{"id":1890,"date":"2015-12-01T00:31:45","date_gmt":"2015-12-01T05:31:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-necesitamos-luces-verdes\/"},"modified":"2015-12-01T00:31:45","modified_gmt":"2015-12-01T05:31:45","slug":"no-necesitamos-luces-verdes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-necesitamos-luces-verdes\/","title":{"rendered":"No necesitamos luces verdes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Hno. Pablo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Serie escrita por el Hno. Pablo. Carta a Timoteo, n\u00famero 5<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=center><\/P><\/B><br \/>\n<P align=center><\/P><br \/>\n<P align=center>Mi querido Timoteo:<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero dejar hoy, contigo, una lecci\u00f3n que a m\u00ed me ha servido de direcci\u00f3n y gu\u00eda a trav\u00e9s de muchos a\u00f1os. Tiene que ver con la manera en que Dios nos muestra su voluntad y dirige nuestra vida. Por una de esas inquietudes, que no tienen ni explicaci\u00f3n ni raz\u00f3n, all\u00ed por el a\u00f1o 1957 tuve el deseo de aprender a volar. Siempre fui impaciente y, con esa impaciencia, tuve curiosidad de conocer y hacer cosas no comunes. De ah\u00ed que, en 1958, me somet\u00ed al aprendizaje de vuelo en avioneta. Por varias semanas llegu\u00e9 todos los d\u00edas al aeropuerto a las seis de la ma\u00f1ana y, tras algunas semanas de vuelo con el instructor, y otras m\u00e1s volando solo, saqu\u00e9 mi licencia de piloto. Era cuesti\u00f3n de aprobar tres ex\u00e1menes. El primero era un examen te\u00f3rico, que ten\u00eda que ver con leyes de la aeron\u00e1utica, meteorolog\u00eda, dise\u00f1o de aviones, etc\u00e9tera. Despu\u00e9s, un examen pr\u00e1ctico. Yo ten\u00eda que volar el avi\u00f3n con el examinador a mi lado, dici\u00e9ndome qu\u00e9 maniobras deb\u00eda hacer y viendo c\u00f3mo las ejecutaba. Juntamente con todo eso ten\u00eda que someterme al examen f\u00edsico. Todo fue bien y obtuve la codiciada licencia de piloto. Para mantener la licencia vigente hab\u00eda que realizar el examen f\u00edsico cada dos a\u00f1os, pero eso no me asustaba. Yo gozaba de buena salud.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1964, habiendo salido bien en el examen los a\u00f1os anteriores, algo sucedi\u00f3. Cuando me sometieron al examen de la vista hicieron algo diferente. Anteriormente, para determinar si ve\u00eda bien los colores, me mostraban alg\u00fan objeto: un l\u00e1piz, una pluma, un papel o cualquier otra cosa de alg\u00fan color determinado, y yo ten\u00eda que decir de qu\u00e9 color era. Nunca tuve problemas con eso.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta vez, sin embargo, en vez de mostrarme alg\u00fan objeto de color, pusieron ante m\u00ed algo como un libro de varias p\u00e1ginas. \u00c9stas ten\u00edan muchos c\u00edrculos de varios tama\u00f1os, m\u00e1s o menos de tres o cuatro mil\u00edmetros hasta un cent\u00edmetro de di\u00e1metro. Y cada uno de estos c\u00edrculos era de alg\u00fan color espec\u00edfico. Observando la p\u00e1gina entera, yo deb\u00eda decirle al doctor qu\u00e9 letras y\/o n\u00fameros ve\u00eda en ese conglomerado de c\u00edrculos coloreados. Las letras o n\u00fameros que yo pod\u00eda distinguir en estas p\u00e1ginas determinaban, no s\u00f3lo si ten\u00eda problemas viendo colores, sino cu\u00e1les eran los colores que yo no distingu\u00eda correctamente.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo cre\u00ed no tener problema alguno. En cada p\u00e1gina vi n\u00fameros o letras.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al terminar todas las p\u00e1ginas el doctor puso un formulario en blanco en su m\u00e1quina de escribir, llen\u00f3 los espacios, y me entreg\u00f3 mi nuevo certificado m\u00e9dico. Al examinarlo, voy viendo que ten\u00eda dos serias restricciones que afectaban seriamente mi libertad de vuelo. No pod\u00eda aterrizar en un aeropuerto que no tuviese radio, o sea, no pod\u00eda dirigirme por las luces verdes, rojas o amarillas con las que desde la torre se me alumbraba para guiar mi aterrizaje, y no pod\u00eda volar de noche. Las restricciones eran para m\u00ed muy serias.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al preguntar el porqu\u00e9 de este cambio en mi certificado m\u00e9dico cuando ya ten\u00eda seis a\u00f1os de vuelo sin problemas, el doctor sencillamente me dijo que el nuevo examen determinaba que yo sufr\u00eda de daltonismo. Ten\u00eda problemas con los colores rojos y verdes, y esta situaci\u00f3n exig\u00eda que el m\u00e9dico inspector, por obligaci\u00f3n de ley, expusiera esas restricciones en el certificado. Tambi\u00e9n me dijo es que si yo quer\u00eda alegar su fallo podr\u00eda hacerlo ante la Administraci\u00f3n Federal de Aeron\u00e1utica. <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin perder tiempo, eso hice. La administraci\u00f3n me puso en contacto con un examinador en un aeropuerto cerca de mi residencia. Llam\u00e9 al aeropuerto, di con la persona debida, e hice una cita para un nuevo examen.