{"id":1854,"date":"2015-12-01T00:30:37","date_gmt":"2015-12-01T05:30:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-peligros-del-poder\/"},"modified":"2015-12-01T00:30:37","modified_gmt":"2015-12-01T05:30:37","slug":"los-peligros-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-peligros-del-poder\/","title":{"rendered":"Los peligros del poder"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Richard Exley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La potencialidad de abusar del poder est\u00e1 presente en cada uno de nosotros. Con frecuencia mantenemos a raya esta potencialidad, no por verdadera humildad, sino por la falta de una oportunidad. Si se nos da un poco de poder, tan s\u00f3lo un poco, \u00ab\u00a1s\u00e1lvese y ap\u00e1rtese quien pueda!\u00bb<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Se\u00f1or, estoy terriblemente preocupado por la arrogancia y la carnalidad que veo en el ministerio. Ya las riquezas no son una bendici\u00f3n, \u00a1sino un derecho! Se usa tu nombre para el lucro personal. Los atav\u00edos del \u00e9xito mundano se han convertido en los patrones de medida del ministerio. La lujuria y la avaricia, apenas disimuladas, trafican hoy donde la sagrada simplicidad reinaba antes. La duplicidad y las dobles intenciones han reemplazado la integridad personal. La l\u00f3gica de la justificaci\u00f3n propia \u0097una teolog\u00eda del tipo \u00abel fin justifica los medios\u00bb- se ha convertido en el \u00abevangelio\u00bb de nuestros d\u00edas. Quiero alzar mi voz, quiero gritar mi protesta; pero aun en el momento de hacerlo, siento igualmente un esp\u00edritu siniestro dentro de m\u00ed. Mi sentido de la justicia me tienta a ser cr\u00edtico y a condenar. Mi voz, que se alza en santa protesta, suena penetrante y divisiva aun para mis propios o\u00eddos. Ay\u00fadame Se\u00f1or, \u00a1ay\u00fadame!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hijo m\u00edo, tus preocupaciones est\u00e1n bien justificadas, tanto por el ministerio como por ti mismo. No es f\u00e1cil ser una voz prof\u00e9tica; y tienes raz\u00f3n, el peligro mayor, la mayor tentaci\u00f3n, es volverse cr\u00edtico y condenador. No hay una cura total, ning\u00fan lugar seguro, donde seas inmune a la tentaci\u00f3n; pero hay algunos principios que proteger\u00e1n tu coraz\u00f3n. Primero, recuerda siempre que yo los amo a \u00abellos\u00bb tanto como te amo a ti. Ellos no son enemigos que hay que atacar, sino hermanos que hay que restaurar. Siempre debes tener cuidado en diferenciar el problema del individuo. Puedes odiar el problema, atacarlo y denunciarlo, pero debes amar al individuo. Los problemas se pueden tratar p\u00fablicamente. Los individuos deben confrontarse en privado. Finalmente, guarda tu coraz\u00f3n y tus motivos, no sea que te vuelvas un monstruo a fin de destruir a otro monstruo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Escrib\u00ed esta oraci\u00f3n (la present\u00e9 a Dios realmente) y la registr\u00e9 en mi diario el ocho de julio de 1987, casi cuatro meses despu\u00e9s de que surgi\u00f3 el esc\u00e1ndalo de PTL. Estaba sufriendo en aquel momento tanto como ahora. No me alegr\u00e9 cuando supe lo que hab\u00eda ocurrido, ni ahora tampoco, pero hubiera querido estar equivocado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Habr\u00eda querido que no hubieran habido excesos, ni ca\u00eddas morales, ni pecados. Aun hoy quiero poner todo esto de lado. Estoy tentado a fingir que nunca ocurri\u00f3, a perdonar y a olvidar simplemente, pero el<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esp\u00edritu no lo va a permitir. \u00c9l requiere algo m\u00e1s de su Iglesia que el amor incondicional y el perd\u00f3n. No menos que eso, sino m\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00c9sta es una situaci\u00f3n a la que hay que enfrentarse, que hay que rectificar. La Iglesia debe tratar estos asuntos, no s\u00f3lo los pecados obvios de ciertos individuos, sino tambi\u00e9n las causas fundamentales.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tenemos que aprender a usar la teleevangelizaci\u00f3n y el poder que tiene, o nos va a destruir a uno por uno.