{"id":12007,"date":"2016-03-22T19:45:37","date_gmt":"2016-03-23T00:45:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/?p=12007"},"modified":"2016-03-22T19:45:37","modified_gmt":"2016-03-23T00:45:37","slug":"la-critica-al-ungido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-critica-al-ungido\/","title":{"rendered":"LA CR\u00cdTICA AL UNGIDO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY vino el rey David hasta Bahurim; y he aqu\u00ed sal\u00eda uno de la familia de la casa de Sa\u00fal, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y sal\u00eda maldiciendo, y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda\u201d (2 S. 16:5\u20136).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 2 Samuel 16:1\u20134 se vuelve a introducir la figura del nieto de Sa\u00fal y hijo de Jonat\u00e1n, llamado Mefi-boset. En 2 Samuel 9, por medio de Siba, siervo de la casa de Sa\u00fal, el ungido se hab\u00eda enterado que Jonat\u00e1n ten\u00eda un hijo lisiado desde los cinco a\u00f1os, llamado Mefi-boset, al cual le mostr\u00f3 misericordia, le restituy\u00f3 las tierras de Sa\u00fal y le dio el privilegio de comer en la mesa real. A Siba el rey le encarg\u00f3 la administraci\u00f3n de los bienes de Mefi-boset.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora Siba aparece acusando a Mefi-boset de traicionar al ungido, prefiri\u00e9ndose quedar en Jerusal\u00e9n, con la esperanza de reclamar su derecho al trono. Por esta informaci\u00f3n el rey le confisc\u00f3 todo a Mefi-boset y se lo entreg\u00f3 a Siba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vers\u00edculos 5 al 14, presentan a Simei hijo de Gera, de la familia de Sa\u00fal que en Bahurim le sali\u00f3 al encuentro al ungido maldici\u00e9ndolo y arroj\u00e1ndole piedras. Abisal, sobrino del ungido y hermano de Joab quiso dar muerte a Simei, pero David no se lo permiti\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vers\u00edculos 15 al 19 aluden a la entrada de Absal\u00f3n, Ahitofel y sus hombres a Jerusal\u00e9n. Tambi\u00e9n Husai, amigo de David, aparenta lealtad a Absal\u00f3n, para desde adentro ayudar al ungido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vers\u00edculos 20 al 23 introducen a Ahitofel, aconsejando a Absal\u00f3n, para que p\u00fablicamente violara las diez concubinas del ungido.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La mentira<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cY dijo el rey: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el hijo de tu se\u00f1or? Y Siba respondi\u00f3 al rey; he aqu\u00ed \u00e9l se ha quedado en Jerusal\u00e9n, porque ha dicho: Hoy me devolver\u00e1 la casa de Israel el reino de mi padre\u201d <\/em>(16:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando la cumbre del monte de los Olivos, Siba, el criado de Mefi-boset recibi\u00f3 al ungido con dos asnos, doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos y un cuero de vino (16:1). Con esto se mostraba preocupado por las necesidades de la familia y criados del ungido (16:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siba no daba nada por nada. Detr\u00e1s de ese supuesto esp\u00edritu de generosidad se escond\u00eda un esp\u00edritu de envidia personal. \u00c9l envidiaba al lisiado Mefi-boset. No por lo que era, sino por lo que pose\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La envidia es una obra de la carne (G\u00e1. 5:21), es el pecado de desear lo que otros tienen. El envidioso nunca est\u00e1 satisfecho con lo que es y lo que tiene, envidia amistades, envidia cosas, envidia posiciones y envidia posesiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el ungido le pregunt\u00f3 por Mefi-boset, Siba lo acus\u00f3 de traici\u00f3n al rey, y minti\u00f3 diciendo que Mefi-boset hab\u00eda dicho: <em>\u201cHoy me devolver\u00e1 la casa de Israel, el reino de mi padre\u201d <\/em>(16:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido ingenuamente se trag\u00f3 la mentira de Siba se la crey\u00f3, hace juicio oyendo una sola parte. Cada historia o situaci\u00f3n personal, tiene dos lados, el que involucra y quien est\u00e1 involucrado, el que acusa y quien es acusado, el que critica y quien es criticado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David le dio a Siba el derecho a poseer todo lo que ten\u00eda Mefi-boset (16:4). A lo que le respondi\u00f3: <em>\u201cRey se\u00f1or m\u00edo, halle yo gracia delante de ti\u201d <\/em>(16:4).