{"id":1924,"date":"2015-12-01T00:32:40","date_gmt":"2015-12-01T05:32:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-triunfo-en-el-golgota\/"},"modified":"2015-12-01T00:32:40","modified_gmt":"2015-12-01T05:32:40","slug":"el-triunfo-en-el-golgota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-triunfo-en-el-golgota\/","title":{"rendered":"El triunfo en el G\u00f3lgota&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Erich Sauer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La cruz encierra un doble significado: por una parte, es la base de su justificaci\u00f3n, por la que se arregla su vida pasada frente a la justicia de Dios; y por otra, es el fundamento de su santificaci\u00f3n, por la que se gobierna su vida seg\u00fan la voluntad de Dios&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: left;\">El odio de los fariseos llev&oacute; a Cristo a la cruz, siendo su ejecuci&oacute;n el crimen judicial m&aacute;s infame de la historia del mundo. Se ha calificado el hecho como &laquo;el asesinato m&aacute;s cobarde de un embajador que jam&aacute;s se haya visto, y el ultraje m&aacute;s vil que rebeldes jam&aacute;s hayan perpretado contra el benefactor de su patria&raquo;. Pero detr&aacute;s del crimen m&aacute;ximo de todos los tiempos se halla la obra de Dios, quien cumple por medios tan extra&ntilde;os el plan eterno.La victoria aparente de Satan&aacute;s se convirti&oacute; en una derrota tremenda, a la vez que la aparente derrota de Cristo lleg&oacute; a ser su victoria suprema, manifestaci&oacute;n de su poder infinito Dios ha convertido este acto de alevosa y di&aacute;bolica rebeli&oacute;n contra su persona en el medio para la expiaci&oacute;n de los pecados y la salvaci&oacute;n de los mismos rebeldes. Al golpe insultante que asestaron a su rostro santo, respondi&oacute; con el beso de amor y de reconciliaci&oacute;n. Nosotros llegamos al l&iacute;mite de toda maldad por nuestra rebeli&oacute;n contra &Eacute;l, mas &Eacute;l escogi&oacute; aquella misma hora para la manifestaci&oacute;n m&aacute;s sublime de toda gracia y bondad para con nosotros. As&iacute; es que el hecho vergonzoso de la cruz, en cumplimiento del plan de redenci&oacute;n, lleg&oacute; a ser el eje de la historia humana, y no s&oacute;lo eso, sino de toda la suprahistoria universal.<br \/>\nEl momento en el calendario humano ser&iacute;a, con toda probabilidad, seg&uacute;n los m&aacute;s recientes c&aacute;lculos de los eruditos, el d&iacute;a 7 de abril del a&ntilde;o 30 d.C., pero como &laquo;hecho eterno&raquo; la cruz es el fundamento de todo el victorioso proceso de la redenci&oacute;n.<br \/>\n EL SIGNFICADO DE LA CRUZ PARA DIOS<br \/>\nLa cruz es el hecho m&aacute;s trascendental de la historia de la salvaci&oacute;n: mayor aun que el de la resurrecci&oacute;n, bien que los dos son inseparables. Se puede decir que la cruz es la victoria, mientras que la resurrecci&oacute;n es el triunfo, siendo m&aacute;s importante aquella que &eacute;ste, bien que el triunfo es la consumaci&oacute;n natural e inevitable de la victoria. En la resurrecci&oacute;n, pues, se manifest&oacute; p&uacute;blicamente la victoria del Crucificado, aunque la victoria en s&iacute; hab&iacute;a sido ganada cuando el vencedor exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Consumado es!&raquo; (Jn. 19:30).<br \/>\n La cruz es la evidencia suprema del Amor de Dios<br \/>\nEn la cruz el Se&ntilde;or de toda vida entreg&oacute; a la muerte a su amado, a su unig&eacute;nito Hijo, al Mediador y Heredero de la creaci&oacute;n (Col. 1:16; He. 1:2, 3). El Cristo que muri&oacute; en la cruz era el Se&ntilde;or de todo, en honor de quien los astros siguen su curso por el espacio, y al otro extremo de la creaci&oacute;n, en cuya honra los insectos revolotean en un rayo de sol (He. 2:10). Verdaderamente, en este gran acontecimiento, &laquo;Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo a&uacute;n pecadores, Cristo muri&oacute; por nosotros&raquo; (Ro. 5:8).