{"id":1821,"date":"2015-12-01T00:29:27","date_gmt":"2015-12-01T05:29:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diez-principios-de-evangelismo\/"},"modified":"2015-12-01T00:29:27","modified_gmt":"2015-12-01T05:29:27","slug":"diez-principios-de-evangelismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diez-principios-de-evangelismo\/","title":{"rendered":"Diez principios de evangelismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Samuel O. Libert<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Principios b\u00e1sicos y fundamentales de evangelismo que aprend\u00ed en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify><B>Principio No. 1: el lugar ins\u00f3lito<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>A\u00f1os atr\u00e1s fui invitado a varias campa\u00f1as evangelisticas en el interior de Colombia. Cierta ma\u00f1ana, el pastor de la iglesia donde yo estaba predicando en Bucaramanga me invit\u00f3 a compartir un cal\u00e9 en una cafeter\u00eda tradicional. Acept\u00e9 con agrado. Al llegar, el pastor me sorprendi\u00f3, diciendo:<\/P><br \/>\n<P align=justify>-Esta cafeter\u00eda es uno de los lugares donde cumplo mi ministerio. Aqu\u00ed evangelizo, aqu\u00ed aconsejo, aqu\u00ed me relaciono con la gente que nunca tomar\u00eda la iniciativa de ir a un templo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo mir\u00e9 con curiosidad, y esper\u00e9 los acontecimientos. Est\u00e1bamos sentados en dos sillas ante una mesa de un metro cuadrado, donde quedaban dos sillas desocupadas. Eran las diez de la ma\u00f1ana. La cafeter\u00eda estaba llena de hombres que tomaban un descanso en sus labores. Pocos minutos despu\u00e9s, uno de ellos se sent\u00f3 al lado nuestro y comenz\u00f3 a conversar. En realidad, muchos de los que sol\u00edan concurrir a esa cafeter\u00eda ya conoc\u00edan al pastor.<\/P><br \/>\n<P align=justify>-Vengo aqu\u00ed dos o tres d\u00edas por semana -me hab\u00eda dicho el pastor- y siempre hay algunos que se dirigen a m\u00ed para buscar orientaci\u00f3n espiritual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Era cierto. Durante una hora varios hombres se aproximaron a nuestra mesa. El pastor me present\u00f3, los invit\u00f3 a la campa\u00f1a, pero no perdi\u00f3 el tiempo. Los evangeliz\u00f3 all\u00ed mismo, en la cafeter\u00eda, habl\u00e1ndoles acerca de Jes\u00fas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>-Es una manera de ganar varones para Cristo -me coment\u00f3 despu\u00e9s-y por eso en nuestra iglesia hay m\u00e1s hombres que en otras congregaciones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Fue una experiencia que siempre he recordado. Hay principios de evangelismo que se aprenden en la pr\u00e1ctica.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Principio No 2: el ingenio<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Mi primera campa\u00f1a evangel\u00edstica en Europa fue en 1965 en Espa\u00f1a, cuando yo era joven y el general Franco todav\u00eda estaba en el poder. Las restricciones legales abundaban y las iglesias sufr\u00edan muchas limitaciones. En aquellos a\u00f1os yo no ten\u00eda mucha experiencia y me sent\u00eda inc\u00f3modo ante la hostilidad gubernamental. La publicidad estaba restringida y el \u00abproselitismo\u00bb era casi un delito. Un domingo por la tarde, caminando por las hermosas calles de Madrid, entr\u00e9 en un bar l\u00e1cteo para beber un jugo de frutas. Me detuve junto a la barra que ten\u00eda unos cuatro o cinco metros de largo. En un extremo de la barra estaba un joven que cre\u00ed haber visto en algunas reuniones. En el extremo opuesto estaba otro joven que tambi\u00e9n me parec\u00eda evang\u00e9lico. Ninguno de ellos me reconoci\u00f3. Repentinamente, uno de esos muchachos se dirigi\u00f3 en voz alta al otro, de modo que todos los que est\u00e1bamos en el bar l\u00e1cteo pudi\u00e9ramos escuchar, y le pregunt\u00f3:<\/P><br \/>\n<P align=justify>-Oye, \u00bfqu\u00e9 piensas de lo que ha pasado esta ma\u00f1ana en la iglesia evang\u00e9lica de la calle General Lacy? (e indicaba con exactitud el lugar).