{"id":12016,"date":"2016-03-22T19:49:31","date_gmt":"2016-03-23T00:49:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/?p=12016"},"modified":"2016-03-22T19:49:31","modified_gmt":"2016-03-23T00:49:31","slug":"la-usurpacion-al-ungido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-usurpacion-al-ungido\/","title":{"rendered":"LA USURPACI\u00d3N AL UNGIDO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEntonces, Adon\u00edas hijo de Haguit se rebel\u00f3, diciendo: Yo reinar\u00e9. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de \u00e9l\u201d (1 R. 1:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun los ungidos envejecen y se hacen parte de la generaci\u00f3n que est\u00e1 por terminar. David no fue la excepci\u00f3n. Su tiempo tambi\u00e9n le lleg\u00f3 (1:1). Una doncella llamada Abisag, fue buscada para ofrecerle calor y cuidar de \u00e9l (1:2\u20134).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovech\u00e1ndose de la ancianidad del ungido, su hijo, Adon\u00edas, se auto proclam\u00f3 rey (1:5); siendo apoyado por Joab y el sacerdote Abiatar (1:7). El sacerdote Sadoc, Bena\u00eda, el profeta Nat\u00e1n, Simei y Rei, la c\u00fapula del ungido y gente sabia de su gobierno, no le dieron su voto de confianza a Adon\u00edas (1:8). En una reuni\u00f3n o banquete, Adon\u00edas invit\u00f3 a un grupo selecto, pero dej\u00f3 fuera a Bena\u00eda, a Nat\u00e1n, a Salom\u00f3n y a otros l\u00edderes importantes (1:9\u201310).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nat\u00e1n se introduce en la historia como una influencia espiritual en la vida de Betsab\u00e9 que hace que ella reclame el derecho al trono de David para su hijo Salom\u00f3n (1:11\u201314). Ella tom\u00f3 su consejo (1:15\u201321) y con el apoyo del profeta Nat\u00e1n logr\u00f3 su objetivo ante el rey (1:22\u201327).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La rebeli\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEntonces Adon\u00edas, hijo de Haguit se rebel\u00f3, diciendo: Yo reinar\u00e9 Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de \u00e9l\u201d <\/em>(1:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos ungidos llegar\u00e1n a la tercera edad ocupando posiciones y sirviendo desde la plataforma del servicio ministerial. David fue un ungido que lleg\u00f3 hasta el final en el ejercicio de su funci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los achaques de <em>\u201cviejo\u201d <\/em>se hicieron presentes en el f\u00edsico del ungido rey. Leemos: <em>\u201cle cubr\u00edan de ropas, pero no se calentaba\u201d <\/em>(1:1). Una hermosa virgen sunamita, llamada Abisag, fue la seleccionada para tan especial tarea (1:2\u20133).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante leer: <em>\u201cY la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey, y le serv\u00eda, pero el rey nunca la conoci\u00f3\u201d <\/em>(1:4). No era una compa\u00f1era sexual, sino una ayuda personal. El ungido fue un anciano serio y respetuoso. Se deduce que en lo moral terminaba bien su ministerio. \u00a1Lo nuevo calentaba a lo viejo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovech\u00e1ndose de la ancianidad de su padre, Adon\u00edas hijo de Haguit, su cuarto hijo (1:5; cp. 2 S. 3:5); que despu\u00e9s de Absal\u00f3n, ser\u00eda el pr\u00edncipe heredero, busc\u00f3 adelantar el prop\u00f3sito en su vida, auto proclam\u00e1ndose rey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adon\u00edas <em>\u201cse hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de \u00e9l\u201d <\/em>(1:5). Con sagacidad, astucia y pompa Adon\u00edas presentaba una \u201cvitrina\u201d de poder y reconocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se quiso proclamar a s\u00ed mismo como el ungido: <em>\u201cYo reinar\u00e9\u201d <\/em>(1:5). Busc\u00f3 y pretendi\u00f3 ponerse en una posici\u00f3n donde Dios no lo hab\u00eda puesto, ni lo hab\u00eda confirmado. \u00a1Dios pone en ministerio, uno no se pone! \u00a1Dios es el que llama, uno no se llama!