<br \/>\n La cruz es la mayor prueba de la justicia de Dios<br \/>\nEn la cruz el Juez de toda la tierra, &laquo;como manifestaci&oacute;n de su justicia&raquo;, no perdon&oacute; aun a su propio Hijo (Ro. 3:25; 8:32). En el transcurso de los siglos, pese a mucho juicios individuales y parciales, Dios no hab&iacute;a castigado jam&aacute;s el pecado con juicio final (Hch. 17:30). Tanto es as&iacute; que, a causa de su paciencia, su santidad aparentemente estaba en tela de juicio por &laquo;haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados&raquo; (Ro. 3:25). En vista de ello, solamente la muerte expiatoria del Redentor, como acto justificativo de Dios frente a la pasada historia de la humanidad, pudo mostrar la justicia irrefutable del Juez supremo de los hombres. Comprendemos, desde luego, que la paciencia de los tiempos anteriores se fundaba exclusivamente en el hecho futuro de la cruz, de la manera en que todo pecado presente y futuro puede ser expiado por la &laquo;justificaci&oacute;n&raquo; del pecador tan s&oacute;lo por la mirada retrospectiva de la justicia divina hacia la cruz. Por ende, la paciencia pasada, el juicio presente y la gracia futura hallan todos su punto de convergencia en la cruz (Ro. 3:25, 26; 1 Jn. 1:9; Jn. 12:31).<br \/>\nEn el evangelio se revela por primera vez &laquo;una justicia de Dios&raquo; (Ro. 1:17 VHA) que no es s&oacute;lo un atributo de Dios, sino tambi&eacute;n un don que procede de Dios, y que es v&aacute;lido delante de su trono de justicia al ser aceptado en sumisi&oacute;n y fe por el pecador (Ro. 1:17; 2 Co. 3:9; 5:21).<br \/>\n La cruz aumenta maravillosamente las Riquezas de Dios<br \/>\nLos redimidos en el cielo cantan: &laquo;T&uacute; fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y naci&oacute;n; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra&raquo; (Ap. 5:9, 10). El c&aacute;ntico expresa maravillosamente el hecho de que los salvos, en su conjunto, son la posesi&oacute;n de Dios, un pueblo adquirido, que es de su propiedad exclusiva (1 Pe. 2:9; Tit. 2:11). Claro est&aacute; que no queremos decir que esta riqueza adquirida por medio de la cruz signifique un incremento de la gloria esencial de Dios, porque es infinito en todo. Sin embargo, las Escrituras afirman que, al redimir a la Iglesia, Dios ha ganado un instrumento eficaz para la revelaci&oacute;n de su gloria, puesto que aun ahora, en este per&iacute;odo en que vivimos, la funci&oacute;n de la Iglesia no se limita a testificar en la tierra, sino, seg&uacute;n Efesios 3:10, 11, existe &laquo;para que la multiforme sabidur&iacute;a de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales&raquo;. Ante tal pensamiento, &iexcl;que se eleve nuestro esp&iacute;ritu por encima del polvo de nuestra jornada de hoy, hermanos! Por medio nuestro los principados de los lugares celestiales han aprendido hoy algo de la rica diversidad de la sabidur&iacute;a de nuestro Dios. &iexcl;Que nuestro coraz&oacute;n vuele, pues, por encima de las estrellas para morar al abrigo del trono de Dios el Omnipotente, quien se digna ser nuestro Padre por medio de su Hijo!<br \/>\nEL SIGNIFICADO DE LA CRUZ PARA CRISTO<br \/>\nPara Cristo y para Dios la cruz es la expresi&oacute;n suprema de la autoridad de Dios<br \/>\nAl iniciar su misi&oacute;n redentora en el mundo el Hijo exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Heme aqu&iacute; para que haga, oh Dios, tu voluntad!