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La maldici\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cY dec\u00eda Simei, maldici\u00e9ndole: Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!\u201d <\/em>(16:7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el ungido tiene problemas, los antiguos enemigos se aparecen para apedrearlo. En Bahurim, Simei, de la familia de Sa\u00fal, le tir\u00f3 piedras a David y al pueblo que lo acompa\u00f1aba (16:5\u20136).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre habr\u00e1n personas con la mentalidad de la casa de Sa\u00fal, que espiritualmente ser\u00e1n de su familia. Estos son los que en sus corazones rechazan al ungido y a su visi\u00f3n. Y cuando tienen la oportunidad de verlo susceptible lo atacan. Solo viven esperando el d\u00eda de la venganza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres del ungido <em>\u201cestaban a su derecha y a su izquierda\u201d <\/em>(16:6). Eran sus escuderos. Estaban dispuestos a ser ellos apedreados, heridos y golpeados, para proteger al ungido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ungidos necesitan rodearse de \u201cvalientes\u201d que protejan su car\u00e1cter, su ministerio, su unci\u00f3n y su visi\u00f3n. Que les hagan c\u00edrculo de protecci\u00f3n contra los ataques del esp\u00edritu de Simei.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Simei maltrat\u00f3 verbalmente al ungido: <em>\u201cJehov\u00e1 te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Sa\u00fal, en lugar del cual tu has reinado, y Jehov\u00e1 ha entregado el reino en mano de tu hijo Absal\u00f3n; y hete aqu\u00ed sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario\u201d <\/em>(16:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abisai, su sobrino, con su hermano Joab estuvo dispuesto a cortarle la cabeza a Simei por esta afrenta (16:9). Pero el ungido los detuvo entend\u00eda que en esto estaba la voluntad divina (16:10). Si su propio hijo buscaba atentar contra \u00e9l, cuanto m\u00e1s un hijo de Benjam\u00edn (16:11). Con esto indicaba su falta de aceptaci\u00f3n y popularidad entre muchos miembros de la tribu de Benjam\u00edn, fieles a la memoria de Sa\u00fal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido confiesa positivamente al decir: <em>\u201cQuiz\u00e1s mirar\u00e1 Jehov\u00e1 mi aflicci\u00f3n, y me dar\u00e1 Jehov\u00e1 bien por sus maldiciones de hoy\u201d <\/em>(16:12). El mal que Simei quer\u00eda para \u00e9l, el ungido ora que Dios lo transforme en bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido tambi\u00e9n supo ignorar a Simei. Se comport\u00f3 con altura y estilo espiritual. No se rebaj\u00f3 al nivel de su ofensor. No respondi\u00f3 a la provocaci\u00f3n de su atacador. No se dej\u00f3 descontrolar para ser controlado por Simei (16:13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con fatiga y cansancio, el rey y el pueblo llegaron al lugar donde descansar\u00edan (16:14). No permiti\u00f3 el ungido, que un Simei le quitara a \u00e9l y a su pueblo su derecho a descansar. Cuando le lleg\u00f3 la hora del descanso lo tom\u00f3. Los ungidos saben descansar y no dejan que nadie, ni nada les robe el descanso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. El plan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cAconteci\u00f3 luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absal\u00f3n, dijo Husai: \u00a1Viva el rey, viva el rey!\u201d <\/em>(16:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ungido sabe sorprender al enemigo. Sabe c\u00f3mo infiltrar su gente de confianza en el c\u00edrculo de sus enemigos. El \u201czorro viejo\u201d David sab\u00eda c\u00f3mo hacer sus maniobras \u201cpol\u00edticas\u201d, conoc\u00eda la log\u00edstica aplicada a las relaciones humanas. A control remoto influenciar\u00eda a Absal\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Husai, fingi\u00f3 un\u00edrsele al pr\u00edncipe rebelde con el saludo real. Le levant\u00f3 su ego, su orgullo y pretensi\u00f3n al decirle: <em>\u201c\u00a1Viva el rey, viva el rey!\u201d <\/em>(16:16). Le dijo lo que Absal\u00f3n quer\u00eda escuchar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Absal\u00f3n le pregunt\u00f3: <em>\u201c\u00bfEs este tu agradecimiento para con tu <\/em><em>amigo?