{"id":1806,"date":"2015-12-01T00:29:04","date_gmt":"2015-12-01T05:29:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ayudemonos-a-crecer\/"},"modified":"2015-12-01T00:29:04","modified_gmt":"2015-12-01T05:29:04","slug":"ayudemonos-a-crecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ayudemonos-a-crecer\/","title":{"rendered":"Ayud\u00e9monos a crecer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jose Young<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es, entonces, \u00abayudar a aprender\u00bb? No es tanto una \u00abmetodolog\u00eda\u00bb como una manera de comprender la tarea de la ense\u00f1anza, una suerte de \u00abcosmovisi\u00f3n educacional\u00bb<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La iglesia, entre otras cosas, debe ser una escuela. Es el lugar donde aprendemos algunas de las lecciones m&aacute;s importantes de la vida cristiana y, normalmente, all&iacute; crecemos en el conocimiento de Dios y de su camino. Seg&uacute;n las Escrituras, al nacer en la familia de Dios necesitamos leche, tenemos que aprender los elementos b&aacute;sicos de la Palabra de Dios. Luego, para seguir creciendo, requerimos comida m&aacute;s s&oacute;lida. Con seguridad recibimos alimentaci&oacute;n por medio de la lectura personal de las Escrituras y la meditaci&oacute;n, pero la gran mayor&iacute;a de los creyentes necesitamos recibirla tambi&eacute;n de la iglesia.<br \/>\nCreo que todos estamos de acuerdo hasta este punto. Dios nos ha llamado a crecer y extendernos hacia la madurez en Cristo. Pero donde puede haber diferencias entre nosotros es en c&oacute;mo hemos de llevar a cabo esa instrucci&oacute;n b&aacute;sica y esencial que todo creyente necesita.<br \/>\nSin duda, la manera m&aacute;s com&uacute;n de ense&ntilde;ar es por medio del serm&oacute;n. Ya sea en los cultos de la iglesia, la Escuela Dominical o las reuniones hogare&ntilde;as, normalmente les predicamos a los creyentes. Sin embargo, con gran respeto hacia mis colegas, sugiero que es un error. Yo dir&iacute;a (y no s&oacute;lo yo) que nuestra tarea no es ense&ntilde;ar a los hermanos, sino ayudarles a aprender. Pi&eacute;nselo. Hay un mundo de diferencia entre los dos conceptos.<br \/>\nEl problema es que al predicar un mensaje, no hay ninguna seguridad de que las personas est&eacute;n escuchando.<br \/>\nPor ejemplo, yo puedo hablar magistralmente a la iglesia sobre un tema importante. Bien. Pero los eruditos, que han estudiado la forma c&oacute;mo aprendemos, dicen que los oyentes no van a recordar m&aacute;s del 10% de lo que he dicho (y sospecho que es mucho menos). Y despu&eacute;s de un mes, es probable que hayan olvidado completamente sobre qu&eacute; prediqu&eacute; (&iquest;Cu&aacute;ntos pueden recordar tres puntos del serm&oacute;n del mes anterior?).<br \/>\nEl problema es que al predicar un mensaje, no hay ninguna seguridad de que las personas est&eacute;n escuchando. Tampoco s&eacute; si me entienden. Puede ser que tengan una larga lista de preguntas y dudas sobre lo que he dicho. Pero yo, inocentemente, escucho &laquo;Qu&eacute; lindo serm&oacute;n, pastor&raquo;, y me retiro tranquilo, sin darme cuenta de que mis &laquo;lindas palabras&raquo; simplemente han volado sobre sus cabezas.<br \/>\nTal vez he ense&ntilde;ado bien, de mi parte he hecho todo correctamente, pero no les he ayudado a aprender. Hay una brecha amplia entre el predicador y el oyente que dif&iacute;cilmente cerramos con un serm&oacute;n o con dictar una clase. El serm&oacute;n tiene un lugar importante en la vida de la iglesia, pero no es el mejor est&iacute;mulo para el aprendizaje.