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adon\u00edas no ten\u00eda el derecho de reclamar el reino por sucesi\u00f3n, ya que esa tradici\u00f3n no estaba establecida, y ya se le hab\u00eda profetizado a Salom\u00f3n (1 Cr. 22:9, 10; 28:4\u20137).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leemos: <em>\u201cY su padre nunca le hab\u00eda entristecido en todos sus d\u00edas con decirle: \u00bfPor qu\u00e9 haces as\u00ed? <\/em>(1Ki 1:6). Al igual que Absal\u00f3n, se le describe de <em>\u201cmuy hermoso parecer\u201d <\/em>(1ki 1:6). Muchos son hermosos por fuera, pero feos por dentro. Hermosos para el mundo y feos ante Dios. Adon\u00edas se retrata como un personaje \u201cengre\u00eddo\u201d, como \u201cun ni\u00f1o mimado\u201d que siempre se sal\u00eda con la suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ungidos tienen que tener cuidado con esos \u201cengre\u00eddos\u201d o \u201cmimados\u201d en el ministerio, que se aprovechan de su cercan\u00eda y favor con ellos, para tomar ventajas personales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ungidos tienen que corregir a esos hijos en el ministerio que representan una cosa por fuera y por dentro son otra. Aunque cause tristeza al ungido, este tiene que corregir y controlar a los \u201chijos de la visi\u00f3n\u201d, para que no se da\u00f1en o da\u00f1en la visi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joab, el general del ej\u00e9rcito de Israel, anciano tambi\u00e9n, primo del ungido rey, se confabul\u00f3 con el sacerdote Abiatar para apoyar el reinado de Adon\u00edas (1:17). Otra vez emerge la figura \u201cdictatorial\u201d y el car\u00e1cter \u201cenfermizo\u201d de Joab. Este siempre fue \u201cla migra\u00f1a\u201d del ungido. Lo ayudaba, pero lo met\u00eda, en demasiados l\u00edos, de administraci\u00f3n. El ungido se tiene que cuidar de los que buscan estar del bando que parece ganar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leemos: <em>\u201cPero el sacerdote Sadoc y Bena\u00eda hijo de Joiada, el profeta Nat\u00e1n, Simei, Rei y todos los grandes de David, no segu\u00edan a Adon\u00edas\u201d <\/em>(1:8). Un l\u00edder \u201cgrande\u201d hace que sus l\u00edderes sean tambi\u00e9n \u201cgrandes\u201d. David ten\u00eda con \u00e9l, los fieles y los que no negociaban su compromiso y fidelidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adon\u00edas era seguido de una minor\u00eda insatisfecha, hambrienta de poder, envidiosos de prestigio; que estaban dispuestos a seguir a un hombre, pero no a una visi\u00f3n. Este ten\u00eda a la minor\u00eda. David ten\u00eda a la mayor\u00eda.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El consejo<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEntonces habl\u00f3 Nat\u00e1n a Betsab\u00e9 madre de Salom\u00f3n, diciendo: \u00bfNo has o\u00eddo que reina Adon\u00edas hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro se\u00f1or?\u201d <\/em>(1:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profeta Nat\u00e1n es el h\u00e9roe de esta situaci\u00f3n, el consejero de Betsab\u00e9. Este le present\u00f3 a esta la inquietud sobre Adon\u00edas y la aconsej\u00f3 a actuar. De Adon\u00edas llegar al poder, Betsab\u00e9 y Salom\u00f3n, estar\u00edan en peligro de muerte. La carne busca matar al esp\u00edritu. El carnal desea eliminar al espiritual. La ley ataca la gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nat\u00e1n le declara a Betsab\u00e9: <em>\u201cVen pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salom\u00f3n\u201d <\/em>(1:12). Luego le aconsej\u00f3 presentarse al rey, hacer el reclamo por su hijo Salom\u00f3n (1 Cr. 22:8\u201313).