{"id":1832,"date":"2015-12-01T00:29:56","date_gmt":"2015-12-01T05:29:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/con-dios-y-los-jovenes\/"},"modified":"2015-12-01T00:29:56","modified_gmt":"2015-12-01T05:29:56","slug":"con-dios-y-los-jovenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/con-dios-y-los-jovenes\/","title":{"rendered":"Con Dios y los j\u00f3venes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Enrique Zapata<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Muchas veces, el supuesto problema con los j\u00f3venes no es problema de los j\u00f3venes sino de la iglesia misma; sus moldes, pr\u00e1cticas, el ambiente y falta de entendimiento de la etapa importante en la cual se encuentran los muchachos.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>\u00abNo voy m\u00e1s a la iglesia\u00bb \u0097dije a mis padres un domingo despu\u00e9s del culto. Ellos fueron sabios. Conversamos sobre la situaci\u00f3n, y como yo ya ten\u00eda dieciocho a\u00f1os no me obligaron a seguir asistiendo. Mi decisi\u00f3n de no congregarme, no ten\u00eda que ver con mi relaci\u00f3n con Dios, sino con la iglesia en s\u00ed. Como hombre joven en formaci\u00f3n, yo no encontraba en ella lugar ni utilidad para m\u00ed.Durante tres meses or\u00e9, le\u00ed mi Biblia, pero no fui a ninguna iglesia. Un d\u00eda, en la soberan\u00eda de Dios, conoc\u00ed a un pastor que me impresion\u00f3 mucho. Ese domingo fui a su iglesia acompa\u00f1ado de mi mejor amigo. Este fue el comienzo de una nueva aventura.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Compart\u00ed con este pastor mis frustraciones, y a la vez mi convicci\u00f3n de que si quer\u00edamos ganar a j\u00f3venes era necesario hacer algo diferente. \u00c9l exploraba mis inquietudes haci\u00e9ndome preguntas. Compart\u00ed el concepto de que para ganar muchachos era necesario hacer actividades de car\u00e1cter varonil, en las cuales los j\u00f3venes podr\u00edan participar siendo los protagonistas de actividades significativas, entre ellas las deportivas. Pero en ese momento s\u00f3lo estaba compartiendo lo que hab\u00edamos sentido y dialogado con mis amigos. Fue con el pasar de los a\u00f1os que he llegado a valorar el ministerio con la juventud y lo trascendente que es entender que los varones y las mujeres se desarrollan espiritualmente de formas diferentes.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El pastor, despu\u00e9s de habernos escuchado cuidadosamente, nos dio el desaf\u00edo de comenzar un grupo que respondiera a nuestras inquietudes. Junto al desaf\u00edo nos asegur\u00f3 su apoyo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Quedamos temblando. Nos tocaba dejar la tarea f\u00e1cil, criticar. Ahora deb\u00edamos edificar la realizaci\u00f3n de nuestros sue\u00f1os. Fue al inicio del verano cuando empezamos a concretarlos. Dos amigos y yo abrimos una de nuestras casas e invitamos a diez muchachos a un \u00abpartido de f\u00fatbol y a compartir un asado acompa\u00f1ado de una discusi\u00f3n sobre la Biblia\u00bb. Cada semana tuvimos m\u00e1s muchachos y con ellos llegaban las chicas. Antes de que terminara el verano ya estaban participando m\u00e1s de cuarenta j\u00f3venes. Fue una sorpresa para muchos adultos cuando la mayor\u00eda de estos j\u00f3venes comenz\u00f3 tambi\u00e9n a asistir a la iglesia. Y fue justo en este punto que tuvimos nuestra primera crisis. La mayor\u00eda de ellos nunca hab\u00edan ido a una iglesia. Al llegar un grupo tan grande, vestidos como t\u00edpicos j\u00f3venes del mundo, provoc\u00f3 que algunos de los mayores nos atacaran por \u00abmeter el mundo en la iglesia\u00bb. Exig\u00edan cambio, algunos de los j\u00f3venes \u00abten\u00edan que cortar su pelo\u00bby algunas de las chicas \u00abno pod\u00edan asistir en pantalones\u00bb. A pesar de las protestas de algunos mayores, cada semana llegaban m\u00e1s j\u00f3venes.