{"id":1845,"date":"2015-12-01T00:30:24","date_gmt":"2015-12-01T05:30:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/judas-el-iscariote\/"},"modified":"2015-12-01T00:30:24","modified_gmt":"2015-12-01T05:30:24","slug":"judas-el-iscariote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/judas-el-iscariote\/","title":{"rendered":"Judas, el Iscariote"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Samuel O. Libert<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda Judas, el Iscariote, comparecer\u00e1 ante el Se\u00f1or en el juicio del Gran Trono Blanco (Ap 20.11-12). All\u00ed estar\u00e1 el Juez Supremo. All\u00ed se dictar\u00e1 la sentencia final. All\u00ed el Universo contemplar\u00e1 las consecuencias de ignorar o subestimar los privilegios ofrecidos por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Un abogado para Judas Iscariote<br \/>\nMuchas veces me he preguntado qu&eacute; habr&iacute;a dicho si me hubieran nombrado abogado defensor de Judas Iscariote. El abogado que asume esa funci&oacute;n tiene que buscar atenuantes, tiene que hallar argumentos, tiene que presentar pruebas que favorezcan al acusado, aunque crea o sepa que su defendido es culpable. A trav&eacute;s de la historia gran parte de la humanidad ha condenado a Judas Iscariote. Padres y madres, creyentes o ateos, jam&aacute;s eligen para sus hijos el nombre de Judas Iscariote. Ese nombre est&aacute; asociado a ideas de traici&oacute;n, a la ignominia, al oprobio, al deshonor.<br \/>\nLa palabra &laquo;Judas&raquo; se usa en los grupos pol&iacute;ticos, o en la sociedad entera, para calificar a los desleales, los p&eacute;rfidos, los infieles. Ni siquiera la existencia de otros personajes de la antigua historia cristiana, tambi&eacute;n llamados Judas (Judas, hermano del Se&ntilde;or; Judas Tadeo o Lebeo, hijo de Jacobo; Judas de Damasco; Judas Barsab&aacute;s) ha despojado a ese nombre de su marco siniestro. Quiz&aacute;s muy pocos letrados hayan imaginado la posibilidad de defender a Judas Iscariote ante un tribunal humano. Hoy trataremos de hacer un juicio, no para declararlo inocente, sino para contemplarnos a nosotros mismos con la toga de los magistrados, de los fiscales, de los abogados, frente al protagonista de una gran tragedia.&iquest;Podemos juzgar a Judas? &iquest;Es posible, que, como fiscales, levantemos contra &eacute;l nuestro dedo acusador, sin ser conscientes de nuestras propias flaquezas?&#8230;  Antecedentes<br \/>\nRecuerdo que a&ntilde;os atr&aacute;s, hall&aacute;ndome en los Estados Unidos, visit&eacute; un museo de cera donde un artista pl&aacute;stico hab&iacute;a reproducido en tama&ntilde;o natural el encuentro de la &uacute;ltima cena. Efectos luminosos y una suave brisa artificial daban al espect&aacute;culo una sensaci&oacute;n de notable realismo. La obra de arte estaba en un escenario, y los visitantes la mir&aacute;bamos en silencio desde nuestras butacas. Trat&eacute; de identificar a Judas Iscariote. Todos los personajes eran j&oacute;venes. Todos eran agradables. No hab&iacute;a un solo rostro torvo. Ninguno ten&iacute;a &laquo;cara de Judas&raquo;. Entonces vino a mi memoria un di&aacute;logo contado en el evangelio de Mateo (26.21-22). &laquo;Y mientras com&iacute;an (Jes&uacute;s) dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. Y entristecidos en gran manera, comenz&oacute; cada uno de ellos a decirle: &iquest;soy yo, Se&ntilde;or?&raquo;. A su vez, Lucas (22.23) relataba, &laquo;ellos comenzaron a discutir entre s&iacute; qui&eacute;n de ellos ser&iacute;a el que hab&iacute;a de hacer esto&raquo;. La misma escena se describe en el Evangelio de Marcos (14.18-19). En otras palabras, en v&iacute;speras de la crucifixi&oacute;n, ninguno de los disc&iacute;pulos supon&iacute;a que Judas Iscariote ser&iacute;a el traidor.