{"id":1900,"date":"2015-12-01T00:32:04","date_gmt":"2015-12-01T05:32:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicando-con-elocuencia-viviendo-con-excelencia\/"},"modified":"2015-12-01T00:32:04","modified_gmt":"2015-12-01T05:32:04","slug":"predicando-con-elocuencia-viviendo-con-excelencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicando-con-elocuencia-viviendo-con-excelencia\/","title":{"rendered":"Predicando con elocuencia, \u00a1viviendo con excelencia!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Agust\u00edn D.H.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Todo ministro de Dios, cuando llega el momento de compartir de la Palabra deber\u00eda, antes de abrir la boca para expresarse, levantar su alma sedienta a Dios, para beber de lo que est\u00e1 a punto de presentar y ser lleno de lo que est\u00e1 a punto de repartir&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>El maestro de las Sagradas Escrituras debe ense\u00f1ar lo que es correcto y refutar lo que est\u00e1 mal. Al hacer esto, debe conciliar al hostil, animar al indiferente e informar al ignorante sobre los sucesos actuales y direcciones para el futuro. Una vez que sus oyentes se vuelven amistosos, prestan atenci\u00f3n, y est\u00e1n listos para aprender (ya sea que los haya encontrado en estas condiciones o que \u00e9l los haya llevado a ellas), el maestro cuenta con tres m\u00e9todos para comunicar la verdad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si los oyentes necesitan instrucci\u00f3n, les ense\u00f1ar\u00e1 la verdad por medio de la narraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si los oyentes necesitan aclarar puntos que est\u00e1n en duda, usar\u00e1n el razonamiento y la exhibici\u00f3n de pruebas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si los oyentes necesitan ser animados m\u00e1s que instruidos, se necesitar\u00e1 un mensaje vigoroso. Aqu\u00ed son necesarios los chistes, los reproches, las exhortaciones, las reprimendas y todos los dem\u00e1s medios para estimular las emociones.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Todos estos m\u00e9todos son utilizados, continuamente por casi todos los que ense\u00f1an. Algunos maestros los emplean toscamente, con poca elegancia y en forma fr\u00eda, mientras que otros los utilizan con agudeza, elegancia y esp\u00edritu. Ambas clases pueden ser efectivas. Pero un maestro tendr\u00eda que ser capaz de arg\u00fcir y hablar con sabidur\u00eda, si no con elocuencia; y, por sobre todo, con provecho para sus oyentes.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tenga siempre cuidado con el hombre que abunda en tonter\u00edas elocuentes, especialmente si el oyente se complace con esa teor\u00eda sin valor y piensa que porque el orador es elocuente lo que dice debe ser cierto. Como bien dijo el gran maestro de ret\u00f3rica Cicer\u00f3n: \u00abA pesar de que la sabidur\u00eda sin elocuencia sirve para poco, la elocuencia sin sabidur\u00eda causa verdadero da\u00f1o, y nunca sirve&#8230;\u00bb<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>La necesidad de un estilo claro<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El deseo de tener claridad nos lleva a veces a descuidar el lenguaje pulido. Un autor, hablando de este tipo de discurso, dijo que en \u00e9l hay \u00abun cierto tipo de cuidado-negligente\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por supuesto, estamos de acuerdo en que la m\u00e1xima prioridad debiera estar puesta en la claridad. \u00bfQu\u00e9 ventaja hay en un discurso que no entendemos? En consecuencia, los buenos maestros evitan las palabras que no instruyen por no ser comprensibles; deben encontrar, en cambio, palabras que sean tanto puras como del alcance de su audiencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto es as\u00ed, no s\u00f3lo en las conversaciones personales sino mucho m\u00e1s aun en el caso del discurso p\u00fablico. En la conversaci\u00f3n personal, podremos preguntar pero en el discurso no se acostumbra ni es decoroso que una persona pregunte sobre lo que no entiende. En consideraci\u00f3n a esto, el orador deber\u00eda poner especial atenci\u00f3n en dar ayuda a los que no pueden pedirla. \u00bfC\u00f3mo podemos saber que se necesita m\u00e1s explicaci\u00f3n? Un grupo ansioso de recibir instrucci\u00f3n generalmente demuestra si est\u00e1 comprendiendo a trav\u00e9s de sus movimientos o expresiones, y tan pronto como el orador perciba que se le ha comprendido deber\u00eda, o terminar su discurso o pasar a otro punto.