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Yo reitero el incidente de PTL no para abrir viejas heridas o para suscitar nuevas dudas, sino como un ejemplo gr\u00e1fico de los peligros del poder. Y si esto no es suficiente para convencerlo de las tremendas tentaciones inherentes al poder, considere las transgresiones sexuales de Jimmy Swaggart, las t\u00e1cticas cuestionables para levantar fondos empleadas por muchos evangelistas de televisi\u00f3n, as\u00ed como las acusaciones y contraacusaciones que se presentaron unos a otros durante las llamadas \u00abguerras sagradas\u00bb. \u00c9sta no es precisamente la conducta que uno esperar\u00eda de los hombres de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfSon estos hombres malos y charlatanes? De ninguna manera. Son hombres buenos, hombres de Dios, que de pronto se encontraron manejando un tremendo poder. Un poder que comprend\u00eda vastas sumas de dinero, as\u00ed como fama internacional. Hab\u00eda una enorme popularidad: el sistema de comunicaciones de PTL lleg\u00f3 a alcanzar a 14 millones de hogares diariamente, mientras que Jimmy Swaggart se escuchaba cada semana en 143 pa\u00edses. Imag\u00ednese todo esto, sin tener que rendir cuentas a nadie. Las tentaciones que deben haber experimentado van m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite de la comprensi\u00f3n para la mayor\u00eda de nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Richard Dortch, segundo al mando de PTL cuando el esc\u00e1ndalo se hizo p\u00fablico, concluye: <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una c\u00e1mara de televisi\u00f3n puede cambiar a un predicador m\u00e1s r\u00e1pido que cualquier otra cosa&#8230; Es tan f\u00e1cil dejarse llevar por la popularidad: todo el mundo te quiere, hay carros que te esperan, siempre pasas al frente de la cola. Esta es la devastaci\u00f3n de la c\u00e1mara. Nos ha hecho menos de lo que Dios quer\u00eda que fu\u00e9ramos. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Las tentaciones que vienen con el poder no les ocurren \u00fanicamente a los teleevangelistas, s\u00f3lo que son m\u00e1s pronunciadas. Durante muchos a\u00f1os pastore\u00e9 iglesias peque\u00f1as en zonas rurales, y aun yo (que no ten\u00eda ning\u00fan poder en realidad) tambi\u00e9n tuve que luchar con su embriagante fascinaci\u00f3n. Igual que los doce, yo quer\u00eda ser el m\u00e1s grande del reino, y quer\u00eda todos los privilegios que vienen con \u00e9l. Justificaba mi ambici\u00f3n, interpret\u00e1ndola como una visi\u00f3n para el reino, un llamado divino a mi vida, el deseo de Dios; y aqu\u00ed est\u00e1 parte del enga\u00f1o. Estaba entregado al reino, y de veras me interesaba alcanzar al mundo con el evangelio, pero todo estaba enredado con mis propias necesidades del ego.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aunque parezca muy desconcertante, el hecho es que la ambici\u00f3n y la obediencia probablemente siempre compartir\u00e1n el poder en la vida del ministro. No es lo ideal, pero creo que es una evaluaci\u00f3n real del ministerio y del ministro. Nuestra salvaci\u00f3n no viene cuando nos divorciamos por completo de la ambici\u00f3n personal, ya que eso es virtualmente imposible, sino cuando la reconocemos por lo que es y nos enfrentamos francamente con ella. El problema real empieza cuando experimentamos el \u00e9xito y lo interpretamos como una aprobaci\u00f3n divina a todos nuestros motivos. Cuando esto ocurre, casi nada puede restringir nuestra ambici\u00f3n y nuestro ego.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando pienso en los peligros del poder, cuando pienso en un hombre arruinado por el \u00e9xito, la primera persona que me viene a la mente es Sa\u00fal, el primer rey de Israel. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando conocemos a Sa\u00fal, en las Sagradas Escrituras, es un hombre simp\u00e1tico, f\u00edsicamente atractivo: \u00abde hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo\u00bb (1 Sa. 9:2); pero ten\u00eda la gracia de la humildad, \u00abpeque\u00f1o en [sus] propios ojos\u00bb (1 Sa. 15:17). Despu\u00e9s de que Samuel le informa que ha sido escogido para ser el rey, \u00e9l dice: \u00ab\u00bfNo soy yo hijo de Benjam\u00edn, de la m\u00e1s peque\u00f1a de las tribus de Israel? Y mi familia \u00bfno es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las familias de la tribu de Benjam\u00edn? \u00bfPor qu\u00e9, pues, me has dicho cosa semejante?