{"id":1849,"date":"2015-12-01T00:30:30","date_gmt":"2015-12-01T05:30:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-reconocer-al-hombre-de-dios\/"},"modified":"2015-12-01T00:30:30","modified_gmt":"2015-12-01T05:30:30","slug":"como-reconocer-al-hombre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-reconocer-al-hombre-de-dios\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo reconocer al hombre de Dios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por C. E. Stowe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En nuestro contexto actual, \u00bfc\u00f3mo han de ser aquellos a quienes Dios les encomienda la gran tarea de difundir el evangelio?<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Jorge Whitefield es al Nuevo Mundo lo que Juan Wesley a Inglaterra. Este evangelista ingl\u00e9s afect\u00f3 con la predicaci\u00f3n del evangelio \u0097en tiempos coloniales\u0097, al pa\u00eds que emerg\u00eda entre las naciones. Inspirado por el gran ejemplo de Jorge Whitefield, un pastor de nombre Juan Gillies registr\u00f3 varias cualidades que adornan al hombre de Dios. Esas caracter\u00edsticas forman parte de su introducci\u00f3n a la obra Memorias y sermones del Rvdo. Jorge Whitefield. Gillies afirma que los siervos de Dios deben ser:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Piadosos<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hombres que conocen el camino de la salvaci\u00f3n porque lo transitan. \u00bfQu\u00e9 clase de capit\u00e1n es uno que no sabe cu\u00e1l canal surcar\u00e1 su nave, d\u00f3nde yacen los lechos de rocas y los bancos de arena que podr\u00edan obstruir su rumbo, o que no determina el puerto de destino? Para conducir un nav\u00edo no basta estudiar navegaci\u00f3n en una academia, hay que llevar ese conocimiento a la pr\u00e1ctica. Igualmente es imposible ser un predicador competente si s\u00f3lo se estudia teolog\u00eda en un seminario. Muy pobre ser\u00e1 la contribuci\u00f3n del ministro si no predica tanto con su vida como con sus sermones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El hombre de Dios debe ir delante de su pueblo, se\u00f1al\u00e1dole el camino, y atrayendo a los extra\u00f1os. Para expresarse con la vitalidad y las palabras que el Esp\u00edritu Santo pondr\u00e1 en sus labios, antes de poder llamar a otros deber\u00e1 haber sentido con toda su alma los gozos del cielo y algo de las palpitaciones angustiosas del infierno, del que busca rescatar a otras personas. Sus oraciones expresar\u00e1n sus necesidades m\u00e1s urgentes. Si as\u00ed no fuera, dif\u00edcilmente podr\u00eda despertar a otra gente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Whitefield, ante todo, fue un hombre piadoso. Viv\u00eda en carne propia el horror de la desesperanza y el gozo de la salvaci\u00f3n. Derramaba su coraz\u00f3n exhortando a los oyentes a arrepentirse de sus pecados, y el Esp\u00edritu Santo obraba a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Educados<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si bien es cierto que Dios no necesita que las personas estudien para desarrollar su obra, tampoco necesita su ignorancia. La obra se cumplir\u00e1 \u00abpor la locura de la predicaci\u00f3n, pero no por la predicaci\u00f3n a lo loco\u00bb. Jes\u00fas equip\u00f3 a sus predicadores con dones milagrosos; con la constante inspiraci\u00f3n sobrenatural del Esp\u00edritu Santo, y enriqueci\u00f3 sus mentes con todo conocimiento divino. Sin embargo, aclar\u00f3 bien que ninguna de esas ventajas reemplazaba el entrenamiento necesario para desarrollar su labor. Aunque la tarea era urgente y miles de personas perec\u00edan en todos lados por falta de obreros, se dedic\u00f3 a instruir a sus disc\u00edpulos. \u00bfPor cu\u00e1nto tiempo? No pudo haber sido menos de tres a\u00f1os. Ireneo, disc\u00edpulo del ap\u00f3stol Juan, cre\u00eda que fueron varios a\u00f1os m\u00e1s. Agust\u00edn opinaba igual. Durante todos esos a\u00f1os los doce hombres disfrutaron de la instrucci\u00f3n personal del Hijo de Dios. Se ocuparon en su preparaci\u00f3n para el ministerio, y ni ellos ni Cristo escatimaron el tiempo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Whitefield fue un hombre con una s\u00f3lida educaci\u00f3n. Asisti\u00f3 a la Universidad de Oxford; contaba con la disciplina y los beneficios de una educaci\u00f3n formal. Sus sermones flu\u00edan de la Palabra de Dios y de la oraci\u00f3n, as\u00ed como de una observaci\u00f3n atenta a las necesidades de quienes lo rodeaban.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Valientes<\/P><br \/>\n<P align=justify>El ministro del evangelio es llamado a un servicio duro y plagado de peligros. Debe enfrentarse a un enemigo: el pecado en todas sus manifestaciones \u0097en el mundo y en la iglesia. Su lucha es encarnizada; el enemigo no da tregua, y la consigna de ambos lados es: \u00a1Victoria o muerte! El ministro debe ser valiente porque el conflicto, aunque cruel y violento, muchas veces ocurre en lugares aislados, lejos del aliento y los aplausos de los espectadores que lo animan. El valiente tiene dominio propio, es sencillo, bondadoso; carece de mal genio. Jesucristo manifest\u00f3 la clase de valor que se necesita.