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Hable claro, pero no sin elegancia<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La verdadera elocuencia no consiste en hacer que a la gente le guste lo que le disgusta, sino en dejar claro lo que estaba oscuro. Sin embargo, si esto se hace sin gracia de estilo, el beneficio no se extender\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de unos pocos estudiantes ansiosos que aprenden sin importarles cu\u00e1n poco pulida sea la forma de ense\u00f1anza. Existe una analog\u00eda entre aprender y comer: las mismas prote\u00ednas, sin las cuales es imposible vivir, deben ser sazonadas para cubrir los gustos de la mayor\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>A este respecto, Cicer\u00f3n dijo: \u00abUn hombre elocuente debe hablar en forma tal que ense\u00f1e, deleite y convenza\u00bb. Agrega luego que \u00abel ense\u00f1ar es una necesidad, deleitar es una belleza y persuadir es un triunfo.\u00bb Ahora bien, de estos tres, el primero (ense\u00f1ar) depende de lo que decimos; los otros dos, de la forma en que lo decimos. Para el quisquilloso (aquel a quien no le importa la verdad a menos que est\u00e9 expresada en forma de un placentero discurso), un buen maestro debe aprender el arte de complacer. Y aun esto no es suficiente para esos hombres testarudos que entienden y se complacen con el discurso del maestro pero que no extraen ning\u00fan beneficio de \u00e9l. Porque, \u00bfde qu\u00e9 le sirve a un hombre si confiesa la verdad y alaba la elocuencia, pero no da su consentimiento?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aclaro aqu\u00ed que hay algunas verdades que s\u00f3lo requieren ser cre\u00eddas (aceptadas). Dar nuestro consentimiento, \u00fanicamente confesar que son verdad. Sin embargo, algunas verdades deben ser puestas en pr\u00e1ctica y son ense\u00f1adas con el s\u00f3lo prop\u00f3sito de que sean practicadas. Es in\u00fatil estar persuadido intelectualmente de estas verdades (y en efecto, estar complacido con la belleza con que han sido expresadas) si no son aprendidas para ser practicadas.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Usando el estilo correcto<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>A pesar de que los maestros de verdades b\u00edblicas hablan de asuntos importantes, no siempre deber\u00edan utilizar un tono autoritario. Cuando est\u00e9n instruyendo, debe usarse un tono suave. Cuando est\u00e9n alabando o amonestando, es apropiado el tono moderado. Sin embargo, cuando un maestro estimula a la acci\u00f3n, debe hablar con poder y en tal forma que influya en la mente. A veces un mismo asunto importante se trata de todas estas formas en diferentes momentos: suavemente cuando es ense\u00f1ada, moderadamente cuando se recomienda su importancia, y poderosamente cuando forzamos a una mente contraria a la verdad volverse hacia ella y abrazarla.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por ejemplo, no existe nada m\u00e1s grande que Dios mismo. Sin embargo, la ense\u00f1anza acerca de la Trinidad invita a una discusi\u00f3n calmada. Es un tema dif\u00edcil de comprender y nuestra meta es, principalmente, entenderlo lo m\u00e1s posible. Pero cuando se trata de alabar a Dios, \u00a1que campo propicio para un lenguaje bello y esplendoroso se abre para nosotros! \u00bfQui\u00e9n no desea agotar sus poderes al m\u00e1ximo alabando a Aquel a quien nadie puede alabar adecuadamente? Y si estamos desafiando a nuestros oyentes a que alaben a Dios, entonces deber\u00edamos hablar claramente con poder y en forma impresionante, para demostrar qu\u00e9 honor tan grande es este.