&raquo;, y la entera sumisi&oacute;n a la voluntad divina le hizo ser &laquo;obediente hasta la muerte y muerte de cruz&raquo; (He. 10:7; Flp. 2:8; Ro. 5:9). En vista de que el Hijo, igual al Padre en esencia y gloria, se sometiera a la voluntad divina, es evidente que todo otro ser tendr&aacute; que rendirse ante la autoridad del trono celestial.<br \/>\n La cruz en grado supremo deleita el coraz&oacute;n de Dios<br \/>\nDebi&eacute;ramos pensar siempre en primer t&eacute;rmino en lo que es la cruz para Dios mismo, teniendo en cuenta el simbolismo del holocausto del primer cap&iacute;tulo de Lev&iacute;tico que era &laquo;ofrenda encendida, olor suave a Jehov&aacute;&raquo;. Fue preciso, ante todo, que Dios quedara satisfecho por medio del gran acto de obediencia de su Hijo, y por eso Pablo, recogiendo el lenguaje lev&iacute;tico, nos declara que Cristo &laquo;se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante&raquo; (Ef. 5:2).<br \/>\n La cruz es la base de una manifestaci&oacute;n especial del amor de Dios para con su Hijo<br \/>\nEl amor que une al Padre con el Hijo en el seno de la Deidad ha de ser necesariamente perfecto en su eternidad, pero tal fue el agrado del Padre ante la entrega voluntaria del Hijo, que &eacute;sta produjo una manifestaci&oacute;n especial de amor y de aprobaci&oacute;n: &laquo;Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar&raquo; (Jn. 10:17).<br \/>\n Para Cristo personalmente la cruz es el camino a la diestra del trono como el Dios-Hombre triunfador<br \/>\nLa posici&oacute;n esencial del Hijo es &laquo;en el seno del Padre&raquo; (Jn. 1:18), pero habiendo aceptado la misi&oacute;n de redimir al hombre ca&iacute;do y en cumplimiento de ella se encarn&oacute;, llegando a ser el &laquo;Hijo del hombre&raquo;: el campe&oacute;n de la humanidad que libra la batalla contra Satan&aacute;s. En la cruz gan&oacute; la victoria, derrotando al enemigo por el hecho de anular el pecado y agotar la muerte. As&iacute; pudo ascender a la diestra de la Majestad en las alturas (lugar de todo poder ejecutivo) revestido de la doble gloria de su divinidad esencial e inalienable, unida ya con la gloria que adquiri&oacute; como el hombre vencedor (Jn. 1:18; Flp. 2:6-11; He. 2:9; 8:1).<br \/>\n Por la cruz Cristo se posesion&oacute; de su Iglesia redimida<br \/>\nPor haber pasado a trav&eacute;s de la muerte, no se halla ya solo como &laquo;el grano de trigo&raquo;, sino acompa&ntilde;ado de los suyos, goz&aacute;ndose en el fruto abundante de la cruz en victoriosa glorificaci&oacute;n (Jn. 12:24). S&oacute;lo as&iacute; pudo alcanzar el gozo que le fue propuesto y ser hecho perfecto como el autor y consumador de la fe; s&oacute;lo as&iacute; pudo ser el &laquo;primog&eacute;nito entre muchos hermanos&raquo;, la Cabeza de los innumerables miembros del Cuerpo, adquiriendo aquella Iglesia que es &laquo;su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo&raquo; (He. 2:10; 12:2; Ro. 8:29; Ef. 1:22, 23)<br \/>\nCiertamente Cristo, como persona divina, no pudo ganar nada por medio de la cruz, ya que su gloria eterna era infinita. El hombre glorificado a la diestra del Padre no posee m&aacute;s divinidad ahora de la que era suya en la eternidad, antes de encarnarse, sino que pide al Padre la renovada manifestaci&oacute;n de la misma gloria: &laquo;Padre, glorif&iacute;came t&uacute; para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese&raquo; (Jn. 17:5). En cambio, como Redentor y el &laquo;postrer Ad&aacute;n&raquo;, Cristo ha ganado una nueva exaltaci&oacute;n, teniendo ya un nombre que es sobre todo nombre, en el cual se doblar&aacute; &laquo;toda rodilla de los que est&aacute;n en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra&raquo; (Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:45; Flp. 2:9, 10).