{"id":1790,"date":"2015-12-01T00:28:32","date_gmt":"2015-12-01T05:28:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espera-en-dios\/"},"modified":"2015-12-01T00:28:32","modified_gmt":"2015-12-01T05:28:32","slug":"espera-en-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/espera-en-dios\/","title":{"rendered":"Espera en Dios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Gail Carranza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Aunque el sue\u00f1o de tener un hijo segu\u00eda siendo el mayor deseo de mi coraz\u00f3n, pude lograr que no fuera una obsesi\u00f3n para m\u00ed. Le ped\u00ed a Dios que tomara nuevamente el primer lugar en mi vida. Decid\u00ed que mi felicidad ya no depender\u00eda de un beb\u00e9.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener un hijo era mi sue\u00f1o m\u00e1s grande. \u00bfComo podr\u00eda enfrentar la posibilidad de que eso nunca se hiciera realidad?<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era un jueves del mes de junio y faltaban s\u00f3lo tres d\u00edas para que se cumpliera la fecha prevista para el de mi beb\u00e9. Camin\u00e9 alrededor del jard\u00edn que rodeaba los departamentos donde viv\u00edamos mi esposo y yo, en el sur de M\u00e9xico. El sol se filtraba por las hojas de los inmensos \u00e1rboles, perdiendo su intensidad en las horas de la tarde. Hab\u00eda ido al doctor en la ma\u00f1ana, y me decepcion\u00e9 al escuchar que era probable que el beb\u00e9 no llegara sino hasta la semana siguiente. Me parec\u00eda que ya hab\u00edamos esperado demasiado tiempo. Hab\u00edamos estado tratando de tener familia desde que nos casamos hac\u00eda dos a\u00f1os y medio.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la madrugada del domingo me despert\u00e9 con algunos c\u00f3licos leves horas antes del amanecer. Esa noche dormimos poco. \u00bfSer\u00eda posible que ya viniera el beb\u00e9 a pesar de las indicaciones del m\u00e9dico? Para el amanecer supimos que ya era tiempo cuando hubo un poco de sangrado. Sorprendidos y algo nerviosos, empezamos a tomar el tiempo de las contracciones mientras nos alist\u00e1bamos para ir al hospital.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el doctor me examin\u00f3 y busc\u00f3 los latidos del coraz\u00f3n del beb\u00e9 tuve la primera indicaci\u00f3n de que algo no estaba bien. Me pregunt\u00f3 repetidas veces cuando hab\u00eda sentido el \u00faltimo movimiento de la criatura. Pero no hab\u00eda habido movimientos desde el comienzo del trabajo de parto. Yo no sab\u00eda que deb\u00eda sentir movimientos aun en esa etapa. Me prepararon de prisa para una ces\u00e1rea de emergencia.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al despertar de la cirug\u00eda mi esposo vino al lado de mi cama y me explic\u00f3 que la bebita se encontraba en condici\u00f3n grave. Pas\u00e9 una noche agonizante. Al amanecer insist\u00ed en que Andr\u00e9s fuera a ver como segu\u00eda. Sali\u00f3 del cuarto y en breves instantes volvi\u00f3 con la terrible noticia de que la ni\u00f1a hab\u00eda fallecido. De alguna manera percib\u00ed que ella ni siquiera hab\u00eda nacido con vida. Me acord\u00e9 del silencio que hubo en el quir\u00f3fano antes de que perdiera el conocimiento. Andr\u00e9s hab\u00eda soportado la carga solo durante toda la noche para tratar de darme la noticia poco a poco.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos sent\u00edamos deshechos. El d\u00eda que sal\u00ed del hospital estaba abrumada por el dolor. Lo que deb\u00eda ser un retorno victorioso al hogar, con un hermoso beb\u00e9 en los brazos, se hab\u00eda transformado en un regreso con las manos vac\u00edas. No quer\u00eda llegar a casa y enfrentar a todos. Sent\u00ed que volv\u00eda de un gran fracaso. Todas nuestras amistades ten\u00edan hijos, y yo no hab\u00eda podido.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro dolor se hizo a\u00fan mayor debido a las presiones culturales. En la cultura mexicana, los hijos son tenidos en alta estima. Pod\u00eda percibir que las mujeres que no ten\u00edan hijos eran vistas como inferiores; de alguna manera in\u00fatiles. Por otra parte, las cuestiones espirituales complicaban nuestras luchas interiores. Est\u00e1bamos sirviendo a Dios en un ministerio cristiano, y hab\u00edamos dedicado nuestras vidas a esta causa. \u00bfAcaso as\u00ed nos pagaba el Se\u00f1or? Me sent\u00eda enojada y resentida con Dios.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras amistades trataban de consolarnos, pero la mejor ayuda proven\u00eda de aquellos que no hac\u00edan poreguntas ni ofrec\u00edan una serie de explicaciones del \u00abporqu\u00e9\u00bb, sino que sencillamente lloraban y se dol\u00edan con nosotros.