{"id":1788,"date":"2015-12-01T00:28:30","date_gmt":"2015-12-01T05:28:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-canto-con-cruz\/"},"modified":"2015-12-01T00:28:30","modified_gmt":"2015-12-01T05:28:30","slug":"un-canto-con-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-canto-con-cruz\/","title":{"rendered":"Un canto con cruz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Adomiram Iarra Silguero<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El problema de las expresiones doxol\u00f3gicas en la m\u00fasica evang\u00e9lica contempor\u00e1nea es que pasan por alto el proceso hist\u00f3rico por medio del cual Jes\u00fas lleg\u00f3 a su glorificaci\u00f3n; es decir, se canta de la cruz y la resurrecci\u00f3n como hechos aislados de la realidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p align=\"justify\">La adoraci&oacute;n debe ocupar un lugar importante en el rico mosaico de la m&uacute;sica cristiana. No est&aacute; en discusi&oacute;n que Dios merece la honra y la gloria. Las sagradas escrituras recomiendan reiteradamente la exaltaci&oacute;n a Dios por sus maravillosas obras, tanto naturales como hist&oacute;ricas, y principalmente por la redenci&oacute;n de la creaci&oacute;n en Jesucristo. Los c&aacute;nticos evangel&iacute;sticos as&iacute; como los de exhortaci&oacute;n y denuncia prof&eacute;tica no ser&aacute;n pertinentes en la manifestaci&oacute;n definitiva del reino perfecto de Dios, mientras que la adoraci&oacute;n y la alabanza permanecer&aacute;n por siempre.<\/p>\n<p align=\"justify\">El problema de las expresiones doxol&oacute;gicas en la m&uacute;sica evang&eacute;lica contempor&aacute;nea es que pasan por alto el proceso hist&oacute;rico por medio del cual Jes&uacute;s lleg&oacute; a su glorificaci&oacute;n; es decir, se canta de la cruz y la resurrecci&oacute;n como hechos aislados de la realidad hist&oacute;rica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por su funci&oacute;n pedag&oacute;gica, el canto religioso es un poderoso elemento para formar el car&aacute;cter del cristiano. Un excelente ejemplo que nos sirve para mostrar ese car&aacute;cter de la m&uacute;sica sagrada es el texto de Filipenses 2.5-11. Por su composici&oacute;n gramatical, este fragmento b&iacute;blico, a pesar de encontrarse en una carta paulina, es po&eacute;tico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se ha cre&iacute;do que este himno cristol&oacute;gico, que es una traducci&oacute;n del arameo y con un fuerte colorido sem&iacute;tico, es una composici&oacute;n lit&uacute;rgica de la comunidad palestinense m&aacute;s antigua. Algunos biblistas lo dividen en tres estrofas para especificar su significado teol&oacute;gico. La primera trata sobre la preexistencia de Cristo, la segunda sobre su ministerio terrenal, y la tercera presenta su glorificaci&oacute;n. El himno dividido de esta manera quedar&iacute;a as&iacute;:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p align=\"justify\">Estrofa I<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El cual, siendo en forma de Dios, no estim&oacute; el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despoj&oacute; a s&iacute; mismo, tomando forma de siervo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p align=\"justify\">Estrofa II<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Hecho semejante a los hombres; y estando en la condici&oacute;n de hombre, se humill&oacute; a s&iacute; mismo, haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p align=\"justify\">Estrofa III<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por lo cual Dios tambi&eacute;n le exalt&oacute; hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jes&uacute;s se doble toda rodilla de los que est&aacute;n en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre.<\/p>\n<p align=\"justify\">La importancia de esta pieza lit&uacute;rgica, para efecto de este art&iacute;culo, radica en los siguientes puntos:<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n    La utilizaci&oacute;n de un himno para afirmar una exhortaci&oacute;n a la comunidad.\n    <\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n    La direcci&oacute;n, el sentido y la forma de la encarnaci&oacute;n.\n    <\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n    El equilibrio entre el compromiso y la exaltaci&oacute;n.\n    <\/li>\n<\/ul>\n<p align=\"justify\">En un contexto de exhortaci&oacute;n a la comunidad sobre la pr&aacute;ctica de relaciones humanas, de unidad, de valoraci&oacute;n y preferencia mutua, la humildad y el amor en base al ejemplo de Jesucristo, Pablo inserta un himno cuyo contenido reafirma las ideas de su exhortaci&oacute;n. La utilizaci&oacute;n de este himno cristol&oacute;gico nos muestra la importancia educativa de los himnos. Por eso es que no deben tratarse con ligereza los c&aacute;nticos utilizados en la liturgia. Sus letras deben ser el resultado de una escogencia seria basada en criterios teol&oacute;gicos definidos y sanos. El momento de la alabanza es, queramos o no, un espacio importante de aprendizaje. Quiz&aacute;s por eso Pablo ense&ntilde;&oacute; que hab&iacute;a que cantar con el esp&iacute;ritu pero tambi&eacute;n con el entendimiento (I Co 14. 15).<\/p>\n<p align=\"justify\">Vemos que el himno de Filipenses 2.6-11 muestra la relaci&oacute;n existente entre la aspiraci&oacute;n a la salvaci&oacute;n y la coherencia de una vida marcada por el ejemplo de Cristo. Es decir, nadie puede aspirar a la glorificaci&oacute;n eterna, si no se atreve antes a asumir como estilo de vida la humildad y la obediencia a Cristo de manera cotidiana. Desgraciadamente en la himnolog&iacute;a evang&eacute;lica contempor&aacute;nea hay una fuerte tendencia glorificadora, triunfalista, que est&aacute; provocando un tipo de cristiano individualista, victorioso, fanfarr&oacute;n, que est&aacute; muy lejos de ser la verdadera manifestaci&oacute;n del triunfo de los valores cristianos sobre los ideales de la sociedad consumista actual.<\/p>\n<p align=\"justify\">La tendencia a la autoglorificaci&oacute;n es antib&iacute;blica, anticristiana, sin embargo constituye una de las m&aacute;s grandes tentaciones en los medios religiosos. Son muchas las contiendas y divisiones que han habido en la historia de la iglesia por la b&uacute;squeda de la preeminencia y del poder, utilizando incluso el nombre de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"justify\">El c&aacute;ntico de Filipenses al ser una expresi&oacute;n fiel de la encarnaci&oacute;n y glorificaci&oacute;n de Jesucristo, se nos presenta como un paradigma himnol&oacute;gico para someter a juicio toda expresi&oacute;n m&uacute;sico-literal en la historia del cristianismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">La forma cristol&oacute;gica del plan salv&iacute;fico tiene su propia direcci&oacute;n y sentido. Este recorrido tiene implicaciones teol&oacute;gicas que forman un todo enlazado, de manera que si se aislan las partes, se produce una p&eacute;rdida de sentido y una ruptura de la totalidad salv&iacute;fica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tratar con seriedad la acci&oacute;n de Dios en Jesucristo ha de ser uno de los rasgos caracter&iacute;sticos de toda expresi&oacute;n himnol&oacute;gica o lit&uacute;rgica. Esta acci&oacute;n tiene la direcci&oacute;n de autodespojo &#8211; compromiso \u0096 exaltaci&oacute;n, en otros t&eacute;rminos, descender &#8211; encarnarse \u0096 ascender. Cuando la himnolog&iacute;a y la liturgia expresan solamente uno de estos momentos, caen en reduccionismos que traicionan el contenido de la encarnaci&oacute;n y por consiguiente pervierten la pr&aacute;ctica de la vida cristiana. En ocasiones, el &eacute;nfasis en alguna de estas vertientes (compromiso hist&oacute;rico) se da como respuesta a una tendencia (trascendentalismo) radical que absolutiza las realidades espirituales o viceversa. Pero ninguna de estas posiciones se justifica, pues traicionan por omisi&oacute;n, en uno u otro punto, la totalidad del plan de Dios en Jesucristo. Veamos qu&eacute; implicaciones teol&oacute;gicas y pr&aacute;cticas tiene el privilegiar cierto tema en detrimento de otro en la vida lit&uacute;rgica.