{"id":1603,"date":"2015-11-30T19:51:28","date_gmt":"2015-12-01T00:51:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-tres-realidades-del-pecado\/"},"modified":"2015-11-30T19:51:28","modified_gmt":"2015-12-01T00:51:28","slug":"las-tres-realidades-del-pecado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-tres-realidades-del-pecado\/","title":{"rendered":"Las tres realidades del pecado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(1 Juan 1:8-10)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un predicador acababa de invitar a sus oyentes a buscar de Dios, cuando un joven exclam\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Usted habla del peso del pecado. Yo no lo siento \u00bfCu\u00e1nto pesa? Veinte kilos, cien kilos-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-D\u00edgame<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-le pregunto el predicador<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-, si usted pusiera un peso de cien kilos sobre el pecho de un hombre muerto, -\u00bfLo sentir\u00eda el?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No, ya que esta muerto -Contest\u00f3 el joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El predicador prosigui\u00f3: -Pues bien, el hombre que no siente el peso del pecado est\u00e1 espiritualmente MUERTO.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pecado no se siente como un peso colocado en nuestras espaldas, pero\u00a0 cuando somos librados de \u00e9l notamos que una gran carga ha sido quitada. El pecado es una realidad, no podemos ocultar su presencia ni ignorar sus efectos. Si bien a veces no nos percatamos de \u00e9l, quiz\u00e1s por una conciencia que se ha cauterizado, esto no minimiza el poder que ejerce en nosotros. Dios le dijo a Ad\u00e1n que el d\u00eda que comiera del \u00e1rbol de la \u201cciencia del bien y del mal\u201d morir\u00eda, y en efecto eso sucedi\u00f3 (Gn. 3). \u00a0Nuestros padres comieron del fruto prohibido y ahora todos morimos. La muerte f\u00edsica y espiritual es el resultado del pecado. Toda vida antes de conocer a Cristo esta muerta en sus delitos y pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pecado sac\u00f3 a Luzbel del cielo y lo convirti\u00f3 en Satan\u00e1s junto con todos sus demonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pecado sac\u00f3 a nuestros\u00a0 padres Ad\u00e1n y Eva del Ed\u00e9n y los convirti\u00f3 en una raza pecadora.\u00a0 Pero lo que ha sido m\u00e1s grande, el pecado\u00a0 hizo que Dios ofreciera a su propio Hijo como el \u00fanico Cordero que pod\u00eda quitar el pecado del mundo. As\u00ed, pues, el pecado es una realidad en la tierra. No en vano la misma palabra nos dice que la tierra gime con dolores de parto a causa del pecado mismo (Ro. 8:20, 21). Juan nos habla en su primera carta, como en ninguna otra, acerva de la realidad del pecado, y la necesidad de andar en la luz y en confesi\u00f3n para tener victoria sobre el. Hoy nos enfocaremos en las tres realidades del pecado. \u00a0\u00bfCu\u00e1les son?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I. HAY UNA REALIDAD ACERCA DE LA NATURALEZA PECADORA EN CADA SER HUMANO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. \u201cSi decimos que no tenemos pecado\u2026 v. 8\u00aa.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY puede haber alguien que diga esto? Pues as\u00ed parece. Aunque es cierto\u00a0 que hay hombres honestos que siempre reconocer\u00e1n sus pecados, y su naturaleza inclinada hacer lo malo, hay otros \u00a0que consideran que no son pecadores, sino que lo que hacen es el resultado de un acondicionamiento ambiental. \u00a0De esta forma podemos ver que ser\u00e1 muy f\u00e1cil echarle la culpa de nuestros males a alguna herencia biol\u00f3gica, al temperamento con el que nacimos, o simplemente a alg\u00fan defecto paterno. Otros