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Betsab\u00e9 lleg\u00f3 ante el anciano ungido y le cont\u00f3 todo. Le record\u00f3 de su juramento a favor de Salom\u00f3n (1:17). Le inform\u00f3 que sin \u00e9l saberlo, Adon\u00edas se autoproclam\u00f3 rey (1:18). Le habl\u00f3 del banquete que hizo y de los que excluy\u00f3 (1:19). Le pidi\u00f3 al ungido que nombrara oficialmente a Salom\u00f3n como su heredero al trono (1:20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adon\u00edas no era un defensor de la unidad. Todo el que incluye a algunos y excluye a otros es enemigo de la unidad. En Hechos 2 aprendemos que la doctrina une, lo que separa son los dogmas. Uniformidad no es unidad. En la unidad hay tolerancia y aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leemos: <em>\u201cDe otra manera suceder\u00e1 que cuando mi se\u00f1or el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salom\u00f3n seremos tenidos por culpables\u201d <\/em>(1:21). Nat\u00e1n se lo profetiz\u00f3 y ella crey\u00f3 al profeta. El problema de muchos ungidos es que no hacen provisi\u00f3n de qui\u00e9n les ha de suceder. Trabajan y ministran como si nunca se fueran a morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La intermisi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cMientras a\u00fan hablaba ella con el rey, he aqu\u00ed vino el profeta Nat\u00e1n\u201d <\/em>(1:22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profeta Nat\u00e1n despu\u00e9s de ser presentado, salud\u00f3 al rey y le declara: <em>\u201cRey se\u00f1or m\u00edo, has dicho t\u00fa: Adon\u00edas reinar\u00e1 despu\u00e9s de m\u00ed, y \u00e9l se sentar\u00e1 en mi trono?\u201d <\/em>(1:24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego le habl\u00f3 del banquete ofrecido por Adon\u00edas, y como invit\u00f3 a los hijos del rey, a los capitanes del ej\u00e9rcito y al sacerdote Abiatar y que all\u00ed dijeron: <em>\u201c\u00a1Viva el rey Adon\u00edas!\u201d <\/em>(1:25). Tambi\u00e9n le inform\u00f3 de qui\u00e9nes fueron considerados non gratos al banquete (1:26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvi\u00f3 a preguntarle <em>\u201c\u00bfEs este negocio ordenado por mi se\u00f1or el rey, sin haber declarado a tus siervos qui\u00e9n se hab\u00eda de sentar en el trono de mi se\u00f1or el rey despu\u00e9s de \u00e9l?\u201d <\/em>(1:27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nat\u00e1n estaba sobre avisando al ungido de un plan que ven\u00eda en desarrollo. La proclamaci\u00f3n de Adon\u00edas como rey no era un decreto salido del palacio. Era una conspiraci\u00f3n por el poder. Su proclamaci\u00f3n era inspirada por la carnalidad y no por la providencia divina. Nac\u00eda del orgullo y ego\u00edsmo humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los profetas de Dios como Nat\u00e1n son custodios del prop\u00f3sito de Dios, vigilan con celo de Dios, que la voluntad humana no se imponga sobre la voluntad divina. Estos cuidan la visi\u00f3n futura del ungido, abogando a favor de los que la pueden tomar, da\u00f1ar y afectar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) El ungido tiene que corregir a los \u201cengre\u00eddos\u201d y \u201cmimados\u201d en el ministerio, que son unos oportunistas. (2) El ungido tiene que cuidarse del esp\u00edritu de Adon\u00edas que no promueve la unidad, sino la separaci\u00f3n. (3) El ungido debe escuchar a los profetas de Dios que cuidan de la visi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Kittim, S. (2002). <em>David el ungido &#8211; sermones de grandes personajes bi\u0301blicos : Kittim, Silva<\/em> (306). Grand Rapids, Michigan, EE. UU. de A.: Editorial Portavoz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEntonces, Adon\u00edas hijo de Haguit se rebel\u00f3, diciendo: Yo reinar\u00e9. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de \u00e9l\u201d (1 R. 1:5). Introducci\u00f3n Aun los ungidos envejecen y se hacen parte de la generaci\u00f3n que est\u00e1 por terminar. David no fue la excepci\u00f3n. Su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-usurpacion-al-ungido\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLA USURPACI\u00d3N AL UNGIDO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12016","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12016"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12016\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}