{"id":1819,"date":"2015-12-01T00:29:23","date_gmt":"2015-12-01T05:29:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-justificacion-por-la-fe\/"},"modified":"2015-12-01T00:29:23","modified_gmt":"2015-12-01T05:29:23","slug":"la-justificacion-por-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-justificacion-por-la-fe\/","title":{"rendered":"La justificaci\u00f3n por la fe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Alberto Barrientos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En la presentaci\u00f3n del mensaje evangel\u00edstico hay un deslizamiento lento y casi imperceptible de su asunto central y neur\u00e1lgico, que consiste tanto en el estado de pecado de cada persona como en la cabal respuesta para su mal aportada por Dios en el Evangelio y, en particular, en la justificaci\u00f3n s\u00f3lo por la fe. \u00bfPor qu\u00e9 hago una afirmaci\u00f3n temeraria como esta?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=center> <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCoraz\u00f3n en estado de infarto?<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/B>Puede ser explosivo decirlo, pero actualmente la evangelizaci\u00f3n, se est\u00e1 quedando sin coraz\u00f3n!<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando leo la abundante literatura que hoy se puede adquirir en librer\u00edas evang\u00e9licas; cuando asisto a escuchar evangelistas, o los miro por la televisi\u00f3n; cuando en muchos seminarios pregunto a pastores en qu\u00e9 consiste el Evangelio, y las respuestas son vagas y dispersas; cuando oigo decir a muchos pastores que ellos \u00abno saben c\u00f3mo predicar mensajes evangel\u00edsticos\u00bb; cuando oigo y veo todo eso, he ido llegando a la penosa conclusi\u00f3n de que, por un lado, estamos olvidando el ABC de nuestra fe y, por otro, lo estamos sustituyendo o suplantando con otros mensajes.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1les son los discursos que hoy dominan muchos p\u00falpitos y campa\u00f1as, convencidos de que ellos son el asunto central del evangelio? Veamos. Para algunos domina el tema de la autoestima como la soluci\u00f3n divina para el mal humano, y otras cuestiones sicol\u00f3gicas. Otros, afincados en que Dios habita en medio de la alabanza, dedican horas a cantar, desechan la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de la Palabra, y creen que con ver personas llorar y en actitudes m\u00edsticas lo dem\u00e1s sale sobrando, pues es as\u00ed como Dios opera en los corazones. Otros hechizan a las gentes con el \u00abevangelio\u00bb de la prosperidad financiera, basado en supuestas \u00ableyes infalibles\u00bb, y muy atractivo en un mundo de econom\u00eda liberal globalizada. Otros \u00abevangelizan\u00bb solicitando un porcentaje del salario o la deuda para su ministerio, asegurando que Dios se los reintegrar\u00e1 multiplicado por diez o m\u00e1s. Que se entienda. Concientemente o no, estamos suplantando el coraz\u00f3n de la buena nueva de Dios al hombre.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El supremo problema humano no es la autoestima, la pobreza, no saber c\u00f3mo alabar a Dios, la enfermedad, u otras cosas semejantes. El asunto medular radica, en primer lugar, en que el ser humano es incapaz de justificarse ante Dios en el juicio final, no tiene absolutamente nada con qu\u00e9 limpiar la culpa de sus pecados y, por lo tanto, desde ya est\u00e1 bajo la ira de Dios y expuesto a condenaci\u00f3n eterna. En segundo lugar, su problema radica en que el pecado, como poder que opera en la vida, lo tiene bajo total esclavitud, lo cual es canalizado explotado por Satan\u00e1s y reforzado por el mundo que est\u00e1 bajo su poder. De esta condici\u00f3n humana arranca la respuesta del amor de Dios en evangelio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo Y esto est\u00e1 claramente definido desde el Antiguo Testamento en pasajes inconfundibles que hablan de sacrificios expiatorios, en los salmos mesi\u00e1nicos, los c\u00e1nticos del Siervo de Jehov\u00e1, especialmente del Siervo sufriente en Isa\u00edas, y otros textos. el asunto central de los cuatros evangelios, el libro de los Hechos los Ap\u00f3stoles, y, en forma espec\u00edfica y monumental, de las cartas a Romanos, los G\u00e1latas y los Hebreos<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para resolver su problema esencial las personas no pueden recurrir al cumplimiento de la Ley, en el caso: de jud\u00edos; ni al supuesto dep\u00f3sito \u00abjusticia sobrante\u00bb o extra de algunos santos\u00bb o de Mar\u00eda, para que m\u00e9ritos les sean aplicados a pecadores, o recurrir a la purificaci\u00f3n a fuego lento en el inventado purgatorio, o a las buenas obras, seg\u00fan la doctrina cat\u00f3lico romana. La \u00fanica v\u00eda es ser justificado por fe en la o expiatoria de Jes\u00fas.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto hay que aclarar lo siguiente No se trata simplemente de tener ejercitar la fe. Hoy d\u00eda hasta los cristianos hablan de ella. Pero se trata de fe en la fe. La justificaci\u00f3n b\u00edblica implica creer o poner la fe exclusivamente en la obra redentora de Jes\u00fas. Y esa obra es totalmente gratuita, porque as\u00ed es la gracia divina. Es necesario aclarar tambi\u00e9n que nadie se salva por sus obras. Y si alguien quiere ser contencioso, hay que recordar que el acontecimiento que cita Santiago acerca de que Abraham fue justificado por las obras tuvo lugar m\u00e1s o menos veinte a\u00f1os despu\u00e9s de que hab\u00eda sido justificado ya por la fe. Las obras y los frutos de vida nueva o de justicia son y deben venir como resultado de la fe. Una supuesta fe que no produzca obras y frutos -tiene raz\u00f3n Santiago- es muerta. No hubo fe. (Ro. 4; Stg. 2:14-26; Ef. 2:8-10)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que la primera tarea de la Iglesia, y por supuesto de los evangelistas y pastores, es asegurar que la gente comprenda bien esta verdad, proceda a deponer todo intento de redenci\u00f3n propia, y fije sus ojos y su fe \u00fanica y exclusivamente en la obra redentora de Jes\u00fas en su lugar, Adem\u00e1s Dios no cobra -ni lo debemos hacer nosotros-, porque \u00c9l nos la ofrece de pura gracia, y la recibimos por fe. La alabanza, la adoraci\u00f3n, la liberaci\u00f3n de demonios, la sanidad y otras cosas tienen su lugar, pero tarde o temprano hay un punto clave al cual toda evangelizaci\u00f3n debe llegar. Por esto dice la Palabra: \u00abY c\u00f3mo creer\u00e1n en aquel de quien no han o\u00eddo? \u00bfY c\u00f3mo oir\u00e1n sin haber qui\u00e9n les predique?