<br \/>\n La cruz, para nosotros personalmente, es la expresi&oacute;n m&aacute;s sublime del amor de Dios<br \/>\nPablo se deleita en contemplar este amor revelado en la cruz: &laquo;Del Hijo de Dios, el cual me am&oacute;, y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por m&iacute;&raquo;\u0085 &laquo;Cristo am&oacute; a la Iglesia y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por ella&raquo; (G&aacute;. 2:20; Ef. 5:25). Cristo ha hecho que su muerte agonizante en la cruz sea la bendita fuente de nuestra vida. &iexcl;He aqu&iacute; la respuesta de su amor redentor a nuestra rebeld&iacute;a y odio! Por tal medio, la victoria aparente de Satan&aacute;s se convirti&oacute; en una derrota tremenda y decisiva, a la vez que la aparente derrota de Cristo lleg&oacute; a ser su victoria suprema, manifestaci&oacute;n de su poder infinito (cp. Jn. 4:9, 10; Ro. 5:6-8).<br \/>\n EL SIGNIFICADO DE LA CRUZ PARA NOSOTROS<br \/>\nEl aspecto individual<br \/>\nPara el cristiano, como individuo, la cruz encierra un doble significado: por una parte, es la base de su justificaci&oacute;n, por la que se arregla su vida pasada frente a la justicia de Dios; y por otra, es el fundamento de su santificaci&oacute;n, por la que se gobierna su vida presente seg&uacute;n la voluntad de Dios.Pero ahora Cristo, por el cumplimiento de la ley en la cruz, ha derribado la pared intermedia de separaci&oacute;n, reconciliandonos con Dios.  La base de la justificaci&oacute;n<br \/>\nPreciso era que nuestros pecados fuesen cargados sobre el Fiador, quien debi&oacute; llevarlos como sustituto en lugar de otros, a fin de que &eacute;stos, habiendo muerto al pecado, viviesen luego a la justicia (Is. 53:6; 1 Pe. 2:24; He. 9:28; 2 Co. 5:21). De la forma en que la ruina del hombre se produjo por un solo acontecimiento hist&oacute;rico \u0097el de la Ca&iacute;da\u0097, as&iacute; tambi&eacute;n tuvo que ser levantado de su postraci&oacute;n por el Fiador mediante un solo suceso: el acto de justicia del G&oacute;lgota (cp. Gn. 3 con Ro. 5:18). En Romanos 5:18 Pablo emplea la voz griega dikaioma que indica un hecho justo, y no la palabra m&aacute;s corriente dikaiosune que significa la calidad de la justicia o de la rectitud.<br \/>\nLa naturaleza esencial del pecado es la rebeld&iacute;a, que conduce indefectiblemente a la separaci&oacute;n de la criatura del Creador como fuente de vida y, por consiguiente, resulta en la muerte del pecador. Obviamente, la expiaci&oacute;n ha de corresponder a la naturaleza del pecado y, por lo tanto, el Redentor debi&oacute; sufrir la sentencia de la muerte para poder efectuar la restauraci&oacute;n de la vida. He aqu&iacute; el significado de la declaraci&oacute;n: &laquo;Sin derramamiento de sangre no se hace remisi&oacute;n&raquo; (He. 9:22). Solamente por medio de tal muerte pudo el Redentor anular el poder de quien ten&iacute;a el imperio de la muerte, es a saber, el diablo (He. 2:14). En la sabidur&iacute;a eterna de Dios hubo esta necesidad: que la misma muerte, el gran enemigo de los hombres, llegase a ser el instrumento de su salvaci&oacute;n, y que aquello que era tanto el resultado como el castigo del pecado se convirtiera en camino para redimir al hombre de su pecado (1 Co. 15:56; Ef. 2:16).<br \/>\nPero se desprende de todo ello que la muerte de Cristo es &laquo;la muerte de la muerte&raquo;, seg&uacute;n la figura de la serpiente de metal en el desierto, ilustr&aacute;ndose el mismo hecho por la manera en que David mat&oacute; a Goliat con la misma espada del gigante (Nm. 21:6, 8; cp. Jn. 3:14; 1 Sa. 17:51; He. 2:14).