<br \/>\nSeg&uacute;n dice el Evangelio de Juan (13.21-30), cuando Jes&uacute;s se&ntilde;al&oacute; claramente a Judas, le dijo: &laquo;Lo que vas a hacer, hazlo m&aacute;s pronto&raquo;. El relato agrega: &laquo;Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendi&oacute; por qu&eacute; le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas ten&iacute;a la bolsa, que Jes&uacute;s le dec&iacute;a: Compra lo que necesitamos para la fiesta, o que diese algo a los pobres.&raquo; &iexcl;Ellos no imaginaban que Judas Iscariote iba a ser el entregador!&#8230; &iexcl;El Iscariote ten&iacute;a cara de inocente! Hoy dir&iacute;amos: &laquo;cara de buen cristiano&raquo;. &iquest;Por qu&eacute;? &iexcl;Porque Judas Iscariote hab&iacute;a estado junto a ellos, en estrecha amistad con ellos, todo el tiempo al lado de Jes&uacute;s!<br \/>\nSin embargo, alguien podr&iacute;a preguntarme: &iquest;No les hab&iacute;a dicho Jes&uacute;s: &laquo;uno de vosotros es diablo&raquo; (Jn 6.70\u009671)?&#8230; &iexcl;S&iacute;! La Biblia aclara que se trataba de Judas, pero en esa ocasi&oacute;n Jes&uacute;s no lo identific&oacute;. Aguard&oacute; hasta el final. Otros tal vez digan: &iquest;Acaso los dem&aacute;s disc&iacute;pulos ignoraban que, como dice tambi&eacute;n el Evangelio de Juan (12.6), el Iscariote &laquo;era ladr&oacute;n, y teniendo la bolsa, sustra&iacute;a de lo que se echaba en ella&raquo;? &iexcl;Era verdad, pero ellos no lo sab&iacute;an en ese momento! &iexcl;Tampoco prestaron atenci&oacute;n cuando Judas pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Soy yo, Maestro?&raquo; y Jes&uacute;s le contest&oacute;: &laquo;&iexcl;T&uacute; lo has dicho!&raquo; (Mt 26.25). Los evangelios se escribieron mucho tiempo despu&eacute;s, cuando los pecados secretos del Iscariote ya hab&iacute;an sido descubiertos, &iexcl;pero no debemos olvidar que, en la &uacute;ltima cena, ninguno los conoc&iacute;a!<br \/>\nAdem&aacute;s, sin que intentemos justificarlo, hasta entonces Judas hab&iacute;a practicado un &laquo;robo hormiga&raquo;, min&uacute;sculo, porque Jes&uacute;s nunca nad&oacute; en dinero, &iexcl;su bolsa no era abundante! Para pagar el impuesto del templo, el Se&ntilde;or tuvo que recurrir a una moneda que estaba en la boca de un pez (Mt 17.24\u009627). Pienso que Judas Iscariote no es un caso aislado de alguien que trata de obtener &laquo;peque&ntilde;as&raquo; ganancias deshonestas en su ministerio religioso (y me refiero a lo que &eacute;l hac&iacute;a antes de traicionar a Jes&uacute;s). Al juzgarlo por eso, cada uno debe revisar su propia conciencia. Tengamos en cuenta que, hasta la &uacute;ltima hora, Judas Iscariote tuvo una &laquo;buena imagen&raquo;.<br \/>\nEl acusado<br \/>\n&iquest;Qu&eacute; sabemos sobre Judas Iscariote?&#8230; Su historia es una historia sombr&iacute;a. Iscariote es Ish-Querioth, hombre del pueblo de Queriot, en el extremo sur de Judea. Entre los doce disc&iacute;pulos, era el &uacute;nico de ese lugar. Los dem&aacute;s eran galileos. Jes&uacute;s invit&oacute; a Judas. Lo llam&oacute; a seguirlo&#8230; &iexcl;Le dio una oportunidad! Y el Iscariote acept&oacute;. &iquest;Por qu&eacute;? Porque Judas era joven, entusiasta, lleno de vida, y estaba dispuesto a involucrarse en la aventura de seguir a un rabino igualmente joven, caminando junto con &eacute;l por los caminos polvorientos de Palestina. Jes&uacute;s no le ofrec&iacute;a comodidades. Jes&uacute;s era un maestro que as&iacute; como era popular, tambi&eacute;n era rechazado. Era pobre. Hab&iacute;a declarado: &laquo;Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza&raquo; (Lc 9.58). &iquest;Qu&eacute; atractivo pod&iacute;a ofrecer Jes&uacute;s a aquel muchacho de una lejana regi&oacute;n?