{"id":1882,"date":"2015-12-01T00:31:31","date_gmt":"2015-12-01T05:31:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-disciplina-del-oido\/"},"modified":"2015-12-01T00:31:31","modified_gmt":"2015-12-01T05:31:31","slug":"la-disciplina-del-oido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-disciplina-del-oido\/","title":{"rendered":"La disciplina del o\u00eddo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jorge M. Vargas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">A fin de cuentas, el escuchar, nos hace meditar en algo muy claro: \u00bfCu\u00e1l es nuestro motivo para o\u00edr? El motivo correcto: simplemente el deseo de ayudar a otros brind\u00e1ndoles asistencia en verdad eficaz.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>\u00bfQu\u00e9 se le puede decir a un hablador compulsivo? Pues, \u00a1c\u00e1llese y escuche! <\/P><br \/>\n<P align=justify>Un distintivo del liderazgo cristiano, especialmente de nosotros los pastores, es el hablar demasiado, y por eso cuesta que oigamos, a esto se le agrega un cierto inoperante, nos es dif\u00edcil poner atenci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El no escuchar causa distorsi\u00f3n, esta produce problemas. Ya ha sido dicho por el Se\u00f1or, \u00ab\u00bfTeniendo o\u00eddos no oyes?\u00bb (Mc 8.18). As\u00ed hay muchos pastores, oyen pero no escuchan, no prestan atenci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfCu\u00e1l es el problema? Pues, por la actitud que tiene hacia la persona que le est\u00e1 hablando, no le presta la atenci\u00f3n debida. Es decir, bloquea la comunicaci\u00f3n en una direcci\u00f3n. Oye lo que quiere o\u00edr y no lo que deber\u00eda o\u00edr.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este no es un problema nuevo, desde la antig\u00fcedad ha existido dicha actitud. Zen\u00f3n, el fil\u00f3sofo de la antigua Grecia, dec\u00eda: \u00abLa naturaleza nos ha dado dos o\u00eddos, dos ojos y una lengua para que podamos o\u00edr y ver, m\u00e1s que hablar\u00bb. Y un fil\u00f3sofo chino hace la siguiente observaci\u00f3n: \u00abEl buen oyente cosecha, mientras que el que habla siembra\u00bb. Sea como sea, hasta hace muy poco tiempo se prestaba escasa atenci\u00f3n a la capacidad de escuchar. Un exagerado \u00e9nfasis en la habilidad expresiva hab\u00eda llevado a la mayor\u00eda de las personas a subestimar la importancia de la capacidad de escuchar en sus actividades de comunicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El cultivo de un o\u00eddo atento, es una de las habilidades m\u00e1s descuidadas en el ministerio cristiano. La Palabra de Dios nos insta a no hablar demasiado (Pr 10.19), mas bien nos invita a escuchar demasiado (Stg 1.19).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este llamado de Santiago a ser \u00abpronto para o\u00edr\u00bb no es algo que nos resulte f\u00e1cil de aceptar, a personas acostumbradas a compartir informaci\u00f3n, aunque se ignore cierto tema, es preferible hablar, a que se le acuse de ignorante.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un renombrado psic\u00f3logo dijo que deber\u00edamos mirar a cada persona como si esta llevara colgado del cuello un cartel en el que dijera: \u00abQuiero sentirme importante\u00bb. Todos queremos sentirnos importantes. A nadie le gusta ser tratado como si careciera de valor. Y todos deseamos, adem\u00e1s, que dicha importancia sea reconocida. La experiencia misma nos ense\u00f1a que, si las personas son tratadas como tales, se sienten felices y procuran hacer y producir m\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>O\u00edr es mucho m\u00e1s complicado que el mero proceso f\u00edsico de la audici\u00f3n. La audici\u00f3n se da a trav\u00e9s del o\u00eddo, mientras que el o\u00edr implica un proceso intelectual y emocional que integra una serie de datos f\u00edsicos, emocionales e intelectuales en busca de significados y de comprensi\u00f3n. El verdadero o\u00edr se produce cuando el oyente es capaz de discernir y comprender el significado del mensaje del emisor. S\u00f3lo as\u00ed alcanza el objetivo de la comunicaci\u00f3n.