\u00bb (1 Sa. 9:21). Aun despu\u00e9s de que Samuel lo hab\u00eda ungido como rey, sigue sin afectaci\u00f3n, y en el d\u00eda de la coronaci\u00f3n no lo pod\u00edan encontrar, porque estaba escondido \u00abentre el bagaje\u00bb (1 Sa. 10:22).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Qu\u00e9 diferente del d\u00e9spota sediento de poder, cuyos celos lo volvieron loco y le provocaron furias asesinas. Yo pregunto: \u00bfQu\u00e9 fue lo que cambi\u00f3 a este hombre tan dotado y humilde en un paranoico obsesionado con el poder? La respuesta es el poder. <\/P><br \/>\n<P align=justify>La degeneraci\u00f3n de Sa\u00fal tuvo lugar durante un per\u00edodo de a\u00f1os, y fue primero una consecuencia de la independencia y despu\u00e9s, del orgullo y de la desobediencia. Inicialmente, se hizo responsable ante Samuel, sigui\u00f3 sus consejos y obedeci\u00f3 sus instrucciones. Su primer llamado a la naci\u00f3n de Israel fue: \u00abAs\u00ed se har\u00e1 con los bueyes del que no saliere en pos de Sa\u00fal y en pos de Samuel\u00bb ( 1 Sa. 11:7; cursivas a\u00f1adidas). Sin embargo, al pasar el tiempo, Sa\u00fal se volvi\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s independiente, y empez\u00f3 a hacerse cargo de las cosas \u00e9l mismo, aun desobedeciendo el consejo directo del profeta. Cuando Samuel lo confront\u00f3, Sa\u00fal trat\u00f3 de justificar su conducta, diciendo que las circunstancias lo presionaban, y que por esto hab\u00eda tenido que tomar medidas extraordinarias. Le explic\u00f3 a Samuel: \u00abMe vi obligado a ofrecer el sacrificio\u00bb (1 Sa. 13:12, La Biblia Latinoamericana; cursivas a\u00f1adidas). \u00abLocamente has hecho \u0097le dijo Samuel\u0097 no guardaste el mandamiento de Jehov\u00e1 tu Dios que \u00e9l te hab\u00eda ordenado; pues ahora Jehov\u00e1 hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no ser\u00e1 duradero. &#8230;\u00bb (1 Sa. 13:13,14a). <\/P><br \/>\n<P align=justify>Es interesante notar que Sa\u00fal nunca estuvo consciente de su error. En su mente hab\u00eda hecho sencillamente lo correcto. Desobediente, s\u00ed; pero correcto, una clase de pensamiento que dice que \u00abel fin justifica los medios\u00bb: \u00abSamuel es viejo, pertenece a otra generaci\u00f3n, no entiende las demandas de un reinado. Como l\u00edder, tengo que tener control, asumir responsabilidades, y tomar decisiones.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por desgracia, hay muy poca distancia entre la independencia necia y la desobediencia pecaminosa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A\u00f1os m\u00e1s tarde, el Se\u00f1or mand\u00f3 a Samuel a decirle a Sa\u00fal que destruyera a los amalecitas. \u00abNo te apiades de \u00e9l; mata a hombres, mujeres, ni\u00f1os, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos, y asnos\u00bb (1 Sa. 15:3). Y de nuevo Sa\u00fal desobedeci\u00f3, s\u00f3lo que esta vez no era por necedad, sino por rebeli\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A la manera de pensar de un rey, parec\u00eda un desperdicio aniquilar todo aquel ganado de primera categor\u00eda. \u00bfY por qu\u00e9 matar al rey Agag cuando pod\u00eda ser utilizado para fines propagand\u00edsticos?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando fue confrontado, Sa\u00fal se neg\u00f3 de nuevo a aceptar la responsabilidad de su desobediencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Primero culp\u00f3 a los soldados: \u00ab&#8230; porque el pueblo perdon\u00f3 lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehov\u00e1 tu Dios, pero lo dem\u00e1s lo destruimos.\u00bb (1 Sa. 15:15).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y Samuel le dijo a Sa\u00fal: \u00ab&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no obedeciste a Jehov\u00e1? \u00bfPor qu\u00e9 te apresuraste a tomar bot\u00edn y a hacer exactamente lo que Jehov\u00e1 te prohibi\u00f3 que hicieras?\u00bb (1 Sa. 15:16,19, La Biblia al D\u00eda).