&#8230; Judas debi&oacute; sentirse fascinado por la personalidad de Jes&uacute;s. El Iscariote era impulsivo. Quiz&aacute;s un fan&aacute;tico. Tal vez ve&iacute;a en Jes&uacute;s al futuro Libertador de Israel, al hombre que desplazar&iacute;a a Poncio Pilato, a Herodes y a todos los que ejerc&iacute;an el poder. Estaba dispuesto a compartir su destino, su lucha. Vio a Jes&uacute;s como el revolucionario, el nuevo l&iacute;der de una revuelta contra Roma, el que sacudir&iacute;a las cadenas opresoras, el que los librar&iacute;a del dominio del Imperio.<br \/>\nPor eso no vacil&oacute; en seguir a Jes&uacute;s. Lo sigui&oacute; veinticuatro horas por d&iacute;a, siete d&iacute;as por semana, cuatro semanas por mes, doce meses por a&ntilde;o. Era dif&iacute;cil distinguirlo de los dem&aacute;s, como hoy pasa con los cristianos nominales. Estuvo en todos los sermones, en todos los estudios b&iacute;blicos, en todos los tiempos de oraci&oacute;n, en todos los retiros espirituales, en todas las ceremonias religiosas. &iquest;Se parece en algo a nosotros?&#8230; Fue el &uacute;nico disc&iacute;pulo que ejerci&oacute; un cargo, el de tesorero, porque gozaba de la confianza de los dem&aacute;s. Un d&iacute;a Jes&uacute;s &laquo;llam&oacute; a los doce, y comenz&oacute; a enviarlos de dos en dos, y les dio autoridad sobre los esp&iacute;ritus inmundos&#8230; y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ung&iacute;an con aceite a muchos enfermos, y los sanaban&raquo; (Mr 6.7-13). Iban de dos en dos. &iexcl;Esto significa que Judas estaba entre ellos!&#8230; &iexcl;Quiere decir que el Iscariote predicaba que los hombres se arrepintiesen, que &eacute;l echaba fuera demonios, que &eacute;l sanaba a los enfermos! Judas ten&iacute;a la experiencia de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica, de la doctrina y del ministerio. Curs&oacute; una carrera en el mejor Seminario Teol&oacute;gico de toda la historia. &iexcl;Era el doctor Judas Iscariote! &iexcl;Hab&iacute;a estudiado! &iexcl;Su profesor fue Jes&uacute;s! &iexcl;Nunca falt&oacute; a clase! &iexcl;Pod&iacute;a haber sido el principal orador en un congreso espiritual! &iexcl;Pod&iacute;a haber predicado en una cruzada unida! &iexcl;Pod&iacute;a haber sido pastor de una gran iglesia! &iexcl;Pod&iacute;a haber ense&ntilde;ado en un seminario! &iexcl;Pod&iacute;a haber escrito un libro! Teng&aacute;moslo en cuenta.<br \/>\n&iquest;Fue el Iscariote un hip&oacute;crita? No lo s&eacute;. Judas hab&iacute;a dejado su pueblo, su hogar, sus amigos, su entorno familiar, sus bienes materiales, para seguir a Jes&uacute;s todos los d&iacute;as, de sol a sol. &iquest;Qui&eacute;n de nosotros hace eso ahora? Los otros disc&iacute;pulos visitaban frecuentemente sus casas de Galilea, pero Queriot se hallaba lejos y no era f&aacute;cil viajar hasta all&iacute;. Judas pod&iacute;a decir al Se&ntilde;or, igual que Pedro, &laquo;nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido&raquo; (Mt 10.28). Creo que Judas era un muchacho inmaduro, con algunas ambiciones personales, que no entend&iacute;a la misi&oacute;n redentora del Hijo de Dios porque confiaba en sus propias vivencias. Ten&iacute;a los mismos defectos de los dem&aacute;s disc&iacute;pulos, trabajaba a la par de ellos, pero su coraz&oacute;n y su cerebro no estaban gobernados por Jes&uacute;s. Parad&oacute;jicamente, Judas estaba al lado de Jes&uacute;s y, sin embargo, se hallaba muy lejos de &eacute;l.