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>La Disciplina de Escuchar<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La disciplina de escuchar envuelve dos \u00e1reas: a quien se escucha y la manera en que se hace. \u00bfA qui\u00e9nes debemos escuchar?<\/P><br \/>\n<P align=justify>1. Primero y principalmente escuchar a Dios<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una de las claras verdades acerca de Dios es que quiere ser escuchado. A diferencia de los \u00eddolos paganos que por estar muertos son mudos, el Dios viviente ha hablado y sigue haci\u00e9ndolo. Los \u00eddolos tienen boca pero no hablan; Dios no tiene boca (por cuanto es esp\u00edritu), pero habla. Y dado que Dios habla, es preciso que escuchemos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La Escritura ense\u00f1a: El que le ama (a Dios) tiene que escucharlo (Dt 30.20); tiene que obedecer su voz (Sal 95.7). A pesar de que Dios habla algunas personas no quieren o\u00edrlo (Jer 13.10). A Israel Dios le habl\u00f3 y lo llam\u00f3. El pueblo se negaba a escucharlo y a responder. Por su actitud recibieron juicio (Zac 7.13 y Jer 21.10-11). Dios mand\u00f3 a su Hijo para que lo escucharan, y lo mataron. Hoy todav\u00eda nos habla por su Palabra. Nos da discernimiento especial para que entendamos Su mensaje.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La tragedia est\u00e1 en que incluso en el d\u00eda de hoy, como en los d\u00edas del Antiguo Testamento, con frecuencia la gente no puede o no quiere escuchar a Dios, o sencillamente no le interesa escucharlo. La falta de comunicaci\u00f3n entre Dios y nosotros no se debe a que Dios est\u00e9 muerto o mantenga silencio, sino al hecho de que nosotros no estamos prestando atenci\u00f3n. En ocasiones, florece el estancamiento espiritual porque hemos dejado de escuchar su voz.<\/P><br \/>\n<P align=justify>2. Escucharnos unos a otros<\/P><br \/>\n<P align=justify>La comuni\u00f3n cristiana gira en torno a la comunicaci\u00f3n. Es s\u00f3lo cuando nos hablamos y nos escu-chamos unos a otros que se desarrollan y maduran las relaciones, mientras que cuando dejamos de escucharnos mutuamente, decaen.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es imprescindible escucharse el uno al otro. \u00abEl sabio atiende los consejos\u00bb (Pr 12.15); el que escucha ser\u00e1 sabio; el coraz\u00f3n entendido atiende sabidur\u00eda. En otras palabras, estamos llamados a escuchar con-sejos, las amonestaciones y la instrucci\u00f3n. Quienes proceden as\u00ed ser\u00e1n sabios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta necesidad de escuchar se aplica a todas las esferas de la vida:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEn el hogar (Pr 18.15) los hijos tienen que escuchar a los padres. Los padres deben ser humildes y escuchar a los hijos. Los c\u00f3nyuges necesitan escucharse mutuamente. Los fracasos matrimoniales en su mayor\u00eda vienen precedidos de fallas en la comunicaci\u00f3n. Cualquiera que sea la raz\u00f3n (negligencia, fatiga, egocen-trismo o la presi\u00f3n de las obligaciones), los esposos ya no se ocupan de escucharse uno al otro. As\u00ed se van distanciando entre s\u00ed y aumentan los malos entendidos, las sospechas, los agravios y los resentimientos, hasta que resulta demasiado tarde \u0097aun cuando de hecho nunca es demasiado tarde\u0097 para comenzar a escuchar una vez m\u00e1s.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEn el lugar de trabajo, la gente en medio de los conflictos, prefiere agredirse mutuamente en lugar de escucharse. Sin embargo, s\u00f3lo cuando ambos lados est\u00e1n dispuestos a sentarse juntos, a deponer sus prejuicios y a escuchar, surge alguna posibilidad de reconciliaci\u00f3n.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEn la iglesia, muchos de los conflictos y controversias han venido por la falta de voluntad, o la incapa-cidad de muchas personas para escuchar. Los pastores son las personas que m\u00e1s necesitan prestar atenci\u00f3n. A estos les ha encomendado Dios el ministerio de escuchar.