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Muchas veces, el supuesto problema con los j\u00f3venes no es problema de los j\u00f3venes sino de la iglesia misma; sus moldes, pr\u00e1cticas, el ambiente y falta de entendimiento de la etapa importante en la cual se encuentran los muchachos. Antes de echarles la culpa, necesitamos, como iglesia, mirar si el ambiente espiritual, emocional, y f\u00edsico que proveemos para ellos es propicio para que Dios obre y a\u00f1ada cada d\u00eda m\u00e1s j\u00f3venespara su reino.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ayer me pregunt\u00f3 una se\u00f1ora de 60 de a\u00f1os por qu\u00e9 ser\u00eda que los j\u00f3venes de la clase de Biblia que ella dicta no disfrutaban su ense\u00f1anza. Por solicitud del pastor de su iglesia, con todo su amor, dedicaci\u00f3n y entusiasmo se ha dedicado a dictar a ellos las perlas preciosas que ella ha encontrado en Dios. Sin embargo, \u00ablos j\u00f3venes son rebeldes, no prestan atenci\u00f3n a lo que yo estoy tratando de ense\u00f1arles\u00bb \u0097expres\u00f3 con frustraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00ab\u00bfQu\u00e9 puedo hacer?\u00bb \u0097me pregunt\u00f3. Esta es la pregunta que, con toda honestidad, creo que necesitamos hacernos, y debemos buscar la respuesta en la sabidur\u00eda de la Biblia y la experiencia de personas que tienen ministerios exitosos con j\u00f3venes. Quiero responder a esa pregunta compartiendo algunas de las verdades que yo he aprendido de ellos a lo largo de mi experiencia ministerial:<\/P><br \/>\n<P align=justify>1. Aprender a escucharlos con inter\u00e9s y respeto. Cuando ellos ven que realmente los escuchamos y nos esforzamos por entenderlos, estar\u00e1n mas abiertos a conversar y dialogar con nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>2. Dios les ha dado libertad de elegir. No debemos imponerles nuestros deseos y voluntad. Ya no son ni\u00f1os. Cuando imponemos nuestra forma de pensar y actuar, s\u00f3lo provocamos rebeld\u00eda. <\/P><br \/>\n<P align=justify>3. Ayud\u00e9moslos a desarrollar programas y actividades en los cuales ellossean los creadores, protagonistas y responsables de lo que ocurre. En la medida en que sientan que el programa les pertenece, trabajar\u00e1n con m\u00e1s entusiasmo en \u00e9l. Ellos tomar\u00e1n la iniciativa para buscar nuestra sabidur\u00eda, apoyo y ayuda. Muchas veces los adultos desean involucrar a los j\u00f3venes en sus planes, pero no est\u00e1n dispuestos a involucrase en los planes de los j\u00f3venes.<\/P><br \/>\n<P align=justify>4. Nosotros aprendimos a trav\u00e9s de muchos errores. Creo que ellos tambi\u00e9n tienen derecho a aprender de la misma manera.<\/P><br \/>\n<P align=justify>5. Reconocer las diferencias entre hombres y mujeres. Los hombres necesitan actividades tales como deportes, construir, trabajar en proyectos de servicio, etc\u00e9tera. Las mujeres, en cambio, desean interacci\u00f3n con otras personas. Si la iglesia quiere tener un balance significativo, tanto de hombres como de mujeres, deber\u00e1 promover y proveer actividades apropiadas para hombres y para mujeres.<\/P><br \/>\n<P align=justify>6. Nadie se forma en un d\u00eda. El crecimiento es un proceso. Seamos pacientes con ellos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A trav\u00e9s de la historia, Dios ha obrado maravillosamente con los j\u00f3venes, hoy sigue haci\u00e9ndolo. Participemos con \u00e9l y con ellos en esta gran tarea.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Adelante!<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Enrique Zapata Muchas veces, el supuesto problema con los j\u00f3venes no es problema de los j\u00f3venes sino de la iglesia misma; sus moldes, pr\u00e1cticas, el ambiente y falta de entendimiento de la etapa importante en la cual se encuentran los muchachos. \u00abNo voy m\u00e1s a la iglesia\u00bb \u0097dije a mis padres un domingo despu\u00e9s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/con-dios-y-los-jovenes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCon Dios y los j\u00f3venes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1832","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1832"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1832\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}