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Existe tambi\u00e9n un coraje artificial, ruidoso y orgulloso cuando no hay adversarios a la vista, pero que se esconde, como una tortuga en su caparaz\u00f3n, tan pronto como se avecina el peligro. El aut\u00e9ntico valor cristiano, al contrario se manifiesta cuanto m\u00e1s se acerca al peligro, y permanece callado cuando todo est\u00e1 tranquilo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Whitefield fue un hombre valiente\u0097con verdadera valent\u00eda cristiana. Ni amigos ni enemigos pudieron desviarlo de lo que consideraba el deber cristiano. Siempre se mantuvo firme, para que nadie le quitara su corona.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Prudentes<\/P><br \/>\n<P align=justify>Algunas personas desestiman la prudencia, y dicen: \u00abDejemos las consecuencias en manos de Dios\u00bb. \u00bfLas consecuencias de qu\u00e9? \u00bfDe nuestra imprudencia y nuestros desatinos? Dios no nos librar\u00e1 de ellas aunque las dejemos en sus manos. Aun cuando parezca indiferencia, Dios simplemente deja que los acontecimientos sigan su curso normal, para que sus hijos \u0097equivocados\u0097 reciban la disciplina. Dios no rompe la relaci\u00f3n causa-efecto. En realidad, lo que lastima mortalmente a la iglesia es la falta de reflexi\u00f3n y la ausencia de sabidur\u00eda y prudencia. Por muy buena que sea una persona, si planta espinos, no cosechar\u00e1 uvas. Cuando consideramos la personalidad de Whitefield es imposible negarle una cuota importante de aut\u00e9ntica prudencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Trabajadores<\/P><br \/>\n<P align=justify>El tiempo del que dispone un ministro del evangelio es escaso y su tarea enorme. A su alrededor ve infinitamente m\u00e1s cosas que las que puede hacer. Las consecuencias de realizarlas no son eternas. Haga lo que haga, s\u00f3lo podr\u00e1 salvar a algunos, pero no a todos; pero, \u00a1qu\u00e9 espantoso ser\u00e1 saber que por su negligencia una persona se ha perdido! De todos los seres humanos, el ministro del evangelio es quien est\u00e1 m\u00e1s comprometido con su tarea. \u00bfExiste acaso labor m\u00e1s importante que la de un pastor?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Nadie puede dudar ni por un instante que Whitefield merece ser reconocido como un hombre trabajador. Laboraba con alegr\u00eda, se deleitaba con su trabajo. Para \u00e9l predicar en medio de pruebas y dificultades era como estar en el cielo; y eso por s\u00ed solo ya constitu\u00eda una recompensa suficiente en su andar, aunque no hubiera otra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Caballerosos<\/P><br \/>\n<P align=justify>El buen comportamiento \u0097la buena educaci\u00f3n\u0097 es como el sol radiante: no cuesta nada, y hace que todo brille y sea m\u00e1s agradable. Un ministro del evangelio no tiene derecho a ser un payaso y, tanto en un sentido literal como espiritual, quienes tienen a su cargo las vasijas del Se\u00f1or deben tener sus manos limpias. Con todo el ardor y el celo que lo caracterizaba, su robustez invencible, su coraje intr\u00e9pido, y su \u00e1nimo incansable, Pablo fue siempre un caballero. \u00a1Es digna de admiraci\u00f3n su buena educaci\u00f3n y cortes\u00eda en presencia del rey Agripa y el procurador Festo cuando convers\u00f3 con ellos! \u00a1Qu\u00e9 elegante y regio fue su aplomo y su lenguaje frente a los jueces y abogados en el Are\u00f3pago de Atenas!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y, \u00bfc\u00f3mo imitaremos a Jesucristo sin ser caballeros en todos los aspectos de la vida? S\u00f3lo recuerdo un payaso en la Escritura, el escandaloso Nabal: que fue categ\u00f3ricamente condenado, y hasta su propia mujer testific\u00f3 que era un necio, y la Palabra nos lo describe como un glot\u00f3n y un borracho (1 S. 25).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Whitefield fue ante todo un caballero, por naturaleza y por formaci\u00f3n. Ten\u00eda sensibilidad, tacto, y una sincera benevolencia hacia los sentimientos ajenos. Su compa\u00f1\u00eda resultaba agradable; su manera de hablar y sus modales le permitieron el ingreso a muchas esferas de influencia, a las que no podr\u00eda haber accedido para ejercer su influencia como cristiano y como ministro del evangelio de no haber sido un caballero.