<\/P><br \/>\n<P align=justify>&#8211; Mira, -contest\u00f3 el otro- el predicador dijo la verdad. A muchos les cuesta aceptarlo, pero ciertamente todos somos pecadores y necesitamos a Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Etc\u00e9tera. La conversaci\u00f3n, de un extremo a otro de la barra, se extendi\u00f3 por unos tres minutos en voz alta. Los que estaban en el bar l\u00e1cteo oyeron el evangelio y el anuncio de la campa\u00f1a a trav\u00e9s del di\u00e1logo de ambos jovenes Aunque el caudillo Franco no lo quisiera, all\u00ed se hab\u00eda producido el testimonio evangelizador.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No 3: la audacia<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En mi adolescencia las autoridades argentinas hab\u00edan restringido las reuniones evangel\u00edsticas al aire libre. Adem\u00e1s, estaban en vigor las normas del llamado \u00abestado de sitio\u00bb decretado por el gobierno, que imped\u00eda toda clase de actos p\u00fablicos. Los muchachos de entonces sab\u00edamos que la gente necesitaba escuchar la Palabra de Dios. Era imposible organizar la predicaci\u00f3n al aire libre con recursos habituales, como amplificaci\u00f3n de sonido y anuncios previos. Pero en el grupo surgi\u00f3 una idea: realizar un \u00abacto rel\u00e1mpago\u00bb en algunas esquinas y plazas. Un acto rel\u00e1mpago, de cuatro o cinco minutos de duraci\u00f3n, pod\u00eda hacerse antes de que interviniera la polic\u00eda u otra fuerza armada. Nos pusimos manos a la obra. Salimos a la calle llevando la Biblia, un peque\u00f1o caj\u00f3n de madera (vac\u00edo) para usarlo como plataforma, y un clar\u00edn. Luego de una breve \u00abclarinada\u00bb, que llamaba la atenci\u00f3n de los vecinos y del p\u00fablico en general, uno de nosotros se paraba sobre el caj\u00f3n y predicaba a voz en cuello, sin micr\u00f3fonos, un breve mensaje evangel\u00edstico. Luego nos retir\u00e1bamos r\u00e1pidamente y procur\u00e1bamos repetir la escena en alg\u00fan otro lugar distante de all\u00ed. Prefer\u00edamos la vecindad de las cafeter\u00edas y los sitios donde se concentraban los medios de transporte. Hubo frutos que todav\u00eda perduran. Por supuesto, sab\u00edamos que est\u00e1bamos violando una prohibici\u00f3n, pero record\u00e1bamos las palabras de Pedro y los ap\u00f3stoles ante el Sanedr\u00edn: \u00abEs necesario obedecer a Dios antes que a los hombres\u00ab (Hch. 5:29). Previamente Pedro y Juan hab\u00edan dicho al mismo tribunal: \u00abJuzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y o\u00eddo\u00bb (Hch, 4:1920). En esa \u00e9poca las fuerzas armadas intervinieron una sola vez, pero nosotros ya nos hab\u00edamos ido. Adem\u00e1s, no nos persiguieron ni nos buscaron, pese a que dej\u00e1bamos en manos de la gente algunos folletos que nos pod\u00edan identificar, \u00a1Maravilloso!<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No 4: el lenguaje comprensible<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Con frecuencia, en la predicaci\u00f3n evangel\u00edstica se utilizan expresiones que mucha gente no comprende. Son palabras o frases familiares para nosotros, pero no para el mundo. Por ejemplo, decimos en nuestras canciones: \u00abcordero de Dios\u00bb (o, simplemente, \u00abel cordero), \u00abpe\u00f1a de Horeb\u00bb, \u00abra\u00edz de Isai\u00bb, \u00abnoventa y nueve ovejas\u00bb, \u00bbAdonai\u00bb, \u00abParacleto Santo\u00bb, \u00abSi\u00f3n\u00bb, \u00abvara de Aar\u00f3n\u00bb, etc\u00e9tera. Y en nuestras predicaciones ocurre lo mismo: Por ejemplo, \u00bbPrimera Tesalonicenses\u00bb, \u00abtabern\u00e1culo\u00bb, \u00abno estamos bajo la ley\u00bb (pocos entienden de qu\u00e9 ley se trata), \u00abaposento alto\u00bb, \u00abfilisteos\u00bb, etc\u00e9tera, y damos por sentado que el p\u00fablico sabe qui\u00e9n fue Epafrodito. Recuerdo el caso de un se\u00f1or que escuch\u00f3 la frase \u00abRomanos 5:1\u00bb, y crey\u00f3 que el predicador se refer\u00eda al resultado de un juego de f\u00fatbol. Hace poco una persona me pidi\u00f3 que le firmase la Biblia. Despu\u00e9s, agregu\u00e9 bajo mi firma una cita b\u00edblica, sin transcribir el pasaje: G\u00e1latas 2:20. Al leer esa cita, la persona sonri\u00f3 y me dijo con mucho entusiasmo: \u00bb\u00a1Gracias, pastor, por darme su direcci\u00f3n!