{"id":18792,"date":"2016-03-31T02:32:29","date_gmt":"2016-03-31T07:32:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-nos-va-tan-mal-en-la-vida\/"},"modified":"2016-03-31T02:32:29","modified_gmt":"2016-03-31T07:32:29","slug":"por-que-nos-va-tan-mal-en-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-nos-va-tan-mal-en-la-vida\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 nos va tan mal en la vida?"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">Si consultamos las decisiones a Dios, nos ir\u00e1 bien<\/p>\n<p align=\"justify\">El d\u00eda que Juan Carlos me cont\u00f3 emocionado que iba a comprar el autom\u00f3vil, ten\u00eda los ojos grandes y brillantes, con el mismo fervor enfebrecido que quiz\u00e1 tuvo Alfredo Nobel cuando descubri\u00f3 la dinamita, en 1867. <\/p>\n<p align=\"justify\">Sus manos no se pod\u00edan quedar quietas y navegaban por el escritorio, con la inquietud propia de un ni\u00f1o que juega travieso en un parque despu\u00e9s de toda tarde haciendo tareas en casa. \u201c<em>Primero p\u00eddele a Dios que te muestre cu\u00e1l es su voluntad al respecto<\/em>\u00ab, le dije.<\/p>\n<p align=\"justify\">Me mir\u00f3 desilusionado, como si estuviera comparti\u00e9ndole malas noticias. \u201c<em>Pero es un carro precioso, buena l\u00e1mina, motor que ruge como le\u00f3n africano y una cojiner\u00eda de ensue\u00f1o<\/em>\u00ab, argument\u00f3 pesaroso. <\/p>\n<p align=\"justify\">Minutos despu\u00e9s se despidi\u00f3 y lo vi salir de la oficina con un aburrimiento que se reflejaba en los pasos lentos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cierto d\u00eda, camino de la iglesia, estaba en una avenida principal empujando el cacharro. Sudaba. Finalmente y cuando me encontraba a pocos metros, apreci\u00e9 su frustraci\u00f3n por la fuerza con la que asest\u00f3 un golpe al ba\u00fal del auto y despu\u00e9s, como ni\u00f1o al que le apagan el televisor, comenz\u00f3 a dar puntapi\u00e9s a uno de los neum\u00e1ticos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014 \u00bf<em>Problemas, Juan Carlos<\/em>?-le pregunt\u00e9, aunque reconozco que no ten\u00eda sentido interrogarlo ante lo obvio de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u2014 <em>S\u00ed, este bendito carro que sac\u00f3 la mano. Me dej\u00f3 a mitad de camino<\/em>-consult\u00f3 el reloj y prosigui\u00f3 \u2014 : <em>lo grave es que en cinco minutos deber\u00eda de estar presidiendo la alabanza en el culto. \u00bfDios, por qu\u00e9 me ocurre esto a m\u00ed? \u2014 <\/em>se lament\u00f3 a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\">La siguiente vez que lo encontr\u00e9, frente a la Plaza de Caycedo, en pleno centro de Cali, estaba poniendo un aviso clasificado en un peri\u00f3dico, procurando vender el veh\u00edculo, por mucho menos dinero del que lo hab\u00eda comprado. <\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab<em>Estoy or\u00e1ndole Dios que encuentre comprador para mi carro viejo<\/em>\u00ab, musit\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 nos va tan mal?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Hace pocos d\u00edas una mujer que cerraba un negocio de venta de empanadas cerca de la iglesia, se quej\u00f3 de su suerte y me pregunt\u00f3: \u201c\u00bf<em>Por qu\u00e9 me va tan mal<\/em>?\u201d. <\/p>\n<p align=\"justify\">Analizamos su caso con detenimiento. <\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab\u00bf<em>Or\u00f3 a Dios por direcci\u00f3n antes de abrir el local de comidas r\u00e1pidas<\/em>?\u00bb, interrogu\u00e9. <\/p>\n<p align=\"justify\">\u00ab<em>Realmente no, Fernando. Parec\u00eda una buena oportunidad<\/em>\u00ab, se defendi\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tanto en el caso de Juan Carlos como en el de esta mujer emprendedora presa de la frustraci\u00f3n porque no le iba bien en el negocio, el com\u00fan denominador es el mismo. Nos dejamos arrastrar por lo que parecieran buenas oportunidades.<\/p>\n<p align=\"justify\">Obramos movidos por nuestro \u201c<em>buen criterio<\/em>\u201d y no conforme a la voluntad de Dios, que hace las cosas perfectas. Como es natural, todo cuanto hacemos acarrea consecuencias y lo que no queremos es asumir la responsabilidad. En tales casos, lo m\u00e1s probable es que terminemos ech\u00e1ndole la culpa a Dios de nuestros fracasos, sin reconocer que actuamos mal y por esa ley espiritual y universal, es natural que nos vaya mal.