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la primera estrofa de Filipenses 2.6-11, domina la kenosis, es decir, una actitud de auto vaciamiento, autodespojo de la gloria divina, condici&oacute;n preexistente de Cristo, para asumir la condici&oacute;n de siervo-esclavo. Esta acci&oacute;n no puede verse aisladamente del sentido general del himno, pues podr&iacute;a entenderse como la magnificaci&oacute;n de la inferioridad desconectada del prop&oacute;sito salv&iacute;fico integral de Dios para la humanidad, de esta manera, la humillaci&oacute;n de Jesucristo quedar&iacute;a empobrecida. Ser&iacute;a una magnificaci&oacute;n simple de la pobreza y la necesidad al estilo de los anacoretas (personas que se escapan de la sociedad pretendiendo agradar a Dios en el aislamiento piadoso). Esta tendencia a la exaltaci&oacute;n de las carencias humanas en la que han ca&iacute;do posiciones cristianas conservadoras y progresistas, no agota la profundidad teol&oacute;gica y espiritual del himno cristol&oacute;gico de Filipenses. La opci&oacute;n por el pobre, como lugar preferencial de la presencia de Dios, como el conformismo de los pobres a su destino, tienden a diluir la kenosis de Jesucristo y a justificar situaciones de injusticia en nombre de la humildad espiritual. Por eso es que una m&uacute;sica o liturgia cristiana no puede pasar por alto las condiciones hist&oacute;ricas de la vida y pensamiento de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"justify\">La segunda estrofa del himno cristol&oacute;gico nos muestra la acci&oacute;n concreta de acercamiento y total compromiso de Dios con los seres humanos, al grado de asumir la muerte deshonrosa como m&aacute;xima expresi&oacute;n y &uacute;ltima consecuencia de su amor por la humanidad (Jn 15.13). No han faltado quienes, debido a la riqueza de la experiencia hist&oacute;rica de Jes&uacute;s, han tendido a supravalorar las implicaciones socio-econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de la vida y muerte de Jes&uacute;s, ubic&aacute;ndolas en el contexto de la sociedad jud&iacute;a oprimida por el imperio romano en el primer siglo. Esta percepci&oacute;n ha servido de base para la representaci&oacute;n de Jes&uacute;s como un l&iacute;der mesi&aacute;nico y precursor de una propuesta puramente pol&iacute;tica y teocr&aacute;tica. En otros casos Jes&uacute;s ha sido identificado como un iluso fracasado que termin&oacute; solo en la cruz. Ambas interpretaciones limitan la filiaci&oacute;n divina de Jes&uacute;s y lo sobrenatural de su ministerio, su concepci&oacute;n por obra del Esp&iacute;ritu Santo, la realizaci&oacute;n de milagros y sanidades, la liberaci&oacute;n de posesos, su muerte vicaria y la resurrecci&oacute;n como evento hist&oacute;rico.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque este &eacute;nfasis historicista recupera un aspecto importante en la cristolog&iacute;a, es sin duda un reduccionismo teol&oacute;gico de corte liberal. A trav&eacute;s de &eacute;l se aisla la experiencia hist&oacute;rica de Jes&uacute;s de sus implicaciones salv&iacute;ficas trascendentes.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la himnolog&iacute;a latinoamericana de la liberaci&oacute;n, existen expresiones que con claridad reproducen po&eacute;ticamente este tipo de teolog&iacute;a. La interpretaci&oacute;n de la total contextualizaci&oacute;n o apropiaci&oacute;n de Jesucristo por los pueblos sufrientes, dio pie para radicalizar una imagen inmanente de Dios. Un ejemplo es el siguiente canto:<\/p>\n<p>    Vos sos el Dios de los pobres<\/p>\n<p>    El Dios humano y sencillo.