\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>He aprendido que hay que usar un lenguaje claro, comprensible, popular. En Marcos 12:37 leemos que cuando Jes\u00fas hablaba \u00bbgran multitud del pueblo le o\u00eda de buena gana\u00bb. El Se\u00f1or se expresaba en el lenguaje popular de su tiempo. El predicador que quiere impresionar a la congregaci\u00f3n con un lenguaje \u00abacad\u00e9mico\u00bb no es un buen comunicador del evangelio. Usar una terminolog\u00eda complicada en la evangelizaci\u00f3n es tan absurdo como emplear en la conversaci\u00f3n cotidiana expresiones como \u00ab\u00e1cido acetilsalic\u00edlico\u00bb en vez de aspirina. En otro plano, cometemos el mismo error cuando hablamos de \u00abla primogenitura de Esa\u00fa\u00bb para evangelizar a un p\u00fablico que no sabe qui\u00e9n fue Esa\u00fa, e ignora qu\u00e9 es \u00abprimogenitura\u00bb. Es in\u00fatil predicar ese tipo de sermones a cristianos que ya est\u00e1n salvos y a visitantes aburridos, que no entienden el lenguaje del mensajero.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Principio No 5: pre\u00e1mbulos breves en las reuniones evangelisticas<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Creo firmemente que es un error meter a los inconversos en el molde de nuestras propias tradiciones, haciendo que se paren, se sienten, canten canciones desconocidas, oigan oraciones incomprensibles y escuchen extra\u00f1os anuncios. En los relatos del Nuevo Testamento es evidente que los mensajes evangelizadores de Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos se iniciaban sin esos pre\u00e1mbulos. Por supuesto, oraban en momentos, y tambi\u00e9n sol\u00edan cantar entre ellos (ver Mr. 14:26). La Biblia recomienda que los creyentes canten y oren (Col. 3:16, 17,1 Co. 1:15, Stg. 5:13), pero no dice que los inconversos est\u00e1n obligados a hacerlo. Sin embargo, en muchos servicios evangel\u00edsticos se pide que las visitas sonr\u00edan y canten alegremente\u00bb, cuando quiz\u00e1s ellos est\u00e1n tristes y con muchos problemas. Leemos en Proverbios 25:20 que \u00abel que canta canciones al coraz\u00f3n afligido es como el que quita la ropa en tiempo de fr\u00edo, o el que sobre el jab\u00f3n echa vinagre\u00bb. Hay visitantes que vienen a buscar una soluci\u00f3n espiritual porque se sienten muy deprimidos, agobiados por sus problemas, angustiados a causa de sus sufrimientos. Mientras nosotros participamos con entusiasmo en extensos pre\u00e1mbulos con largos per\u00edodos musicales, muchos de ellos comienzan a sentirse cansados, inc\u00f3modos, y hasta hostiles. Por eso hay gente que suele retirarse antes de que comience el mensaje, o durante el mismo. Otros se quedan, aunque de mal humor y obviamente tambi\u00e9n hay quienes se sienten a gusto con los pre\u00e1mbulos. En general en el Nuevo Testamento puede notarse que las oraciones eran anteriores a la reuni\u00f3n y no se hac\u00edan durante la reuni\u00f3n evangelistica. Por otra parte, aunque soy un gran amigo de la m\u00fasica y me agrada tocar el piano y cantar, pienso que deben tenerse en cuenta las reacciones de las personas que a\u00fan no han aceptado a Cristo.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No 6: la mente abierta<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Hay prejuicios que tienen cierta influencia pemiciosa en el ministerio de la evangelizaci\u00f3n. Los prejuicios son opiniones preconcebidas, sin fundamentos, que se aceptan como verdades. En especial, son actitudes espec\u00edficas casi siempre negativas hacia determinadas personas o cosas, cuyo origen se encuentra en algunas creencias impuestas por el medio en que se han formado los individuos que tienen prejuicios. Entre las principales caracter\u00edsticas del prejuicio podemos mencionar su profundo arraigo, y su poder para resistir a la educaci\u00f3n y a la l\u00f3gica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hace varios a\u00f1os, compositores cristianos crearon canciones evang\u00e9licas con ritmos folkl\u00f3ricos y se utilizaron instrumentos como guitarra, charango, bombo, quena, y otros. Pero hubo que superar prejuicios que supon\u00edan que esa m\u00fasica no era adecuada para la adoraci\u00f3n. El tiempo se encarg\u00f3 de demostrar lo contrario.