{"id":17221,"date":"2016-03-29T03:41:47","date_gmt":"2016-03-29T08:41:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/devocional_diariola-dulce-oracion-de-ana\/"},"modified":"2016-03-29T03:41:47","modified_gmt":"2016-03-29T08:41:47","slug":"devocional_diariola-dulce-oracion-de-ana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/devocional_diariola-dulce-oracion-de-ana\/","title":{"rendered":"[Devocional_Diario]La dulce oraci\u00f3n de Ana"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\" >Devocional Cristiano &#8211; Dulce oraci\u00f3n de Ana<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&#8220;Se\u00f1or Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme te acuerdas de mi y me concedes un hijo var\u00f3n, yo te lo entregar\u00e9 para toda su vida, y nunca se le cortar\u00e1 el cabello&#8221; I Samuel 1:11<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Cada vez que Ana miraba el calendario se le llenaban los ojos de l\u00e1grimas, sobre todo cuando notaba que ya faltaba poco para un nuevo d\u00eda de fiesta. -\u00bfPor qu\u00e9 tendremos que celebrar tantas festividades\u00ed- seguramente pensaba. -&#8220;Mi alma no tiene motivo para agasajar&#8221;- El esposo de Ana era un levita que cumpl\u00eda con la costumbre de festejar cada festividad ancestral al pie de la letra, quiz\u00e1 por eso se mostraba todav\u00eda m\u00e1s dolida e incomprendida. -&#8220;Mi querido esposo Elcana, se le ve tan feliz cuando las fiestas est\u00e1n cerca, se le nota agradecido, creo que se siente bendecido por eso su satisfacci\u00f3n lo lleva a alabar con reconocimiento, pero yo en verdad, no tengo raz\u00f3n para estar satisfecha&#8221;- . La costumbre de ese pueblo era que cada hombre ten\u00eda que presentarse ante el Se\u00f1or tres veces al a\u00f1o en el Santuario Central del Templo, eran fechas santas, d\u00edas de alegr\u00eda y gratitud, fiestas en honor al Se\u00f1or.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&#8220;Tres veces al a\u00f1o har\u00e1s fiesta en mi honor&#8221; \u00c9xodo 23:14<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>&#8220;Nadie se presentar\u00e1 ante el Se\u00f1or con las manos vac\u00edas. Cada uno llevar\u00e1 ofrendas, seg\u00fan lo haya bendecido el Se\u00f1or tu Dios&#8221; Deuteronomio 16:16-17<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>-&#8220;Mis manos est\u00e1n vac\u00edas&#8221;- pensaba Ana, -&#8220;Mi alma no tiene dicha para agradecer&#8221;- Las caravanas de todos estos bendecidos ven\u00edan repletas de ofrendas, todos jubilosos se preparaban con anticipaci\u00f3n para traer al templo las primicias de correspondencia. -\u00a1Como no dar gracias al Dios Todopoderoso, \u00e9l ha sido bueno con nosotros!- Estas y otras frases parecidas se escuchaban entre toda esa multitud que llegaba a Silo para ofrecer sus sacrificios y ofrendas de paz. Pero entre tantas alabanzas y risas de gozo el profundo dolor de Ana desentonaba en esa congregaci\u00f3n, su esterilidad era evidente, sus manos estaban vac\u00edas. El marido de Ana, conoc\u00eda bien el dolor de su amada esposa, por eso a la hora de repartir las ofrendas que cada miembro de su familia pondr\u00eda en el altar, le daba a Ana una porci\u00f3n mayor, una ofrenda especial: -&#8220;Nadie se burlar\u00e1 de mi Ana, nadie tiene por qu\u00e9 verla triste, sus manos no estar\u00e1n vac\u00edas, le dar\u00e9 la mejor ofrenda que ninguna esposa pueda tener, todos ver\u00e1n cu\u00e1nto amo a mi preciosa Ana, este a\u00f1o ser\u00e1 diferente, mi dulce Ana no tendr\u00e1 por qu\u00e9 estar triste, yo le dar\u00e9 la mejor ofrenda para el sacrificio- El dolor de Ana era el dolor de Elcana, su dulce esposa, hueso de sus huesos carne de su carne. Ana entr\u00f3 al Templo del Se\u00f1or, otra vez este a\u00f1o de fiesta tra\u00eda las manos llenas, eran las ofrendas que su esposo le hab\u00eda dado, pero su coraz\u00f3n segu\u00eda igual de vac\u00edo, su vientre segu\u00eda siendo est\u00e9ril.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El sacerdote El\u00ed ya estaba viejo, hab\u00eda delegado a sus hijos el trabajo de oficiar los sacrificios, se sentaba el anciano El\u00ed en la puerta del Templo y desde all\u00ed observaba a cada uno de los fieles bendecidos trayendo sus ofrendas al Se\u00f1or. De pronto se percat\u00f3, en el altar estaba una mujer postrada en actitud de intenso dolor, parec\u00eda que estaba enferma, su cuerpo se sacud\u00eda, sus manos tapaban sus labios con fuerza, no alcanzaba a o\u00edr lo que dec\u00eda, ni siquiera percib\u00eda un lamento, pero si era evidente que sufr\u00eda. Sigui\u00f3 mir\u00e1ndola, estaba acostumbrado a ver a tanta gente venir a buscar refugio en el altar, no era raro que esta mujer estuviese all\u00ed, pero si hab\u00eda algo raro, no gritaba ni se quejaba, era tan com\u00fan entre las pla\u00f1ideras que sus gritos lastimeros se oyeran entre la multitud, pero ella s\u00f3lo lloraba en silencio. Pasaron horas y horas y esta mujer segu\u00eda en el lugar Santo, El\u00ed temi\u00f3 que no fuera una mujer decente, -&#8220;Algo malo debe haber hecho&#8221;- Y sin pensarlo m\u00e1s se acerc\u00f3 a ella y la juzg\u00f3: -Mujer \u00bfHasta cu\u00e1ndo te va a durar la borrachera? \u00a1Deja ya el vino!