{"id":1891,"date":"2015-12-01T00:31:46","date_gmt":"2015-12-01T05:31:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-rol-del-marido-en-el-matrimonio\/"},"modified":"2015-12-01T00:31:46","modified_gmt":"2015-12-01T05:31:46","slug":"el-rol-del-marido-en-el-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-rol-del-marido-en-el-matrimonio\/","title":{"rendered":"El rol del marido en el matrimonio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Hno. Pablo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Serie esacrita por el Hno. Pablo. Carta a Timoteo , n\u00famero 8<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=center>Mi querido Timoteo:<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una de esas noches radiantes como cristal. La luna llena fulguraba en todo su esplendor, dando la impresi\u00f3n de ser un diamante, arrojando sus rayos con tal brillantez que no parec\u00eda ser de noche.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo acostumbro andar unos tres kil\u00f3metros casi todas las noches donde vivo, y esa noche la luna me ten\u00eda fascinado. Mientras andaba y contemplaba esa hermosura deslumbrante en los cielos, se me ocurri\u00f3 algo: Ese diamante, que alumbra con tanta gloria nuestro globo, no es m\u00e1s que una piedra negra, vac\u00eda y quemada, que no tiene nada de luz en s\u00ed misma. Si no fuera por los rayos del sol que la hacen resplandecer <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">como llama de fuego, ni siquiera sabr\u00edamos que ella existe. Su hermosura consiste en alguna propiedad, oculta en ella, que la hace responder a la luz del sol, y ella relumbra y brilla y emociona y encanta a todos los que la contemplan, pero es una hermosura activada por otro, el sol.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traigo a cuentas esto, Timoteo, por una analog\u00eda muy significativa que existe entre este espect\u00e1culo y la relaci\u00f3n entre el marido y su esposa. Mi esposa y yo nos casamos el 25 de enero de 1942. Ella era la mujer m\u00e1s hermosa del mundo. Yo la amaba con todo mi coraz\u00f3n, y ella me amaba con la misma intensidad. En los primeros once a\u00f1os de nuestro matrimonio ella me dio cinco hijos, y siempre fue una madre modelo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos nos entregamos de lleno, en El Salvador, Centro Am\u00e9rica, al ministerio cristiano. Yo, al principio a lomo de mula, visitaba las iglesias de casi todo el pa\u00eds, animando, evangelizando y trabajando con j\u00f3venes. Ella, a su vez, adem\u00e1s de ser la maestra de escuela de nuestros hijos, trabajaba con las mujeres de la iglesia en actividades cristianas para mujeres. Cualquiera dir\u00eda que \u00e9ramos la pareja perfecta, pero yo no me estaba dando cuenta de algo que estaba afectando seriamente nuestro matrimonio.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con mi car\u00e1cter extrovertido y espont\u00e1neo, y con sobrada seguridad en m\u00ed mismo, no pod\u00eda comprender por qu\u00e9 mi esposa sufr\u00eda tanto con complejo de inferioridad. No s\u00e9 cu\u00e1ntas veces, en el transcurso de los a\u00f1os, trat\u00e9 de aconsejarla a que creyera en s\u00ed misma, que comprendiera que ella no ten\u00eda por qu\u00e9 sentirse insegura. Es m\u00e1s, trataba de animarla a que buscara en el Se\u00f1or confianza propia, y a que reconociera que ella era creaci\u00f3n del Dios del universo y que Dios no se equivocaba. Si Dios cre\u00eda en ella, ella deber\u00eda creer en s\u00ed misma. Pero mientras m\u00e1s trataba de animarla, m\u00e1s se retra\u00eda en s\u00ed misma y m\u00e1s crec\u00eda su complejo de inferioridad.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, Timoteo, tengo que confesar que, en cuanto a mi relaci\u00f3n con mi esposa, yo era el esposo m\u00e1s negligente y est\u00fapido del mundo. Poco a poco ir\u00e1s viendo lo que quiero decir.