{"id":1833,"date":"2015-12-01T00:29:58","date_gmt":"2015-12-01T05:29:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nuestros-jovenes-realidad-y-desafio\/"},"modified":"2015-12-01T00:29:58","modified_gmt":"2015-12-01T05:29:58","slug":"nuestros-jovenes-realidad-y-desafio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nuestros-jovenes-realidad-y-desafio\/","title":{"rendered":"Nuestros j\u00f3venes, realidad y desaf\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por F\u00e9lix Ortiz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Es claro que la realidad de los j\u00f3venes es mucho m\u00e1s compleja de lo que a veces pensamos. Por ser una realidad diferente y en permanente cambio, es necesario que en nuestras iglesias locales enfoquemos cuidadosamente este ministerio y que podamos proveerles l\u00edderes id\u00f3neos y pastorearles de manera tal que puedan conocer al Se\u00f1or y caminar con \u00e9l, siendo sal y luz en nuestros pa\u00edses.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<\/B><br \/>\n<P align=justify>Luego de estar sirviendo al Se\u00f1or en Espa\u00f1a y haber tenido la oportunidad de colaborar en varios pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, y entrevistarme con muchos de sus l\u00edderes (unido a mi experiencia ministerial) estoy convencido de la urgente necesidad que tenemos en nuestras iglesias locales de conocer m\u00e1s acerca de la realidad de los j\u00f3venes y en s\u00ed, de conocerlos m\u00e1s a ellos mismos, sus luchas, fortalezas, debilidades y crisis. Conociendo su realidad podemos ejercer una pastoral adecuada y efectiva, ayud\u00e1ndolos a conocer a Cristo y caminar con \u00e9l en medio de una sociedad cada vez m\u00e1s hostil al mensaje del Evangelio. El presente art\u00edculo pretende dar un acercamiento general al tema y brindar algunas herramientas y conceptos \u00fatiles al liderazgo de la iglesia local.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Tensi\u00f3n entre la iglesia y el mundo<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es una realidad que los j\u00f3venes de nuestras iglesias viven en dos esferas totalmente diferentes: la sociedad \u0097el mundo, como es denominado en la jerga evang\u00e9lica\u0097 y la iglesia. Estas dos esferas no s\u00f3lo son diferentes una de la otra, sino que en cierta forma, cada vez m\u00e1s, son radicalmente opuestas y viven en creciente conflicto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por un lado, la juventud evang\u00e9lica est\u00e1 acostumbrada a ser expuesta dentro de la iglesia a toda una serie de valores, prioridades, formas de ver la vida que constituyen lo que podemos denominar la cosmovisi\u00f3n judeo-cristiana. Durante siglos, estos valores han sido los que sustentaron y estructuraron la cultura y la sociedad occidental. Incluso, aunque las personas no fueran creyentes participaban de estos valores, ya que los mismos constitu\u00edan el consenso cultural sobre el que se constru\u00eda la sociedad, y \u00e9sta los utilizaba para regirse.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, desde hace a\u00f1os esta realidad se ha ido deteriorando. En los \u00faltimos a\u00f1os el deterioro se ha dado de una forma acelerada y dram\u00e1tica. Podemos afirmar, sin ning\u00fan lugar a dudas, que estamos observando el ocaso de una sociedad sustentada en los valores del cristianismo. En el siglo diecinueve, F. Nietzche anunci\u00f3 la muerte de Dios. En la segunda parte del siglo veinte, J.P. Sartre afirm\u00f3 que tras haber matado a Dios, ahora era el tiempo de matar los valores de Dios. Todo parece indicar que en buena parte de nuestro mundo se est\u00e1 teniendo bastante \u00e9xito en dicha empresa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como anteriormente mencion\u00e1bamos, muchos de los valores propios de la cultura cristiana son abiertamente cuestionados, si es que no son rechazados radicalmente por la sociedad en que vivimos. Temas como la fidelidad matrimonial, la propia instituci\u00f3n del matrimonio, la \u00e9tica sexual en todos sus aspectos, los desaf\u00edos de la bio\u00e9tica y el relativismo moral, son claros exponentes de esta decadencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed pues, los j\u00f3venes de nuestras congregaciones se encuentran viviendo en ambas realidades, ciudadanos, lo quieran o no, de dos reinos diferentes. Por un lado, tienen los valores del reino de Dios, los cuales, con mayor o menor fortuna, les son transmitidos por la familia y la iglesia, y por el otro, los valores de la sociedad en la que han nacido, de la que son hijos. Estos \u00faltimos son transmitidos por sus amigos, el sistema educativo y los omnipresentes medios de comunicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ante esto, la tensi\u00f3n est\u00e1 servida. Esta realidad produce en los muchachos y muchachas de nuestras iglesias una aut\u00e9ntica esquizofrenia (disociaci\u00f3n espec\u00edfica de las funciones intelectuales), ya que han de formar su personalidad, su propia cosmovisi\u00f3n, en el marasmo cultural e ideol\u00f3gico que supone este enfrentamiento entre los dos reinos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Con demasiada frecuencia, ante la ofensiva cada vez m\u00e1s violenta y radical de la sociedad, la iglesia adopta una actitud defensiva, especialmente los sectores m\u00e1s adultos de la misma. En muchas ocasiones, ante la imposibilidad de entender, y mucho menos digerir las nuevas realidades, la iglesia se cierra y autom\u00e1ticamente sataniza y rechaza todo lo que proviene de la sociedad, lo malo y lo bueno. Desgraciadamente, el rechazo no siempre va acompa\u00f1ado por una buena interpretaci\u00f3n y reflexi\u00f3n teol\u00f3gicas de las nuevas realidades. Es un no sin justificaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Consecuentemente, los j\u00f3venes se encuentran ante una presi\u00f3n creciente y dif\u00edcil de resistir de parte de la sociedad, y ante la debilidad de la iglesia para dar respuestas a sus preguntas, inquietudes, crisis y expectativas. As\u00ed pues, la crisis est\u00e1 servida, muchos j\u00f3venes se dejar\u00e1n arrastrar por el mundo y, aunque no abandonen la iglesia, su cosmovisi\u00f3nser\u00e1 menos y menos b\u00edblica.