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez lo mas dif\u00edcil de soportar era nuestra infertilidad. Empec\u00e9 a consultar a una especialista de inmediato. Busc\u00e1bamos menguar nuestro dolor con la esperanza de un nuevo embarazo, pero no lograba concebir.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No soportaba ver a las compa\u00f1eras del curso prenatal, y era muy dif\u00edcil estar con nuestras amistades que ten\u00edan hijos, especialmente con aquellas que los hab\u00edan tenido en el mismo tiempo en que yo perd\u00ed a la bebita. Andr\u00e9s hab\u00eda sacado de la casa todos los muebles y art\u00edculos que hab\u00edamos preparado para ella, buscando protegerme del dolor de verlos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, yo me sent\u00eda cada vez peor. Una consejera cristiana me ayud\u00f3 a ver que estaba reprimiendo el luto. Necesitaba hacer todo lo posible para enfrentar y entrar en contacto con la realidad de la p\u00e9rdida a fin de comenzar a experimentar sanidad. Empec\u00e9 a visitar a mis amigas embarazadas y a las que ten\u00edan beb\u00e9s, pues hab\u00eda estado evitando el contacto con ellas. Saqu\u00e9 toda la ropa que hab\u00edamos preparado para la bebita y la guard\u00e9 con cuidado. Lo mas dif\u00edcil fue la primera visita al cementerio un a\u00f1o despu\u00e9s de su muerte. Le hab\u00edamos puesto el nombre de Ana Elizabeth, y hab\u00edamos colocado una l\u00e1pida en el lugar donde ella descansaba. All\u00ed experimentamos la liberacion de llorar abiertamente. Era la primera vez que Andr\u00e9s lloraba.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al seguir en consejer\u00eda, comprend\u00ed que Dios \u00abno se hab\u00eda llevado\u00bb a nuestra bebita, ni era el autor de la muerte y la enfermedad en el mundo. El sufrimiento es parte de la vida aqu\u00ed, y los cristianos no estamos exentos. Tampoco hay un trato preferencial para los obreros cristianos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el sue\u00f1o de tener un hijo segu\u00eda siendo el mayor deseo de mi coraz\u00f3n, pude lograr que no fuera una obsesi\u00f3n para m\u00ed. Le ped\u00ed a Dios que tomara nuevamente el primer lugar en mi vida. Decid\u00ed que mi felicidad ya no depender\u00eda de un beb\u00e9.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos acudiendo a especialistas en fertilidad, me somet\u00ed a cirug\u00eda laser e incluso a una cirug\u00eda mayor. Despu\u00e9s de uno de los varios tratamientos tuvimos otra decepci\u00f3n, cuando un segundo embarazo termin\u00f3 en aborto espont\u00e1neo a los tres meses.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, siete a\u00f1os despu\u00e9s de la p\u00e9rdida de Ana Elizabeth nos naci\u00f3 un hermoso varoncito. Lo primero que escuch\u00e9 cuando recobr\u00e9 la conciencia en el quir\u00f3fano fue la voz de Andr\u00e9s cerca de mi o\u00eddo. Apenas pod\u00eda contener su emoci\u00f3n al decirme: \u00ab!G\u00fcera, g\u00fcera, ya sali\u00f3! El beb\u00e9 ya sali\u00f3 y es un ni\u00f1o. Ya naci\u00f3 tu hijo y es hermoso!\u00bb Lloraba de alegr\u00eda y le di gracias a Dios. La enfermera que lo cargaba en brazos se acerc\u00f3 a la camilla. Aunque apenas pod\u00eda moverme bajo los efectos de la anestesia, extend\u00ed mi mano y toqu\u00e9 su mejilla. Un rostro peque\u00f1o y dulce me contemplaba debajo de una gorrita de color azul y rosa.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despues de nueve a\u00f1os de infertilidad, dos operaciones y la p\u00e9rdida de dos beb\u00e9s hab\u00eda nacido nuestro Danielito. Como una amiga me dec\u00eda, era \u00abcomo cargar a un peque\u00f1o milagro en los brazos\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daniel Andr\u00e9s naci\u00f3 en los \u00faltimos d\u00edas de Semana Santa, y lo llevamos a casa el Domingo de Resurrecci\u00f3n. As\u00ed como la primavera trae consigo esperanza y vida nueva, el nacimiento de Danielito trajo gozo y nueva vida para nosotros.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY cambiar\u00e9 su lloro en gozo, y los consolar\u00e9, y los alegrar\u00e9 de su dolor.\u00bb (Jr. 31:13b)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gail Carranza tiene una maestr\u00eda en teolog\u00eda, con especializaci\u00f3n en Cuidado pastoral y Consejer\u00eda. Ella y su esposo sirvieron en el ministerio de Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo en M\u00e9xico durante trece a\u00f1os. Actualmente pastorean una iglesia hispana en Chicago, Illinois, EE. UU.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gail Carranza Aunque el sue\u00f1o de tener un hijo segu\u00eda siendo el mayor deseo de mi coraz\u00f3n, pude lograr que no fuera una obsesi\u00f3n para m\u00ed. Le ped\u00ed a Dios que tomara nuevamente el primer lugar en mi vida. Decid\u00ed que mi felicidad ya no depender\u00eda de un beb\u00e9. 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