{"id":16462,"date":"2016-03-29T03:17:21","date_gmt":"2016-03-29T08:17:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuidado-con-los-frutos-de-la-belladona\/"},"modified":"2016-03-29T03:17:21","modified_gmt":"2016-03-29T08:17:21","slug":"cuidado-con-los-frutos-de-la-belladona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuidado-con-los-frutos-de-la-belladona\/","title":{"rendered":"Cuidado Con Los Frutos De la Belladona"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\"><strong>Conf\u00eda en el Se\u00f1or, y haz el bien; Y habitar\u00e1s en la tierra, y te apacentar\u00e1s de la verdad&#8221; (Salmos 37:3).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;Mire, pap\u00e1&#8221;, grit\u00f3 un ni\u00f1o, &#8220;que bellas frutas yo encontr\u00e9&#8221;.  El color se fug\u00f3 inmediatamente del rostro del padre.  &#8220;\u00bfComi\u00f3 alguna?&#8221; pregunt\u00f3 aterrorizado.  &#8220;No, pap\u00e1, no com\u00ed ninguna&#8221; contest\u00f3 el hijo.  &#8220;Entonces me entregue todas, para que pueda lanzarlas bien lejos&#8221;.  &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 va a echar las mas bonitas zarzamoras negras, pap\u00e1?  Tuve un enorme trabajo para encontrarlas&#8221;.  Exist\u00edan l\u00e1grimas en los ojos del ni\u00f1o pero, mismo as\u00ed, entreg\u00f3 las frutas al padre.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8220;\u00bfpor qu\u00e9 pap\u00e1?&#8221; pregunt\u00f3 nuevamente el ni\u00f1o.  Su padre contest\u00f3: &#8220;\u00c9stos son los frutos ponzo\u00f1osos de la belladona.&#8221;<\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas veces corremos tras cosas que juzgamos bonitas, agradables y encantadoras.  Creemos que al encontrarlas estamos empezando a vivir nuestra tan so\u00f1ada dicha.<\/p>\n<p align=\"justify\">Exultamos, contamos para todos pero, displicentemente, olvidamos de contar para la persona que vendr\u00edamos a consultar en primer lugar: nuestro Padre celestial.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nadie conoce m\u00e1s la dicha del que el Rey de los reyes y Se\u00f1or de los se\u00f1ores.  Nadie puede nos dar mejor orientaci\u00f3n sobre lo que es bendici\u00f3n y lo que es maldici\u00f3n.  No hallaremos nadie m\u00e1s calificado para informarnos lo que es bueno para alimentar nuestra vida espiritual y lo que es veneno destructor.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfC\u00f3mo podremos saber si lo qu\u00e9 encontramos es realmente bueno?  \u00bfComo tendremos certeza de que no estamos trillando caminos malos\u00ed  El mejor a hacer es siempre presentar todo en el altar de Dios, buscar Sus consejos, seguir Sus orientaciones, \u00a1no arriesgar jam\u00e1s!<\/p>\n<p align=\"justify\">Existen belladonas diseminadas por todo lugar.  Si no estamos atentos podremos ser enga\u00f1ados.  Tienen bella apariencia, muestran un aire inofensivo, y creemos que no ofrecen ning\u00fan peligro.  Pero traen consigo el mal y la destrucci\u00f3n.  Asi nos alimentemos con apenas un de sus frutos, podremos ver destruida una vida espiritual edificada por a\u00f1os de dedicaci\u00f3n al Se\u00f1or.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando confiamos todos nuestros d\u00edas al Se\u00f1or, estamos seguros y no corremos el riesgo de envenenarnos con las belladonas del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conf\u00eda en el Se\u00f1or, y haz el bien; Y habitar\u00e1s en la tierra, y te apacentar\u00e1s de la verdad&#8221; (Salmos 37:3). &#8220;Mire, pap\u00e1&#8221;, grit\u00f3 un ni\u00f1o, &#8220;que bellas frutas yo encontr\u00e9&#8221;. El color se fug\u00f3 inmediatamente del rostro del padre. &#8220;\u00bfComi\u00f3 alguna?&#8221; pregunt\u00f3 aterrorizado. &#8220;No, pap\u00e1, no com\u00ed ninguna&#8221; contest\u00f3 el hijo. &#8220;Entonces me entregue &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuidado-con-los-frutos-de-la-belladona\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCuidado Con Los Frutos De la Belladona\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-16462","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16462"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16462\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}