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando la adolescencia llega se produce un proceso inevitable en la vida de los muchachos y las muchachas de nuestras iglesias. Empiezan a ser conscientes de todas las contradicciones que existen a su alrededor. Esto es una realidad en los \u00e1mbitos de la familia y la iglesia. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Entre los adolescentes es ya muy com\u00fan afirmar que la iglesia est\u00e1 llena de hip\u00f3critas. Todos, sin ninguna duda, hemos escuchado esta afirmaci\u00f3n de los labios de los j\u00f3venes y adolescentes con los que estamos llevando a cabo nuestra pastoral juvenil. Al margen de que la juventud de todas las generaciones haya hecho esta afirmaci\u00f3n, debemos preguntarnos, desde un punto de vista cr\u00edtico y serio, qu\u00e9 hay de verdad en la misma.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El desarrollo de nuevas capacidades de pensamiento en los adolescentes, les permite ser reflexivos, en unos niveles que hasta entonces no hab\u00eda sido posible. Lo que antes de este momento parec\u00eda haber sido un universo perfecto e inmaculado, de pronto, se convierte en una realidad llena de fallos, falsedad y contradicciones. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Debemos entender que los adolescentes y muchos j\u00f3venes tienden a visualizar la realidad en t\u00e9rminos de blanco o negro, sin ninguna escala de matices y que, por tanto, su apreciaci\u00f3n no necesariamente ser\u00e1 del todo exacta. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero tambi\u00e9n es cierto, que no debemos cerrar nuestros o\u00eddos a sus cr\u00edticas y opiniones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los j\u00f3venes de nuestras iglesias se dan cuenta que, aunque como comunidad de fe confesemos creer en determinados valores, no estamos dispuestos a hacerlos una realidad en nuestra vida. Tal vez estemos hablando de reconciliaci\u00f3n y, sin embargo, hay familias en la congregaci\u00f3n que viven una contra otra en abierta pugna y enfrentamiento. Leemos pasajes b\u00edblicos que hablan acerca del amor, la comuni\u00f3n y la fraternidad, pero la indiferencia hacia las necesidades de otros es evidente y clara. Sin duda la evangelizaci\u00f3n y el amor a los perdidos est\u00e1 presente en nuestro credo, incluso en nuestra declaraci\u00f3n de prop\u00f3sito como iglesia, pero tal vez no evangelizamos ni tenemos ning\u00fan programa de ayuda a los m\u00e1s necesitados y desheredados de la sociedad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Piense c\u00f3mo se sentir\u00e1 el joven al darse cuenta de esta realidad. \u00bfQu\u00e9 reacciones internas provocar\u00e1 todo ello en su, tal vez todav\u00eda inexistente o naciente, fe? Recuerdo la conversaci\u00f3n que sostuve con el padre de un adolescente que yo pastoreaba. Este padre estaba preocupado por la aparente indiferencia espiritual de su hijo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Le expliqu\u00e9 que dicha indiferencia era, en opini\u00f3n del muchacho, el producto de las contradicciones que \u00e9l observaba en la vida de la comunidad. Como respuesta, el padre afirm\u00f3: \u0097Siempre ha habido hip\u00f3critas en la iglesia. Nuestros hijos deben aprender a mirar al Se\u00f1or y no a los hombres.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La respuesta, parece coherente. No obstante, \u00bfno existe cierta falacia en dicha actitud? \u00bfNo deber\u00edamos estar preocupados por el hecho de que nuestras conductas y actitudes son las que a menudo impiden que los j\u00f3venes puedan ver a Dios? Realmente, a la iglesia le urge llevar a cabo una seria autocr\u00edtica a fin de discernir en qu\u00e9 medida el cristianismo que nuestras comunidades de fe viven le plantea al joven contradicciones que en nada le ayudan a desarrollar una fe madura, y en el peor de los casos, a no querer continuar en la fe.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En l\u00ednea con lo anteriormente dicho, el joven no s\u00f3lo encuentra contradicciones en la iglesia entre los valores que se predican y el estilo de vida de la comunidad de fe, sino que tambi\u00e9n ve las mismas contradicciones en el seno de su familia. No es extra\u00f1o que se d\u00e9 el caso de que el n\u00facleo familiar proclame creer en los valores que emanan de la Palabra de Dios, pero en la realidad cotidiana estos valores son ignorados y sustituidos por antivalores.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ya contextulizados con la tensi\u00f3n en la que el joven vive, debemos pensar en el impacto que el descubrimiento de las contradicciones entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica puede producir sobre la espiritualidad de los j\u00f3venes de nuestras congregaciones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfCu\u00e1ntos se habr\u00e1n apartado de la fe por esta causa? \u00bfCu\u00e1ntos, por esto mismo, est\u00e1n demorando un compromiso m\u00e1s firme con Dios? No podemos cerrar los ojos a esta realidad, al contrario, debemos esforzarnos para que la vieja excusa de la hipocres\u00eda nunca m\u00e1s pueda ser invocada como raz\u00f3n para apartarse del Se\u00f1or.