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda del examen me present\u00e9 ante el nuevo inspector. \u00c9ste me llev\u00f3 a la pista de vuelo y le indic\u00f3 a la torre que me enfocara con las varias luces que daban instrucci\u00f3n de aterrizaje. Yo fui dici\u00e9ndole al inspector qu\u00e9 colores ve\u00eda. Vi varias luces rojas, varias amarillas y varias blancas. El examinador me llev\u00f3 a otro lugar en la pista y de nuevo vi varios colores rojos, varios amarillos y varios blancos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regresamos a su oficina; el inspector puso una nueva hoja en su m\u00e1quina de escribir y me entreg\u00f3 otro certificado m\u00e9dico. Al examinarlo me di cuenta de que no ten\u00eda ninguna restricci\u00f3n. Me dirig\u00ed al inspector dici\u00e9ndole: <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097\u00bfQuiere decir que aprob\u00e9 el examen? <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097No exactamente, \u0097me dijo. <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que le respond\u00ed: \u0097\u00bfSupongo que algunas de esas luces que yo ve\u00eda blancas eran en realidad verdes? <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097Todas eran verdes \u0097me dijo. Luego prosigui\u00f3 a darme la siguiente explicaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097En realidad no importa que usted no vea la luz verde. \u00c9sta, comoquiera, quiere decir: aterrice. Usted viene aterrizando. La torre lo ilumina con una luz verde que usted ve blanca, y usted contin\u00faa su maniobra hasta aterrizar por completo. La torre nunca sabr\u00e1 que usted no vio esa luz como verde. Lo que s\u00ed es imperativo es que usted vea la luz roja, que quiere decir: no puede aterrizar, o la luz amarilla, que quiere decir: contin\u00fae, pero con mucha precauci\u00f3n. En realidad no es necesario que usted vea la luz verde.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto, Timoteo, me dej\u00f3 fascinado. Todav\u00eda no hab\u00eda salido de la oficina del inspector cuando el significado de esa experiencia invadi\u00f3 mi mente. Yo vi algo que nunca antes se me hab\u00eda ocurrido.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tenemos que ver luces verdes, o esperar confirmaciones, para ejecutar el gran trabajo de evangelizaci\u00f3n que Cristo orden\u00f3 y al cual \u00c9l nos llam\u00f3.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas un par de a\u00f1os despu\u00e9s de esa experiencia yo me encontraba en la oficina de la estaci\u00f3n de televisi\u00f3n YSU en San Salvador. \u00c9sta era la misma empresa donde en el a\u00f1o 1955 hab\u00eda comenzado el ministerio de radio. Ahora hab\u00eda a\u00f1adido el canal de televisi\u00f3n. Si no me equivoco, era el canal cuatro.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se me hab\u00edan indicado las condiciones, la hora disponible, y el precio. El d\u00eda y la hora eran inmejorables: domingo a las siete y media de la noche. El precio s\u00ed me era un problema. Incluyendo gastos de producci\u00f3n ascend\u00eda a $300 por semana. Eso representaba $1200 algunos meses y $1500 otros. Todas nuestras entradas mensuales, personales y del ministerio, no ascend\u00edan a tanto; sin embargo, pens\u00e9: \u00abIr\u00e9 de mes en mes y ver\u00e9 c\u00f3mo me las arreglo\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda otro problema. En ese tiempo televisi\u00f3n, cuanto menos en los c\u00edrculos m\u00edos, era se\u00f1al de horrible mundanalidad. Mis hermanos en la fe no podr\u00edan comprender mi involucramiento en un medio tan pecaminoso como \u00e9se. Por esa raz\u00f3n, ser\u00eda imposible esperar de ellos alg\u00fan sost\u00e9n. M\u00e1s a\u00fan, ni siquiera me atrev\u00eda a decirles lo que me estaba proponiendo, mucho menos solicitar de ellos ayuda monetaria.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo eso estaba en mi mente cuando ese lunes me present\u00e9 en las oficinas de la empresa para firmar el contrato de televisi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se me entreg\u00f3 el contrato para que lo examinara y lo firmara, me fui a una esquina de la oficina para estudiar los detalles. Todo era normal. Como yo ten\u00eda cinco a\u00f1os ya con esa misma empresa, aunque en el departamento de radio, ellos ten\u00edan ya los detalles necesarios para completar el contrato. Lo que s\u00ed salt\u00f3 a mi vista, cosa que no hab\u00edamos discutido, fue la duraci\u00f3n del mismo: un a\u00f1o.