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El actual desarrollo tecnol\u00f3gico y la nueva mentalidad contempor\u00e1nea ofrecen oportunidades para nuevos m\u00e9todos de evangelizaci\u00f3n, que tropiezan con la oposici\u00f3n de quienes ven \u00abun avance de la mundanalidad\u00bb en cada innovaci\u00f3n. Sin embargo, he aprendido que no es as\u00ed. Hay que evangelizar a drogadictos, prostitutas, homosexuales, travest\u00eds y parias de la sociedad a cualquier hora y en cualquier lugar. Hay que hacer marchas p\u00fablicas de testimonio cristiano. Hay que tener programas llamativos por estaciones seculares de radio y televisi\u00f3n, y no tan s\u00f3lo por emisoras evang\u00e9licas. Hay que ocuparse de los problemas sociales que afligen a millones de personas. Hay que combatir toda forma de discriminaci\u00f3n. Hay que utilizar tribunas no cristianas, como Pablo hizo cuando habl\u00f3 en el Are\u00f3pago a los epic\u00fareos y los estoicos (Hch. 17:16-34). Etc\u00e9tera. Es necesario desprenderse de los prejuicios y evangelizar con una mente abierta. El ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3: \u00aba todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos\u00bb (ver 1 Co. 9:2023).<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No 7: la Importancia de la Imagen<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Desde nuestro punto de vista, diciendo las cosas con sencillez, hay que aclarar qu\u00e9 \u00abimagen\u00bb la gente tiene de nosotros. La palabra \u00abimagen\u00bb significa opini\u00f3n o juicio subjetivo, que refleja la manera de ver, el estado de \u00e1nimo y la actitud de la gente con respecto a personas, instituciones, marcas comerciales, productos industriales, etc\u00e9tera. Jes\u00fas estaba interesado en su propia imagen: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?&#8230; \u00bfY vosotros, qui\u00e9n dec\u00eds que soy?\u00bb (ver Lc. 9:18-20).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La tarea evangel\u00edstica tiene mucha relaci\u00f3n con lo que la gente piensa o dice de nosotros. Por supuesto, esa imagen depende mucho de nuestras propias actitudes. El p\u00fablico no puede adivinar lo que somos o lo que hacemos: sus ideas surgen de sus propias observaciones y de la informaci\u00f3n -casi siempre fragmentada o distorsionada- que llega a sus manos. Entonces, pensando en nuestra propia misi\u00f3n,<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfcu\u00e1l es nuestra imagen en la comunidad? \u00bfqu\u00e9 dice la gente acerca de nosotros?.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Algunos escritores dicen que mucha gente no quiere escuchar la verdad y no simpatiza con nosotros El esfuerzo para crear una imagen popular puede desnaturalizar la aut\u00e9ntica acci\u00f3n evangelizadora de la iglesia. No necesitamos que el mundo nos salve a nosotros: somos nosotros los que debemos anunciar la salvaci\u00f3n al mundo, aunque a veces el mensaje resulte impopular. <\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No 8: no abogado sino testigo<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Quiz\u00e1s parezca parad\u00f3jico, pero una de las mayores amenazas al mensaje b\u00edblico es la fecundidad intelectual del g\u00e9nero humano. La autoridad de la Biblia no se respeta suficientemente, el camino queda libre para toda clase de evangelistas \u00ababogados\u00bb, deseosos de \u00abayudar\u00bb al texto sagrado en su \u00abcrisis\u00bb ante la sociedad contempor\u00e1nea. No es extra\u00f1o que se produzca una invasi\u00f3n de art\u00edfices de la pluma y la palabra que pretenden dar auxilio a las Sagradas Escrituras y adaptar su mensaje al pensamiento de este mundo pecador. Algunos conceptos que tienen que ver con la evangelizaci\u00f3n ya est\u00e1n peligrosamente alterados, y en ciertos casos la autoridad de la Biblia ha sido sustituida por la supuesta autoridad de recientes escritores y oradores.