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo nacido y sido criado en Puerto Rico, ciertos elementos de la cultura latina se hicieron m\u00edos. Yo era, inconscientemente, un \u00abmacho\u00bb consumado. Esto me constitu\u00eda en el \u00abjefe\u00bb del hogar, el \u00abhombre\u00bb de la familia, el \u00abcacique\u00bb de mi tribu. Junto con eso, mi formaci\u00f3n latina demandaba, tambi\u00e9n inconscientemente, una \u00abcortes\u00eda\u00bb, una \u00abgentileza\u00bb, hasta una \u00abamabilidad\u00bb. Era natural y normal, y en cierto sentido sincera, pero no era m\u00e1s que parte de mi formaci\u00f3n cultural.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi esposa, por su parte, nacida en Estados Unidos, ven\u00eda de una familia de trasfondo Amish. Esta es una secta religiosa muy estricta, con fuertes tendencias legalistas, para cuyos adeptos los reproches de otros nada les importa. Y aunque sus padres hab\u00edan salido de esa secta pocos meses antes de que ella naciera, esa influencia todav\u00eda reg\u00eda su vida familiar. Sus elogios y censuras eran muy escuetos. Ella no ve\u00eda raz\u00f3n de atenuar sus expresiones. Si se sent\u00eda mal, lo reflejaba en sus palabras. Si hab\u00eda tenido alg\u00fan disgusto, no hab\u00eda por qu\u00e9 ocultarlo. Debo decir que esto no proven\u00eda de un coraz\u00f3n odioso u hostil, pues no ten\u00eda ninguna intenci\u00f3n de herir. M\u00e1s bien era consecuencia de un trasfondo involuntario que llega a ser parte de la persona.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por dem\u00e1s decir que cuando uno se enamora de alguien, especialmente si uno siente que est\u00e1 en la voluntad de Dios, uno no s\u00f3lo ignora esos detalles de trasfondo y cultura sino que no les da mayor importancia. La emoci\u00f3n del amor es tal que encubre cualquier diferencia posible, y lo que menos hace el enamorado es ponerse a analizar discrepancias y desigualdades. <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas diferencias entre nosotros comenzaron a crecer, y yo no le di a mi esposa el aprecio que ella merec\u00eda, pues no tuve ni la paciencia ni la sabidur\u00eda de reconocer que ella era y es el tesoro m\u00e1s grande y m\u00e1s importante de mi vida.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comenzar, yo atend\u00eda con m\u00e1s atenci\u00f3n a mis colegas en el trabajo y en el ministerio que a mi esposa. Cuando emprendimos un ministerio nuevo en 1960 por televisi\u00f3n, nuestra casa era el centro de actividad. En mi estupidez, nunca se me ocurri\u00f3 preguntarle a Linda si pod\u00edamos usar la casa para los ensayos y para el trabajo en general que ese nuevo ministerio involucraba. Si ella se molestaba por algo, yo le daba m\u00e1s atenci\u00f3n y raz\u00f3n a mis colegas que a ella.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda la hall\u00e9 tirada en el suelo de uno de nuestros roperos, llorando. \u00bfQu\u00e9 hice yo? Cerr\u00e9 la puerta del ropero y me fui, dej\u00e1ndola sola. El recuerdo de esto ahora me atormenta y me averg\u00fcenza horriblemente. Durante ese tiempo hubo ocasiones, tambi\u00e9n, en que me puse de parte de algunos de los que trabajaban conmigo cuando se quejaban de la forma en que mi esposa se expresaba con ellos. Esto, Timoteo, era imperdonable.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed me port\u00e9 durante muchos a\u00f1os, hasta que un d\u00eda, viendo mi matrimonio casi destruido, invit\u00e9 a un conocido nuestro, un psic\u00f3logo cristiano, profesor en una universidad cristiana local, a que nos ayudara. \u00c9l vino a la casa, escuch\u00f3 nuestro dilema, y con un solo consejo que me dio, yo pude reconocer lo horrible que eran mis acciones. Estas fueron sus palabras: \u00abPablo, tu le est\u00e1s dando m\u00e1s atenci\u00f3n y m\u00e1s credibilidad a tus colegas y a tu personal de trabajo, personas que entran y salen de tu vida, que a tu esposa, que no s\u00f3lo est\u00e1 a tu lado ahora sino que estar\u00e1 a tu lado hasta la muerte.\u00bb Esto me sacudi\u00f3. Despert\u00e9 en un instante. Sab\u00eda que \u00e9l ten\u00eda raz\u00f3n. Pude darme cuenta del horrible error de desatender a mi esposa a favor de otros que estaban fuera de nuestro n\u00facleo matrimonial.