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Consagrados<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para ser un siervo de Dios eficiente, que conquiste almas, resulta esencial que se sustente a trav\u00e9s de la devoci\u00f3n. Ya que, despu\u00e9s de todo, \u00bfen qu\u00e9 consiste nuestra cristiandad? \u00bfCu\u00e1l es la caracter\u00edstica de las Escrituras que la hace diferente de todos los dem\u00e1s libros? Cuando nuestras esperanzas terrenales se derrumban, \u00bfcu\u00e1l es, entonces, la caracter\u00edstica cristiana que m\u00e1s necesitamos y debemos procurar? Es obvio que la vida devocional, la que pone al esp\u00edritu en contacto con su Creador y lo eleva por encima del poder de esta tierra, permiti\u00e9ndole vislumbrar el cielo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando advertimos que alguien necesita consuelo, le recordamos fundamentalmente la devoci\u00f3n. Ella ha sustentado a m\u00e1rtires en calabozos, en la tortura, y en la hoguera \u0097hoy da paz y alegr\u00eda a millares de seres afligidos por el dolor\u0097, haciendo que un mundo no creyente sienta que el evangelio de Cristo es una poderosa fuerza en el alma humana. Para los fieles, la filosof\u00eda escondida por esta realidad es un misterio inexplicable.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La devoci\u00f3n es el fruto de la fe pero, a su vez, \u00e9sta se enriquece con la pr\u00e1ctica de aquella. Es la expresi\u00f3n natural, el desarrollo de nuestra fe en Dios y nuestro amor hacia \u00c9l.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 vida tan devota la de Cristo en esta tierra! Al final de una jornada agotadora, de incesante labor, acosado en todo momento por las multitudes que no le permit\u00edan un minuto de descanso, lo encontramos a la ma\u00f1ana siguiente levant\u00e1ndose mucho antes de despuntar el alba, para alejarse a un lugar solitario donde orar. Igualmente antes de elegir y ordenar a sus doce ap\u00f3stoles, vel\u00f3 toda la noche en oraci\u00f3n con Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En las ep\u00edstolas encontramos los h\u00e1bitos devocionales de Pablo: eran asombrosos, casi incre\u00edbles. A los Romanos les dice: \u00abSin cesar hago menci\u00f3n de vosotros siempre en mis oraciones\u00bb. A Timoteo: \u00abSin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones de noche y d\u00eda\u00bb. A los Filipenses: \u00abSiempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros\u00bb. A los Colosenses: \u00abNo cesamos de orar por vosotros\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Podr\u00eda pensarse que sus oraciones debieron ocupar todo su tiempo; sin embargo, siempre trabajaba activamente en m\u00faltiples tareas, viajaba todo el tiempo, ten\u00eda a su cargo varias iglesias, y se dedicaba a sus numerosos escritos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El car\u00e1cter consagrado de Whitefield estuvo a la altura de lo que su gran tarea requer\u00eda. Si estudiamos su diario personal, sus sermones, sus conversaciones, etc\u00e9tera, observamos que toda su vida es fiel reflejo de los h\u00e1bitos y caracter\u00edsticas de un hombre de oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Conclusi\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si este art\u00edculo despierta en los ministros del evangelio y los cristianos un aprecio mayor de lo que es servirle al Se\u00f1or, sobre todo en el desarrollo real de una vida espiritual m\u00e1s consagrada, ser\u00e1 una contribuci\u00f3n importante y muy necesaria, tanto para el ministerio y la iglesia como para un mundo ca\u00eddo en la maldad. A mi juicio, el ministerio, la iglesia, y el mundo necesitan en este momento, m\u00e1s que ninguna otra cosa, m\u00e1s esp\u00edritu de oraci\u00f3n, una devoci\u00f3n m\u00e1s intensa y m\u00e1s profunda, y un acercamiento a Dios, para que \u00c9l pueda acercarse a ellos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando la iglesia atraviesa por momentos cr\u00edticos, Dios levanta hombres para un servicio espec\u00edfico. Sus recursos no se agotan. Su poder creador aun puede levantar Pablos, Luteros y Calvinos, Bunyans y Whitefields, o cualquier otro instrumento para cubrir las exigencias de nuestro tiempo. Es justo preguntarnos: \u00bfnecesitamos esa clase de hombres de Dios en la Iglesia de hoy? \u00abOremos, pues, para que el Se\u00f1or env\u00ede obreros a la mies\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Art\u00edculo condensado de C.E. Stowe, Se\u00f1ales del hombre de Dios, 1854.Tomado de Gu\u00eda Pastoral 1998 Logoi, Inc. Usado con permiso.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por C. E. Stowe En nuestro contexto actual, \u00bfc\u00f3mo han de ser aquellos a quienes Dios les encomienda la gran tarea de difundir el evangelio? Jorge Whitefield es al Nuevo Mundo lo que Juan Wesley a Inglaterra. Este evangelista ingl\u00e9s afect\u00f3 con la predicaci\u00f3n del evangelio \u0097en tiempos coloniales\u0097, al pa\u00eds que emerg\u00eda entre las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-reconocer-al-hombre-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abC\u00f3mo reconocer al hombre de Dios\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1849","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1849"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1849\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}