<\/P><br \/>\n<P align=justify>De nuevo Sa\u00fal trata de justificar su propia desobediencia, e intenta tapar sus propios intereses con una justificaci\u00f3n \u00abespiritual\u00bb:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Antes bien he obedecido la voz de Jehov\u00e1 y fui a la misi\u00f3n que Jehov\u00e1 me envi\u00f3, y he tra\u00eddo a Agag, rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tom\u00f3 del bot\u00edn ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehov\u00e1 tu Dios en Gilgal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y Samuel dijo:<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe complace Jehov\u00e1 tanto en los holocaustos y v\u00edctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehov\u00e1? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atenci\u00f3n que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinaci\u00f3n es la rebeli\u00f3n, y como \u00eddolos e idolatr\u00eda la obstinaci\u00f3n. Por cuanto t\u00fa desechaste la palabra de Jehov\u00e1, \u00e9l tambi\u00e9n te ha desechado para que no seas rey. 1 Samuel 15:20-23<\/P><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, Sa\u00fal admite que ha pecado; es decir, confiesa su pecado, pero no se arrepiente. Aun en ese momento se preocupa mucho m\u00e1s por su imagen ante su pueblo que ante el Se\u00f1or. Sa\u00fal dijo: \u00abYo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehov\u00e1 tu Dios\u00bb (1 Sa. 15:30). <\/P><br \/>\n<P align=justify>Es tr\u00e1gico, \u00bfno es cierto? Sa\u00fal estaba m\u00e1s preocupado por su imagen p\u00fablica que por el pecado y por su rebeld\u00eda interna. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Entonces Samuel muri\u00f3, pero sus palabras segu\u00edan vivas, repiti\u00e9ndose en los o\u00eddos de Sa\u00fal: \u00abJehov\u00e1 ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un pr\u00f3jimo tuyo mejor que t\u00fa\u00bb (1 Sa. 15:28). Esas palabras persiguieron a Sa\u00fal, lo volvieron loco, lo hicieron sospechar de todos los hombres para proteger su dominio. Su reinado fue por el terror y se sustent\u00f3 en el miedo y la sospecha.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aunque Sa\u00fal permaneci\u00f3 en el poder por muchos a\u00f1os m\u00e1s, era rey s\u00f3lo de nombre. La unci\u00f3n hab\u00eda desaparecido, y el Esp\u00edritu del Se\u00f1or se hab\u00eda apartado de \u00e9l.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Desgraciadamente, vivi\u00f3 el resto del tiempo en un tr\u00e1gico desaf\u00edo, y muri\u00f3 por sus propias manos, habiendo perdido tanto su alma como su reino.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto es mucho m\u00e1s que una historia de la Biblia, mucho m\u00e1s que un poco de historia antigua; es la palabra de Dios a la Iglesia para la \u00e9poca actual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pablo escribe: \u00abY estas cosas les acontecieron como ejemplo, y est\u00e1n escritas para amonestarnos a nosotros &#8230;\u00bb (1 Co. 10:11) Teniendo presente este pensamiento, reexaminemos la tr\u00e1gica vida de Sa\u00fal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sa\u00fal no ten\u00eda ambiciones de ser rey. En realidad, todo el asunto del reinado tuvo su origen en el pueblo. Gritaban: \u00abHabr\u00e1 rey sobre nosotros; y nosotros seremos tambi\u00e9n como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernar\u00e1, y saldr\u00e1 delante de nosotros, y har\u00e1 nuestras guerras.\u00bb (1 Sa. 8:19,20).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfSe han preguntado alguna vez por qu\u00e9 Dios se resist\u00eda tanto a la idea de un rey? \u00bfQu\u00e9 es lo que era tan \u00abmalvado\u00bb ante sus ojos? \u00bfQu\u00e9 es exactamente un rey? Es un monarca absoluto; no tiene que responder por sus actos a nadie; tiene poder ilimitado. \u00bfEs que ha habido alguna vez un hombre, o una mujer, capaz de manejar esto?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ahora apliquemos este principio a nuestra situaci\u00f3n presente. \u00bfNo es cierto que nosotros los creyentes estamos muy orgullosos de nuestras \u00abpropias\u00bb cadenas de televisi\u00f3n, parques de diversiones, villas de retiro, y los presupuestos multimillonarios que ellos generan y requieren? Se\u00f1alamos estas cosas con orgullo, y las vemos como una \u00abprueba\u00bb del favor de Dios. El mundo tiene sus celebridades y, lo mismo que en el antiguo Israel, la Iglesia ha clamado a Dios hasta que nos ha dado nuestros propios \u00abreyes\u00bb. \u00bfPero hemos considerado el precio?