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><\/strong><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer entonces?<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Si queremos aprender un principio de victoria para nuestra vida personal, espiritual y familiar, es consultar a Dios todo cuanto vayamos a hacer. <\/p>\n<p align=\"justify\">La Biblia nos ense\u00f1a este aspecto cuando el rey David escribi\u00f3: <strong><em>\u00abEncomienda a Jehov\u00e1 tu camino, y conf\u00eda en \u00e9l; y \u00e9l har\u00e1.\u201d (Proverbios 37:5).<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Aprendemos entonces que todo proyecto, por muy prometedor que luzca, debemos someterlo a la voluntad del Supremo Hacedor; en segundo luchar, confiar que nada de cuanto Dios hace es improvisado sino que por el contrario, es para nuestro bien, y tercero, esperar que \u00c9l obre. <\/p>\n<p align=\"justify\">El act\u00faa en Su tiempo, no en el nuestro. Por esa raz\u00f3n no es conveniente tratar de ayudarle. acelerando procesos o generando condiciones para que aquello que queremos se produzca. Es un tremendo error.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><\/strong><strong>Dios nos da lo que necesitamos<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Es evidente que Dios quiere lo mejor para nosotros, como tambi\u00e9n lo es que provee cuanto necesitamos y en las mejores condiciones. No es que el Se\u00f1or quisiera ver que Juan Carlos anduviera a pie a toda hora o viajando en colectivos atestados de personas, como suelo hacerlo yo; tampoco que la amable se\u00f1ora no pusiera su negocio de empanadas. Ocurre que ellos tomaron un atajo, es decir, obraron en sus fuerzas y experimentaron las consecuencias.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfC\u00f3mo podemos evitar que ocurra? Esperando en Dios. Clamar por Su intervenci\u00f3n, pero esperar que \u00c9l organice todo, de manera que las circunstancias propicien el cumplimiento de nuestra petici\u00f3n. <\/p>\n<p align=\"justify\">El rey David escribi\u00f3: <strong><em>\u00abDel\u00e9itate asimismo en Jehov\u00e1, y \u00e9l te conceder\u00e1 las peticiones de tu coraz\u00f3n.\u201d (Salmos 37:4)<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Con frecuencia escucho personas que anhelan ser bendecidas pero no se comprometen con Dios. Toda bendici\u00f3n est\u00e1 \u00edntimamente ligada con nuestra fidelidad. <\/p>\n<p align=\"justify\">Como lo anota el principio de victoria que hemos analizado hasta ahora: Someter planes y proyectos en manos de Dios, es lo que nos asegura que todo vaya bien. <\/p>\n<p align=\"justify\">En su momento y bajo las circunstancias apropiadas, el Se\u00f1or nos conceder\u00e1 lo que anhelamos. Y algo m\u00e1s: no traer\u00e1 problemas conexos, es decir, si nos bendice con algo, es perfecto, como lo anota el autor sagrado: <strong><em>\u00abLa bendici\u00f3n de Jehov\u00e1 es la que enriquece, y no a\u00f1ade tristeza con ella.\u201d (Proverbios 10:22)<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\">Nuestro amado Padre celestial quiere traer milagros y hechos beneficiosos a su existencia, pero es primordial que someta a Su voluntad absolutamente todas las iniciativas. Es la forma de asegurar que sus caminos y emprendimientos ser\u00e1n prosperados. <\/p>\n<p align=\"justify\">Es hora de comenzar hoy a cambiar esquemas y a disfrutar plenamente las bendiciones de nuestro amado Se\u00f1or.<\/p>\n<p align=\"justify\">No podr\u00eda despedirme sin antes invitarle para que tome la mejor decisi\u00f3n de su vida: Reciba a Jesucristo como su Se\u00f1or y Salvador. Es una decisi\u00f3n de la que jam\u00e1s se arrepentir\u00e1. Dios transformar\u00e1 su vida personal, espiritual y familiar como siempre lo ha anhelado en su existencia.<\/p>\n<p><!-- HTML Revisado. CM 2015-10-25 --><\/p>\n<p align=\"justify\">Por: Fernando Alexis Jim\u00e9nez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si consultamos las decisiones a Dios, nos ir\u00e1 bien El d\u00eda que Juan Carlos me cont\u00f3 emocionado que iba a comprar el autom\u00f3vil, ten\u00eda los ojos grandes y brillantes, con el mismo fervor enfebrecido que quiz\u00e1 tuvo Alfredo Nobel cuando descubri\u00f3 la dinamita, en 1867. 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