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como es obvio, Dios no quiere que la evangelizaci\u00f3n del mundo quede librada a las ideas, t\u00e9cnicas e iniciativas meramente humanas. Si el Se\u00f1or no hubiese tomado esa precauci\u00f3n, la tarea evangel\u00edstica habr\u00eda sido siempre un pandem\u00f3nium, un f\u00e1rrago, una pavorosa mezcla de doctrinas caseras y opiniones contradictorias y, como suele verse en nuestros d\u00edas, una monta\u00f1a de extravagancias. Cuando se desconoce la autoridad de la Biblia, la anarqu\u00eda es una consecuencia inevitable.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La lectura de extensos p\u00e1rrafos del texto sagrado no es prueba de la preeminencia de la Biblia como fuente del mensaje. Por ejemplo, los \u00abtestigos de Jehov\u00e1\u00bb\u00bb hacen eso siempre, lo mismo que distintas sectas. La Biblia declara que nosotros somos \u00abtestigos\u00bb (Hch. 1:8), pero no dice que debemos ser \u00ababogados\u00bb. El evangelio no necesita defensores, sino expositores fieles. Tambi\u00e9n afirma el Nuevo Testamento que somos \u00abembajadores\u00bb (2 Co. 5:20), funci\u00f3n que nos obliga a transmitir correctamente el mensaje que el Rey nos ha encomendado, y no nuestras propias opiniones. Cuando el Se\u00f1or dijo \u00abmi palabra&#8230; no volver\u00e1 a m\u00ed vac\u00eda\u00bb (Is. 55:11), se refer\u00eda a su Palabra y no a la de los hombres. No hay ser humano que pueda decir \u00abel cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n\u00bb (Mt. 24:35).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Evangelizar, pues, es proclamar los grandes actos de Dios y no los grandes ideales de los hombres. Pablo dec\u00eda: \u00ablos jud\u00edos piden se\u00f1ales y los griegos buscan sabidur\u00eda; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado\u00bb (1 Co. 1:22, 23). En otras palabras, unos quieren garant\u00edas (milagros) y otros reclaman filosof\u00eda (especulaci\u00f3n humana), pero nosotros nos limitamos a anunciar el hecho hist\u00f3rico. La verdadera evangelizaci\u00f3n pregona todos los hechos de Dios en pro de la redenci\u00f3n de sus escogidos; todas las cosas que han sido escogidas incluyendo tambi\u00e9n el destino eterno de los perdidos. Esa genuina evangelizaci\u00f3n ser\u00e1 siempre locura, esc\u00e1ndalo, tropezadero y ofensa para el mundo, y -ocasionalmente-para algunos creyentes. Pero no hay otro mensaje (G\u00e1. 1:9). No hay otro evangelio.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No 9: invitaci\u00f3n sin manipulaci\u00f3n<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es correcto pedir decisiones p\u00fablicas en las reuniones de evangelizaci\u00f3n, pero es conveniente que el tiempo destinado a la invitaci\u00f3n no se prolongue excesivamente. La duraci\u00f3n depender\u00e1 del n\u00famero de concurrentes y de las dimensiones del lugar donde se hace la reuni\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero cuando la invitaci\u00f3n se hace en locales de menor tama\u00f1o no es del todo aconsejable insistir durante demasiado tiempo. Dado que, seg\u00fan la Biblia, la convicci\u00f3n es obra del Esp\u00edritu Santo, mal puede suponerse que las prolongadas apelaciones dar\u00e1n m\u00e1s efectividad a la invitaci\u00f3n. Es posible que, en circunstancias excepcionales, el predicador sienta un claro impulso del Esp\u00edritu a continuar su llamado, pero, en l\u00edneas generales, un lapso de cinco a diez minutos como m\u00e1ximo es suficiente en un recinto de medidas m\u00e1s peque\u00f1as que las de un estadio.