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mirando la cat\u00e1strofe \u0097ministros famosos en desgracia, ministerios en bancarrota, casos pendientes en los tribunales, cargos y reconvenciones\u0097 no puedo menos que sentirme de alg\u00fan modo responsable. Nosotros lo propiciamos; les dimos nuestro dinero sin pedirles cuentas de ninguna clase y, al mismo tiempo, ese dinero los fue destruyendo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mi preocupaci\u00f3n tiene muy poco que ver con los salarios que se les pagan a los ministros, o el tipo de autom\u00f3vil que manejan; mi preocupaci\u00f3n es por ellos como personas, como hombres y mujeres de Dios. \u00bfC\u00f3mo les afectan todos los atav\u00edos del \u00e9xito \u00abespiritual\u00bb? Recuerde: la historia de la Iglesia ha sido manchada por el hundimiento de grandes hombres que han ca\u00eddo por el orgullo espiritual y el mal uso del poder.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La pregunta que debemos hacernos no es si la teleevangelizaci\u00f3n es \u00fatil o no. Nadie podr\u00eda poner eso en tela de juicio. Miles de personas que normalmente no pisar\u00edan el umbral de una iglesia, ni escuchar\u00edan el mensaje del Evangelio, est\u00e1n siendo alcanzados por la gracia salvadora de Jesucristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La pregunta principal, para m\u00ed, es: c\u00f3mo aumentar el n\u00famero de personas que vienen al reino de Dios, tratando de minimizar los riesgos que corre el ministro. La evangelizaci\u00f3n por televisi\u00f3n funciona, pero \u00bfa qu\u00e9 precio? Tanto en el caso de Jim Bakker como en el de Jimmy Swaggart se hizo mucho bien a trav\u00e9s de sus ministerios por televisi\u00f3n, pero a un precio incre\u00edble tanto para ellos como para su familia, sin mencionar el da\u00f1o causado al Cuerpo de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un ministerio de televisi\u00f3n de tal magnitud no es muy diferente de un reinado, y el evangelista posee un poder incre\u00edble. Por lo tanto, es de cr\u00edtica importancia que se rodee de hombres espiritualmente fuertes, que le pidan cuentas, tanto en lo espiritual como en lo econ\u00f3mico. Estos hombres deben ser lo suficientemente fuertes como para decirle la verdad con amor, y suficientemente sabios como para discernir entre la sabidur\u00eda de Dios y su propia opini\u00f3n. Tambi\u00e9n deben proveer un c\u00edrculo interno de apoyo espiritual y de protecci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El poder de por s\u00ed no es intr\u00ednsecamente malvado, pero es peligroso. Y el poder m\u00e1s peligroso de todos es aquel con apariencia de religi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Richard Foster escribe:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El poder puede ser algo extremadamente destructivo en cualquier contexto, pero cuando est\u00e1 al servicio de la religi\u00f3n, es completamente diab\u00f3lico. El poder religioso puede destruir como ning\u00fan otro poder&#8230;. Los que no reconocen autoridad sobre s\u00ed y que al mismo tiempo se cubren con un manto de piedad, son especialmente corruptibles.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando estamos convencidos de que lo que estamos haciendo es id\u00e9ntico al reino de Dios, cualquiera que se oponga a nosotros debe estar equivocado. Cuando estamos convencidos de que siempre usamos nuestro poder para fines nobles, entonces creemos que nunca nos podemos equivocar. Pero cuando esta mentalidad se posesiona de nosotros, estamos tomando el poder de Dios para nuestros propios fines&#8230;. Cuando el orgullo se mezcla con el poder, el resultado es genuinamente vol\u00e1til. El orgullo nos hace pensar que tenemos la raz\u00f3n, y el poder nos da la capacidad de imponerle nuestra visi\u00f3n de justicia a cualquiera. La uni\u00f3n entre el orgullo y el poder nos lleva al borde de lo demon\u00edaco. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando Jes\u00fas vino, nos present\u00f3 un nuevo tipo de poder, un poder desinteresado, unido a un amor sagrado. \u00c9l abdic\u00f3 voluntariamente a sus derechos divinos, para que de este modo nos mostrara la manera de usar el poder en forma redentora. En la encarnaci\u00f3n, \u00e9l renunci\u00f3 a las ventajas de su naturaleza divina, y en su ministerio en la tierra, renunci\u00f3 a sus derechos como l\u00edder para aceptar el llamado m\u00e1s exaltado de servidor y ministro. Note que \u00e9l no renunci\u00f3 a sus responsabilidades como l\u00edder, sino s\u00f3lo a sus derechos y privilegios. \u00c9l dijo de s\u00ed mismo: \u00abEl Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir\u00bb (Mt. 20:28).