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tenemos muchos ejemplos de los tres estilos en las Escrituras.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0095 Encontramos el estilo calmo y suave en el ap\u00f3stol Pablo (v\u00e9ase Gl 3.15-18).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y a causa de que se le pudiera ocurrir al oyente preguntar, dice: \u00abSi no hay herencia por medio de la Ley, \u00bfpara qu\u00e9 fue dada la Ley?\u00bb; Pablo mismo anticipa esta objeci\u00f3n y pregunta: \u00ab\u00bfCu\u00e1l fue, pues, el prop\u00f3sito de la Ley?, a lo que Pablo mismo responde: \u00abFue a\u00f1adida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de \u00e1ngeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno\u00bb (Gl 3.19-20).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0095 En las siguientes palabras del ap\u00f3stol tenemos el estilo moderado: \u00abNo reprendas al anciano, sino, exh\u00f3rtale como a padre; a los m\u00e1s j\u00f3venes, como a hermanos, a las ancianas como a madres, a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.\u00bb (1 Ti 5.1-2). Y tambi\u00e9n en estas: \u00abAs\u00ed que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que present\u00e9is vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.\u00bb (Ro 12.1).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Casi todo este pasaje de Romanos es una exhortaci\u00f3n en el estilo moderado de elocuencia.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0095 Por \u00faltimo, el estilo autoritario de discurso difiere del estilo moderado principalmente en que no se encuentra con ornamentos verbales como exaltado por una emoci\u00f3n mental. Utiliza casi todos los mismos adornos que usa el moderado pero sin necesitarlos tanto. Es llevado por su propia energ\u00eda; la fuerza del pensamiento y no la ornamentaci\u00f3n es lo que hace el verdadero impacto (v\u00e9ase 2 Co 6.1-13).<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>La variedad<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>El mezclar estos diversos estilos no va contra las reglas. A pesar de que en la mayor\u00eda de los discursos predominar\u00e1 un estilo, deber\u00eda utilizarse toda la variedad de estilos, armonizados con buen gusto; porque cuando nos sujetamos en forma mon\u00f3tona a un solo estilo, no retenemos la atenci\u00f3n del oyente. En cambio, si nos movemos de un estilo a otro, el discurso es m\u00e1s ameno a pesar de que tiende a ser m\u00e1s largo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cada estilo tiene caracter\u00edsticas que evitan que la atenci\u00f3n del oyente se enfr\u00ede. Podemos, sin embargo, soportar al estilo moderado sin variedad por m\u00e1s tiempo que al estilo autoritario. La emoci\u00f3n mental necesaria para estimular los sentimientos del oyente puede ser mantenida por un corto tiempo solamente. En consecuencia debemos evitar llevar el extremo emocional a un punto muy alto o muy extenso, para no perder lo que ya hemos ganado.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Mezclando<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es importante determinar qu\u00e9 estilo deber\u00eda ser alternado con qu\u00e9 otro, as\u00ed como los lugares donde deber\u00eda usarse un estilo en particular. En el estilo autoritario, por ejemplo, la introducci\u00f3n deber\u00eda ser casi siempre moderada. Y es a discreci\u00f3n del orador el usar el estilo templado aun cuando se permitir\u00eda el autoritario, de modo que este, cuando se realice, sea, por comparaci\u00f3n, m\u00e1s autoritario aun.<\/P><br \/>\n<P align=justify>M\u00e1s aun, cualquiera sea el estilo del discurso o del escrito, cuando surgen preguntas complicadas que responder, se requiere naturalmente el estilo templado. Por su parte, deberemos utilizar el estilo moderado siempre que deba alabarse o confrontarse, no importa cu\u00e1l sea el tono general del discurso.