{"id":13583,"date":"2016-03-29T01:38:30","date_gmt":"2016-03-29T06:38:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-hay-nadie-como-el-parte-3\/"},"modified":"2016-03-29T01:38:30","modified_gmt":"2016-03-29T06:38:30","slug":"no-hay-nadie-como-el-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-hay-nadie-como-el-parte-3\/","title":{"rendered":"\u00a1No hay nadie como \u00c9l! Parte 3"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>            &#8220;&#8230;\u00c9STE ES MI HIJO AMADO, EN QUIEN TENGO COMPLACENCIA; A \u00c9L O\u00cdD&#8221; (Mateo 17:5)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\" >\u00a1No hay nadie como \u00c9l! Parte 3<\/p>\n<p align=\"justify\">En el monte de la transfiguraci\u00f3n, Mois\u00e9s, el dador de la ley, y El\u00edas, representante de los profetas, estaban al lado de Jes\u00fas. Pero \u00e9ste los sobrepas\u00f3 en esplendor. Nos dice la Biblia: <strong>&#8220;Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ning\u00fan lavador en la tierra los puede dejar tan blancos&#8221; (Marcos 9:3). En ese momento, Jes\u00fas era Dios en su forma m\u00e1s pura. Con temor reverencial delante de \u00c9l, Pedro dijo: &#8220;&#8230;Se\u00f1or&#8230; si quieres, haremos aqu\u00ed tres enramadas: una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas&#8221; (Mateo 17:4)<\/strong>. Era una bonita sugerencia, pero totalmente inapropiada. <strong>&#8220;Mientras \u00e9l a\u00fan hablaba, una nube de luz los cubri\u00f3 y se oy\u00f3 una voz desde la nube, que dec\u00eda: \u00c9ste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a \u00c9l o\u00edd&#8221; (Mateo 17:5).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La palabra &#8220;amado&#8221; implica &#8220;\u00fanico y especial&#8221;. \u00a1No hay nadie como Jes\u00fas!<\/strong> <strong>Ni Mois\u00e9s, ni El\u00edas, ni Pedro, ni Zoroastro, ni Buda ni Mahoma.<\/strong> Nadie m\u00e1s, ni en el cielo ni en la tierra. Haber hecho tres enramadas habr\u00eda puesto a Mois\u00e9s y a El\u00edas al mismo nivel de Cristo, y Dios no pod\u00eda permitirlo. S\u00f3lo se puede construir un santuario, porque no hay m\u00e1s que una persona en el monte digna de ser adorada. <strong>&#8220;Al o\u00edr esto, los disc\u00edpulos se postraron sobre sus rostros y sintieron gran temor&#8221; (Mateo 17:6).<\/strong> Aqu\u00e9l que cre\u00f3 las estrellas de los cielos y arroj\u00f3 al Fara\u00f3n de Egipto al fondo del Mar Rojo, estaba en medio de ellos. Esta visi\u00f3n los maravill\u00f3 sobremanera, borr\u00f3 cualquier resquicio de arrogancia en ellos y les hizo postrarse sobre sus rostros. <strong>\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que sentiste una reverencia semejante por Dios\u00ed<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;&#8230;\u00c9STE ES MI HIJO AMADO, EN QUIEN TENGO COMPLACENCIA; A \u00c9L O\u00cdD&#8221; (Mateo 17:5) \u00a1No hay nadie como \u00c9l! Parte 3 En el monte de la transfiguraci\u00f3n, Mois\u00e9s, el dador de la ley, y El\u00edas, representante de los profetas, estaban al lado de Jes\u00fas. Pero \u00e9ste los sobrepas\u00f3 en esplendor. Nos dice la Biblia: &#8220;Sus &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-hay-nadie-como-el-parte-3\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1No hay nadie como \u00c9l! Parte 3\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13583","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13583"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13583\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}