{"id":17689,"date":"2016-03-30T13:27:07","date_gmt":"2016-03-30T18:27:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-tres-grandes-consejos-por-dina-santamaria\/"},"modified":"2016-03-30T13:27:07","modified_gmt":"2016-03-30T18:27:07","slug":"los-tres-grandes-consejos-por-dina-santamaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-tres-grandes-consejos-por-dina-santamaria\/","title":{"rendered":"Los Tres Grandes Consejos &#8211; Por Dina Santamaria"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\" >            Los tres grandes consejos &#8211; Por\u00a0Dina Santamaria<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante algunos a\u00f1os, tuve la fortuna que me invitaran para predicar en algunas reuniones dominicales del servicio hispano de <strong>La Catedral de Cristal de Los \u00c1ngeles<\/strong>. All\u00ed conoc\u00ed a su anfitri\u00f3n, <strong>el genial Pastor Juan Carlos Ortiz<\/strong>. Acaso el mejor predicador que ha dado Am\u00e9rica latina en much\u00edsimo tiempo. Su sabidur\u00eda est\u00e1 intacta, su don de gente sigue siendo su principal adjetivo. Sus mensajes son tan demoledores y profundos como lo eran en los tumultuosos a\u00f1os setenta, cuyos casetes eran buscados como el oro y copiados a granel bajo cuerda, a pesar que estaban proscriptos por la iglesia tradicional de aquel entonces.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero no fueron sus mensajes los que lograron subyugarme, sino esas charlas \u00edntimas que logramos tener en mis visitas a su imponente iglesia, a finales de los noventa. No fueron muchas, tres para ser exactos. Una en su oficina, otra en una cena en una marisquer\u00eda y la m\u00e1s reciente en un asado que el mismo<strong> Juan Carlos<\/strong> me prepar\u00f3 en su casa de retiro en las monta\u00f1as de California. Todo un honor. Ser\u00eda imposible transcribir toda la sabidur\u00eda que este hombre emana en conversaciones que parecieran surgidas como al descuido. Pero recuerdo los tres consejos m\u00e1s valiosos y significativos que pudo darme. De hecho, los he transformado en mi c\u00f3digo de honor, mi estandarte de integridad. Los he guardado hace casi diez a\u00f1os, como mis tres preciados tesoros de sabidur\u00eda. Pero no los leas a la ligera. Si te es posible, memor\u00edzalos, \u00e1talos a tu cuello, escrib\u00edlos en las tablas de tu coraz\u00f3n. Son palabras sencillas, pero demasiado profundas para leerlas una sola vez. Indudablemente, estos<strong> tres consejos de Juan Carlos<\/strong>, son las \u00faltimas palabras que me gustar\u00eda decir antes de bajar al sepulcro. O la herencia que quisiera dejarles por escrito a mis hijos, para que tambi\u00e9n hagan de ellos su bandera en la vida ministerial.<\/p>\n<p align=\"justify\">El primer consejo me lo dijo en medio de un di\u00e1logo donde por aquel entonces yo le planteaba que estaba inmerso en un mar de cr\u00edticas. De esas despiadadas, que solemos emitir los cristianos en contra de otros pares, sin medir las consecuencias y lo que es peor, sin importarnos la motivaci\u00f3n ajena. Recuerdo que a pesar que realiz\u00e1bamos cruzadas multitudinarias, no lograba sentirme querido por mis consiervos. -\u00bfTe est\u00e1n dejando fuera del c\u00edrculo? \u2013me pregunt\u00f3 mir\u00e1ndome a los ojos. -Algo as\u00ed. No me lo han dicho, pero puedo sentirlo. -Entonces voy a decirte lo mismo que el Se\u00f1or me dijo a mi cuando tambi\u00e9n me sent\u00ed fuera: \u00a1Haz un c\u00edrculo m\u00e1s grande y m\u00e9telos adentro! Tan sencillo y rotundo como eso. Si quieren dejarme fuera, de todos modos decido amarlos e incluirlos en mi vida. Aunque algunos no lo merezcan o no les interese. Mi estilo de vida es agrandar el c\u00edrculo. Independientemente de la opini\u00f3n que otros tengan acerca de mi.