<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; es, entonces, &laquo;ayudar a aprender&raquo;? No es tanto una &laquo;metodolog&iacute;a&raquo; como una manera de comprender la tarea de la ense&ntilde;anza, una suerte de &laquo;cosmovisi&oacute;n educacional&raquo;. Voy a mencionar brevemente las que son, para m&iacute;, algunas de sus caracter&iacute;sticas principales.<br \/>\nPrimero, no vamos a hacerlo con las &laquo;multitudes&raquo;. El Maestro de los maestros predic&oacute; a las multitudes, pero explic&oacute; todo a un grupo reducido de disc&iacute;pulos (Mr. 4:33, 34). Para crear un ambiente efectivo para el aprendizaje necesitamos pensar en un grupo de hasta doce personas&#8230; o, mejor a&uacute;n, de seis a ocho, porque el aprendizaje din&aacute;mico requiere la participaci&oacute;n de los miembros del grupo. Hay un dar y recibir de parte del grupo que no es posible si es numeroso.<br \/>\nSegundo, el encuentro debe basarse en el di&aacute;logo. Y no solamente un di&aacute;logo entre el &laquo;maestro&raquo; y los miembros del grupo, sino que lo ideal es crear un ambiente donde haya una interacci&oacute;n libre entre todos. Realmente conviene que el encuentro sea m&aacute;s de tipo familiar que una &laquo;clase&raquo; formal, porque es en el libre intercambio de ideas, en la discusi&oacute;n abierta, donde forjamos nuestros conceptos y aprendemos a estar &laquo;siempre preparados a responder a todo el que les pida raz&oacute;n de la esperanza que ustedes tienen&#8230;&raquo; (1 P. 3:15 D.H.H.).<br \/>\nAdem&aacute;s, la gran ventaja del di&aacute;logo para la persona responsable del grupo es que sabe muy pronto hasta qu&eacute; punto cada integrante comprende el pasaje o tema que se est&aacute; estudiando. Esto da la posibilidad de corregir conceptos, y agregar explicaciones en la marcha del encuentro.<br \/>\nUna de las herramientas m&aacute;s efectivas para estimular la reflexi&oacute;n y discusi&oacute;n es la pregunta.<br \/>\nTercero, la meta debe ser estimular a los miembros del grupo a investigar, a pensar en su fe. La mayor&iacute;a de los creyentes tiene una fe de &laquo;segunda mano&raquo;. Es decir, han escuchado la verdad de Dios de parte de otras personas, pero ellos mismos no saben tomar su Biblia y demostrar por qu&eacute; creen lo que creen. El disc&iacute;pulo maduro no solamente ha aprendido a alimentarse con la Palabra de Dios, sino que tiene su fe basada en un conocimiento propio del libro y no de lo que haya escuchado. Ya no depende siempre de otros.<br \/>\nUna de las herramientas m&aacute;s efectivas para estimular la reflexi&oacute;n y discusi&oacute;n es la pregunta. Por ejemplo, si digo al grupo que Dios es esp&iacute;ritu, lo van a aceptar sin pensarlo dos veces. Pero si les pregunto: &laquo;&iquest;De qu&eacute; color es Dios, blanco o negro?&raquo;, comienzan los &laquo;peros&raquo; y las explicaciones, y todos los miembros del grupo, bien despiertos, reaccionan y piensan.<br \/>\nVez tras vez, el Maestro de los maestros utiliz&oacute; preguntas en su proclamaci&oacute;n y su ense&ntilde;anza. A veces eran preguntas dif&iacute;ciles (Mr. 2:9, por ejemplo). Pero de esa manera estimul&oacute; a sus oyentes a pensar.<br \/>\nDos de las preguntas que m&aacute;s utilizo durante la discusi&oacute;n grupal son: &laquo;&iquest;Me puedes explicar eso?&raquo; y &laquo;&iquest;Por qu&eacute;?