{"id":11996,"date":"2016-03-22T19:34:29","date_gmt":"2016-03-23T00:34:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/?p=11996"},"modified":"2016-03-22T19:34:29","modified_gmt":"2016-03-23T00:34:29","slug":"el-recordatorio-al-ungido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-recordatorio-al-ungido\/","title":{"rendered":"EL RECORDATORIO AL UNGIDO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAhora, pues, dir\u00e1s as\u00ed a mi siervo David: as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Yo te tom\u00e9 del redil, de detr\u00e1s de las ovejas, para que fueses pr\u00edncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra\u201d (2 S. 7:8\u20139).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del ungido haber tenido reposo de sus enemigos a causa de Jehov\u00e1 (7:1\u20132); y habitando ya en su casa; se sinti\u00f3 preocupado por la habitaci\u00f3n del arca de Jehov\u00e1 (7:2). Es decir, pens\u00f3 en levantarle un templo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido consult\u00f3 con el profeta Nat\u00e1n, y este le dio la luz verde (7:3). Pero luego Dios se le revel\u00f3 al profeta y este le dio la luz roja al ungido (7:4\u201317); d\u00e1ndole la promesa divina de \u00c9l levantarle una casa o descendencia al ungido, y de su linaje levantar\u00eda al que le edificar\u00eda casa (7:13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido, en vez de molestarse, se present\u00f3 a Dios en oraci\u00f3n de gracias (7:18\u201329) por sus promesas, y termin\u00f3 su oraci\u00f3n: <em>\u201c&#8230;y con tu bendici\u00f3n ser\u00e1 bendita la casa de tu siervo para siempre\u201d <\/em>(7:29).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La aprobaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cY Nat\u00e1n dijo al rey: Anda, y haz todo lo que est\u00e1 en tu coraz\u00f3n, porque Jehov\u00e1 est\u00e1 contigo\u201d <\/em>(7:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido preocupado por construir un templo a Jehov\u00e1, donde el arca pudiera reposar, consulta al profeta Nat\u00e1n, buscando la voluntad divina. \u00c9l ya ten\u00eda su casa. Dios le hab\u00eda dado reposo de sus enemigos. Pero en su reposo su mente no se distancia de su Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los ungidos Dios es lo m\u00e1s importante. Seg\u00fan el pastor Israel Su\u00e1rez: \u201cEl contexto Dios es lo m\u00e1s importante en el ministro\u201d. David siempre se mantuvo atento a la voz prof\u00e9tica de Dios. Primero, con el profeta Samuel su mentor y consejero. Segundo, con el profeta Nat\u00e1n, a quien consulta, y quien luego al ungido fallar, lo llama a cuentas. A los ungidos Dios siempre le tiene cerca alguna voz prof\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profeta Nat\u00e1n entusiasmado con la preocupaci\u00f3n del ungido, le declara: <em>\u201cAnda, y haz todo lo que est\u00e1 en tu coraz\u00f3n, porque Jehov\u00e1 est\u00e1 contigo\u201d. <\/em>El profeta habl\u00f3 desconectado y desenchufado de Dios. El mensaje parec\u00eda de Dios, pero no lo era. El ungido parec\u00eda de Dios, pero no lo era. Los ungidos tienen que discernir muchos mensajes que les dan, son agradables y tienen tono de bendici\u00f3n pero no han nacido en el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido se quer\u00eda envolver en un proyecto, que para el profeta Nat\u00e1n era sensacional y excitante, por eso con entusiasmo le da la luz verde. No todo los proyectos que tiene el ungido son nacidos en el coraz\u00f3n de Dios; aunque puedan beneficiar a Dios.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La desaprobaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cAconteci\u00f3 aquella noche, que vino palabra de Jehov\u00e1 a Nat\u00e1n, diciendo: Ve y di a mi siervo David: as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 \u00bfT\u00fa me has de edificar casa en que y more?\u201d <\/em>(7:4\u20135).