optan por echarle la culpa a aquellos que lo indujeron a pecar, de tal manera que lo que hoy viven \u00a0es el resultado de una conducta\u00a0 inducida. Esto hace, pues, que \u00a0muchos crean que no tienen responsabilidad por sus pecados. Pero la verdad es que el pecado esta en nuestro ADN. Nacemos \u00a0bajo una condici\u00f3n de pecado. Un ni\u00f1o pronto revelar\u00e1 un car\u00e1cter que necesita ser corregido. Descubrir\u00e1 que puede\u00a0 pegarle a otro como mecanismo de defensa. \u00a0La raz\u00f3n de esto es porque fuimos concebido en pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2. \u201cNos enga\u00f1amos a nosotros mismos\u2026\u201d v. 8b.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enga\u00f1o es tan viejo como el mundo mismo. Recordemos que fue Satan\u00e1s, el padre de esa criatura, quien desde el principio lo us\u00f3 para la ca\u00edda del hombre, y hasta el d\u00eda de hoy lo usa para todos sus fines. Y de todas las formas de enga\u00f1arse, la peor de ellas es cuando Juan habla del hombre que dice que no tiene pecado al justificarse a si mismo, dejando la impresi\u00f3n\u00a0 que son otros los que tienen \u00a0pecados. Hay tres personas que al final descubren nuestra capacidad para enga\u00f1ar. La primera persona de la que hablamos es Dios, quien jam\u00e1s puede ser burlado (Ga. 6:7). Recordemos que uno de sus grandes atributos es la\u00a0 omnisciencia, sabiendo todas las cosas. El otro es mi pr\u00f3jimo, quien si bien es cierto podr\u00e1 ser enga\u00f1ado por un tiempo, al final tambi\u00e9n reconocer\u00e1\u00a0 que lo que digo o hago no pasa la prueba de la transparencia. Pero lo peor ser\u00e1 dejar que el pecado nos siga enga\u00f1ando a nosotros mismos. Eso no es amarse a si mismo. Recordemos que este tambi\u00e9n es un mandamiento. Esto nos hace ver\u00a0 que el enga\u00f1o no es sostenible en el tiempo, porque pronto se descubre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3. \u201cLa verdad no esta en nosotros\u201d v. 8c.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El sabio hace muchos a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda dicho sobre la verdad dos cosas que deben ser consideradas para meditar pausadamente. Uno de ellas dice: \u201cMuchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, Pero hombre de verdad, \u00bfqui\u00e9n lo hallar\u00e1? (Pr. 20:6). Los hombres de verdad parecen ser escasos; y si en los tales hay un dominio del pecado, la verdad huir\u00e1 siempre de ese hombre. Por otro lado, el mismo sabio recomienda: \u201cCompra la verdad, y no la vendas\u2026\u201d (Pr. 23:23). \u00a0La verdad es la que nos har\u00e1 hombres de bien, de rectitud y de probada honestidad. Hay otras cosas que usted podr\u00e1 venderlas como su bien preciado, pero jam\u00e1s venda la verdad. Eso es lo que lo har\u00e1 diferente a los dem\u00e1s. Juan nos dice que la verdad no puede habitar en un coraz\u00f3n que presume \u00a0no tener pecado, confiado en su justicia personal. Tal actitud lo descalifica para ser recipiente de la verdad. Fue Jes\u00fas quien dijo que la verdad nos har\u00eda libres (Jn. 8:32). \u00a0De esta manera se puede decir que quien vive en la verdad reconoce que es pecador, pero con la diferencia\u00a0 que sus pecados han sido perdonados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II. HAY UNA REALIDAD ACERCA DE LA PR\u00c1CTICA DEL PECADO EN CADA SER HUMANO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. \u201cSi decimos que no hemos pecado\u2026\u201d v. 10\u00aa.