<\/p>\n<p align=\"justify\">El segundo gran consejo fue cuando le pregunt\u00e9 si al sentirse rechazado <strong>(como todo pionero, Juan Carlos fue duramente atacado por la Iglesia tradicional, hace muchos a\u00f1os)<\/strong> si acaso no sent\u00eda ganas de reclamarle al Se\u00f1or el tener que pagar un precio tan alto por haberse jugado por una visi\u00f3n. -Una vez fui al Se\u00f1or con esa misma queja \u2013me confes\u00f3- le mencion\u00e9 que algunos hermanos no me amaban y me rechazaban. Fue all\u00ed cuando \u00c9l me dijo: \u201cTranquilo, <strong>Juan Carlos,<\/strong> yo di mi vida en la cruz para que me amaran a mi, y no a ti\u201d. \u00bfEntiendes mi querido? \u00a1El nunca prometi\u00f3 que te amar\u00edan a ti! Cuando realmente est\u00e9s consciente de eso, lograr\u00e1s sacarte un gran peso de encima. No tendr\u00e1s una fuga de energ\u00eda pensando en todos aquellos que no te aman, porque tu meta no ser\u00e1 que te acepten a ti, sino al Se\u00f1or.<\/p>\n<p align=\"justify\">El tercer consejo, no sonaba como tal, m\u00e1s bien era una pregunta que recurrentemente<strong> Juan Carlos<\/strong> me hac\u00eda cada vez que visitaba <strong>la Catedral<\/strong>. -\u00bfYa hiciste la lista de personas con las que est\u00e1s dispuesto a fracasar? Esa era una pregunta movilizadora, inquietante. A nadie le gusta fracasar, muchos menos a un l\u00edder. Esa no es la pregunta que alguien quisiera o\u00edr. Queremos saber como tener \u00e9xito, pero no nos importa saber con quienes nos va a ir mal. -\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda fracasar? \u2013pregunt\u00e9 incr\u00e9dulo. -Porque si no decides con quienes te va a ir mal, lo m\u00e1s probable es que seas un h\u00edbrido que le termines agradando a todo el mundo y nunca lograr\u00e1s dejar una huella en la historia. Yo decid\u00ed que quiero fracasar con los religiosos, estoy consciente de eso, hasta tengo una lista de quienes son y eso hace que no me lastime. Por el contrario, me hace bien para mi salud emocional y espiritual. No fracaso con ellos porque hice algo mal, o ni siquiera porque ellos lo han determinado. Es mi propia decisi\u00f3n.Contundente. Frontal. Fue all\u00ed cuando me di cuenta que finalmente ese d\u00eda llegar\u00eda para mi ministerio.<\/p>\n<p align=\"justify\">El momento de inflexi\u00f3n en que deber\u00eda elegir entre conformar a todos y salir a explicar cada visi\u00f3n que Dios me daba, o hacer lo encomendado, sabiendo en quienes y en qu\u00e9 estoy enfocado. -De todos modos, aquellos con quienes t\u00fa decidas fracasar, siempre ser\u00e1n parte de tu familia, al fin y al cabo, les guste o no les guste, te tendr\u00e1n que aguantar. Es como cuando uno no quiere un cu\u00f1ado, o un primo, pero en los cumplea\u00f1os o en las navidades, \u00e9l siempre estar\u00e1 all\u00ed, sentado a la mesa. Es familia, y eres parte de ella, aunque les desagrades a algunos. Tu preocupaci\u00f3n debiera ser que a causa tuya, no se pierda algunos de los de afuera, no te preocupes por los de adentro, ellos ya est\u00e1n salvos. Enf\u00f3cate en la gente correcta, en los que est\u00e9n alineados en tu visi\u00f3n. Agrandar el c\u00edrculo para meterlos dentro. El no muri\u00f3 para que me amen a m\u00ed.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hacer una lista de aquellos con los que fracasar\u00e9. Sin duda, son tres grandes tesoros que hoy sent\u00ed de regal\u00e1rtelos, as\u00ed como alg\u00fan d\u00eda <strong>Ortiz<\/strong> lo hizo conmigo. S\u00f3lo tienes que cuidarlos, y recordarlos cada vez que odien tu t\u00fanica de colores y te arrojen en una cisterna. Si recuerdas las tres perlas, alg\u00fan d\u00eda vas a abrir los graneros y vas a compartir con tus propios hermanos, sin rencores, de lo mucho que Dios te dio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tres grandes consejos &#8211; Por\u00a0Dina Santamaria Durante algunos a\u00f1os, tuve la fortuna que me invitaran para predicar en algunas reuniones dominicales del servicio hispano de La Catedral de Cristal de Los \u00c1ngeles. All\u00ed conoc\u00ed a su anfitri\u00f3n, el genial Pastor Juan Carlos Ortiz. 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