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre lo que dicen, los profetas es <em>\u201cpalabra de Jehov\u00e1\u201d. <\/em>Nat\u00e1n le dio su palabra de aprobaci\u00f3n al ungido, pero luego Jehov\u00e1 le dio su palabra de desaprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profeta le introduce el mensaje de Jehov\u00e1 al ungido con estas palabras a manera de introducci\u00f3n: <em>\u201c\u00bfT\u00fa me has de edificar casa en que yo more?\u201d <\/em>Con esta interrogaci\u00f3n Jehov\u00e1 le revela al ungido que a \u00e9l no lo escoger\u00eda para construirle templo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios le dej\u00f3 ver a David que desde la salida del pueblo hebreo de Egipto, hasta ese momento, \u00c9l hab\u00eda habitado en tiendas (7:6\u20137). Luego Dios le recuerda al ungido cuando lo llam\u00f3 del redil de las ovejas, para darle el principado de Israel (7:8). Le dio la victoria y le hizo de un <em>\u201cnombre grande\u201d <\/em>(7:9). Los ungidos no se hacen de nombres grandes, Dios les da un <em>\u201cnombre grande\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n le recuerda de la seguridad que le daba a su pueblo (7:10). Notemos esta expresi\u00f3n: <em>\u201cAsimismo Jehov\u00e1 te hace saber que \u00e9l te har\u00e1 casa\u201d <\/em>(7:11). Aqu\u00ed se alude a la <em>\u201ccasa\u201d <\/em>del ungido. La palabra <em>\u201ccasa\u201d <\/em>habla de reinado. Dios ten\u00eda un plan con David y con sus descendientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A muchos ungidos Jehov\u00e1 le levanta <em>\u201ccasa\u201d. <\/em>De sus lomos se levantan ministerios pastorales, evangelistas, misioneros, ministerios de ense\u00f1anzas, de m\u00fasicos y de liderazgo. Conozco ungidos que han sido un semillero ministerial, donde familias enteras son instrumentos en el establecimiento del reino de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego Jehov\u00e1 le revela al ungido David, que de \u00e9l se levantar\u00eda un hijo que despu\u00e9s de su muerte ser\u00eda el encargado de edificarle templo. En cuanto a David la promesa divina ser\u00eda de establecer el reino a ese hijo, el cual sabemos por la historia que fue Salom\u00f3n (7:12\u201313).En el vers\u00edculo 13, se da una revelaci\u00f3n futura y mesi\u00e1nica: <em>\u201c&#8230; y yo afirmar\u00e9 para siempre el trono de su reino\u201d. <\/em>Este reino eterno es el del Mes\u00edas Jes\u00fas. En la carne el Mes\u00edas ser\u00eda el descendiente directo de David.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego en el vers\u00edculo 14 se vuelve al aludir a Salom\u00f3n: <em>\u201cYo le ser\u00e9 a \u00e9l padre, y \u00e9l me ser\u00e1 a mi hijo. Y si \u00e9l hiciere mal, yo le castigar\u00e9 con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios no tiene hijos engre\u00eddos. \u00c9l los bendice, pero tambi\u00e9n los castiga si espiritualmente se portan mal. El mal siempre alcanzar\u00e1 al que obra imp\u00edamente, su pecado le traer\u00e1 consecuencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde luego la puerta de la misericordia estar\u00eda abierta para Salom\u00f3n: <em>\u201cpero mi misericordia no se apartar\u00e1 de \u00e9l como la apart\u00e9 de Sa\u00fal, al cual quit\u00e9 de delante de tu rostro, y tu trono ser\u00e1 estable eternamente\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios da promesas al ungido que incluir\u00edan su <em>\u201ccasa\u201d <\/em>y su <em>\u201creino\u201d, <\/em>en lo humano; y en lo espiritual le dar\u00eda un <em>\u201ctrono\u201d <\/em>que ser\u00eda <em>\u201cestable eternamente\u201d. <\/em>Ese <em>\u201ctrono\u201d <\/em>eterno ser\u00eda el de Jesucristo, el cual en el milenio ser\u00e1 visible y en la eternidad consumado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La oraci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cY entr\u00f3 el rey David y se puso delante de Jehov\u00e1, y dijo: Se\u00f1or Jehov\u00e1, \u00bfqui\u00e9n soy yo, y qu\u00e9 es mi casa, para que t\u00fa me hayas tra\u00eddo hasta aqu\u00ed?