<br \/>\nHe aqu&iacute; la l&oacute;gica de la salvaci&oacute;n, que se arraiga profundamente en el plan divino de la redenci&oacute;n, siendo irrecusable y demoledora frente a todos los orgullosos ataques de la incredulidad. La &laquo;teolog&iacute;a de la sangre&raquo; \u0097seg&uacute;n la despectiva frase de los enemigos de la cruz\u0097 que tiene a Cristo crucificado como su centro, permanece inconmovible como nuestra roca de salvaci&oacute;n (He. 9:22; 1 Co. 2:2; G&aacute;. 3:1). Para muchos, ciertamente, es piedra de tropiezo, roca de esc&aacute;ndalo y se&ntilde;al que ser&aacute; contradicha, pero para lo redimidos es &laquo;la piedra viva, elegida, preciosa&raquo;, el fundamento inamovible de su fe (1 Pe. 2:4, 6, 8; Is. 28:16; Sa. 118:22). Esta piedra est&aacute; puesta &laquo;para ca&iacute;da y levantamiento de muchos&raquo;, o seg&uacute;n la figura de Pablo en 2 Corintios 2:15, 16, es &laquo;olor de muerte para muerte&raquo; en el caso de algunos, pero &laquo;de vida para vida&raquo; trat&aacute;ndose de otros. Para los jud&iacute;os es tropezadero y para los griegos locura, pero no por eso deja de ser &laquo;potencia de Dios y sabidur&iacute;a de Dios&raquo; (Lc. 2:34; 2 Co. 2:15, 16; 1 Co. 1:18, 23, 24).<br \/>\n La cruz es la base de la santificaci&oacute;n para los salvos<br \/>\nCristo el Se&ntilde;or muri&oacute; en la cruz para que nosotros fu&eacute;semos salvados de la cruz. Esta afirmaci&oacute;n subraya la parte negativa y judicial de su muerte, o sea la liberaci&oacute;n que fue provista por el G&oacute;lgota. Desde otro punto de vista, Cristo muri&oacute; en la cruz con el fin de que fu&eacute;semos asociados con &Eacute;l all&iacute;, lo que nos incluye en el significado de su muerte a los efectos morales de una vida santa, y eso se&ntilde;ala la obligaci&oacute;n del G&oacute;lgota. Nosotros somos &laquo;plantados juntamente&raquo; con el Crucificado, siendo vinculados org&aacute;nicamente a la &laquo;semejanza de su muerte&raquo; (Ro. 6:5). Todo eso es otra manera de expresar las ense&ntilde;anzas del Maestro en los evangelios: que somos disc&iacute;pulos que llevamos su cruz en pos de &Eacute;l o, seg&uacute;n otra figura, somos granos de trigo a semejanza de Cristo mismo, sabiendo que no llegamos a vivir espiritualmente sino a trav&eacute;s de la muerte (Mt. 10:38; Jn. 12:24, 25). As&iacute; somos llamados a participar en lo que era la fundaci&oacute;n de nuestra redenci&oacute;n, o sea, de la muerte, que no por ser tenebrosa deja de ser preciosa.<br \/>\nSeg&uacute;n G&aacute;latas 2:20 hemos sido &laquo;crucificados con Cristo&raquo; y por eso:<br \/>\n&#8211; El mundo alrededor est&aacute; muerto por medio del Crucificado, pues por la cruz el mundo est&aacute; crucificado a nosotros, y nosotros a &Eacute;l (G&aacute;. 6:14).<br \/>\n&#8211; El mundo dentro de nosotros, es decir, nuestra carne, ha sido crucificada igualmente en la cruz, seg&uacute;n la afirmaci&oacute;n de Pablo: &laquo;sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue juntamente crucificado con &eacute;l\u0085 a fin de que no sirvamos m&aacute;s al pecado&raquo; (Ro. 6:6, 11).<br \/>\n&#8211; El mundo debajo de nosotros ha sufrido una derrota total por medio de la cruz, de forma que Pablo pudo declarar que Cristo, &laquo;despojando a los principados y a las potestades, los exhibi&oacute; p&uacute;blicamente, triunfando sobre ellos en la cruz&raquo; (Col. 2:15, cp. Gn. 3:15).