\u201d <\/em>(16:17). La amistad de Husai con David era notoria a todos. Si algo sorprendi\u00f3 a Absal\u00f3n, fue ver que Husai se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n y no sigui\u00f3 a su amigo David. Porque un verdadero amigo nunca abandonar\u00eda a otro cuando este lo necesita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Husai le dice parafraseando: \u201cSi Jehov\u00e1, el pueblo e Israel te han elegido, yo tambi\u00e9n ser\u00e9 tuyo y te servir\u00e9\u201d (16:18). Le dio palabra de fidelidad (16:19), y Absal\u00f3n le dio entrada a su consejo.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>EL consejo<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cY el consejo que daba Ahitofel en aquellos d\u00edas, era como si se consultase la palabra de Dios. As\u00ed era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absal\u00f3n\u201d <\/em>(16:23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Absal\u00f3n desde el principio dependi\u00f3 mucho del consejo de Ahitofel. Leemos que le dijo: <em>\u201cDad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer\u201d <\/em>(16:20). Ahitofel fue el principal consejero de David y luego de Absal\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era tan respetado el consejo de Ahitofel, que se nos dice por el cronista: <em>\u201cY el consejo que daba Ahitofel en aquellas d\u00edas, era como si se consultase la palabra de Dios\u201d <\/em>(16:23). Cuando hablaba era como si Dios hablara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su palabra comenz\u00f3 a sustituir y a suplantar <em>\u201cla palabra de Dios\u201d. <\/em>Es peligroso cuando la palabra del hombre toma el lugar de <em>\u201cla palabra de Dios\u201d. <\/em>Ahitofel no era profeta, pero David le lleg\u00f3 a dar m\u00e1s atenci\u00f3n que a lo dicho por el profeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Absal\u00f3n se sent\u00eda muy seguro y confiado con el consejo dado por Ahitofel. Toda decisi\u00f3n la consultaba con \u00e9l. No sab\u00eda tomar decisiones independientemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David conoc\u00eda de la sabidur\u00eda que revelaba Ahitofel, era su consejero pol\u00edtico en la administraci\u00f3n del reino. Por eso el ungido cuando supo que este lo traicion\u00f3 y se uni\u00f3 a Absal\u00f3n le or\u00f3 a Dios: <em>\u201cEntorpece ahora, oh Jehov\u00e1, el consejo de Ahitofel\u201d <\/em>(15:31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahitofel le aconsej\u00f3 a Absal\u00f3n, que sobre el terrado, bajo una tienda violara las diez concubinas del rey y que el pueblo lo viera (16:22). Con esto se cumpli\u00f3 lo profetizado al ungido por labios de Nat\u00e1n: <em>\u201c\u2026tomar\u00e9 tus mujeres delante de tus ojos, y las dar\u00e9 a tu pr\u00f3jimo, el cual yacer\u00e1 con tus mujeres a la vista del sol\u201d <\/em>(2 S. 12:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahitofel era un \u201cdictador espiritual\u201d. Sab\u00eda c\u00f3mo controlar a los que estaban en autoridad con lo que dec\u00eda y c\u00f3mo lo dec\u00eda. Muchos con el consejo manipulan y controlan a otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) El ungido tiene que discernir a los que se le acercan con esp\u00edritu de mentira. (2) El ungido mantendr\u00e1 siempre su compostura y no permitir\u00e1 que nadie con su boca lo descontrole. (3) El ungido tiene que conocer los planes del enemigo. (4) El ungido se cuidar\u00e1 de no confundir palabra de hombre con palabra de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Kittim, S. (2002). <em>David el ungido &#8211; sermones de grandes personajes bi\u0301blicos : Kittim, Silva<\/em> (265). Grand Rapids, Michigan, EE. UU. de A.: Editorial Portavoz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cY vino el rey David hasta Bahurim; y he aqu\u00ed sal\u00eda uno de la familia de la casa de Sa\u00fal, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y sal\u00eda maldiciendo, y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-critica-al-ungido\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLA CR\u00cdTICA AL UNGIDO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12007","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12007"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12007\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12007"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12007"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}