<\/p>\n<p>    El Dios que suda en la calle,<\/p>\n<p>    El Dios de rostro curtido.<\/p>\n<p>    Por eso es que te hablo yo,<\/p>\n<p>    As&iacute; como habla mi pueblo,<\/p>\n<p>    Porque sos el Dios obrero,<\/p>\n<p>    El Cristo trabajador.<\/p>\n<p>    Vos vas de la mano con mi gente,<\/p>\n<p>    Luchas en el campo y la ciudad.<\/p>\n<p>    Haces fila all&aacute; en el campamento,<\/p>\n<p>    Para que te paguen tu jornal.<\/p>\n<p>    Vos com&eacute;s raspado all&aacute; en el parque,<\/p>\n<p>    Con Eusebio, Pancho y Juan Jos&eacute;.<\/p>\n<p>    Y hasta protestas por el sirope<\/p>\n<p>    Cuando no te le echan mucha miel.<\/p>\n<p align=\"justify\">Con lo anterior no se pretende eliminar los cantos que contengan la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de la cristolog&iacute;a, sino llamar la atenci&oacute;n de las limitaciones de un &eacute;nfasis radical reduccionista que s&oacute;lo privilegia las implicaciones socio-econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de la vida de Jesucristo. Esta manera de ver la obra de Dios en Jesucristo alimenta una fe muy racionalista que frente a la crudeza de los conflictos de la historia, se muestra insuficiente y empuja a la frustraci&oacute;n. En este sentido es digno de admiraci&oacute;n Richard Shaull, uno de los grandes precursores de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, quien con humildad reconoce que:<\/p>\n<p align=\"justify\">&laquo;&Uacute;ltimamente, sin embargo, he llegado a una conclusi&oacute;n a que no he querido llegar: Que en la actual situaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas del sistema neoliberal, los que nos hemos esforzado por estas tres cosas (asumir la realidad, luchar organizadamente con y por los pobres, y releer la Biblia desde la perspectiva del pobre) no estamos preparados para responder a la nueva realidad. En mis conversaciones diarias, raramente hablo de las cosas maravillosas que Dios est&aacute; haciendo en mi vida. Y cuando hablo de mi fe, sospecho que lo que expreso es m&aacute;s mi articulaci&oacute;n racional de lo que creo y no una experiencia vital de ello.&raquo;<\/p>\n<p align=\"justify\">La &uacute;ltima estrofa del c&aacute;ntico cristol&oacute;gico de Filipenses es clara-mente doxol&oacute;gica, en la que prevalece una direcci&oacute;n de ascendencia o un &eacute;nfasis a la exaltaci&oacute;n, por medio de la cual se proclama a Jes&uacute;s como el kyrios, el Se&ntilde;or con autoridad c&oacute;smica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Desde la perspectiva de una himnolog&iacute;a enf&aacute;ticamente doxol&oacute;gica, la cruz es ubicada en su valor transhist&oacute;rico; es decir, es vista siem-pre desde la resurrecci&oacute;n y nunca desde el estilo de vida de Jes&uacute;s que lo condujo a ella. De esta manera, los contenidos de las liturgias y las letras de los himnos que asumen esta premisa teol&oacute;gica, reflejan una desco-nexi&oacute;n con la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica y el compromiso social que demanda el evangelio y una inclinaci&oacute;n por los contenidos doxol&oacute;gicos celestiales.<\/p>\n<p align=\"justify\">El problema no radica en las expresiones doxol&oacute;gicas, sino en la omisi&oacute;n e incomprensi&oacute;n de su relaci&oacute;n con todo el proceso de la encarnaci&oacute;n. Al aislar la dimensi&oacute;n glorificada de Jesucristo de su realidad hist&oacute;rica, se cae en un triunfalismo descomprometido con la realidad social, lo que podr&iacute;a ser una burda negaci&oacute;n de lo que realmente es el se&ntilde;or&iacute;o de Cristo:<\/p>\n<p align=\"justify\">El t&iacute;tulo de Se&ntilde;or como el de Hijo de Dios, constituye el n&uacute;cleo de varias f&oacute;rmulas empleadas en los tiempos apost&oacute;licos para profesar la fe cristiana. &quot;Jesucristo es el Se&ntilde;or&quot; es una de ellas (Flp 2.11; Ro 10.9; 1 Co 12.3). Este simple enunciado implica la redenci&oacute;n entera, afirma expl&iacute;citamente el reino presente de Cristo, impl&iacute;citamente su muerte y resurrecci&oacute;n, su gloria y su acci&oacute;n en el mundo. Centrada en el presente, connota lo que sucedi&oacute; una vez y abre la perspectiva a la consumaci&oacute;n futura.