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P align=justify>El pastor Dietrich Bonhoeffer, escribi\u00f3 sobre el o\u00eddo atento con su acostumbrada perceptibilidad:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abEl primer servicio que uno debe a otro dentro de la comunidad consiste en escucharlo. As\u00ed como el comienzo de nuestro amor a Dios consiste en escuchar su Palabra, as\u00ed tambi\u00e9n el comienzo del amor al pr\u00f3jimo consis-te en escucharlo. El amor que Dios nos tiene se manifiesta no solamente en que nos da su Palabra, sino tambi\u00e9n en que nos escucha. Escuchar a nuestro hermano, es por tanto, hacer con \u00e9l lo que Dios ha hecho con nosotros. Ciertos cristianos, y en especial los predicadores, creen a menudo que, cada vez que se encuen-tran con otros hombres su \u00fanico servicio consiste en \u00abofrecerles\u00bb algo. Se olvidan de que el saber escuchar puede ser m\u00e1s \u00fatil que el hablar&#8230;.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La cura de almas se distingue fundamentalmente de la predicaci\u00f3n en que a la misi\u00f3n de hablar se a\u00f1ade la de escuchar. Se puede escuchar a medias, convencido de que, en el fondo, ya se sabe todo lo que el otro va a decir. Esta es una actitud impaciente y distra\u00edda de escuchar que desprecia al pr\u00f3jimo, y en la que no se espera otra cosa sino el momento de quitarle la palabra.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mucha gente busca a alguien que les escuche y no lo encuentra entre los cristianos, porque estos se ponen a hablar incluso cuando deber\u00edan escu-char. Ahora bien, aquel que ya no sabe escuchar a sus hermanos, pronto ser\u00e1 incapaz de escuchar a Dios&#8230;. El que no sabe escuchar detenida y pacientemente a los otros hablar\u00e1 siempre al margen de los problemas y, al final, no se dar\u00e1 cuenta de ello.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los cristianos &#8230; han olvidado que le ha sido encomendado el ministerio de escuchar por aquel que es \u00abel oyente\u00bb por excelencia, que quiere hacernos part\u00edcipes de su obra. Debemos escuchar con los o\u00eddos de Dios para poder hablar con la palabra de Dios\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>3. Escuchar al mundo<\/P><br \/>\n<P align=justify>El mundo contempor\u00e1neo se revuelca insistentemente con gritos de odio, frustraci\u00f3n y dolor. Con harta frecuencia, sin embargo, hacemos o\u00eddos sordos a estas voces angustiadas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Primero, est\u00e1 el dolor de quienes nunca han o\u00eddo el nombre de Jes\u00fas o que, habiendo o\u00eddo hablar de \u00e9l, no han llegado a conocerlo aun y que sumidos en su alienaci\u00f3n y soledad, sienten un horrible dolor. En muchas ocasiones ahuyentamos a las personas e incluso aumentamos su alienaci\u00f3n porque presentamos a Cristo de un modo insensible, torpe y aun irrelevante. Debemos escuchar al mundo con el fin de discernir cu\u00e1les son las riquezas de Cristo que m\u00e1s se necesitan y c\u00f3mo present\u00e1rselas de la mejor manera posible.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Est\u00e1 el dolor de los pobres y los hambrientos, los despose\u00eddos y los oprimidos. La Palabra de Dios nos exige ayudar a estas personas. S\u00f3lo \u00faltimamente muchos estamos tomando conciencia de la obligaci\u00f3n que la Escritura siempre ha impuesto al pueblo de Dios, de ocuparnos de la justicia social. Deber\u00edamos prestar m\u00e1s atenci\u00f3n al clamor y los lamentos de los que sufren. Ya lo ha dicho la Palabra: \u00abEl que cierra su o\u00eddo al clamor del pobre, tambi\u00e9n el clamar\u00e1, y no ser\u00e1 o\u00eddo\u00bb (Pr 22.13).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hacer o\u00eddos sordos a quien nos habla es una falta de respeto. Si nos negamos a escuchar a alguien, estamos diciendo que consideramos que no vale la pena escuchar a esa persona. Pero hay una s\u00f3la persona a la cual debi\u00e9ramos negarnos a escuchar, con el argumento de que no vale la pena escucharla, y esa persona es el diablo, juntamente con sus emisarios. Acu\u00e9rdense de Ad\u00e1n y Eva.