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Inseguridad y confusi\u00f3n con relaci\u00f3n a la experiencia de conversi\u00f3n<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Hay una realidad sociol\u00f3gica que no podemos ni debemos ignorar. En nuestras congregaciones hay un n\u00famero creciente de personas que son segunda e incluso tercera generaci\u00f3n de evang\u00e9licos. Se trata de muchachos y muchachas que, por decirlo de alguna manera, no vienen directamente del mundo, no provienen de un ambiente no cristiano o secular, sino que se incorporan a nuestras iglesias porque sus padres se convirtieron y ellos han nacido en un contexto evang\u00e9lico.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando aumenta el n\u00famero de hijos de creyentes en nuestras iglesias comienza la deserci\u00f3n de estos hijos. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El proceso, incluso se ve agravado por la existencia de una tercera generaci\u00f3n de evang\u00e9licos, hijos de los hijos de aquellos que una vez abandonaron el mundo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 quiere decir todo esto? Fundamentalmente, que estas dos generaciones de evang\u00e9licos que han accedido a la informaci\u00f3n relacionada con la fe y el Evangelio permanecen, no por una decisi\u00f3n propia, sino como consecuencia de una herencia cultural familiar. Estos j\u00f3venes han crecido desde peque\u00f1os conociendo y teniendo acceso a toda la informaci\u00f3n que le permite a una persona ser cristiana. Han tenido numerosas oportunidades de formaci\u00f3n, de instrucci\u00f3n y familiarizaci\u00f3n con la fe que puede otorgarles la salvaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto tiene su ventaja, pero tambi\u00e9n su inconveniente. La ventaja, es que les ha permitido un acceso privilegiado al conocimiento de Dios y su Palabra. Desde la ni\u00f1ez han podido aprender conceptos que pueden no s\u00f3lo otorgarles la salvaci\u00f3n, sino hacer que su vida sea mucho m\u00e1s rica, plena y digna. Han podido conocer el consejo de Dios que puede librar de multitud de situaciones de dolor y sufrimiento como consecuencias del pecado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El inconveniente es que el conocimiento sin pr\u00e1ctica produce un efecto de inmunizaci\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Estos j\u00f3venes saben pero no viven y, por tanto, pueden llegar a pensar que el Evangelio realmente no funciona y no sirve para la vida cotidiana. Pueden llegar a pensar que estar en la iglesia es lo mismo que formar parte de la familia de Dios y, consecuentemente, no ver o no entender la necesidad de la conversi\u00f3n personal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Muchos de estos j\u00f3venes han estado \u0097o est\u00e1n\u0097 confundidos en relaci\u00f3n con la experiencia de la conversi\u00f3n. \u00bfCreen por convicci\u00f3n propia o porque han recibido esas creencias de sus padres? \u00bfSon religiosos o convertidos? \u00bfHan aceptado a Jes\u00fas o han aceptado una \u00e9tica y una moral? \u00bfTienen relaci\u00f3n o tienen religi\u00f3n? Para algunos lectores, estas preguntas tal vez puedan carecer de sentido, pero son muy importantes. A menudo, hemos dado por sentado que todos estos j\u00f3venes eran creyentes simplemente porque estaban en la iglesia. Los hemos tratado y les hemos exigido conformidad con un estilo de vida que no pod\u00edan mantener simplemente porque no eran creyentes y, a diferencia de sus padres, nunca hab\u00edan tenido una experiencia personal de salvaci\u00f3n, porque nunca hab\u00edan entendido qu\u00e9 es lo que Dios esperaba y exig\u00eda de ellos. En definitiva, hemos partido de la premisa de que eran creyentes, en vez de partir de la premisa de que no lo eran.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ante esta crisis de identidad religiosa, ante esta confusi\u00f3n en relaci\u00f3n con su fe y su experiencia personal de conversi\u00f3n, los hijos de creyentes reaccionan de dos formas diferentes:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Abandono de la iglesia. Tengo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y son muchos los hombres y mujeres de mi generaci\u00f3n que han abandonado el Evangelio. De hecho, me encuentro entre ese escaso n\u00famero de los que permanecieron fieles. Todos nosotros podemos recordar compa\u00f1eros, amigos, familiares que hoy no est\u00e1n con nosotros pero que un d\u00eda estuvieron. Muchos de ellos abandonaron la fe, tal vez debido a que conocieron la letra pero nunca tuvieron un encuentro personal con Cristo. Tuvieron religi\u00f3n, pero no una relaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nominalismo evang\u00e9lico. Esta es la segunda respuesta. La fe nominal ha dejado de ser un fen\u00f3meno exclusivamente cat\u00f3lico. Muchas personas en nuestras iglesias viven una fe nominal, una fe caracterizada por la observancia de un m\u00ednimo de manifestaciones externas de la fe cristiana y un escaso compromiso con los ideales radicales del Evangelio. Una peque\u00f1a minor\u00eda mantiene vivas y en funcionamiento a un alto porcentaje de nuestras iglesias ante la pasividad y\/o indiferencia de una mayor\u00eda.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Falta de relevancia de la Palabra de Dios<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Entre nuestros j\u00f3venes se est\u00e1n dando dos lamentables realidades. En primer lugar, desconocimiento de las Escrituras. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En segundo, escaso inter\u00e9s por conocerlas aplicarlas en su vida cotidiana. Los evang\u00e9licos eran conocidos en el pasado como elzpueblo de la Biblia, pero esto ha dejado de ser una realidad con las nuevas generaciones. Los j\u00f3venes leen poco la Palabra de Dios y, como consecuencia, no la conocen y, como consecuencia, desconocen al Dios revelado en las Escrituras.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un editor, amigo m\u00edo, me indicaba que su editorial hab\u00eda suspendido la publicaci\u00f3n de una serie de gu\u00edas para el estudio de los diferentes libros del Nuevo Testamento ante la falta de mercado. Con tristeza me comentaba que la gente no lee la Biblia y, por tanto, esos libros carecen de consumidores. Es cierto que la juventud en general no lee; es a\u00fan m\u00e1s cierto que no lee la Palabra de Dios. Este problema se ha convertido en grave, y por eso debemos dedicarle atenci\u00f3n esmerada.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Todos somos conscientes de que la falta de lectura b\u00edblica en nuestros j\u00f3venes tiene serias implicaciones en la vida de ellos. Los muchachos y muchachas de nuestras iglesias carecen de una visi\u00f3n cristiana de la vida. Su cosmovisi\u00f3n responde m\u00e1s a los valores, prioridades y formas de entender la vida de la sociedad en la que se mueven. \u00a1L\u00f3gico! Al fin y al cabo, \u00e9sta es la que alimenta sus cerebros. Otra de las consecuencias de la falta de conocimiento b\u00edblico es que desconocen al Dios de las Escrituras. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Los j\u00f3venes no conocen a Dios porque son ignorantes de su Palabra. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Como resultado, sus ideas acerca de Dios en muchos casos son peregrinas, cuando no grotescas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Tambi\u00e9n lo son sus expectativas acerca de c\u00f3mo Dios deber\u00eda obrar o actuar en su vida, en su entorno y en el mundo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En tercer lugar, como mencionamos anteriormente, la Biblia no es predicada ni presentada, en muchas ocasiones, de una manera relevante para la vida y las necesidades del joven. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Demasiadas predicaciones y estudios b\u00edblicos est\u00e1n totalmente desarraigados de la realidad vital de los j\u00f3venes. Muchos sermones son aut\u00e9nticos alardes de oratoria, exposiciones eruditas de teolog\u00eda, que poco, o nada dicen al joven. Nuestra predicaci\u00f3n y forma de ense\u00f1ar la Biblia trae como consecuencia que muchos j\u00f3venes vean la Palabra del Se\u00f1or como algo antiguo, obsoleto, alejado de su realidad, algo que no puedeaportarles ninguna utilidad. Nuestra predicaci\u00f3n y forma de exponer la Biblia, lejos de atraer al joven con sed y ansia de conocimiento de la Palabra y del Dios de la Palabra, los aleja de ella, confirmando err\u00f3neamente que la Biblia no tiene sentido para una vida tan compleja como la del tercer milenio. <\/P><br \/>\n<P align=justify>La falta de creatividad y relevancia caracteriza, tristemente, a muchos de nuestros p\u00falpitos. Cuidado con el peligro de espiritualizar y culpar a nuestros oyentes de nuestra incompetencia que hace a la maravillosa Palabra del Se\u00f1or irrelevante para nuestros j\u00f3venes. <\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Falta de atenci\u00f3n a las necesidades de los j\u00f3venes<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Como pastor de j\u00f3venes, domingo tras domingo me siento en los bancos de mi iglesia para el culto dominical. En teor\u00eda es la gran celebraci\u00f3n de la fe. Es el tiempo cuando toda la familia cristiana, ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes y adultos se re\u00fanen para adorar al Se\u00f1or y celebrar la nueva vida que tenemos en Cristo. La perspectiva es bella, toda la familia reunida para una fiesta. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, cuando el servicio comienza las cosas cambian y la ilusi\u00f3n, desgraciadamente, con demasiada frecuencia, puede dar paso a la decepci\u00f3n. El culto est\u00e1 pensado por y para los adultos de la iglesia. Las necesidades, e incluso, las posibilidades de participaci\u00f3n de otros sectores de la familia de la fe no se han tenido en cuenta. <\/P><br \/>\n<P align=justify>No cantamos canciones infantiles, tampoco explicamos las cosas a un nivel que permita a los ni\u00f1os comprender qu\u00e9 pasa. Los sermones nunca est\u00e1n hechos al estilo que agrada a los adolescentes.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La m\u00fasica, y no en todas las iglesias, suele ser la \u00fanica concesi\u00f3n que se hace a los m\u00e1s j\u00f3venes de nuestras congregaciones. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo que hemos dicho hasta aqu\u00ed es una muestra de la desatenci\u00f3n a las necesidades propias de la adolescencia y la juventud que se da en el seno de algunas de nuestras comunidades cristianas. Sin duda, a la presente generaci\u00f3n de j\u00f3venes le ha tocado vivir en una \u00e9poca de presiones y ataques a su fe sin precedentes. La juventud que hoy viven los muchachos y las muchachas no tiene nada que ver con la que me toc\u00f3 vivir a m\u00ed. <\/P><br \/>\n<P align=justify>La vida es hoy extremadamente compleja y dif\u00edcil. Vivir la fe en estos contextos es mucho m\u00e1s duro y representa un desaf\u00edo m\u00e1s exigente hoy que ayer.