<\/p>\n<p align=\"justify\">En la primitiva iglesia, la f&oacute;rmula era pol&eacute;mica y contestaba al t&iacute;tulo imperial. Los cristianos reconoc&iacute;an a Cristo por encima del C&eacute;sar, como lo expresa el Apocalipsis al llamarlo &quot;Se&ntilde;or de se&ntilde;ores y Rey de reyes&quot; (17.14). Confesar que Jesucristo es el Se&ntilde;or acent&uacute;a la incidencia de la fe sobre el presente; se trata de una soberan&iacute;a actual, activa y din&aacute;mica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta debilidad teol&oacute;gica (es decir, la inclinaci&oacute;n por los contenidos doxol&oacute;gicos celestiales) se observa, actualmente, en la propuesta musical que predomina en los medios cristianos. La tendencia glorificadora de la m&uacute;sica neopentecostal, es uno de los s&iacute;ntomas que evidencian esta propuesta como una expresi&oacute;n que trata ligeramente la experiencia de la cruz, y al hacerlo, empobrece en su centro su propuesta lit&uacute;rgica, corriendo el riesgo de resultar una burda comparsa de la euforia triunfalista del nuevo orden, acompa&ntilde;ante musical de una religiosidad que legitima un estilo de vida opulento y ego&iacute;sta, que no repara en proclamar a Jesucristo como su m&aacute;ximo e incondicional aliado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Qu&eacute; pertinente es en la actualidad la recuperaci&oacute;n de la &quot;Teolog&iacute;a de la cruz&quot; de Mart&iacute;n Lutero, la cual, teniendo por fundamento la doctrina cristol&oacute;gica paulina, represent&oacute; en el siglo XVI la denuncia contra un sistema eclesi&aacute;stico corrupto. Sus cr&iacute;ticas pueden ser aplicadas hoy a la religiosidad neopentecostal. Podr&iacute;amos incluso parafrasear algunas tesis de Lutero sobre la teolog&iacute;a de la gloria, pronunciadas en la controversia de Heildelberg en 1518, para aplicarlas a los cantantes neopentecostales que en sus expresiones himnol&oacute;gicas parecen no tomar en serio la cruz.<\/p>\n<p align=\"justify\">El cantante (te&oacute;logo) de la gloria es aquel que trata de conocer a Dios en su realidad invisible: majestad, sabidur&iacute;a, santidad, etc. Tal pretensi&oacute;n adem&aacute;s de insensata no conduce al verdadero conocimiento de Dios, sino que ciega y endurece cada vez m&aacute;s. Dios ha querido ser conocido por un sendero diferente, por las cosas inferiores y visibles, a partir de la pasi&oacute;n y de la cruz, es decir, en la humanidad, la enfermedad, la humildad, &quot;lo enfermo y estulto de Dios&#8230; por estos sufrimientos&#8230; en la humildad y la ignominia de la cruz&quot;. El m&uacute;sico (te&oacute;logo) de la gloria al ignorar a Cristo crucificado, ignora al Dios que est&aacute; escondido en sus sufrimientos y se vuelve &quot;enemigo de la cruz&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Resulta dif&iacute;cil de aceptar, pero s&iacute;, el doxologismo trascendentalista de la m&uacute;sica cristiana contempor&aacute;nea puede llegar a ser un obst&aacute;culo para el acercamiento a la cruz. Olvidarse del camino de la cruz, es no entender la radicalizaci&oacute;n del amor y la acci&oacute;n de Jesucristo, ni aceptar el seguimiento como estilo de vida. Es, pr&aacute;cticamente, poner el evangelio al rev&eacute;s, porque no hay camino para el reino de Dios que no pase por la humillaci&oacute;n. Dios subordin&oacute; la exaltaci&oacute;n al camino de la cruz. El camino de la cruz es la etapa inevitable para Cristo y todos los que quieren participar de su reino.