<br \/>\n&#8211; El mundo encima de nosotros se ha convertido en una esfera de gracia y de bendici&oacute;n, ya que ha sido abolida la maldici&oacute;n de la ley, siendo clavada en la cruz, de modo que el creyente puede exclamar: &laquo;Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios&raquo; (G&aacute;. 2:19).<br \/>\nEl pecador viv&iacute;a bajo la amenaza de la ley, pero ahora Cristo ha cumplido su fat&iacute;dica sentencia en su lugar, muriendo por medio de la ley (G&aacute;. 4:4; 3:10). Por este cumplimiento total de la sentencia de la ley, &eacute;sta ya no puede levantar acusaci&oacute;n alguna contra &Eacute;l, como representante de la raza, a la manera en que el hombre ajusticiado pierde toda relaci&oacute;n con la autoridad que le conden&oacute; a la muerte. Cristo, pues, est&aacute; muerto a la ley. Ahora bien, el creyente en Cristo tiene su parte en la misma experiencia de Cristo por el hecho de su identificaci&oacute;n con &Eacute;l, resultado de la fe verdadero, y por ende, &eacute;l tambi&eacute;n ha muerto a la ley y vive ya en la libertad de su uni&oacute;n vital con Aquel que fue levantado de entre los muertos (Ro. 7:4).<br \/>\n El aspecto colectivo<br \/>\nPor medio de la cruz se abre ante la humanidad un r&eacute;gimen nuevo en el que vemos:<br \/>\n&#8211; La anulaci&oacute;n del poder de la ley, que crea una nueva situaci&oacute;n interna.<br \/>\n&#8211; La admisi&oacute;n de todas las naciones a la esfera de la salvaci&oacute;n que ha creado una nueva situaci&oacute;n externa.<br \/>\n&#8211; El triunfo universal del Crucificado que ha creado una nueva situaci&oacute;n universal.<br \/>\n La anulaci&oacute;n del poder de la ley<br \/>\nEn la vida interior del creyente la cruz significa el cumplimiento y la abolici&oacute;n de todos los sacrificios lev&iacute;ticos y, por lo tanto, la abolici&oacute;n de la ley lev&iacute;tica en general, porque los sacrificios eran la base de la funci&oacute;n sacerdotal, de la forma en que esta lo era de la ley misma (He. 10:10, 14; 7:11, 18). As&iacute; por la cruz, Cristo lleg&oacute; a ser fin de la ley, como tambi&eacute;n Fiador de un pacto nuevo y mejor por medio del cual los llamados &laquo;reciben promesa de la herencia eterna&raquo; (Ro. 10:4; Mt. 26:28; cp. He. 7:22; He. 9:15-17), pero siendo disuelto el sacerdocio lev&iacute;tico, ha pasado tambi&eacute;n el primer tabern&aacute;culo, se ha rasgado el velo del templo, el camino al lugar sant&iacute;simo est&aacute; expedito y todo el pueblo de Dios se ha transformado en un reino de sacerdotes espirituales (He. 9:8; Mt. 27:51; He. 10:19-22; 1 Pe. 2:9; Ap. 1:6).<br \/>\nLo antedicho no obsta a que la ley siga cumpliendo su funci&oacute;n de dar el conocimiento del pecado a los hombres, siendo buena en s&iacute;, y necesario freno en un mundo de imp&iacute;os (1 Ti. 1:8-11; Ro. 3:20; 7:12).<br \/>\n La admisi&oacute;n de todas las naciones en la esfera de la salvaci&oacute;n<br \/>\nNo s&oacute;lo ha perdido la ley su poder interior, en la vida de los creyentes, sino que ha cesado de ser barrera entre Israel y las naciones. Hasta el momento de cumplirse la obra de la cruz, la ley que actuaba de ayo para conducir a Israel a Cristo (G&aacute;. 3: 24) constitu&iacute;a una valla que separaba al pueblo hebreo de los dem&aacute;s pueblos del mundo (Ef. 2:14). Por eso las naciones se hallan sin ley y extranjeras a los pactos de la promesa, lo que produc&iacute;a una tensi&oacute;n entre ambas partes: una especie de enemistad en los anales de la salvaci&oacute;n que imped&iacute;a que aquellos &laquo;de lejos&raquo; se acercasen a los otros &laquo;de cerca&raquo;. Pero ahora Cristo, que es nuestra paz, por el cumplimiento de la ley en la cruz, ha derribado la &laquo;pared intermedia de separaci&oacute;n, reconciliando a ambos pueblos, no s&oacute;lo entre s&iacute;, sino tambi&eacute;n con Dios, formando las dos partes un solo cuerpo, que es su Iglesia&raquo; (Ro. 2:12; Ef. 2:11-22).