\u201d <\/em>(7:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n del ungido est\u00e1 encerrada desde el vers\u00edculo 18 hasta el 29. Es una oraci\u00f3n de un creyente humilde y sumiso a la voluntad divina. Al ungido las bendiciones no le llenaron de orgullo, por el contrario, lo hac\u00edan sentirse peque\u00f1o ante el trono del Eterno. Por eso declar\u00f3: <em>\u201cSe\u00f1or Jehov\u00e1, qui\u00e9n soy yo, y qu\u00e9 es mi casa, para que t\u00fa me hayas tra\u00eddo hasta aqu\u00ed\u201d <\/em>(7:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ungidos jam\u00e1s deben olvidar que los logros y \u00e9xitos no se deben a lo que ellos son; sino a lo que Dios es. Sin el favor divino no se llega a ning\u00fan lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David le agradece a Dios por su <em>\u201ccasa\u201d <\/em>o familia en el futuro (7:19). A Dios no necesita hablarle mucho: <em>\u201c\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s puede a\u00f1adir David hablando contigo? Pues t\u00fa conoces a tu siervo, Se\u00f1or Jehov\u00e1?\u201d <\/em>(7:20). Los ungidos nunca hablan dem\u00e1s, no tienen que a\u00f1adir m\u00e1s a lo que son y hacen, porque saben que Dios los conoce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vers\u00edculos 21\u201324 son un repaso hist\u00f3rico a la presencia y actuaci\u00f3n divina sobre su pueblo Israel. No podemos olvidar la historia pasada de Dios y su intervenci\u00f3n con su pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido luego ora para que la palabra prof\u00e9tica se confirmara en su <em>\u201ccasa\u201d, <\/em>tal y como lo hab\u00eda prometido Dios (7:25\u201329). Notemos el vers\u00edculo 29: <em>\u201cTen ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque t\u00fa, Jehov\u00e1 Dios, lo has dicho, y con tu bendici\u00f3n ser\u00e1 bendita la casa de tu siervo para siempre\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido le dice a Dios que esa bendici\u00f3n familiar, es bien recibida. Al decirle: <em>\u201clo has dicho\u201d, <\/em>le demuestra su fe en lo que Dios dijo. Cre\u00eda en Dios, pero cre\u00eda en lo que Dios dec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Que tremenda afirmaci\u00f3n! Leemos: <em>\u201cy con tu bendici\u00f3n ser\u00e1 bendita la casa de tu siervo para siempre\u201d. <\/em>Dios desea bendecirnos a nosotros y a nuestras casas. Esa bendici\u00f3n debemos confesarla sobre nosotros y nuestros descendientes. A Dios le interesa bendecir a nuestra familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Los ungidos son personas de proyectos para Dios; pero la voluntad de Dios es m\u00e1s importante que los proyectos. (2) Los ungidos saben que los profetas tambi\u00e9n se equivocan, y que hoy pueden decirle algo en la carne y ma\u00f1ana otra cosa en el esp\u00edritu. (3) Los ungidos se someten a la voluntad de Dios orando y d\u00e1ndole gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Kittim, S. (2002). <em>David el ungido &#8211; sermones de grandes personajes bi\u0301blicos : Kittim, Silva<\/em> (216). Grand Rapids, Michigan, EE. UU. de A.: Editorial Portavoz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAhora, pues, dir\u00e1s as\u00ed a mi siervo David: as\u00ed ha dicho Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos: Yo te tom\u00e9 del redil, de detr\u00e1s de las ovejas, para que fueses pr\u00edncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-recordatorio-al-ungido\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL RECORDATORIO AL UNGIDO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11996","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11996","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11996"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11996\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11996"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11996"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11996"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}