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si sistem\u00e1ticamente nos negamos a escuchar todo lo que no sea verdadero, injusto, descort\u00e9s o impuro, deber\u00edamos al mismo tiempo escuchar atentamente las instrucciones y los consejos, las cr\u00edticas, las amonestaciones y las correcciones, juntamente con las opiniones, las preocupaciones, los problemas y los infortunios de las otras personas. Porque, como bien se ha dicho, \u00abDios nos ha dado dos o\u00eddos, pero s\u00f3lo una boca, por lo que evidentemente quiere que escuchemos dos veces m\u00e1s que lo que hablamos.\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Debemos dedicar tiempo para escuchar a Dios y a las personas.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Recomendaciones a pastores<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Cuando una persona necesita desahogarse, la mejor manera de hacerlo es hablando. La persona que oye, no debe ser solamente alguien sentado delante de quien habla, sino que debe ser alguien que participa, que pregunta, que busca entender lo que se le dice, que siente lo que la otra persona est\u00e1 sintiendo. Para lograrlo, es necesario disponer de:<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sentir lo mismo. Este intercambio de comunicaci\u00f3n, le est\u00e1 dando, a la persona que quiere ser escuchada, la sensaci\u00f3n de que verdaderamente est\u00e1 siendo escuchada. La persona que escucha, no s\u00f3lo debe estar preocupada por captar lo que la voz indica, sino que se preocupa en observar los gestos, la fisonom\u00eda, el tono de la voz, la postura, y los asimila para tratar de entender la situaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Escuchar imparcialmente. Significa dejar de lado los perjuicios. Lo que se requiere es que se escuche, no que se hable, ni que se ense\u00f1e, ni que se exhorte (en ese momento). Escuchar imparcialmente no da lugar a re-prensiones, amonestaciones o cr\u00ed-ticas; ni a gestos, actitudes o posturas corporales que puedan dar a entender objeciones en cuanto a lo que escucha. Se debe evitar, ir haciendo juicios sobre lo que se nos expone. Lo que vale, es entender c\u00f3mo ve su propia situaci\u00f3n la persona afectada; no c\u00f3mo la vemos nosotros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Escuchar sin previsiones. Una tendencia muy com\u00fan, a medida que nos cuentan un drama, es intentar hacer previsiones sobre el resultado final; hacer juicios de valoraci\u00f3n y anticipar datos. Al hacerlo, se le est\u00e1 diciendo a la otra persona: \u00ablo suyo es muy com\u00fan\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Escuchar completamente. Quien escucha debe tener en cuenta que, todo lo que el otro le cuenta es importante y por lo tanto debe darle una atenci\u00f3n completa y total.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Escuchar pacientemente. Una de las mayores virtudes que debe cultivar quien ejerce el ministerio de consolaci\u00f3n, es la paciencia. O\u00edr requiere una buena dosis de ella.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Escuchar interesadamente. Cuando la persona que habla percibe que quien la oye est\u00e1 interesada, tendr\u00e1 mayor libertad para decir una serie de cosas que quiz\u00e1s, en otras circunstancias, no tendr\u00eda disposici\u00f3n de decir.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Autoevaluaci\u00f3n<\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<\/B>Su habilidad para ser un oyente depende s\u00f3lo de una cosa, SU ACTITUD. Tiene que querer escuchar para ser un buen oyente. Dejar saber a la gente qu\u00e9 piensa de ella por la manera en que la escucha. Medite c\u00f3mo los siguientes cuatro casos pueden influir toda su manera de escuchar.