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las presiones y la complejidad de la sexualidad en la sociedad contempor\u00e1nea, la identidad cristiana y el desaf\u00edo de vivir la fe bajo el creciente imperio de la postmodernidad, el terrible problema del ocio juvenil en nuestra sociedad, y la orientaci\u00f3n vocacional son algunas de las necesidades para las que, a gritos, los j\u00f3venes piden una opci\u00f3n, una orientaci\u00f3n y una respuesta por parte de la iglesia. En ocasiones el silencio es aterrador; muchas veces, fruto de nuestra incapacidad como adultos para entender que la sociedad ha cambiado y ellos han quedado atrapados en un cambio que nosotros no comprendemos y que ellos no saben c\u00f3mo manejar.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Ausencia de metas, desaf\u00edos y delegaci\u00f3n de responsabilidades<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Hay congregaciones en las que los j\u00f3venes nunca reciben responsabilidades que sean significativas. Se da el triste c\u00edrculo vicioso: los j\u00f3venes no son, a juicio de los adultos, lo suficientemente maduros para delegarles responsabilidades y desafortunadamente, nadie crece a menos que se le permita desarrollar responsabilidad, lo cual, implica la posibilidad fallar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El crecimiento surge cuando se asumen responsabilidades. Estas responsabilidades, para que generen crecimiento, han de ser significativas, importantes, han de ser aut\u00e9nticos retos para el joven, que le exijan dar lo mejor de s\u00ed mismo y lo lleven a la dependencia del Se\u00f1or. \u00a1Cuidado!<\/P><br \/>\n<P align=justify>No estoy diciendo que empecemos d\u00e1ndole a un joven la presidencia del consejo de di\u00e1conos para que desarrolle responsabilidad. Es necesario, naturalmente, comenzar con responsabilidades sencillas. Lo que cuestiono no es la importancia de las tareas, sino el hecho, de que las mismas no se deleguen con la finalidad de contribuir a la formaci\u00f3n del joven, sino \u00fanicamente para liberarnos a nosotros mismos del trabajo desagradable.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al delegarles responsabilidades a los j\u00f3venes tenemos que proveerles la supervisi\u00f3n necesaria, el apoyo imprescindible para que el joven pueda crecer por medio del desempe\u00f1o de las mismas. No olvidemos que, en ocasiones, el fracaso del joven en llevar a cabo la responsabilidad delegada no ha sido consecuencia de su irresponsabilidad, sino m\u00e1s bien de nuestra falta de supervisi\u00f3n.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Ausencia de personas preparadas para el trabajo con j\u00f3venes<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Durante mucho tiempo la disponibilidad y\/o la buena voluntad ha sido, si no la \u00fanica, al menos la principal exigencia para trabajar con los j\u00f3venes. Se daba el caso, de que aquel muchacho o muchacha que m\u00e1s despuntaba recib\u00eda la carga y responsabilidad de la direcci\u00f3n del grupo de j\u00f3venes de la iglesia local. Sin embargo, todos nosotros sabemos que ni la buena voluntad ni la disponibilidad implican necesariamente capacidad para llevar a cabo semejante tarea.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Otro sistema de selecci\u00f3n del liderazgo juvenil, com\u00fan en algunas denominaciones, ha sido la elecci\u00f3n para cargos por un periodo de tiempo. La esencia de este m\u00e9todo es buena, pretende que el mayor n\u00famero posible de personas pueda ejercer responsabilidades y de este modo desarrollar sus <\/P><br \/>\n<P align=justify>dones y talentos. En la pr\u00e1ctica, con demasiada frecuencia, el sistema no ha funcionado de forma tan eficaz. Elecci\u00f3n no siempre significa capacidad. El hecho de que la mayor\u00eda de los j\u00f3venes de un grupo deposite en uno de ellos una determinada responsabilidad no implica, ni de lejos, que \u00e9ste sea capaz de desempe\u00f1arla. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, a los dos problemas antes mencionados, tenemos que a\u00f1adir el de la falta de capacitaci\u00f3n de los l\u00edderes. Es habitual que la persona que acepta la responsabilidad, sea por el m\u00e9todo que sea, no recibe la capacitaci\u00f3n para poder llevar a cabo la tarea. Una encuesta, realizada recientemente en dos congresos juveniles internacionales, reflejaba que un alto porcentaje de los l\u00edderes juveniles no hab\u00eda recibido ning\u00fan tipo de capacitaci\u00f3n, ni formal ni informal que le permitiera llevar a cabo su tarea con eficacia. La palmadita en la espalda, es para muchos l\u00edderes, lo \u00fanico que junto a la responsabilidad han recibido.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A esta carencia de capacitaci\u00f3n deber\u00edamos sumar la privaci\u00f3n de recursos, de una filosof\u00eda del ministerio e incluso de materiales adecuados para trabajar con la juventud. A pesar de todas las carencias hasta aqu\u00ed mencionadas, tristemente, muchos l\u00edderes reciben tambi\u00e9n la responsabilidad de que los j\u00f3venes de la comunidad salgan adelante espiritualmente hablando.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En otras ocasiones el problema se ha espiritualizado. Con la idea equivocada de que el Esp\u00edritu Santo nos guiar\u00e1 en nuestra tarea hemos obviado la planificaci\u00f3n y la preparaci\u00f3n para el ministerio. Personalmente como pastor y padre considero los puntos anteriores una negligencia total. Cualquiera de nosotros que tuviera que ponerse en las manos de un neurocirujano, le exigir\u00eda mucho m\u00e1s que buena voluntad, le pedir\u00eda que tuviera la preparaci\u00f3n, profesionalidad y destreza necesarias. Del mismo modo, como padre de dos adolescentes, no voy a permitir que mis hijos est\u00e9n a merced de personas cuya \u00fanica credencial para el ministerio sea la buena voluntad. Honestamente, creo que \u00e9sta es totalmente insuficiente para ser l\u00edder.