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En el estilo autoritario, y tambi\u00e9n en el templado, los otros dos estilos s\u00f3lo encuentran un lugar ocasional. El estilo moderado, por otra parte, s\u00f3lo a veces requiere el estilo sosegado, pero del autoritario nunca necesita ayuda, ya que su objetivo es gratificar y no excitar la mente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si un vehemente aplauso corona a un discurso, no piense que s\u00f3lo se ha utilizado el estilo autoritario. A menudo se produce este efecto tanto por las ajustadas distinciones del estilo pausado como por lo exquisito del moderado. Por otro lado, el estilo autoritario, y fre-cuentemente, silencia a la audiencia por su efecto impresionante y la conmocionada hasta el llanto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por ejemplo: en Ces\u00e1rea, Mauritania, me encontraba disua-diendo a la gente de esa guerra civil (y aun peor que civil, que ellos llamaban Caterva, porque no eran solamente compatriotas sino vecinos, hermanos, padres e hijos los que, divididos en dos facciones y armados con piedras, peleaban en cierta estaci\u00f3n del a\u00f1o durante varios d\u00edas continuos, cada uno matando a quien pudiera), con toda la vehemencia con la que yo pudiera disponer para extraer y sacar de sus corazones y vidas un mal tan grande. Sin embargo, no fue cuando escuch\u00e9 sus aplausos sino cuando vi sus l\u00e1grimas que supe que hab\u00eda producido efecto. El aplauso mostr\u00f3 que hab\u00edan recibido instrucci\u00f3n y deleite, pero las l\u00e1grimas mostraron que estaban convencidos de que deb\u00edan parar.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Vigila y ora<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Pero cualquiera que sea la elocuencia del estilo, la vida del orador valdr\u00e1 m\u00e1s que eso para lograr la conformidad del oyente. El hombre que habla con sabidu-<\/P><br \/>\n<P align=justify>r\u00eda y elocuencia pero vive perversamente puede, es cierto, instruir a los que est\u00e9n ansiosos por aprender (a pesar de que, como est\u00e1 escrito, \u00e9l \u00abes de poco valor para s\u00ed mismo\u00bb).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero ellos har\u00edan el bien a muchos si vivieran lo que predican, porque algunas personas buscan una excusa para sus propias vidas perversas comparando la ense\u00f1anza con la conducta de sus instructores. Dicen por dentro y a\u00fan con sus labios: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no haces t\u00fa mismo lo que me ordenas hacer a m\u00ed?\u00bb. Dejan de escuchar con sumisi\u00f3n al hombre que no se escucha a s\u00ed mismo y al rechazar al predicador, aprenden a rechazar la Palabra predicada. El ap\u00f3stol Pablo dijo a Timoteo: \u00abNinguno tenga en poco tu juventud sino s\u00e9 ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, esp\u00edritu, fe y pureza.\u00bb (1 Ti 4.12).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y es as\u00ed que el maestro cristiano, a pesar de que dice lo que es justo, santo, y bueno (y no deber\u00eda nunca decir otra cosa), haciendo todo lo que puede para ser escuchado con inteligencia, placer, y obediencia, tendr\u00e1 m\u00e1s \u00e9xito siendo piadoso en la oraci\u00f3n que teniendo dones de oratoria. As\u00ed que, antes de hablar, deber\u00eda orar por \u00e9l mismo y por aquellos a quienes se dirigir\u00e1. Cuando llegue el momento de hablar deber\u00eda, antes de abrir la boca, levantar su alma sedienta a Dios, para beber de lo que est\u00e1 a punto de presentar y ser lleno de lo que est\u00e1 a punto de repartir.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y si el Esp\u00edritu Santo habla a aquellos que por Cristo han sido entregados a sus perseguidores, \u00bfpor qu\u00e9 no lo har\u00e1 tambi\u00e9n a los maestros que pronuncian el mensaje de Cristo, los cuales est\u00e1n deseosos de aprender?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00aeApuntes Pastorales, Volumen XVIII-3, todos los derechos reservados. \u00a9Copyright 2008, Desarrollo Cristiano Internacional, todos los derechos reservados.<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Agust\u00edn D.H. 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