<br \/>\nVemos que el cumplimiento de la ley por la muerte de Cristo ha roto el cerco de la ley mosaica (cp. Gn. 12:3; cp. G&aacute;. 3:13, 14), ensanchando as&iacute; la esfera de la salvaci&oacute;n, que no se limita ya a las fronteras de Israel sino que abarca todos los pueblos del mundo. El camino de la cruz fue en extremo angosto y angustioso, pero conduce a una esfera sumamente amplia, que incluye a toda alma sumisa, y as&iacute; pasamos de la estrechez del per&iacute;odo de la preparaci&oacute;n hasta la universalidad del cumplimiento del plan de salvaci&oacute;n: &laquo;Y yo, dice Cristo, si soy exaltado de dentro de la tierra, a todos traer&eacute; a m&iacute; mismo&raquo; (Lc. 12:50; Jn. 11:52; 12:32, trad. lit.).<br \/>\n El triunfo universal del Crucificado<br \/>\nLa declaraci&oacute;n del Se&ntilde;or en Juan 12:31 es de gran importancia y debiera leerse como en la Versi&oacute;n Hispano-Americana: &laquo;Ahora hay un juicio de este mundo; ahora ser&aacute; echado fuera el pr&iacute;ncipe de este mundo&raquo;. Cristo profiri&oacute; estas palabras en la sombra de la cruz, cuando pronto hab&iacute;a de consumarse el triunfo de Aquel que muri&oacute;: el triunfo que hab&iacute;a de despojar de sus armas a los principados de las tinieblas y destruir por la muerte al que ten&iacute;a el imperio de la muerte. Fue en vista del &laquo;juicio de este mundo&raquo; y la derrota del &laquo;pr&iacute;ncipe&raquo; que Cristo pudo dar su grito triunfal al expirar: &laquo;&iexcl;Consumado es!&raquo; (Jn. 12:31, 32; Col. 2:14, 15; He. 2:14; Jn. 19:30).<br \/>\nEn cuando a la derrota de Satan&aacute;s vemos:<br \/>\n&#8211; La potencia para ella brota de la obra de la cruz (Jn. 12:31).<br \/>\n&#8211; Su realizaci&oacute;n y manifestaci&oacute;n necesitar&aacute;n un proceso por el que el &laquo;hombre m&aacute;s fuerte&raquo; atar&aacute; &laquo;al fuerte&raquo; (Mt. 12:29).<br \/>\n&#8211; Su consumaci&oacute;n ser&aacute; absoluta y final (Ap. 20:10).<br \/>\nEs importante notar que la Escritura emplea el verbo &laquo;levantar&raquo; en sentido doble cuando se refiere a la obra de la cruz, pues abarca no s&oacute;lo el levantamiento en la cruz para morir, sino tambi&eacute;n el ser exaltado hasta la diestra de la Majestad de las Alturas, estando &iacute;ntimamente relacionados estos dos aspectos. El Crucificado es tambi&eacute;n el Coronado, y es necesario que sea echado fuera el pr&iacute;ncipe usurpador y antiguo de este mundo para que tome posesi&oacute;n de sus dominios el nuevo monarca leg&iacute;timo. Los dos aspectos se pueden estudiar en los siguientes pasajes: Juan 3:14; 8:28; 12:32; Filipenses 2:8-11, y Hebreos 2:9.<br \/>\nNo debe extra&ntilde;arnos, pues, que la tierra temblara cuando el Se&ntilde;or muri&oacute; o que el sol rehusara dar su luz (Mt. 27:52; Lc. 23:44-45), porque en la cruz de Cristo Dios pronunci&oacute; su &iexcl;No! frente a toda manifestaci&oacute;n del pecado (Jn. 12:31). De igual forma, la tierra ser&aacute; conmovida en el d&iacute;a cuando sea juzgada. Al mismo tiempo, se cubrir&aacute; de verg&uuml;enza el sol, la luna no dar&aacute; su luz y palidecer&aacute;n las estrellas, y los cielos y la tierra huir&aacute;n de la presencia de Aquel que se sentar&aacute; sobre el gran trono blanco (Hg. 2:6; He. 12:26, 27; Is. 24:23; Ap. 20:11).