<br \/>\n&iexcl;Pens&eacute;moslo nosotros!<br \/>\nCuando llegue el D&iacute;a del Juicio habr&aacute; muchos religiosos que le dir&aacute;n al Juez Supremo: &laquo;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or, &iquest;no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?&raquo; Y el Se&ntilde;or les responder&aacute;: &laquo;Nunca os conoc&iacute;.&raquo; (Mt 7.21-23)<br \/>\nLa tentaci&oacute;n<br \/>\nJudas hab&iacute;a o&iacute;do o hab&iacute;a sido testigo de la manera c&oacute;mo Jes&uacute;s se libraba de todo tipo de ataques. En Nazaret intentaron despe&ntilde;arlo (Lc 4.28-30); en Jerusal&eacute;n pretendieron apedrearlo (Jn 8.59); otras veces conspiraron contra &eacute;l, pero Jes&uacute;s siempre sali&oacute; ileso. Era evidente que Jes&uacute;s ten&iacute;a recursos sobrenaturales. Hab&iacute;a resucitado a L&aacute;zaro&#8230; y a otros. En base a esos antecedentes, el Iscariote fue tentado por Satan&aacute;s a planear un pecado que, en su propia opini&oacute;n, no tendr&iacute;a mayores consecuencias. Pens&oacute; en buscar secretamente una recompensa para entregar a Jes&uacute;s en manos de sus verdugos. Crey&oacute; que no hab&iacute;a peligro, porque Jes&uacute;s todas las veces se hab&iacute;a librado de sus enemigos, y ahora lo har&iacute;a una vez m&aacute;s.<br \/>\nTreinta piezas de plata era una suma codiciable, f&aacute;cil de ganar, sin riesgos, pues el Maestro ten&iacute;a mucho poder y no podr&iacute;an matarlo. Adem&aacute;s, entregarlo a sus enemigos no era una cosa tan complicada. Toda la gente sab&iacute;a d&oacute;nde se hallaba Jes&uacute;s, de modo que lo que Judas iba a hacer tambi&eacute;n lo pod&iacute;a hacer cualquier otro. Era p&uacute;blico y notorio que Jes&uacute;s sol&iacute;a estar en el huerto de Getseman&iacute;. Judas estaba dispuesto a la traici&oacute;n, pero confiaba en la habilidad de su Maestro para salir del paso. En el aposento alto, Jes&uacute;s hab&iacute;a lavado los pies de Judas con sus propias manos. El Iscariote se hab&iacute;a emocionado, pero la tentaci&oacute;n era fuerte. Su coraz&oacute;n estaba dividido. Por cierto, Judas jam&aacute;s imagin&oacute; las dimensiones de la terrible tragedia que su acci&oacute;n iba a desencadenar. En medio de la cena se retir&oacute; para cumplir su compromiso. Hay pecados que creemos intrascendentes, pero su fruto es fatal.<br \/>\nEl m&aacute;ximo delito<br \/>\n&laquo;Vino Judas, uno de los doce&#8230; Y en seguida se acerc&oacute; a Jes&uacute;s y dijo: &iexcl;Salve, Maestro! Y le bes&oacute;.&raquo; (Mt 26.47-50) &laquo;Entonces Jes&uacute;s le dijo: Judas, &iquest;con un beso entregas al Hijo del hombre?&raquo; (Lc 22.47-48) La traici&oacute;n se consumaba ante la mirada at&oacute;nita de los dem&aacute;s disc&iacute;pulos. &laquo;Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan com&iacute;a, alz&oacute; contra m&iacute; el calca&ntilde;ar.&raquo; (Sal 41.9) Cuando los soldados y alguaciles se marchaban llevando a Jes&uacute;s, su infiel disc&iacute;pulo Judas Iscariote acariciaba las treinta piezas de plata. Pensaba: &laquo;De un momento a otro el Maestro saldr&aacute; en libertad. No es un pecado tan grave. Con este dinero podr&eacute; volver a Queriot y empezar de nuevo&raquo;.<br \/>\nLa defensa<br \/>\nAl llegar la ma&ntilde;ana, el Iscariote descubri&oacute; que Jes&uacute;s no hab&iacute;a salido en libertad. Supo que Jes&uacute;s &laquo;era condenado&raquo; (Mt 27.3). Lo iban a matar. Sinti&oacute; el tremendo peso de la culpa, la desesperaci&oacute;n ante lo irreparable. Se hab&iacute;a equivocado. Su pecado era grav&iacute;simo. En un instante pasaron por su mente los recuerdos de todas las experiencias vividas junto al Maestro, de todas las ense&ntilde;anzas recibidas de los labios del Hijo de Dios. Sufri&oacute; el dolor de su propia traici&oacute;n. Hab&iacute;a traicionado a Jes&uacute;s, hab&iacute;a traicionado a sus compa&ntilde;eros, hab&iacute;a manchado sus manos con el vil precio de su felon&iacute;a.