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Dios de los cristianos no es otro sino el que se despoj&oacute;, vivi&oacute; entre nosotros, muri&oacute; y resucit&oacute; por nosotros. La humillaci&oacute;n y la exaltaci&oacute;n son realidades dependientes. Existe una causalidad en ellas que no se debe dividir. Una espiritualidad que basa la experiencia de fe solamente en lo glorioso, no produce creyentes maduros. La b&uacute;squeda de la abundancia en el mundo y el rechazo del autodespojo, es a todas luces una antim&iacute;stica que se aleja de la experiencia de Jes&uacute;s. Todos los que quieren llamarse cristianos y cristianas tendr&aacute;n que pasar por el esc&aacute;ndalo de la cruz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es interesante que en el interior del mismo movimiento neopentecostal (carism&aacute;tico) se han levantado voces que est&aacute;n cuestionando esta religiosidad ostentosa. Charles Farah, uno de los escritores respetados en el medio neopentecostal, la denuncia duramente en su obra Desde el pin&aacute;culo del templo:<\/p>\n<p align=\"justify\">Es un hecho muy claro que este nuevo evangelio nada tiene que ver con el evangelio del Nuevo Testamento. Es una &quot;mejora&quot;. Es otro evangelio. Es un evangelio sin cruz, sin precio, sin esfuerzo, que rechaza el camino de la cruz en el nombre de la cruz. En efecto modifica grandes pasajes del Nuevo Testamento, como por ejemplo Lucas 9.23, el cual ahora dice: Si alguno quiere venir en pos de m&iacute;, pida Mercedez Benz, diamantes y pieles, y de acuerdo a su fe le ser&aacute; hecho.<\/p>\n<p align=\"justify\">La pretensi&oacute;n neopentecostal de ofrecer un modelo superior de cristianismo y de adoraci&oacute;n, que seg&uacute;n ellos es expresi&oacute;n de una relaci&oacute;n &iacute;ntima con Dios, y de la contemplaci&oacute;n de su gloria y majestad, es contradictoria con el estilo opulento de vida que busca. En la historia del cristianismo, los m&iacute;sticos refutan a los &quot;m&iacute;sticos&quot; de la victoria y la prosperidad al mostrarnos que contemplaci&oacute;n y servicio, contemplaci&oacute;n y humillaci&oacute;n, contemplaci&oacute;n y silencio, est&aacute;n indisolublemente unidas. Estar en la presencia de Dios fue para ellos una experiencia radical, dif&iacute;cil de traducir en palabras. En la narraci&oacute;n misma de las experiencias espirituales se repiten frecuentemente t&eacute;rminos como: &quot;inexpresable&quot;, indecible, inconcebible, o invitaciones a dejar de hablar.<\/p>\n<p align=\"justify\">En este sentido, lo que predomina en el canto y la m&uacute;sica en la liturgia actual, refleja una trivializaci&oacute;n de la experiencia de estar en la presencia de Dios:<\/p>\n<p align=\"justify\">No quiero decir que la palabra humana est&eacute; totalmente incapacitada para expresar lo divino, sino que ella no es ciertamente la primera respuesta a la presencia de Dios. Mucho menos una palabra de autoafirmaci&oacute;n; es lo contrario, la primera respuesta a la presencia de Dios es el silencio o la palabra que expresa humillaci&oacute;n y arrepentimiento (Hab 2.20; Is 6:5; Hch 9.5). El encuentro con Dios produce claridad para ver la realidad humana. Cuando el ser humano vive de espaldas a la divinidad se autoafirma de manera negativa, es decir se absolutiza en su ego, sin embargo ante la presencia de Dios, lo humano se afirma positivamente, pero indefectiblemente tiene que pasar por la experiencia de la humillaci&oacute;n:<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;En qu&eacute; condiciones, en qu&eacute; nivel es verdad &eacute;sto? Con la condici&oacute;n de que se exprese una actitud espiritual, y una actitud espiritual que reciba su verdad del hecho de realizar la verdadera relaci&oacute;n del alma con el Dios vivo. Esta relaci&oacute;n no recibe s&oacute;lo su verdad de nosotros, por el hecho de que, ante Dios, no somos efectivamente nada, sino sobre todo por el hecho de que Dios es lo que es: el quiere dar, quiere darse a quien no se levanta orgullosamente frente a &eacute;l, seguro de su propia riqueza y suficiencia, sino al peque&ntilde;o, al pobre, al que se sabe y se reconoce enfermo, ciego, desprovisto de justicia y de virtud.