&#8230; As\u00ed que la fe es por el o\u00edr, y el o\u00edr, por la Palabra de Dios\u00bb. (Ro. 10:14, 17)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese acto trascendental de fe el Padre acepta a la persona que de todo coraz\u00f3n cree que Jes\u00fas muri\u00f3 en su lugar, llev\u00f3 su maldad, y satisfizo en su muerte las exigencias de la justicia divina. De este modo lo declara justificado, como Abraham crey\u00f3 a Dios y le fue contado por justicia (Ro. 4:1-3). As\u00ed de sencilla y de grandiosa es la gracia divina, el regalo del amor de Dios para que el pecador s\u00f3lo extienda la mano con fe y la reciba. Para muchos, esto es locura y esc\u00e1ndalo, Para Dios, es el poder con que redime a las personas (1 Co. l:l&amp;31). Esto es lo que no podemos descuidar, confundir, olvidar o perder. Es el coraz\u00f3n de nuestra fe y el mensaje al mundo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La justificaci\u00f3n es una declaraci\u00f3n de Dios. Sucede en la conversi\u00f3n y desencadena una multitud de consecuencias que afectan directa y plenamente a la vida del que pasa a ser justo por la fe. Cito s\u00f3lo algunas. El pecador es perdonado de todos sus pecados y as\u00ed adquiere la paz con Dios y la paz de Dios. La enemistad, la separaci\u00f3n y el estar bajo la ira de Dios desaparecen, y en su lugar la persona es adoptada como hija de Dios y hecha heredera de todas las cosas. Pasa al \u00e1mbito glorioso del reino de Dios y recibe vida eterna. Tiene lugar la obra milagrosa del nuevo nacimiento, y de este modo se abren las puertas para el proceso de la santificaci\u00f3n mediante la gloriosa acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que la capacita para obtener victoria sobre el poder del pecado, liberarse de la mente de este siglo y conformarse a la voluntad divina. De esta manera se llena de la esperanza de participar en la redenci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de muchas otras glorias prometidas por el Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda labor evangelizadora y pastoral debe centrarse en la verdad de la justificaci\u00f3n por la fe. No pueden construirse vidas nuevas, liberadas, en paz, triunfantes, fruct\u00edferas, libres del poder demon\u00edaco, y que adoren al Se\u00f1or con labios puros, si no se logra primero dicho objetivo primordial,<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es necesario tener presente que la religiosidad iberoamericana presenta hoy caracteres fren\u00e9ticos. Todo lo que suene, parezca, o huela a religi\u00f3n, es bienvenido. Indudablemente, eso significa una gran oportunidad para la evangelizaci\u00f3n. Y en este ambiente se puede lograr con relativa facilidad lo que muchos pastores y evangelistas deseamos: ver mucha gente reunida escuch\u00e1ndonos y pasando al altar, e iglesias con asistencias de cuatro cifras o m\u00e1s. Entonces somos tentados a lanzarnos privilegio e ineludible deber de la Iglesia Evang\u00e9lica proclamar el mensaje de la justificaci\u00f3n por la fe como asunto central y punto de partida de la verdadera creencia y experiencia cristiana. Si sustituimos esto, quedamos sin coraz\u00f3n y sin raz\u00f3n de ser. La Iglesia de Roma permanece afincada en sus doctrinas de diferentes v\u00edas de salvaci\u00f3n. Otros grupos hacen lo mismo, aunque presentan mensajes y tienen apariencias muy atractivas para los pueblos. De este modo hacen vana la cruz de Cristo. La Iglesia Evang\u00e9lica debe mantenerse en su base, creer, anunciar, y aun dar la vida por esta verdad eterna:<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque no me averguenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvaci\u00f3n a todo aquel que cree; al jud\u00edo primeramente, y tambi\u00e9n al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe, y para fe, como est\u00e1 escrito: Mas el justo por la fe vivir\u00e1\u00bb (Ro. 1:16, 17)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto Barrientos Paninski es costarricense, cofundador del Instituto Internacional de Evangelizaci\u00f3n a Fondo, pastor, evangelista y miembro de la Misi\u00f3n Latinoamericana. Ha realizado estudios de teolog\u00eda en Costa Rica e Inglaterra<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alberto Barrientos En la presentaci\u00f3n del mensaje evangel\u00edstico hay un deslizamiento lento y casi imperceptible de su asunto central y neur\u00e1lgico, que consiste tanto en el estado de pecado de cada persona como en la cabal respuesta para su mal aportada por Dios en el Evangelio y, en particular, en la justificaci\u00f3n s\u00f3lo por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-justificacion-por-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa justificaci\u00f3n por la fe\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1819","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1819","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1819"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1819\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1819"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1819"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1819"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}