<br \/>\nLa desesperaci&oacute;n devor&oacute; a Judas. Corri&oacute; alocadamente por las calles de Jerusal&eacute;n y fue al templo. All&iacute;, dice la Biblia, &laquo;devolvi&oacute; arrepentido las treinta piezas de plata.&raquo; (Mt 27.3) Este es el primer punto de la defensa. &laquo;Se arrepinti&oacute;.&raquo; Su actitud impresionaba como un genuino arrepentimiento. &iquest;Acaso alguien ignora que el arrepentimiento, si es verdadero, es uno de los pasos para la salvaci&oacute;n? En el caso de Judas Iscariote, podr&iacute;amos decir que su particular &laquo;arrepentimiento&raquo; fue el profundo pesar que le atorment&oacute; el coraz&oacute;n. Tuvo un gran remordimiento, que lo impuls&oacute; a abandonar dram&aacute;ticamente el rumbo de su traici&oacute;n.<br \/>\nDevolvi&oacute; las treinta piezas de plata. He aqu&iacute; el segundo punto de la defensa. Hizo restituci&oacute;n. &iquest;No es otro paso para la salvaci&oacute;n? En el Evangelio de Lucas (19.8) leemos que cuando un hombre llamado Zaqueo crey&oacute; en Cristo, dijo: &laquo;Si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.&raquo; Judas Iscariote devolvi&oacute; todo el dinero que hab&iacute;a recibido. No guard&oacute; un solo centavo. No podemos acusarlo diciendo que retuvo todo o parte del precio de su traici&oacute;n. No quiso conservar consigo las huellas de su infidelidad.<br \/>\nTambi&eacute;n dijo: &laquo;Yo he pecado.&raquo; Estamos ante el tercer punto de la defensa. Confes&oacute; su pecado. &iquest;No es el confesar nuestro pecado un requisito para reconciliarnos con Dios? En la historia b&iacute;blica hay frecuentes casos de personajes que dicen: &laquo;He pecado&raquo;, como Mois&eacute;s, David y otros. Judas Iscariote reconoci&oacute; su pecado y no se aferr&oacute; al falso orgullo de los que pretenden justificarse con toda clase de excusas. Judas era en ese instante un joven abrumado por su tremenda maldad. No podemos acusarlo diciendo que no confes&oacute; su pecado. Lo hizo.<br \/>\nAdem&aacute;s, testific&oacute; en cuanto a Jes&uacute;s, declarando que hab&iacute;a entregado &laquo;sangre inocente&raquo;. Sus palabras fueron: &laquo;Yo he pecado entregando sangre inocente.&raquo; Tenemos el cuarto punto de la defensa. Mientras Pedro negaba su relaci&oacute;n con el Hijo de Dios, Judas Iscariote afirmaba que el Maestro era inocente, &iexcl;y lo declaraba frente a sus grandes enemigos! As&iacute;, en una hora crucial, se identificaba como disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s momentos antes de la crucifixi&oacute;n. &iquest;No es el hecho de testificar valientemente a favor de Jes&uacute;s una actitud propia de los que creen en &eacute;l?&#8230; Tampoco podr&iacute;amos acusar a Judas Iscariote diciendo que no dio testimonio de la inocencia de Jes&uacute;s.<br \/>\nLa sentencia<br \/>\n&laquo;Sali&oacute;, y fue y se ahorc&oacute;.&raquo; (Mt 27.5) Judas, el Iscariote, dict&oacute; su propia sentencia. Recordemos. &Eacute;l estuvo m&aacute;s de tres a&ntilde;os al lado de Jes&uacute;s, predic&oacute; en Su nombre, ech&oacute; demonios en Su nombre, san&oacute; enfermos en Su nombre, lo traicion&oacute;, se arrepinti&oacute;, devolvi&oacute; totalmente el precio pactado por la traici&oacute;n, confes&oacute; su pecado, y fue el &uacute;nico disc&iacute;pulo que ese d&iacute;a declar&oacute; ante las autoridades que el Maestro era inocente. &iexcl;Pero hoy est&aacute; en el infierno!