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio No. 10: persona a persona<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En un pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina, uno de los l\u00edderes de la iglesia dijo a su nuevo pastor:<\/P><br \/>\n<P align=justify>-Yo admiro profundamente a los hermanos que han recibido el \u00abdon\u00bb de la evangelizaci\u00f3n personal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>-Usted est\u00e1 equivocado querido hermano -le contest\u00f3 el pastor- porque tal \u00abdon\u00bb no existe: lea la Biblia y ver\u00e1 que la evangelizaci\u00f3n personal no es un \u00abdon\u00bb, sino un mandamiento. Si usted supone que la evangelizaci\u00f3n personal es tan s\u00f3lo un don, se justificar\u00e1 pensando que no lo ha recibido y no se sentir\u00e1 responsable. Pero el Se\u00f1or nos mand\u00f3 a todos a evangelizar persona a persona: es nuestra obligaci\u00f3n! Durante largo tiempo he observado la t\u00e9cnica de los \u00abtestigos de Jehov\u00e1\u00bb Ellos hacen un continuo y firme \u00e9nfasis en la responsabilidad de testimonio personal, y lo ense\u00f1an como un deber ineludible.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ese mismo imperativo tendr\u00eda que florecer en nuestros corazones, con la certeza de las doctrinas genuinamente cristianas. Tenemos el aut\u00e9ntico mensaje del evangelio, y no la ense\u00f1anzas de los falsos maestros de \u00ab1a torre del vig\u00eda\u00bb. Este principio debe ser enfatizado por las iglesias, ofreciendo a sus miembros la oportunidad de practicar la evangelizaci\u00f3n de persona a persona ya que suelen notarse inhibiciones. que afectan a muchos cristianos y les impiden tomar la iniciativa. Una buena idea ser\u00eda realizar de vez en cuando una campa\u00f1a evangelistica sin otra publicidad que la producida por el testimonio personal de los creyentes. No se utilizar\u00edan invitaciones impresas, ni propaganda por medios masivos, pero cada cristiano tendr\u00eda que tomar a su cargo la responsabilidad de evangelizar personalmente a otros y llevarlos a las reuniones. Este \u00abplan sin propaganda. presenta un desaf\u00edo a los miembros de la iglesia, que as\u00ed se ver\u00edan en la necesidad de hablar a las personas sin refugiarse en la simple entrega de folletos o tarjetas de invitaci\u00f3n. Despu\u00e9s de haber vencido las primeras dificultades propias de la inexperiencia, todos se sentir\u00edan grandemente alentados. En resumen, esa tarea no se aprende a trav\u00e9s de la teor\u00eda, sino a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica. Es igual que aprender a nadar: nadie aprende a hacerlo por correspondencia, ni leyendo libros, ni escuchando conferencias. Tiene que entrar en el agua y hacer su aprendizaje practicando la nataci\u00f3n. Por supuesto, su perfeccionamiento avanzar\u00e1 a medida que aumente la frecuencia de su pr\u00e1cticas. Samuel Libert de nacionalidad argentina es pastor y evangelista internacional. Actualmente ejerce el pastorado de una iglesia bautista en Rosario, Argentina.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Samuel O. Libert Principios b\u00e1sicos y fundamentales de evangelismo que aprend\u00ed en la pr\u00e1ctica. Principio No. 1: el lugar ins\u00f3lito A\u00f1os atr\u00e1s fui invitado a varias campa\u00f1as evangelisticas en el interior de Colombia. Cierta ma\u00f1ana, el pastor de la iglesia donde yo estaba predicando en Bucaramanga me invit\u00f3 a compartir un cal\u00e9 en una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/diez-principios-de-evangelismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDiez principios de evangelismo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1821","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1821","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1821"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1821\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1821"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1821"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1821"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}