<\/p>\n<p align=\"justify\">El seguimiento del modelo de humillaci&oacute;n de Jes&uacute;s produce una afirmaci&oacute;n positiva de lo humano y hace que sus seguidores relativicen los bienes f&iacute;sicos y materiales y opten por una pobreza espiritual que les hace dependientes de Dios y libres de posesiones econ&oacute;micas:<\/p>\n<p align=\"justify\">Los santos no s&oacute;lo utilizan el Esp&iacute;ritu como condimento de la vida, sino que se alimentan en cierto modo de Esp&iacute;ritu. De ah&iacute; su vida admirable, su pobreza, su deseo de humildad, su anhelo de morir, su disposici&oacute;n ante el sufrimiento, su secreto deseo de martirio, no como si no supiesen que han de volver al acostumbrado vivir diario, ni como si desconociesen que la gracia puede bendecir lo cotidiano y la actividad razonable haci&eacute;ndoles capaces de dar un paso hacia Dios, ni como si no supiesen que aqu&iacute; no somos &aacute;ngeles ni lo seremos, sino entendiendo que el hombre, como ser espiritual, en su existencia real, debe vivir no en la pura especulaci&oacute;n, sino en el l&iacute;mite entre Dios y el mundo, entre el tiempo y la eternidad y procurar siempre asegurarse de que realizan esto en verdad, de que el Esp&iacute;ritu no es solamente un medio para su estilo humano de vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta m&iacute;stica parece ser extra&ntilde;a para la &quot;espiritualidad neopen-tecostal&quot; que tiende a privilegiar, por encima de todo la salud f&iacute;sica, la prosperidad econ&oacute;mica como cosas a ser buscadas en lo sagrado. Es as&iacute; como Dios se convierte en el medio de autoafirmaci&oacute;n individualista y exclusivamente el dador de bienes materiales.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hemos mostrado c&oacute;mo el aislar cualquiera de los tres momentos contenidos en el himno de Filipenses 2, acarrea reduccionis-mos que, en uno u otro sentido, traicionan y tergiversan el car&aacute;cter integral de la riqueza cristol&oacute;gica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se puede concluir entonces que la fidelidad de la m&uacute;sica y liturgia cristianas pasa por la conside-raci&oacute;n seria de la encarnaci&oacute;n. Si la m&uacute;sica cristiana ha de ser una fiel acompa&ntilde;ante de la revelaci&oacute;n de Dios en Jesucristo, debe asumir que la direcci&oacute;n de la encarnaci&oacute;n es en primer lugar un movimiento de descendencia para penetrar la historia humana y comprometerse con ella, y s&oacute;lo entonces ascender. Por eso es que una himnolog&iacute;a y liturgia sanas procuran comunicar un mensaje que invite a la humildad (kenosis-autodespojo); la unidad, la cooperaci&oacute;n, el compromiso, la obediencia y el sacrificio (ministerio terrenal); as&iacute; como a la alegr&iacute;a, la exaltaci&oacute;n y el &eacute;xtasis (resurrecci&oacute;n y pentecost&eacute;s). Un canto con cruz es el canto del verdadero disc&iacute;pulo.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Adomiram Iarra Silguero El problema de las expresiones doxol\u00f3gicas en la m\u00fasica evang\u00e9lica contempor\u00e1nea es que pasan por alto el proceso hist\u00f3rico por medio del cual Jes\u00fas lleg\u00f3 a su glorificaci\u00f3n; es decir, se canta de la cruz y la resurrecci\u00f3n como hechos aislados de la realidad hist\u00f3rica. La adoraci&oacute;n debe ocupar un lugar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-canto-con-cruz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn canto con cruz\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1788","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1788"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1788\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}