<\/LI><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nCon personas que le agradan<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nCon alguien que no est\u00e1 de acuerdo con usted<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nCon alguien a quien cree aburrido<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nCon alguien a quien considera interesante y alegre<\/LI><\/UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSe ha dicho que el saber escuchar es la base principal para la buenas relaciones humanas, para hacer que otros se sientan importantes y para comunicar la comprensi\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es su reacci\u00f3n acerca de esto?<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSe cree que el \u00abconcepto propio\u00bb es amenazado al hablar con alguien que no sabe escuchar y se mejora al hablar con un buen oyente. Explique, c\u00f3mo afecta su \u00abconcepto propio\u00bb la manera en que otros lo escuchan.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfC\u00f3mo se afectan las relaciones entre esposo y esposa cuando hay costumbres pobres de escuchar? y \u00bfentre hijos y padres?, \u00bfentre maestro y alumno?, \u00bfen dirigir a otras personas? y \u00bfen situaciones sociales?<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSe ha dicho que se tiene un efecto m\u00e1s grande sobre las dem\u00e1s personas por la manera c\u00f3mo son escuchadas que por lo que hablan. \u00bfC\u00f3mo se siente usted acerca de \u00e9sto?<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa gente es juzgada por la manera en que escucha. \u00bfC\u00f3mo afecta su impresi\u00f3n acerca de la inteligencia de otra persona cuando la escucha? y, \u00bfsu personalidad? \u00bfsu amistad? y \u00bfsu \u00e9xito?<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfCu\u00e1l de las siguientes decla-raciones cree que representa su problema m\u00e1s grande en comunica-ciones? (marque solamente una).<\/LI><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nHaciendo que uno\/a seacomprendido\/a<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEscribiendo una carta interesante<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nContando una historia o chiste curioso<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPresentando ideas de manera clara y concisa<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDando un buen discurso frente a otras personas<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEscuchando<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nHaciendo comentarios sarc\u00e1sticos y diciendo cosas graciosas<\/LI><\/UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nUsted est\u00e1 haciendo una consulta. Mientras habla, la otra persona sigue haciendo anotaciones, corrigiendo tareas, etc. mirando el reloj. Usted siente: (marque s\u00f3lo una)<\/LI><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nL\u00e1stima porque est\u00e1 muy ocupado\/a.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDeseos de decirle: \u00abOiga, pare y esc\u00facheme\u00bb<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nQue esta situaci\u00f3n es parte de la vida<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nQue \u00e9l\/ella piensa que usted no es importante<\/LI><\/UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEscriba el nombre de tres personas que considere buenos oyentes. (P\u00eddales ayuda)<\/LI><br \/>\n<P align=justify>A fin de cuentas, el escuchar, nos hace meditar en algo muy claro: \u00bfCu\u00e1l es nuestro motivo para o\u00edr? El motivo correcto: simplemente el deseo de ayudar a otros brind\u00e1ndoles asistencia en verdad eficaz.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jorge M. Vargas, es pastor de la Iglesia Embajada Cristiana en San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/P><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jorge M. Vargas A fin de cuentas, el escuchar, nos hace meditar en algo muy claro: \u00bfCu\u00e1l es nuestro motivo para o\u00edr? El motivo correcto: simplemente el deseo de ayudar a otros brind\u00e1ndoles asistencia en verdad eficaz. \u00bfQu\u00e9 se le puede decir a un hablador compulsivo? Pues, \u00a1c\u00e1llese y escuche! 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