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es de cr\u00edtica importancia el modelo de ministerio que el l\u00edder tome, su percepci\u00f3n del poder y de su prop\u00f3sito. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El l\u00edder espiritual que quiere mantener bajo control su ambici\u00f3n y su deseo de poder debe someter sus planes y visiones a una junta de consejeros piadosos. La gu\u00eda espiritual, si viene en forma de testimonio interno o de visi\u00f3n personal, es simplemente demasiado subjetiva para ser juzgada s\u00f3lo por la propia opini\u00f3n. Es muy f\u00e1cil que la ambici\u00f3n adopte la apariencia de direcci\u00f3n divina. Si las visiones del l\u00edder provienen verdaderamente del Se\u00f1or, entonces ser\u00e1n confirmadas por los consejeros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Otro peligro inherente es el aislamiento. La experiencia ha demostrado que el \u00e9xito tiende a aislarnos tanto del Cuerpo de Cristo como de nuestros colegas. Enseguida comenzamos a percibir las cosas s\u00f3lo desde nuestra perspectiva, y esto tiende a crecer con los a\u00f1os. En esos momentos necesitamos la opini\u00f3n de otra persona, una persona espiritual que vea las cosas desde una perspectiva diferente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, el l\u00edder espiritual debe vivir bajo autoridad. Le toca a \u00e9l establecer y mantener relaciones de responsabilidad mutua.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Durante varios a\u00f1os tuve un programa de radio en vivo, de noventa minutos y micr\u00f3fono abierto los domingos por la noche, y result\u00f3 ser un veh\u00edculo muy eficaz para el ministerio, as\u00ed que el administrador de la estaci\u00f3n me pidi\u00f3 que lo hiciera a diario. Despu\u00e9s de mucha discusi\u00f3n, estuve m\u00e1s o menos de acuerdo. Cuando le comuniqu\u00e9 mi decisi\u00f3n al personal de la iglesia que trabajaba en ese ministerio, se mostr\u00f3 aprensivo, pero defiri\u00f3 ante el criterio m\u00edo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esa misma noche tuve un sue\u00f1o. Cuando me despert\u00e9, supe enseguida lo que Dios me estaba diciendo. Esta oportunidad de la radio no era parte de su plan para mi vida. Hab\u00eda sido tentado por la riqueza y el poder, y esta vez en forma de \u00abministerio\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Est\u00e1 de m\u00e1s decir que de inmediato llam\u00e9 al administrador de la estaci\u00f3n y le dije que no pod\u00eda aceptar su oferta. Tiemblo al pensar qu\u00e9 habr\u00eda podido ocurrir, si no hubiera sido por la aprensi\u00f3n de mi directiva, la fe de un amigo que dijo la verdad con amor, y ese sue\u00f1o que Dios me dio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La potencialidad de abusar del poder est\u00e1 presente en cada uno de nosotros. Con frecuencia la mantenemos a raya esta potencialidad, no por verdadera humildad, sino por la falta de una oportunidad. Si se nos da un poco de poder, \u00ab\u00a1s\u00e1lvese quien pueda!\u00bb Solos, ninguno de nosotros puede mantenerse firme ante las tentaciones que nos sobrevendr\u00e1n; pero juntos, rindiendo cuentas mutuamente, y con la ayuda de Dios, podremos superarlas. Servir con amor, con humildad, en un lugar donde nadie nos reconoce, es lo que transforma el poder en un ministerio de redenci\u00f3n. S\u00f3lo mediante el servicio a otros nos salvamos de nuestro yo ego\u00edsta y de los peligros del poder.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adaptado de Richard Exley, El peligro del poder, Editorial Vida, 1988, pp. 83-109. Usado con permiso. DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Richard Exley La potencialidad de abusar del poder est\u00e1 presente en cada uno de nosotros. Con frecuencia mantenemos a raya esta potencialidad, no por verdadera humildad, sino por la falta de una oportunidad. 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