- Ana fue distra\u00edda de sus oraciones con las palabras acusadoras del sacerdote. -No, mi Se\u00f1or, por favor no me tome por una mala mujer, he pasado tanto tiempo orando debido a mi angustia y aflicci\u00f3n, le he rogado a Dios que se acuerde de mi, he sentido que \u00e9l se ha olvidado que existo, por eso he llorado desconsoladamente y le he rogado que mire mi desdicha- El\u00ed no pod\u00eda dejar mirar el rostro de Ana, su oraci\u00f3n estaba cargada de sufrimiento, pero no dejaba de tener una dulce fe en medio de su dolencia. -Mi Se\u00f1or El\u00ed, le he prometido a Dios que si me concede un hijo var\u00f3n, yo te lo entregar\u00e9 para toda su vida- El\u00ed no pod\u00eda creer lo que estaba escuchando, no era necesario que lo entregase para toda la vida, el per\u00edodo normal de servicio de un levita era de 25 a\u00f1os solamente, no era necesario tanto? -Si mi Se\u00f1or me da la gracia de tener un hijo se lo dar\u00e9 otra vez a \u00e9l y nunca le cortar\u00e9 el cabello- Ana sigui\u00f3 haciendo m\u00e1s votos al Se\u00f1or. El\u00ed se avergonz\u00f3 por haber insultado a esta devota mujer: -Vete en paz- le dijo, -Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. Cuando Ana se levant\u00f3 del suelo, sucedi\u00f3 el milagro, su semblante en ese instante cambi\u00f3, su rostro irradiaba de fe, sent\u00eda que sus manos, su coraz\u00f3n, su alma entera nunca m\u00e1s estar\u00edan vac\u00edas. Si, el Se\u00f1or se acord\u00f3 de Ana, y despu\u00e9s de un a\u00f1o dio a luz un hijo y le puso Samuel, pues dijo: -&#8220;Al se\u00f1or se lo ped\u00ed&#8221;-. El calendario anunciaba que era la fecha precisa para otra vez venir al templo trayendo las ofrendas de gratitud, esta vez Ana mir\u00f3 la fecha y la sombra de la verg\u00fcenza nunca m\u00e1s se asom\u00f3 en su dulce rostro. Ana se volvi\u00f3 a encontrar con el anciano El\u00ed, tra\u00eda en sus manos un becerro de tres a\u00f1os, harina y un odre de vino, pero adem\u00e1s al peque\u00f1o Samuel, reci\u00e9n destetado: -Mi Se\u00f1or El\u00ed, le juro que yo soy la mujer que estuvo aqu\u00ed orando al Se\u00f1or, \u00e9ste es el ni\u00f1o que yo le ped\u00ed, y \u00e9l me lo concedi\u00f3, ahora se lo entrego, mientras viva estar\u00e1 dedicado a \u00e9l- El\u00ed cay\u00f3 doblado de rodillas, la fe de esta mujer, su fidelidad y alegr\u00eda eran un motivo para dar honra a Dios. Ana tambi\u00e9n se postr\u00f3 ante el Se\u00f1or de la Vida y volvi\u00f3 a elevar una dulce oraci\u00f3n, la fuente suprema de su alabanza, de la alegr\u00eda de Ana no era el ni\u00f1o sino Dios quien respondi\u00f3 su oraci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>-&#8220;Mi coraz\u00f3n se alegra en el Se\u00f1or; en \u00e9l radica mi poder, nadie es santo como el Se\u00f1or; no hay roca como nuestro Dios. \u00a1No hay nadie como \u00e9l!<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Al pensar en la dulce oraci\u00f3n de Ana siento que mi Padre me esta ense\u00f1ando el modelo de oraci\u00f3n que llega a su trono, la oraci\u00f3n que \u00e9l espera escuchar cada d\u00eda de mis labios. Cuando medito en su Palabra estoy escuchando su sabidur\u00eda, me hace comprender sus prop\u00f3sitos, me aclara su plan. Pero \u00e9l quiere que yo tambi\u00e9n hable, le de mis votos, le crea completamente, le pida y conf\u00ede. El poder de Ana, el poder de su fe, no eran su propiedad privada, este poder puede ser tuyo y m\u00edo, porque es el poder de Dios para hacer, para transformar, para devolver, para bendecir, para alegrar y para darme lo que tanto he anhelado. Mira tus manos, \u00bfest\u00e1n vac\u00edas\u00ed El tiene el poder para llenarlas, haz tus votos, dale al Se\u00f1or tu ofrenda de amor y \u00e9l te quitar\u00e1 el oprobio, te dar\u00e1 el anhelo de tu coraz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Te quiero mucho<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Martha V. de Bardales<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Devocional Cristiano &#8211; Dulce oraci\u00f3n de Ana &#8220;Se\u00f1or Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme te acuerdas de mi y me concedes un hijo var\u00f3n, yo te lo entregar\u00e9 para toda su vida, y nunca se le cortar\u00e1 el cabello&#8221; I Samuel 1:11 Cada vez &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/devocional_diariola-dulce-oracion-de-ana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab[Devocional_Diario]La dulce oraci\u00f3n de Ana\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-17221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}