{"id":1920,"date":"2015-12-01T00:32:32","date_gmt":"2015-12-01T05:32:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-diez-cristianos-del-siglo\/"},"modified":"2015-12-01T00:32:32","modified_gmt":"2015-12-01T05:32:32","slug":"los-diez-cristianos-del-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-diez-cristianos-del-siglo\/","title":{"rendered":"Los diez cristianos del siglo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Harold Segura Carmona<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Sin querer desconocer que \u00ablos grandes y famosos\u00bb son necesarios como fuente de inspiraci\u00f3n y como \u00ab&#8230;gran nube de testigos&#8230;\u00bb (Heb. 12: 1), no podemos olvidar que el mayor acento b\u00edblico no recae sobre grandes personalidades individuales, sino sobre comunidades organizadas a la manera de un Cuerpo cuya \u00fanica cabeza es Cristo. Porque la Iglesia es, ante todo, un Cuerpo en Misi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Este t\u00edtulo, sin duda, resulta semejante al de algunas revistas de far\u00e1ndula que anuncian los diez artistas del siglo o las diez mejores canciones de los \u00faltimos cien a\u00f1os. De estas listas estamos saturados. Unas resultan m\u00e1s serias que otras: ofrecen la clasificaci\u00f3n de \u00ablos mejores\u00bb deportistas, \u00ablas mejores\u00bb actrices, \u00ablos m\u00e1s\u00bb destacados escritores, \u00ablos m\u00e1s\u00bb reconocidos cient\u00edficos, o \u00ablos m\u00e1s\u00bb distinguidos pol\u00edticos. Los cristianos hicimos tambi\u00e9n nuestra propia lista. Fue la revista norteamericana \u00abChristian History\u00bb, la encargada de hacer la investigaci\u00f3n de \u00ablos diez cristianos m\u00e1s influyentes del siglo XX\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Billy Graham, encabeza la lista; el evangelista de fama mundial, nacido en Carolina del Norte en 1918 es, seg\u00fan la investigaci\u00f3n, el cristiano m\u00e1s influyente del siglo. Le siguen, en su orden, el novelista y poeta ingl\u00e9s C. S. Lewis (1898-1963); el pastor pentecostal estadounidense negro William Seymour; la Madre Teresa de Calcuta, misionera, fundadora de las Misioneras de la Caridad y ganadora del Premio N\u00f3bel de la Paz en 1979; el te\u00f3logo suizo Karl Barth (1886-1968) quien con sus contribuciones abri\u00f3 la puerta a la teolog\u00eda b\u00edblica y a la ex\u00e9gesis teol\u00f3gica; el Papa Juan XXIII, quien el 11 de octubre de 1962 abri\u00f3 el Concilio Vaticano II e inaugur\u00f3 una nueva era en la historia de la Iglesia Cat\u00f3lica; el novelista sovi\u00e9tico Alexander I. Solzhenitsin, escritor del Archipi\u00e9lago de Gulag y Premio N\u00f3bel de Literatura en 1970; el pastor bautista Martin Luther King (1929-1968), defensor de los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos; John R. Mott (1865-1955), pionero del movimiento ecum\u00e9nico del siglo XX y presidente del Concilio Mundial de Iglesias; y, cierra la lista, el actual Papa, Juan Pablo II, elegido en 1978 y primer Papa no italiano en 456 a\u00f1os.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como se puede observar, entre \u00ablos diez m\u00e1s influyentes\u00bb: cinco son cristianos evang\u00e9licos o protestantes (la revista es de orientaci\u00f3n evang\u00e9lica); tres son estadounidenses; dos son negros; dos son \u00ablaicos\u00bb; y s\u00f3lo aparece una mujer. Esta composici\u00f3n podr\u00eda tomarse como un penoso reflejo del cristianismo actual en el cual los hombres influyen m\u00e1s que las mujeres, los blancos m\u00e1s que los negros, los cl\u00e9rigos m\u00e1s que los \u00ablaicos\u00bb y los pa\u00edses ricos m\u00e1s que los pobres. La lista refleja tambi\u00e9n nuestra tendencia a resaltar los logros de \u00ablos grandes y famosos\u00bb y a desconocer el impacto de los que d\u00eda a d\u00eda y \u00abgrano a grano\u00bb colaboran con Dios en la construcci\u00f3n de su Reino. Aquellos \u00abde los cuales el mundo no era digno&#8230;\u00bb (Heb. 11: 38). <\/P><br \/>\n<P align=justify>Esta \u00faltima realidad, la de destacar a los grandes y desconocer a los peque\u00f1os (aunque estos hayan hecho cosas m\u00e1s grandes que aquellos) ha sido uno de los males colosales en la historia de nuestra fe. Se ha privilegiado el centro antes que la periferia; los poderosos primero que los d\u00e9biles; los protagonistas individuales por encima de las comunidades protag\u00f3nicas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin querer desconocer que \u00ablos grandes y famosos\u00bb son necesarios como fuente de inspiraci\u00f3n y como \u00ab&#8230;gran nube de testigos&#8230;\u00bb (Heb. 12: 1), no podemos olvidar que el mayor acento b\u00edblico no recae sobre grandes personalidades individuales, sino sobre comunidades organizadas a la manera de un Cuerpo cuya \u00fanica cabeza es Cristo. Porque la Iglesia es, ante todo, un Cuerpo en Misi\u00f3n.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Harold Segura Carmona Sin querer desconocer que \u00ablos grandes y famosos\u00bb son necesarios como fuente de inspiraci\u00f3n y como \u00ab&#8230;gran nube de testigos&#8230;\u00bb (Heb. 12: 1), no podemos olvidar que el mayor acento b\u00edblico no recae sobre grandes personalidades individuales, sino sobre comunidades organizadas a la manera de un Cuerpo cuya \u00fanica cabeza es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-diez-cristianos-del-siglo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLos diez cristianos del siglo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1920","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1920","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1920"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1920\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}