{"id":16834,"date":"2016-03-29T03:29:05","date_gmt":"2016-03-29T08:29:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-que-echa-mano-al-arado-y-sigue-lc-9-57-62\/"},"modified":"2016-03-29T03:29:05","modified_gmt":"2016-03-29T08:29:05","slug":"el-que-echa-mano-al-arado-y-sigue-lc-9-57-62","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-que-echa-mano-al-arado-y-sigue-lc-9-57-62\/","title":{"rendered":"\u00abEl que echa mano al arado y sigue &#8230;.. \u00bb (Lc.9, 57-62)"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><strong>\u00abEl que echa mano al arado y sigue mirando atr\u00e1s, no vale para el Reino de Dios\u00bb<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"justify\">            Pablo, el ap\u00f3stol de los paganos no contradice en nada nuestra fe cuando dice: <strong>\u00abAunque alguna vez hayamos conocido a Cristo seg\u00fan la carne, ahora ya no es as\u00ed\u00bb (2C 5,16). <\/strong>La resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or no ha puesto fin a su carne, sino que la ha transformado. El aumento de su poder no ha destruido su sustancia; la calidad ha cambiado; la naturaleza no ha sido anonadada. Clavaron su cuerpo en la cruz: se volvi\u00f3 inaccesible al sufrimiento. Fue condenado a muerte: se volvi\u00f3 eterno. Lo mataron: se volvi\u00f3 incorruptible. Y se puede muy bien decir que la carne de Cristo ya no es la misma que conocimos; porque ya no queda en ella ning\u00fan rastro de sufrimiento o debilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">Permanece la misma en su sustancia, pero ya no es la misma desde el punto de vista de la gloria. \u00bfPor qu\u00e9 sorprenderse, por otra parte, de que san Pablo se exprese as\u00ed a prop\u00f3sito del cuerpo de Jesucristo cuando, hablando a todos los cristianos que viven seg\u00fan el esp\u00edritu, les dice: \u00abDesde ahora ya no conocemos a nadie seg\u00fan la carne\u00bb?<\/p>\n<p align=\"justify\">Con ello quiere decir que nuestra resurrecci\u00f3n ha comenzado en Jesucristo. En \u00e9l, que muri\u00f3 por todos, nuestra esperanza ha adquirido consistencia. Ninguna duda ni reticencia en nosotros, ninguna decepci\u00f3n en la espera: las promesas se han comenzado a cumplir ya, y con los ojos de la fe, vemos las gracias de las que ma\u00f1ana seremos saciados. Nuestra naturaleza ha sido elevada; entonces, con gozo, poseemos ya el objeto de nuestra fe&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\">Que el pueblo de Dios tome conciencia que es<strong> \u00abuna nueva creaci\u00f3n en Cristo\u00bb (2C 5,17)<\/strong>. Que comprenda bien qui\u00e9n le ha escogido, y a qui\u00e9n el mismo ha escogido. Que el ser renovado no vuelva a la inestabilidad de su antiguo estado. Que el que \u00abha  echado mano al arado\u00bb no cese de trabajar, que vele sobre el grano que ha sembrado, y que no se gire a mirar lo que ha abandonado. Este es el camino de salvaci\u00f3n; esta es la manera de imitar la resurrecci\u00f3n en Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl que echa mano al arado y sigue mirando atr\u00e1s, no vale para el Reino de Dios\u00bb \u00a0 Pablo, el ap\u00f3stol de los paganos no contradice en nada nuestra fe cuando dice: \u00abAunque alguna vez hayamos conocido a Cristo seg\u00fan la carne, ahora ya no es as\u00ed\u00bb (2C 5,16). La resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or no ha &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-que-echa-mano-al-arado-y-sigue-lc-9-57-62\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00abEl que echa mano al arado y sigue &#8230;.. \u00bb (Lc.9, 57-62)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-16834","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16834","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16834"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16834\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16834"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16834"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16834"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}