{"id":1789,"date":"2015-12-01T00:28:31","date_gmt":"2015-12-01T05:28:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-verdadera-adoracion\/"},"modified":"2015-12-01T00:28:31","modified_gmt":"2015-12-01T05:28:31","slug":"la-verdadera-adoracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-verdadera-adoracion\/","title":{"rendered":"La Verdadera Adoraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Joseph Carroll<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La primera condici\u00f3n esencial para la adoraci\u00f3n sincera es la sumisi\u00f3n total. La segunda es que s\u00f3lo Cristo sea glorificado. Debemos cumplir con estas dos condiciones someti\u00e9ndonos completamente, sin reserva, a Jesucristo como Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p align=\"justify\">&iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a usted? &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a su respuesta si alguien preguntara: &laquo;&iquest;Cu&aacute;l es la bendici&oacute;n que se obtiene de la adoraci&oacute;n a Dios?&raquo; C. S. Lewis, uno de los grandes defensores de la fe que ha contribuido notablemente al pensamiento evang&eacute;lico durante este siglo, nos ayuda a responder a esta pregunta. Relatando la experiencia que lo llev&oacute; a descubrir la primac&iacute;a de la adoraci&oacute;n, dice lo siguiente:<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando reci&eacute;n comenzaba a acercarme a la fe en Dios, y aun durante un tiempo despu&eacute;s de que ella me fue dada, encontr&eacute; un escollo en la demanda tan clamorosa de todas las personas religiosas de que deb&iacute;amos &laquo;alabar&raquo; a Dios; m&aacute;s a&uacute;n, en la sugerencia de que Dios mismo lo reclamaba. Todos despreciamos al hombre que exige la reafirmaci&oacute;n continua de su propia virtud, inteligencia o encanto. Despreciamos a&uacute;n m&aacute;s a la multitud que rodea a cada dictador, millonario o celebridad, y que gratifican esa demanda. De all&iacute; que el cuadro de Dios y sus adoradores me resultaba horrible y rid&iacute;culo. Los salmos me molestaban mucho en este sentido. &laquo;Alabad al Se&ntilde;or&raquo;, &laquo;Oh, alabad al Se&ntilde;or conmigo&raquo;, &laquo;Alabadle a &Eacute;l&raquo; era como si se estuviera diciendo: &laquo;lo que deseo m&aacute;s que nada es que se me diga que yo soy bueno y grandioso&#8230;&raquo; e incluso la cantidad de alabanzas parec&iacute;a tenerse en cuenta: &laquo;Siete veces al d&iacute;a te alabo&raquo; (119:164). Era extremadamente penoso. Lo induc&iacute;a a uno a pensar lo que menos deseaba pensar. Gratitud a Dios, reverencia hacia El, obediencia a &Eacute;l, eso s&iacute; pod&iacute;a comprenderlo, pero no este perpetuo elogio. Ni tampoco ayudaba mucho a mejorar las cosas un autor moderno que hablaba del &laquo;derecho&raquo; de Dios a ser alabado.<\/p>\n<p align=\"justify\">He aqu&iacute; su dilema. Lewis era un joven cristiano que estaba en la b&uacute;squeda con un coraz&oacute;n abierto, honesto, pero el tema de la alabanza se estaba transformando para &eacute;l en un gran escollo. &iquest;Por qu&eacute; desea Dios ser alabado y elogiado? &iquest;Por qu&eacute; es que El desea ser siempre el centro del afecto y la atenci&oacute;n?<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces obtuvo su respuesta.<\/p>\n<p align=\"justify\">Yo no comprend&iacute;a que era durante el proceso de la adoraci&oacute;n que Dios transmit&iacute;a su presencia a los hombres&#8230; Aun en el juda&iacute;smo, la esencia del sacrificio no era realmente que los hombres entregaban oros y cabras a Dios, sino que al hacerlo Dios se brindaba a s&iacute; mismo los hombres&#8230; {el &eacute;nfasis es del autor}<\/p>\n<p align=\"justify\">En otras palabras, Dios se transformaba en una realidad para ellos en aquel acto de adoraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Qu&eacute; descubrimiento tan maravilloso hab&iacute;a alcanzado Lewis en los comienzos de su experiencia cristiana, Noten cuidadosamente su importante declaraci&oacute;n: &laquo;Es durante el proceso de la adoraci&oacute;n que Dios comunica su presencia a los hombres&raquo;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qu&eacute; es la verdadera adoraci&oacute;n?<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;En qu&eacute; consiste la adoraci&oacute;n? E1 vocablo en nuestro idioma moderno significa reverenciar con mucho honor o respeto a un ser; reconocer o atribuir valor a una persona, Adorar a Jesucristo es atribuirle valor a &Eacute;l.