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que, asustado, or\u00e9 dentro de mi coraz\u00f3n diciendo: \u00ab\u00bfSe\u00f1or, debo someterme a semejante compromiso o no?\u00bb Esper\u00e9 alguna respuesta del Se\u00f1or, pero el cielo estaba cerrado. Uno, por lo general, reconoce en su coraz\u00f3n alguna indicaci\u00f3n, positiva o negativa. Yo no sent\u00ed nada. Segu\u00ed con mi plegaria secreta al Se\u00f1or: \u00ab\u00bfDebo firmar este contrato o no?\u00bb Dios no me respond\u00eda. Por fin reconoc\u00ed que el silencio mismo era la respuesta. Era como si el Se\u00f1or me estuviera diciendo: \u00abHijo, lo dejo en tus manos\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto s\u00ed me asust\u00f3. Fue entonces que le dije al Se\u00f1or: <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097\u00bfC\u00f3mo podr\u00e9, sin alguna confirmaci\u00f3n tuya, asumir la responsabilidad de $1200 \u00f3 $1500 al mes? <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097No lo firmes, \u0097me dijo el Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097Pero Se\u00f1or, \u0097dije\u0097, nunca hemos tenido una oportunidad como \u00e9sta. \u0097Entonces f\u00edrmalo, \u0097sent\u00ed que me dec\u00eda.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097\u00bfPero c\u00f3mo puedo comprometerme sin tener idea de c\u00f3mo podr\u00e9 cumplir tan gran compromiso?, \u0097pregunt\u00e9\u0097.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u0097Pues no lo firmes, \u0097me repiti\u00f3 el Se\u00f1or.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este vaiv\u00e9n continu\u00f3 por largos segundos hasta que al fin tuve que reconocer que Dios estaba poniendo en mis manos esa decisi\u00f3n. Al fin regres\u00e9 al escritorio, saqu\u00e9 mi pluma y firm\u00e9 con toda resoluci\u00f3n el contrato. Nuestro primer programa sal\u00eda al aire el domingo siguiente.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmediatamente comenzamos a preparar la presentaci\u00f3n. Yo hab\u00eda decidido que no ser\u00eda s\u00f3lo una predicaci\u00f3n, sino que dramatizar\u00edamos historias de la Biblia, como \u00abEl hijo pr\u00f3digo\u00bb y otras. <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda mi\u00e9rcoles temprano en la ma\u00f1ana, dos d\u00edas despu\u00e9s de que firm\u00e9 el contrato, alguien llam\u00f3 a la puerta de mi casa. Era Leslie Richards, de la ciudad de Sunnyside en el estado de Washington, EE.UU. Me dijo que hab\u00eda volado el d\u00eda anterior a Guatemala y, esa ma\u00f1ana, hab\u00eda seguido viaje en su avioneta hasta San Salvador.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, por supuesto, le di mi siempre calurosa bienvenida, y lo primero que hice fue contarle, con mucho entusiasmo, lo que ten\u00edamos por delante: un nuevo programa de televisi\u00f3n. \u00c9l estuvo presente, aunque no hablaba espa\u00f1ol, en esos primeros ensayos que est\u00e1bamos haciendo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mediod\u00eda, cuando nos sentamos a la mesa, vi que el hermano Richards hab\u00eda puesto un cheque, boca abajo, al lado de mi plato. Al darlo vuelta para verlo, llor\u00e9. No era tanto la cantidad, sino el hecho en s\u00ed de poner ese documento en mis manos. No hab\u00edamos hablado de dinero. El cheque era por $500. Cubr\u00eda un programa y dos terceras partes del siguiente. Pero para m\u00ed, era como si el cheque estuviera en blanco y Dios mismo lo hubiera firmado.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no entiendo hasta el d\u00eda de hoy c\u00f3mo Dios provey\u00f3, pero al terminar el mes siempre ten\u00edamos lo necesario para pagar la cuenta.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lecci\u00f3n para m\u00ed, Timoteo, fue que, mientras yo no viera luz roja o amarilla, deb\u00eda proseguir obedeciendo el gran mandamiento de nuestro Se\u00f1or: \u00abId por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debes estar siempre consciente de la posibilidad de un mal paso. Dios ser\u00e1 fiel en dejarte saber si tus planes no est\u00e1n en su divina voluntad. Pero mientras no veas luces amarillas o luces rojas, sigue adelante. Si est\u00e1s obedeciendo su Gran Mandamiento, no dependas de confirmaciones. No detengas la obra de Dios por estar buscando luces verdes. Ya la orden est\u00e1 dada. Sigamos con confianza, que Dios estar\u00e1 con nosotros.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Hno. Pablo Serie escrita por el Hno. Pablo. Carta a Timoteo, n\u00famero 5 Mi querido Timoteo: Quiero dejar hoy, contigo, una lecci\u00f3n que a m\u00ed me ha servido de direcci\u00f3n y gu\u00eda a trav\u00e9s de muchos a\u00f1os. 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