{"id":14644,"date":"2016-03-29T02:15:05","date_gmt":"2016-03-29T07:15:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/bienvenido-a-la-familia-de-dios\/"},"modified":"2016-03-29T02:15:05","modified_gmt":"2016-03-29T07:15:05","slug":"bienvenido-a-la-familia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/bienvenido-a-la-familia-de-dios\/","title":{"rendered":"\u00a1Bienvenido a la familia de Dios!"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\" >            \u00a1Bienvenido a la familia de Dios!<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u201c\u2026\u00c9STE RECIBE A LOS PECADORES, Y COME CON ELLOS\u2026\u201d (Lucas 15:2)<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Consideremos a dos pecadores a quienes acogi\u00f3 Jes\u00fas: El primero fue Mateo. Como recaudador de impuestos para los romanos, era odiado por su propia gente, los jud\u00edos. Pero Jes\u00fas ten\u00eda un plan especial para \u00e9l. Puesto que era experto en dejar constancia escrita de las cosas, Jes\u00fas no s\u00f3lo salv\u00f3 su alma, sino que tambi\u00e9n rescat\u00f3 sus talentos. Gracias a eso, este hombre escribi\u00f3 el primero de los cuatro Evangelios. <strong>\u00bfSigues pensando que Dios no te puede usar? \u00a1Te equivocas!<\/strong> Sorprende que Mateo invitara a Jes\u00fas a comer a su casa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero el hecho de que Jes\u00fas aceptara es a\u00fan m\u00e1s fascinante. Lo hizo porque <strong>\u201c\u2026\u00e9ste recibe a los pecadores\u2026\u201d<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El segundo fue Zaqueo. \u00c9ste anhelaba tanto ver a Jes\u00fas que se subi\u00f3 a un \u00e1rbol; estaba dispuesto a hacer algo fuera de lo normal para encontrar a Dios. <strong>\u201cCuando Jes\u00fas lleg\u00f3 a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa. Entonces \u00e9l descendi\u00f3 aprisa y lo recibi\u00f3 gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que hab\u00eda entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador. Entonces Zaqueo\u2026 dijo al Se\u00f1or: \u2026la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. Jes\u00fas le dijo: Hoy ha venido la salvaci\u00f3n a esta casa\u2026\u201d (Lucas 19:5-9).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">La Biblia dice que Dios<strong> \u201c\u2026 es galardonador de los que le buscan\u201d (Hebreos 11:6 RVR 1960). T\u00fa tambi\u00e9n s\u00e9 diligente en tu b\u00fasqueda. Persiste en ello y sigue firme en tu peregrinaje. No te embarques en la persecuci\u00f3n vana de posesiones y posiciones; busca al Se\u00f1or. \u00a1No ser\u00e1s decepcionado!<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Bienvenido a la familia de Dios! \u201c\u2026\u00c9STE RECIBE A LOS PECADORES, Y COME CON ELLOS\u2026\u201d (Lucas 15:2) Consideremos a dos pecadores a quienes acogi\u00f3 Jes\u00fas: El primero fue Mateo. Como recaudador de impuestos para los romanos, era odiado por su propia gente, los jud\u00edos. Pero Jes\u00fas ten\u00eda un plan especial para \u00e9l. Puesto que era &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/bienvenido-a-la-familia-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Bienvenido a la familia de Dios!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14644","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14644","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14644"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14644\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14644"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14644"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14644"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}