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es m\u00e1s, es mi sincera opini\u00f3n que deber\u00edamos destinar al ministerio con la infancia y la juventud a las personas m\u00e1s capacitadas y preparadas de nuestras iglesias. Aquellas que poseen m\u00e1s talentos han de estar en estos ministerios, ya que no debemos olvidar que los ni\u00f1os y los adolescentes forman su concepto de la iglesia y de la actitud que esta tiene hacia ellos por medio de las personas que los ministran. Personas poco o insuficientemente preparadas pueden causar da\u00f1os irreparables en la vida de ni\u00f1os y adolescentes.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Herencia de modelos y m\u00e9todos del pasado<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Los modelos y los m\u00e9todos nacen para satisfacer necesidades espec\u00edficas en situaciones muy particulares. Un modelo o un m\u00e9todo nace en un contexto con la finalidad de dar respuesta a las necesidades que ese mismo contexto plantea. Por definici\u00f3n los modelos y los m\u00e9todos son culturales y no necesariamente adaptables de una situaci\u00f3n a otra. Adem\u00e1s, con el paso del tiempo, estos modelos que nacieron para afrontar circunstancias o necesidades muy concretas, se vuelven obsoletos, entre otras razones por la propia din\u00e1mica de la vida. Esta es cambiable por definici\u00f3n, por tanto, lo que ayer serv\u00eda para dar respuesta a las necesidades de ayer, no necesariamente es v\u00e1lido hoy para dar respuesta a los retos y los desaf\u00edos que hoy nos plantea el entorno social en el que se mueven los j\u00f3venes de nuestras iglesias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lamentablemente, muchas iglesias locales, contin\u00faan llevando a cabo el trabajo juvenil tal y como se ven\u00eda haciendo hace d\u00e9cadas, utilizando los mismos m\u00e9todos y modelos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las nuevas realidades sociales que viven nuestros j\u00f3venes en estos momentos exigen que nos acerquemos al trabajo juvenil de una manera diferente, creativa y novedosa. Con m\u00e9todos y modelos se produce la secular lucha entre la forma y la funci\u00f3n. Una forma, en este caso, un m\u00e9todo o un modelo, nace para satisfacer una funci\u00f3n. Por ejemplo, la reuni\u00f3n del grupo de j\u00f3venes \u0097forma\u0097 para satisfacer la funci\u00f3n \u0097ministrar a los j\u00f3venes\u0097, o la reuni\u00f3n de oraci\u00f3n del jueves por la noche \u0097forma\u0097 para satisfacer otra funci\u00f3n \u0097orar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Con el paso del tiempo la forma y la funci\u00f3n tienen la tendencia a confundirse, de tal manera que las personas tienden a olvidar que aquella forma naci\u00f3 en un contexto y momento dado para satisfacer la funci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, la forma acaba sustituyendo a la funci\u00f3n para la que fue creada. Este es el paso \u00faltimo en el proceso de lucha entre la forma y la funci\u00f3n. La forma desplaza, suplanta a la funci\u00f3n y llega un punto en que cuestionar la forma significa cuestionar la funci\u00f3n. Cuando esto sucede, la funci\u00f3n se vuelve inviolable e inamovible. Cualquier ataque a la forma es interpretado como un ataque a la funci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto sucede en muchos de nuestros modelos de trabajo, tanto en el \u00e1mbito de la iglesia local como a nivel denominacional. Hemos olvidado que nacieron como formas al servicio de funciones, se han anquilosado y no pueden ser alteradas.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Deficiencias en la educaci\u00f3n familiar<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Existe una realidad creciente en muchas de nuestras iglesias: muchos padres se desentienden de la educaci\u00f3n espiritual de sus hijos, deleg\u00e1ndola cada vez m\u00e1s a la iglesia. Los padres dan por sentado que la comunidad se encargar\u00e1 de la transmisi\u00f3n de los valores cristianos y que para ello desarrollar\u00e1 las estructuras necesarias.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, la responsabilidad de educar en la fe le corresponde primero a los padres, y no a la comunidad cristiana. No estamos diciendo que la iglesia local no deba proveer formaci\u00f3n espiritual para los ni\u00f1os y los j\u00f3venes. \u00a1En absoluto! Estamos afirmando que esta educaci\u00f3n corresponde en primer t\u00e9rmino a los padres y, tan s\u00f3lo, en un segundo t\u00e9rmino a la iglesia. Esta \u00faltima ha de ser colaboradora en la formaci\u00f3n espiritual de los ni\u00f1os y j\u00f3venes, pero nunca debe ocupar el papel y la responsabilidad prioritaria de los padres puesta por la Palabra de Dios sobre ellos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tristemente una cosa es la teor\u00eda y otra la realidad. Cada vez m\u00e1s padres ceden, consciente o inconscientemente esta responsabilidad a la iglesia. Ante esta realidad, la iglesia se ve forzada a reaccionar y asumir una tarea que no es prioritariamente suya, pero que ante la resistencia de los progenitores a asumirla no puede dejar de llevarla a cabo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 implicaci\u00f3n tiene esto para la pastoral juvenil? Puesto que, lastimosamente, cada vez nos encontramos con m\u00e1s j\u00f3venes que carecen de una formaci\u00f3n cristiana recibida en el hogar, esto significa, que no s\u00f3lo desconocen la informaci\u00f3n b\u00e1sica acerca de la Biblia, sino que tampoco han recibido en su contexto familiar los valores b\u00e1sicos de la fe cristiana, valores que son los que conforman el estilo de vida cristoc\u00e9ntrico.