{"id":18014,"date":"2016-03-30T13:48:20","date_gmt":"2016-03-30T18:48:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-una-dos-tres-basta\/"},"modified":"2016-03-30T13:48:20","modified_gmt":"2016-03-30T18:48:20","slug":"reflexiones-una-dos-tres-basta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-una-dos-tres-basta\/","title":{"rendered":"Reflexiones &#8211; Una, Dos, Tres, Basta!"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\" >REFLEXIONES CRISTIANAS &#8211; UNA, DOS, TRES, \u00a1BASTA!<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue algo relativamente leve: un peque\u00f1o robo de treinta y siete d\u00f3lares. La polic\u00eda y el sistema judicial lo calificaron de <strong>\u00abrobo de segundo grado\u00bb<\/strong>. No hubo amenazas, ni hubo violencia ni sangre: s\u00f3lo el arrebato de una billetera de un desprevenido transe\u00fante.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, era la tercera vez que el hombre hab\u00eda sido convicto de robo. Y seg\u00fan la ley de su pa\u00eds, al que comete tres veces el mismo delito lo encierran en la c\u00e1rcel de por vida. Por eso condenaron a cadena perpetua a Paul Rivers, de veintis\u00e9is a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p align=\"justify\">De ser primera vez, Rivers hubiera recibido, a lo sumo, una pena de un a\u00f1o. Tal vez aun podr\u00eda salir libre bajo palabra. Pero era la tercera vez, y eso agraviaba triplemente el delito.<\/p>\n<p align=\"justify\">No nos corresponde a nosotros juzgar si una u otra ley de cualquier pa\u00eds es, o no, justa, pero este caso nos lleva a una reflexi\u00f3n espiritual.<strong> \u00bfTendr\u00e1 Dios, as\u00ed mismo, l\u00edmites en su trato con el hombre? \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 Dios con los que no se contentan con pecar tres veces sino muchas m\u00e1s\u00ed \u00bfHasta cu\u00e1ndo tolerar\u00e1 a los que mienten una y otra vez? \u00bfQu\u00e9 de la lengua difamadora que en el transcurso de una vida vierte miles de calumnias\u00ed \u00bfHasta d\u00f3nde alcanzar\u00e1 la paciencia de Dios con el ad\u00faltero que continuamente repite su infidelidad? \u00bfQu\u00e9 del hip\u00f3crita, del enga\u00f1ador, del ladr\u00f3n, del homicida, en fin, del pecador que constantemente quebranta las leyes de Dios\u00ed<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Dios es en extremo paciente, y quiere que todos los hombres se arrepientan <strong>(2 Pedro 3:9)<\/strong>. \u00c9l siempre extender\u00e1 su perd\u00f3n y su gracia, pero el pecador contumaz, aquel a quien poco le importa si altera o no su comportamiento, termina agotando la paciencia del Creador. Dios, dice la Biblia, no soportar\u00e1 al hombre para siempre <strong>(G\u00e9nesis 6:3).<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">El sabio Salom\u00f3n a\u00f1ade: \u00abEl que es reacio a las reprensiones ser\u00e1 destruido de repente y sin remedio\u00bb (Proverbios 29:1). Dios es muy paciente, pero es peligroso poner a prueba su paciencia.<\/p>\n<p align=\"justify\">La \u00fanica v\u00eda segura es arrepentirnos, sincera y profundamente, al sentir ese golpe de conciencia, y pedir, humildemente, perd\u00f3n por nuestros pecados.<\/p>\n<p align=\"justify\">No hay duda de que Dios siempre est\u00e1 dispuesto a perdonar. Pero al pecador perdonado le advierte que no vuelva a pecar <strong>(Juan 8:11). <\/strong>Ser perdonado, y abandonar para siempre el pecado, es la clave salvadora.<\/p>\n<p align=\"justify\">por el <strong>Hermano Pablo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REFLEXIONES CRISTIANAS &#8211; UNA, DOS, TRES, \u00a1BASTA! Fue algo relativamente leve: un peque\u00f1o robo de treinta y siete d\u00f3lares. La polic\u00eda y el sistema judicial lo calificaron de \u00abrobo de segundo grado\u00bb. No hubo amenazas, ni hubo violencia ni sangre: s\u00f3lo el arrebato de una billetera de un desprevenido transe\u00fante. Sin embargo, era la tercera &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-una-dos-tres-basta\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abReflexiones &#8211; Una, Dos, Tres, Basta!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-18014","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18014","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18014"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18014\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}