<br \/>\nPero entonces, por la transmutaci&oacute;n de los elementos del antiguo mundo material, &laquo;siendo abrasados&raquo;, como dice el ap&oacute;stol Pedro, surgir&aacute; un mundo nuevo y glorioso. Al final de los tiempos, pues, el mundo tambi&eacute;n experimentar&aacute; su &laquo;muerte&raquo; para pasar inmediatamente a su &laquo;resurrecci&oacute;n&raquo; sobre la base de la muerte y la resurrecci&oacute;n de Cristo, y as&iacute; amanecer&aacute; su &laquo;ma&ntilde;ana de Pascua&raquo; por el poder transformador de Dios. He aqu&iacute; el significado prof&eacute;tico del oscurecimiento del sol y del estremecimiento de la tierra en el momento de la muerte del Redentor.<br \/>\nCristo, el grano de trigo (Juan 12:20-33)<br \/>\nMucho de lo que antecede se resume en la figura de Cristo como &laquo;el grano de trigo que cae en tierra y muere&raquo;.<br \/>\n&#8211; Fue &laquo;echado en tierra&raquo; gracias a su amor de Redentor en el primer Viernes Santo.<br \/>\n&#8211; Su tallo abri&oacute; paso por la tierra en el Domingo de la Pascua, orient&aacute;ndose hacia el cielo.<br \/>\n&#8211; Su tallo dorado penetr&oacute; los cielos en el d&iacute;a de la Ascensi&oacute;n.<br \/>\n&#8211; Su espiga se llen&oacute; de multitud de granos en la era indicada por el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s.<br \/>\nLa cruz desde la eternidad hasta la eternidad<br \/>\n&#8211; La cruz en la eternidad. La cruz es un pensamiento eterno de Dios, pusto que el Cordero fue &laquo;conocido ya, de cierto, antes de la fundaci&oacute;n del mundo&raquo; (1 Pe. 1:20).<br \/>\n&#8211; La cruz en el pasado. Es el hecho hist&oacute;rico llevado a cabo en la consumaci&oacute;n de los siglos y asociado con los nombres de Getseman&iacute;, Gabatha y G&oacute;lgota (He. 9:26).<br \/>\n&#8211; La cruz en el presente. &laquo;Cristo crucificado&raquo; es el tema &uacute;nico y fundamental de la predicaci&oacute;n del evangelio, como tambi&eacute;n norma para la vida del creyente &laquo;muerto con Cristo&raquo; y que desea vivir &laquo;semejante a &eacute;l en su muerte&raquo; (1 Co. 2:2; G&aacute;. 2:20; 6:14; Flp. 3:10).<br \/>\n&#8211; La cruz en el porvenir. Ser&aacute; el Salvador que muri&oacute; en la cruz coronado de espinas, colocando as&iacute; la piedra fundamental de su propio reino, quien gobernar&aacute; gloriosamente como Rey en el reino mesi&aacute;nico visible (Flp. 2:8-11).<br \/>\n&#8211; La cruz en la gloria del cielo. El hecho de la cruz ser&aacute; el tema de las alabanzas de los redimidos, y &laquo;en medio del trono&raquo; se ver&aacute; un &laquo;Cordero como inmolado&raquo;. Los ap&oacute;stoles del Cordero tendr&aacute;n su parte en el fundamento de la ciudad eterna (Ap. 5:6-10; 21:14). <\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Tomado de El triunfo del Crucificado de Erich Sauer. \u00a91993 Editorial Portavoz. Usado con permiso. DesarrolloCristiano.com, derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Erich Sauer La cruz encierra un doble significado: por una parte, es la base de su justificaci\u00f3n, por la que se arregla su vida pasada frente a la justicia de Dios; y por otra, es el fundamento de su santificaci\u00f3n, por la que se gobierna su vida seg\u00fan la voluntad de Dios&#8230; El odio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-triunfo-en-el-golgota\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl triunfo en el G\u00f3lgota&#8230;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1924","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1924","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1924"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1924\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1924"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1924"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1924"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}