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tal vez nunca m\u00e1s podremos dar por sentado el hecho de que al provenir de hogares cristianos, nuestros j\u00f3venes ya est\u00e1n formados en los aspectos b\u00e1sicos de conocimiento y la pr\u00e1ctica cristianos. Es probable que eso obligue a replantear nuestras estrategias educativas. Ya no pretenderemos ser un complemento de la educaci\u00f3n familiar; triste y desgraciadamente tendremos que convertirnos en sustitutos de la misma.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Modelos de referencia d\u00e9biles<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Los estudiosos de la personalidad humana, afirman que durante la adolescencia y la juventud temprana, la tarea vital y de mayor envergadura que han de asumir las personas es la formaci\u00f3n de su propia identidad. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Los muchachos y las muchachas quieren formar una identidad propia, quieren saber qui\u00e9nes son ellos, cu\u00e1l es el prop\u00f3sito y el sentido de su vida. Ya no quieren ser identificados con referencia a su familia, quieren ser ellos mismos, ya no m\u00e1s el hijo de tal o la hija de cual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este es un proceso normal, necesario y saludable. Implica la necesidad de establecer distancia entre ellos y sus padres, a fin de poder encontrarse consigo mismos, y poder contestar las preguntas antes enunciadas. La distancia permite tener la suficiente perspectiva para reflexionar objetivamente acerca de s\u00ed mismo. Este distanciamiento no es \u00fanicamente el f\u00edsico, en que los hijos se vuelven menos cari\u00f1osos y propensos al contacto f\u00edsico con los padres; es tambi\u00e9n, y sobre todo, un distanciamiento ideol\u00f3gico, emocional, intelectual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El joven necesita distanciarse de los valores de sus padres, de su forma de vivir, a fin de decidir si ese estilo de vida es v\u00e1lido para ellos. Esta es la \u00e9poca en la que los j\u00f3venes cuestionan la fe. Tienen que decidir si la fe de sus padres ser\u00e1 incorporada en su nueva y emergente identidad. Decidir\u00e1n si la nueva fe incluir\u00e1 como propia la religi\u00f3n, las creencias y los valores de sus padres. No es posible el desarrollo de una fe madura sin pasar por este proceso de cr\u00edtica y evaluaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En este proceso de distanciamiento el joven contin\u00faa necesitando a los adultos. El muchacho o la muchacha mirar\u00e1 a su alrededor en b\u00fasqueda de marcos de referencia. Estos marcos son personas, instituciones, a los que el joven acude para, por medio del contraste, la imitaci\u00f3n, la confrontaci\u00f3n, el di\u00e1logo, ir formando su propia y nueva identidad. Si queremos utilizar una expresi\u00f3n m\u00e1s sencilla podr\u00edamos afirmar que se trata, simple y llanamente, de modelos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hasta ahora, la escuela, la familia y la iglesia eran los marcos de referencia por excelencia. Sin embargo, todos los expertos est\u00e1n de acuerdo en afirmar que los marcos tradicionales est\u00e1n en franca decadencia y est\u00e1n siendo sustituidos de forma r\u00e1pida por nuevos marcos, nuevos modelos. Los nuevos modelos para la juventud vienen dados por sus propios amigos y los medios de comunicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aqu\u00ed es donde queremos resaltar la alarmante necesidad de buenos modelos de referencia para nuestros j\u00f3venes en muchas comunidades locales. La iglesia puede ayudar de forma incre\u00edble a la familia; puede hacerlo proveyendo buenos marcos de referencia para los j\u00f3venes, especialmente en este periodo tan cr\u00edtico en que ellos se distanciar\u00e1n de sus familias en el proceso de b\u00fasqueda de su propia identidad. Los muchachos y las muchachas mirar\u00e1n a su alrededor en b\u00fasqueda de adultos significativos que puedan proveerles de un ejemplo y un modelo que valga la pena imitar. Sin embargo, no siempre sucede esto. Faltan, con demasiada frecuencia, personas que tengan bien integrada la fe en la vida cotidiana y, por tanto, puedan ser un marco de referencia adecuado para la juventud. Faltan l\u00edderes de j\u00f3venes que hayan hecho un buen di\u00e1logo entre la fe y la cultura, l\u00edderes que ofrezcan no tan s\u00f3lo moralidad a los j\u00f3venes sino que est\u00e9n en condiciones de ofrecerles una aut\u00e9ntica cosmovisi\u00f3n, es decir, una aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n cristiana del mundo y la vida. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En algunas iglesias evang\u00e9licas suele suceder que cuando los j\u00f3venes se vuelven en b\u00fasqueda de ejemplos y modelos, tan s\u00f3lo encuentran las contradicciones de las que anteriormente hablamos y unos marcos de referencia que no son lo suficientemente maduros ni atractivos para ser dignos de imitar. Esto nos plantea un incre\u00edble desaf\u00edo: la necesidad de desarrollar en nuestra comunidad y, especialmente entre los l\u00edderes y otras personas que afectan a la juventud, buenos modelos, personas cuya vida sea digna de ser imitada por nuestros j\u00f3venes.