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He tra\u00eddo a cuentas, Timoteo, lo del sol extrayendo de la luna su belleza, y la relaci\u00f3n que eso tiene con el rol del marido en el matrimonio, porque el marido es la persona que puede sacar a relucir la dulzura y la belleza de su esposa, de modo que ella cobre la confianza en s\u00ed misma que desea tener. Por cierto, el marido es la \u00fanica persona que puede, revalidando a su esposa, realzar su hermosura, su atractivo, su simpat\u00eda, su gracia, su gentileza, su nobleza, su generosidad y su amabilidad, y as\u00ed contribuir a que tenga confianza en s\u00ed misma. Debo tambi\u00e9n decir, en contraste, que el marido es la \u00fanica persona que puede destruir por completo a su esposa.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l ha de ser el papel del marido en el matrimonio?<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo, en referencia al matrimonio como s\u00edmbolo de Cristo y su iglesia, dice lo siguiente: \u00abEsposos, amen a sus esposas, as\u00ed como Cristo am\u00f3 a la iglesia, y se entreg\u00f3 por ella para hacerla santa. \u00c9l la purific\u00f3, lav\u00e1ndola con agua mediante la palabra, para present\u00e1rsela a s\u00ed mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfecci\u00f3n, sino santa e intachable.\u00bb (Ef 5.25\u009627, NVI)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, Timoteo, hay una frase que temo que los esposos hemos desatendido totalmente. Es la frase: \u00abpara present\u00e1rsela a s\u00ed mismo\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se aplica esto al matrimonio? Entendamos que todo este pasaje de Efesios 5 es para que veamos, en el matrimonio, el cuadro de Cristo y su iglesia, y para que veamos, en Cristo y su iglesia, c\u00f3mo debe ser el matrimonio.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed, Timoteo, la aplicaci\u00f3n. Es el esposo, quien reforzando y valorizando a su esposa, la estimula a ser una esposa radiante, sin mancha ni arruga, sino bella y pura y santa y virtuosa. Somos nosotros, los maridos, quienes con nuestro cari\u00f1o, amor, comprensi\u00f3n y atenci\u00f3n sacamos a relucir en nuestra querida y bella esposa el tesoro que ella es. La frase \u00abpara present\u00e1rsela a s\u00ed mismo\u00bb es como si nos obsequi\u00e1ramos a nosotros mismos el regalo m\u00e1s valioso del mundo. Ella no quiere ser amarga, ni desagradable, ni enojosa, ni poco comunicativa, sino todo lo contrario. Ella desea ser dulce, agradable, risue\u00f1a, adorable, placentera, sociable y leal. Pero\u0085 s\u00f3lo puede serlo si el esposo, con cari\u00f1o constante y mostrando fe y confianza en ella, le asegura su amor infinito y eterno, amor que nunca morir\u00e1. Cuando \u00e9l le asegura que los votos que pronunci\u00f3 el d\u00eda del matrimonio permanecer\u00e1n hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida, ella puede tener la tranquilidad de saber, con certeza, que su matrimonio durar\u00e1 \u00abhasta que la muerte los separe\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluyo esta carta, mi querido Timoteo, dici\u00e9ndote que los \u00faltimos veintid\u00f3s a\u00f1os han sido para Linda y para m\u00ed una verdadera \u00abluna de miel\u00bb. Yo fall\u00e9 al pasar tantos a\u00f1os sin darme cuenta del negligente esposo que era. Desde que recapacit\u00e9, me he doblegado ante mi dulce esposa muchas veces, pidi\u00e9ndole perd\u00f3n, y con el paso del tiempo he podido ganar su confianza.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo, Timoteo, puedo asegurarte a ti. Si eres fiel y constante en tu amor y atenci\u00f3n a la esposa que Dios te ha dado, tendr\u00e1s no s\u00f3lo un matrimonio feliz sino firme, invulnerable e indestructible. As\u00ed lo desea Dios, y yo s\u00e9 que as\u00ed lo deseas t\u00fa.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Hno. Pablo Serie esacrita por el Hno. Pablo. Carta a Timoteo , n\u00famero 8 Mi querido Timoteo: Era una de esas noches radiantes como cristal. La luna llena fulguraba en todo su esplendor, dando la impresi\u00f3n de ser un diamante, arrojando sus rayos con tal brillantez que no parec\u00eda ser de noche. 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