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora Juan hace un ligero cambio para seguir tratando el asunto del pecado en el creyente. Su \u00e9nfasis se enfoca en la pr\u00e1ctica del pecado. Una cosa es decir que no tenemos pecado y otra es que no hemos pecado. La una tiene que ver con la naturaleza del pecado, mientras que la otra se enfoca en la acci\u00f3n del pecado. Hay hombres que dicen que no han pecado o que no cometen pecado. La confianza en sus propias obras, as\u00ed como en su propia justicia, pareciera hacerlos inmunes para cometer pecado. Pero la verdad es que la actividad del pecado es un hecho notorio en cada hombre. Sin bien es cierto que en algunos es m\u00e1s visibles que otros, al final todos cometemos pecamos de omisi\u00f3n o de comisi\u00f3n. Pecamos de pensamientos, palabras o de hechos. Fue Pablo, quien hablando de la obra del pecado en su propia vida, dijo: \u201cPorque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago\u201d (Ro. 7:15). \u00bfNos parece esto familiar? En su comentario Pablo admite no solo la realidad del pecado, sino la manifestaci\u00f3n del pecado en cada creyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2. \u201cLe hacemos a \u00e9l mentiroso\u201d v. 10b.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Negar que no hemos pecado como algunos maestros durante el tiempo de Juan pensaban, es decirle a Dios que todo lo que ha dicho de nosotros como seres ca\u00eddos y pecadores, es mentira. En uno de los salmos se afirma la condici\u00f3n del hombre pecador de la siguiente manera: \u201cTodos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Sal. 14:3). Y Pablo lo afirma de otra manera: \u201cPor cuanto todos pecaron y est\u00e1n destituidos de la gloria de Dios\u201d (Ro. 3:23). Tratar a Dios como mentiroso constituye una flagrante blasfemia. Esto es lo que Juan advierte. \u00bfY sabe usted lo que significa cometer este pecado? \u00bfA qu\u00e9 se expone una persona que llame a Dios mentiroso? pues nada menos que al juicio divino. Jes\u00fas habl\u00f3 con mucha contundencia sobre\u00a0 la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo.\u00a0 Y en efecto cuando alguien no admite sus pecados y rechaza la obra del calvario, se expone al juicio de Dios, pues la Biblia dice: \u201cSea Dios veraz y todo hombre mentiroso\u201d. As\u00ed que esta advertencia va contra todos aquellos que no reconocen sus pecados delante de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>3. \u201cSu palabra no est\u00e1 en nosotros\u201d v. 10c.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno, Juan toca el resultado final de aquel que sostiene que no ha cometido pecado, diciendo que la palabra de Dios no est\u00e1 en nosotros. Esta es otra acusaci\u00f3n muy fuerte. Por la misma Biblia entendemos que el nacimiento espiritual es el resultado de la intervenci\u00f3n de palabra a trav\u00e9s de la obra del Esp\u00edritu Santo. \u00a0Pedro lo expreso de esta manera: \u201cSiendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre\u201d 1 Pe. 1:23).\u00a0 La ausencia de la palabra en la vida, es ausencia de salvaci\u00f3n. De todos es sabido el efecto de la palabra de Dios en cada coraz\u00f3n. Por ser palabra inspirada por Dios tiene el poder de transforma y cambiar al individuo. Uno de esos textos que nos hablan de la eficacia de esa palabra es Hebreos 4:12. All\u00ed se describe como palabra viva y eficaz. Seg\u00fan\u00a0 este texto la palabra act\u00faa como un bistur\u00ed divino que abre y expone el pecado tal como esta all\u00ed. Si esa palabra no est\u00e1 en nosotros, no somos cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III. HAY UNA REALIDAD ACERCA DEL PERD\u00d3N DISPONIBLE\u00a0 PARA CADA SER HUMANO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. \u201cSi confesamos nuestros pecados\u2026\u201d v. 9\u00aa.