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Premisas equivocadas en relaci\u00f3n con el trabajo entre los j\u00f3venes<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Las premisas equivocadas llevan, de forma ineludible, a conclusiones err\u00f3neas. En muchas iglesias el trabajo con la juventud est\u00e1 edificado sobre dos premisas que a nuestro juicio no son correctas, y que no obstante, determinan el tipo de ministerio que se lleva a cabo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La primera de las premisas, es que \u00abson todos los que est\u00e1n\u00bb. Expresado de otro modo, damos por sentado que todos o la mayor\u00eda de los j\u00f3venes que asisten a la iglesia o est\u00e1n relacionados con ella son creyentes, nacidos de nuevo y que tienen una relaci\u00f3n personal con Dios. Nada m\u00e1s lejos de la realidad, especialmente si estamos trabajando con un grupo en el que la mayor\u00eda de sus integrantes son hijos de creyentes de primera, segunda o, incluso de tercera generaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Trabajar con hijos de creyentes se est\u00e1 dando cada vez con m\u00e1s frecuencia en nuestras comunidades locales. (En pr\u00f3ximos n\u00fameros compartiremos el tema: \u00abPor qu\u00e9 los hijos de creyentes abandonan la iglesia\u00bb. Este dar\u00e1 una mejor comprensi\u00f3n de las implicaciones y retos que ello plantea a la pastoral juvenil.) El problema b\u00e1sico con estas muchachas y muchachos es que podemos dar por sentado que son creyentes tan s\u00f3lo porque pertenecen a familias \u00abque han estado en la iglesia toda la vida\u00bb o porque est\u00e1n involucrados en la vida del grupo de j\u00f3venes y de la iglesia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, tristemente, podemos encontrarnos con j\u00f3venes que tienen una fe hist\u00f3rica o cultural pero no necesariamente una relaci\u00f3n personal con Dios. Puede darse el caso que estemos trabajando con j\u00f3venes cuyo estilo de vida tiene una conformidad externa que adopt\u00f3 ciertas pautas y normas morales de comportamiento, pero que no necesariamente esta conformidad ha llegado a ser interna, la conformidad del coraz\u00f3n, la \u00fanica que verdaderamente cuenta y vale a los ojos de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Muchos de estos j\u00f3venes no pueden desarrollar un estilo de vida cristoc\u00e9ntrico, simplemente porque nunca han tenido una experiencia aut\u00e9ntica de conversi\u00f3n personal. Por tanto, no podemos dar por sentado que alguien es creyente hasta que demuestre lo contrario. Una de las principales tareas de la pastoral juvenil deber\u00eda ser, teniendo conciencia de este problema, ayudar a los j\u00f3venes a clarificar su experiencia de conversi\u00f3n. Como decimos en la iglesia en la que trabajo: \u00abNadie es creyente hasta que demuestre lo contrario.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>La segunda premisa equivocada, ha sido orientar el trabajo juvenil hacia el mantenimiento o entretenimiento, en vez de hacerlo hacia el crecimiento. Existen comunidades locales en las que desgraciadamente el trabajo con la juventud no es considerado como un aut\u00e9ntico ministerio, mucho menos como una pastoral necesaria e imprescindible. Contrariamente, el trabajo con la juventud es percibido m\u00e1s como el <\/P><br \/>\n<P align=justify>mantenimiento o entretenimiento de los muchachos y las muchachas. Bajo esta premisa se considera que cu\u00e1nto m\u00e1s din\u00e1mico y entretenido sea el grupo juvenil, m\u00e1s personas asistir\u00e1n al mismo y m\u00e1s contentos se sentir\u00e1n. Cuando los l\u00edderes juveniles caen en la trampa de percibir de esta manera el trabajo con la juventud, entran en una din\u00e1mica destructiva para ellos mismos y su grupo de j\u00f3venes. Esto es as\u00ed debido a que los j\u00f3venes que pertenecen al grupo asumen el entretenimiento y el mantenimiento como el objetivo final de sus reuniones y encuentros, y los l\u00edderes buscar\u00e1n ser siempre m\u00e1s din\u00e1micos, m\u00e1s creativos, m\u00e1s divertidos. Los muchachos y las muchachas se convierten en exigentes consumidores de actividades, exigiendo m\u00e1s emoci\u00f3n y m\u00e1screatividad en cada ocasi\u00f3n para seguir consumiendo los productos generados por el grupo de j\u00f3venes. En consecuencia, los l\u00edderes entran en una din\u00e1mica de verse forzados, no s\u00f3lo a ofrecer siempre calidad, sino indefectiblemente a mejorarla constantemente. Como bien podemos suponer, esto crea una tensi\u00f3n y un estr\u00e9s incre\u00edbles en la vida de los l\u00edderes pues cualquier descenso en la oferta produce una retirada por parte del p\u00fablico. Cuando los j\u00f3venes pierden la perspectiva del papel que el entretenimiento y mantenimiento tienen en el ministerio juvenil, percibi\u00e9ndolos el fin \u00faltimo, se convierten en exigentes consumidores, poco dispuestos a los sacrificios y a pagar el costo que el discipulado exige.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Conclusi\u00f3n:<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es claro que la realidad de los j\u00f3venes es mucho m\u00e1s compleja de lo que a veces pensamos. Por ser una realidad diferente y en permanente cambio, es necesario que en nuestras iglesias locales enfoquemos cuidadosamente este ministerio y que podamos proveerles l\u00edderes id\u00f3neos y pastorearles de manera tal que puedan conocer al Se\u00f1or y caminar con \u00e9l, siendo sal y luz en nuestros pa\u00edses. Oremos y actuemos para que cumplamos este precioso llamado del que dijo pastorea mis corderos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El autor ha trabajado por m\u00e1s de dos d\u00e9cadas en la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo. Trabaja en la pastoral juvenil en Espa\u00f1a. Ha estudiado Historia y Educaci\u00f3n para adultos, y tiene una maestr\u00eda en Educaci\u00f3n. Es autor de varios libros para j\u00f3venes. <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por F\u00e9lix Ortiz Es claro que la realidad de los j\u00f3venes es mucho m\u00e1s compleja de lo que a veces pensamos. 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