<\/p>\n<p align=\"justify\">Puesto que, sobre todos los libros, el Apocalipsis es la clave de la adoraci&oacute;n a Jesucristo, vamos ahora considerar Apocalipsis 4:10-l1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p align=\"justify\">Los veinticuatro ancianos se postran delante del que est&aacute; sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Se&ntilde;or, digno eres de recibir la gloria y la honra y el Poder; Porque t&uacute; creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">He aqu&iacute; la verdadera adoraci&oacute;n, y su orden es significativo. Lo primero que observamos en el vers&iacute;culo 10 es que todos se Postran:<\/p>\n<p align=\"justify\">&laquo;Los veinticuatro ancianos se postran delante del que est&aacute; sentado en el trono&raquo;. Esto es lo primero, y siempre viene en primer t&eacute;rmino. La postraci&oacute;n nos habla de sumisi&oacute;n hacia Aquel a quien se adora, puesto que encontramos que ellos &laquo;se postran delante del que est&aacute; sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es imperioso observar que primeramente tiene lugar la sumisi&oacute;n y, en segundo t&eacute;rmino, el echar las coronas delante del trono. En los tiempos en que se escribi&oacute; el Apocalipsis, cuando las legiones romanas venc&iacute;an a un rey, se lo conduc&iacute;a a Roma para que se Postrara a los pies del emperador, o bien, se lo ubicaba delante de una gran imagen del C&eacute;sar, oblig&aacute;ndolo a postrarse delante de ella y a echar su corona a sus pies. Este era un acto de sumisi&oacute;n total, de abdicaci&oacute;n ante el emperador. De modo que Juan, en Apocalipsis 4, nos est&aacute; revelando las dos primeras condiciones b&aacute;sicas de la adoraci&oacute;n. La primera es la postraci&oacute;n, la sumisi&oacute;n total a Aquel a quien se adora. La segunda es echar la corona a los pies del adorado.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Cu&aacute;l es el prop&oacute;sito de la corona? Atrae la atenci&oacute;n hacia quien la luce; lo enaltece. El adorador sincero de Cristo, al echar su corona a los pies del Se&ntilde;or, est&aacute; diciendo: &laquo;Yo deseo que s&oacute;lo T&uacute; seas exaltado, que s&oacute;lo T&uacute; seas glorificado&raquo;. El segundo motivo, pues, es el deseo de vivir para la gloria de Cristo y s&oacute;lo la de &Eacute;l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La primera condici&oacute;n esencial para la adoraci&oacute;n sincera es la sumisi&oacute;n total. La segunda es que s&oacute;lo Cristo sea glorificado. Debemos cumplir con estas dos condiciones someti&eacute;ndonos completamente, sin reserva, a Jesucristo como Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"justify\">En Apocalipsis 4:11 encontramos a los adoradores atribuyendo valor a Aquel que est&aacute; sobre el trono, manifest&aacute;ndole que &Eacute;l es digno. Esta es la adoraci&oacute;n: la atribuci&oacute;n de valora Aquel a quien se adora.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se&ntilde;or; digno eres de recibir la gloria y la honra y el Poder; Porque t&uacute; creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qu&eacute; han hecho ellos? Han renunciado y echado sus coronas delante del trono, despoj&aacute;ndose de su gloria y diciendo: &laquo;T&uacute; eres digno de recibir la gloria, y s&oacute;lo t&uacute;&raquo;. La honra y el poder vienen a continuaci&oacute;n. Estas son las tres cosas que los hombres procuran: ser glorificados, exaltados y honrados. Por lo tanto, al adorar a Jesucristo debemos despojarnos de toda aspiraci&oacute;n de gloria, de honor y de poder; pues &Eacute;l y s&oacute;lo El es digno de ellas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Apocalipsis 5 es uno de los grandes, sino el m&aacute;s grande cap&iacute;tulo sobre la adoraci&oacute;n en toda la Biblia. Observemos nuevamente el orden en el vers&iacute;culo 8. En primer lugar ellos se postran.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos ten&iacute;an arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nuevamente en el vers&iacute;culo 9 le adjudican valor a Jesucristo. Esta es la adoraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8230;y cantaban un nuevo c&aacute;ntico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir los sellos; porque t&uacute; fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y naci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es evidente, pues, que no podemos adorar a menos que haya una total entrega de nuestro coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y todos los &aacute;ngeles estaban en pie alrededor del trono&gt; y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios (Ap. 7:11).<\/p>\n<p align=\"justify\">Tomado del libro: C&Oacute;MO ADORAR<b> <\/b>A JESUCRISTO de Joseph &pound; Carroll. Desarrollo Cristiano Internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Joseph Carroll La primera condici\u00f3n esencial para la adoraci\u00f3n sincera es la sumisi\u00f3n total. La segunda es que s\u00f3lo Cristo sea glorificado. 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