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad es que si este vers\u00edculo no apareciera en este texto quedar\u00edamos sin esperanza despu\u00e9s de toda esa grafica acusaci\u00f3n acerca de la realidad del pecado en nuestras vidas. \u00a0Si no apareciera este texto quedar\u00edamos expuestos al mas horrible dominio del pecado. Porque el pecado es una presencia que nos induce a pensarlo y cometerlo. Pero tambi\u00e9n es cierto que a trav\u00e9s de la obra del calvario el pecado fue sentenciado. Por lo tanto, la condici\u00f3n que Juan nos presenta es \u201csi confesamos nuestros pecados\u2026\u201d. No hay otro tratamiento que valga contra el pecado. Tratar de retenerlo, ocultarlo o justificarlo no ayuda en nada a nuestra condici\u00f3n pecadora. Hay que confesarlo. Eso es, hay que traerlo delante del \u00fanico que puede perdonarlo. Es exactamente la invitaci\u00f3n que hizo el profeta Isa\u00edas, quien reconociendo los feos colores al que nos somete el pecado, nos hablo de la necesidad de \u201cvenir y estar a cuentas\u201d con Dios (Is. 1:18).\u00a0 La confesi\u00f3n cambia de color al pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2. Perd\u00f3n y limpieza al final de todo v. 9b.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confesi\u00f3n de nuestros pecados cuenta con la m\u00e1s grande garant\u00eda del perd\u00f3n y la limpieza de la que podamos disponer. El \u00fanico que puede perdonar pecado es Jesucristo. Ya \u00e9l se los hab\u00eda dicho a los fariseos que lo tildaron de blasfemo por su declaraci\u00f3n cuando tuvo al paralitico a quien bajaron por el techo de la casa (Lc. 5:24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella ocasi\u00f3n antes de sanar al paralitico, primero perdon\u00f3 sus pecados. Juan nos dice que Cristo es \u201cfiel y justo\u201d para perdonar nuestros pecados. En Apocalipsis, Juan\u00a0 se refiere a Cristo como \u201cfiel y verdadero\u201d (Apc. 19:11), que es otra manera para describir sus atributos a favor del pecador penitente. No solo entreg\u00f3 su vida en la cruz del calvario sino que es \u201cfiel y justo\u201d para dar perd\u00f3n a todo aquel\u00a0 que lo demande. Cristo perdonar y limpia nuestro pecado. Estas dos acciones nos ponen de manifiesto que el perd\u00f3n borra el pasado, mientras que la limpieza de los mismos hace nuevo el futuro de casa hombre. As\u00ed, pues, hay un perd\u00f3n disponible. Nuestro salvador es \u201cfiel y justo\u201d a la hora de tratar un pecado confesado. No dejemos de venir a el. La vida feliz est\u00e1 escondida en este texto. Venga a Cristo ahora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONCLUSI\u00d3N:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un poeta, hablando del pecado, su miseria y la necesidad de la confesi\u00f3n, ha escrito: \u201cPequ\u00e9, Se\u00f1or, y debo revelarte con amargura de alma, mi osad\u00eda, me abruma mi pecado noche y d\u00eda, y pruebas de pesar quisiera darte. Ninguna excusa puedo presentarte pues por dem\u00e1s tu ley yo conoc\u00eda, y en lo \u00edntimo del alma bien sab\u00eda que mi pecar habr\u00eda de enojarte. M\u00e1s, \u00a1oh, Se\u00f1or! mi natural humano a veces, por el mal, ganado advierto: Y al esp\u00edritu vence la materia. Que siempre, Padre, sobre m\u00ed tu mano, al conducirme por camino cierto, mu\u00e9streme del pecado la miseria\u201d. Que as\u00ed sea. Que nuestra oraci\u00f3n al Se\u00f1or nos muestre la miseria del pecado, pues es una realidad en todos nosotros. Pero sobre todo, que al \u00a0apropiarnos de la promesa que el Se\u00f1or es \u201cfiel y justo\u201d para perdonarlo, sintamos el alivio del perd\u00f3n al confesarlo. Amen.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.centraldesermones.com\/sermones\/5780-las-tres-realidades-del-pecado\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">www.centraldesermones.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1 Juan 1:8-10) INTRODUCCI\u00d3N: Un predicador acababa de invitar a sus oyentes a buscar de Dios, cuando un joven exclam\u00f3: -Usted habla del peso del pecado. Yo no lo siento \u00bfCu\u00e1nto pesa? 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