&raquo;. La tendencia de muchos creyentes es responder a preguntas con &laquo;palabras evang&eacute;licas&raquo; que han aprendido de memoria, pero que realmente no saben manejar. Entonces exijo explicaciones, aun de las cosas m&aacute;s obvias. Si usted quiere comprobar lo que afirmo, pida alguna vez a un grupo su definici&oacute;n de la palabra &laquo;gloria&raquo;.<br \/>\nCada tanto, en grupos de discusi&oacute;n, he escuchado: &laquo;Lo entiendo, pero no s&eacute; explicarlo&raquo;. Sin embargo, una regla fundamental es que si no puedo explicar algo, no lo comprendo todav&iacute;a. La carencia de palabras para explicar algo implica falta de claridad. Uno de los grandes valores que posee el grupo de discusi&oacute;n es que adem&aacute;s de llevarnos a reflexionar sobre nuestra fe, nos estimula a aprender c&oacute;mo comunicarla a otros.<br \/>\nUna manera de describir a la persona que &laquo;ense&ntilde;a&raquo; en un grupo interactivo es &laquo;gu&iacute;a&raquo;. Ella conoce la meta y el camino, y su tarea es ayudar a los dem&aacute;s a transitar ese camino. No los lleva, pero tampoco los deja a su suerte para caminar solos. Es la persona que da pautas y cuida de que nadie se desv&iacute;e demasiado de la meta.<br \/>\nHe conversado con muchos hermanos de diferentes iglesias sobre el tema del estudio en grupos, y me doy cuenta de dos cosas. Primero, que muy pocas iglesias comprenden la din&aacute;mica de grupo o el principio de &laquo;estimular a aprender&raquo;. Es un concepto nuevo y dif&iacute;cil para muchos. Y segundo, como consecuencia de ello, tienen cierto miedo del trabajo grupal.<br \/>\nSin embargo, hay una variedad de ayudas disponibles. Por ejemplo, el libro El estudio b&iacute;blico creativo de Ada Lum (Ediciones Certeza) es una excelente explicaci&oacute;n de la metodolog&iacute;a del trabajo en grupos.<br \/>\nAdem&aacute;s existen gu&iacute;as de estudio para trabajo en grupos de parte de varias editoriales. Por ejemplo, Neighborhood Bible Studies tiene t&iacute;tulos en Castellano, y Ediciones Certeza, Ediciones Certeza ABUA y Ediciones Crecimiento Cristiano ofrecen gu&iacute;as de estudio. (Ver la nota al final de este art&iacute;culo para direcciones en caso de que su librer&iacute;a no tenga estos materiales).<br \/>\nCuando toco este tema siempre pienso en una iglesia de una ciudad vecina. Es una iglesia de unos 150 miembros, y el a&ntilde;o pasado manten&iacute;a m&aacute;s de 20 grupos caseros interactivos, algunos de evangelizaci&oacute;n y otros de ense&ntilde;anza, que involucraban a m&aacute;s de 100 personas. Es una iglesia que crece sobre fundamentos s&oacute;lidos. Aquellos que trabajamos poniendo nuestro &eacute;nfasis en la metodolog&iacute;a de &laquo;estimular a aprender&raquo; le invitamos a averiguar m&aacute;s acerca de &eacute;sta y a ponerla en pr&aacute;ctica. Es un trabajo que rinde frutos y produce mucha satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Jos\u00e9 Young reside en Argentina, es escritor, maestro, pastor y director de Ediciones Crecimiento Cristiano. Ediciones Certeza ABUA, Bernardo de Irigoyen 650, 1072 Buenos Aires, Argentina. Email: certezaed@logos.com.ar, \u00a9Copyright 2009, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jose Young \u00bfQu\u00e9 es, entonces, \u00abayudar a aprender\u00bb? No es tanto una \u00abmetodolog\u00eda\u00bb como una manera de comprender la tarea de la ense\u00f1anza, una suerte de \u00abcosmovisi\u00f3n educacional\u00bb La iglesia, entre otras cosas, debe ser una escuela. 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