&#8230; &iquest;Por qu&eacute;? &iexcl;Porque no fue a Jes&uacute;s! &iexcl;Porque no se acerc&oacute; a la cruz de Cristo con su confesi&oacute;n y con su arrepentimiento! &iexcl;Porque quiso lavar su pecado con su propia sangre, en un suicidio cruento, antes que con la sangre inocente del Hijo de Dios, que fue derramada para limpiar nuestras culpas! Todos sus pasos fueron est&eacute;riles. En vez de ir al Se&ntilde;or, fue al templo, a los l&iacute;deres religiosos (Mt 27), para encontrar la cruel respuesta que tantas veces nos da este mundo: &laquo;&iquest;Qu&eacute; nos importa a nosotros?&raquo; Y se ahorc&oacute;.<br \/>\nReflexi&oacute;n final<br \/>\nAquel d&iacute;a hubo dos cuerpos en dos maderos. En uno estaba Judas, el Iscariote, derramando in&uacute;tilmente su propia sangre, porque con ella no pod&iacute;a lavar sus propias culpas. En el otro se hallaba Jes&uacute;s, cuya sangre limpia el pecado de todos los que lo aceptamos como Se&ntilde;or y Salvador. En uno estaba la evidencia del fracaso humano, la tristeza de la frustraci&oacute;n, el dolor de haber errado el camino, la angustia de no haber hallado auxilio en la instituci&oacute;n religiosa, la pena de no haber reconocido a tiempo la bondadosa mano que le tendi&oacute; el Se&ntilde;or. En el otro estaba la m&aacute;s grande demostraci&oacute;n del amor de Dios, llevando sobre s&iacute; mismo el castigo de nuestros pecados, ofreciendo su mano a todos los religiosos frustrados y desorientados, a todos los que tienen sed en el alma, a todos los que buscan nueva vida espiritual, a todos los que necesitan perd&oacute;n y paz interior, y a todos los que desean Su compa&ntilde;&iacute;a para cruzar un d&iacute;a el r&iacute;o de la muerte y llegar triunfantes al m&aacute;s all&aacute; celestial.<br \/>\n&iquest;Podemos juzgar a Judas? &iquest;Es posible, que, como fiscales, levantemos contra &eacute;l nuestro dedo acusador, sin ser conscientes de nuestras propias flaquezas?&#8230; Siento profunda compasi&oacute;n ante el drama del Iscariote. S&eacute; que, seg&uacute;n las Escrituras, &eacute;l fue &laquo;el hijo de perdici&oacute;n&raquo; (Jn 17.12). S&eacute; que &laquo;Satan&aacute;s entr&oacute; en &eacute;l.&raquo; (Jn 13.27) S&eacute; que fue impulsado por una fuerza demon&iacute;aca (Jn 13.2). Pero tambi&eacute;n s&eacute; que &eacute;l quiso salir del lazo, a su manera, y no pudo. Su intento de lavar su honor fue desgraciado y fatal.<br \/>\nUn d&iacute;a Judas, el Iscariote, comparecer&aacute; ante el Se&ntilde;or en el juicio del Gran Trono Blanco (Ap 20.11-12). All&iacute; estar&aacute; el Juez Supremo. All&iacute; se dictar&aacute; la sentencia final. All&iacute; el Universo contemplar&aacute; las consecuencias de ignorar o subestimar los privilegios ofrecidos por el Se&ntilde;or.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Samuel O. Libert, de nacionalidad argentina, evangelista internacional, maestro de la Biblia y pastor por m\u00e1s de 50 a\u00f1os. Actualmente es pastor de una iglesia Bautista en Rosario, Argentina. Autor de varios libros y centenares de art\u00edculos y folletos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Samuel O. Libert Un d\u00eda Judas, el Iscariote, comparecer\u00e1 ante el Se\u00f1or en el juicio del Gran Trono Blanco (Ap 20.11-12). All\u00ed estar\u00e1 el Juez Supremo. All\u00ed se dictar\u00e1 la sentencia final. All\u00ed el Universo contemplar\u00e1 las consecuencias de ignorar o subestimar los privilegios ofrecidos por el Se\u00f1or. 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