meses de trabajo. Parece ser que la deuda de este consiervo era unas 16,000 veces m\u00e1s peque\u00f1a que la deuda que el siervo perdonado.\ufeff\ufeff\u2084 Sin embargo, este siervo que no quiere perdonar nos recuerda tantas veces al hombre o la mujer com\u00fan que exige el perd\u00f3n de los dem\u00e1s, pero se guarda el perdonar para cuando quiera. Cuantos esposos o esposas le dicen a su pareja que lo(a) perdonan, pero enseguida est\u00e1n sacando los trapos sucios, trayendo al recuerdo las cosas que el otro(a) hizo o dijo, aun despu\u00e9s de decirle que lo(a) perdonaba. Cuantos padres o hijos o hermanos(as) no guardan rencor sin perdonar, o diciendo que perdonan pero en realidad siguen guardando rencor. Si se guarda rencor, es que no se ha perdonado. Pasamos al \u00faltimo punto.<\/p>\n<p>7. Las consecuencias del coraz\u00f3n que no quiere perdonar. \u2014 El SE\u00d1OR JES\u00daS aclara muy bien que la condici\u00f3n para ser perdonado por Dios es que \u00c9l mismo espera que uno tambi\u00e9n perdone a otros. Somos perdonados por Dios todos los d\u00edas de nuestra vida. Incluso el arrepentimiento es esencial para uno poder ser salvo. En Hechos 2:38, el ap\u00f3stol Pedro dice: \u00abArrepi\u00e9ntase y baut\u00edcese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perd\u00f3n de sus pecados \u2014les contest\u00f3 Pedro\u2014, y recibir\u00e1n el don del Esp\u00edritu Santo\u00bb \u2014 \u00a1Arrepi\u00e9ntanse! Es llamado que Dios nos hace a todos para venir a los pies de JESUCRISTO. El arrepentimiento es el sentir dolor por lo que uno ha hecho, y marca un cambio de rumbo de vida por nuestra parte. Veamos la sentencia que el amo le da al siervo despiadado:<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">a. Es entregado al carcelero para ser torturado. Eso imped\u00eda al siervo el poder trabajar para pagar su deuda.<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">b. Un coraz\u00f3n que no quiere perdonar, nos muestra un coraz\u00f3n que no ha sido perdonado todav\u00eda. El perd\u00f3n debe producir el deseo de perdonar.<\/p>\n<p>8. RESUMEN:<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">a. El creyente ha sido perdonado de una deuda que no podr\u00eda pagar jam\u00e1s, y es por eso que debemos recordar que si no somos misericordiosos, no debemos esperar misericordia.<\/p>\n<p style=\"padding-left:30px;\">&nbsp;<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n:<\/p>\n<p>Oremos&#8230;.<\/p>\n<p>*Toda referencia B\u00edblica ha sido tomada de la Biblia, Nueva Versi\u00f3n Internacional.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>\u00b9Robert H. Mounce, Matthew, NIBC, p. 177. Hendrickson Publishers.<\/p>\n<p>\u00b2A.T. Robertson, Im\u00e1genes Verbales en el Nuevo Testamento, tomo 1, p. 18, editorial CLIE.<\/p>\n<p>\u2084Ibid.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pastor Daniel Brito T\u00edtulo: El siervo despiadado Texto: Mateo 18:21-35: \u00abPedro se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u2014Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra m\u00ed? \u00bfHasta siete veces? 22 \u2014No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces \u2014le contest\u00f3 Jes\u00fas\u2014. 23 \u00bbPor eso &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-siervo-despiadado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl siervo despiadado\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11675","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11675"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11675\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}