{"id":1930,"date":"2015-12-01T00:32:48","date_gmt":"2015-12-01T05:32:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-puritanos-ingleses-un-paradigma-historico-de-la-consejeria-biblica\/"},"modified":"2015-12-01T00:32:48","modified_gmt":"2015-12-01T05:32:48","slug":"los-puritanos-ingleses-un-paradigma-historico-de-la-consejeria-biblica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-puritanos-ingleses-un-paradigma-historico-de-la-consejeria-biblica\/","title":{"rendered":"Los puritanos ingleses: un paradigma hist\u00f3rico de la consejer\u00eda b\u00edblica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ken L. Sarles<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">En la concepci\u00f3n puritana, las Escrituras ten\u00edan el prop\u00f3sito de impartir la verdad en forma tal que el lector se moviera en direcci\u00f3n a Dios. Estas no necesitaban de iluminaci\u00f3n externa, sino que se alumbraban a si mismas. Por lo tanto, rechazaban el uso de doctrinas ajenas para interpretar el texto b\u00edblico.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mirar hacia atr\u00e1s en la historia puede afirmarse que los pastores puritanos, reconocidos como \u00abm\u00e9dicos del alma&gt;, establecieron la primera escuela protestante de consejer\u00eda b\u00edblica. El t\u00e9rmino puritano se refiere a la b\u00fasqueda de pureza en la adoraci\u00f3n, tanto en la iglesia como en la vida personal. En sus inicios, alrededor de 1560, el puritanismo ingl\u00e9s tuvo como finalidad principal la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, pero luego se ocup\u00f3 de otros aspectos de la fe cristiana. Su influencia tuvo lugar hasta principios del siglo dieciocho. En esencia, procur\u00f3 la reforma en la vida de la iglesia y la purificaci\u00f3n individual en el creyente. Su doctrina ten\u00eda base calvinista y en su orientaci\u00f3n tend\u00eda hacia el pietismo. Lo fundamental de este movimiento fue su compromiso firme e inamovible de vivir para la gloria de Dios.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Escrituras constituyen la pieza central del pensamiento y la vida del movimiento puritano. Por esta raz\u00f3n, la consejer\u00eda se bas\u00f3 en la doctrina de la inspiraci\u00f3n divina de la Biblia, que sostiene que el Esp\u00edritu Santo intervino en la elecci\u00f3n de las palabras, pero sin violar la personalidad o el conocimiento de los autores humanos. En consecuencia el texto era considerado verbalmente inspirado, infalible y exento de errores<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la concepci\u00f3n puritana, las Escrituras ten\u00edan el prop\u00f3sito de impartir la verdad en forma tal que el lector se moviera en direcci\u00f3n a Dios. Estas no necesitaban de iluminaci\u00f3n externa, sino que se alumbraban a si mismas. Por lo tanto, rechazaban el uso de doctrinas ajenas para interpretar el texto b\u00edblico.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia fue vista como fuente de toda orientaci\u00f3n, ense\u00f1anza, consuelo, y exhortaci\u00f3n por parte de Dios. Su autoridad se consider\u00f3 final y absoluta, haci\u00e9ndose extensiva a toda \u00e1rea de fe y pr\u00e1ctica. Cada necesidad psicol\u00f3gica pod\u00eda ser suplida y cada problema resuelto mediante la aplicaci\u00f3n directa de la verdad b\u00edblica.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El serm\u00f3n constitu\u00eda un medio de consejer\u00eda para toda la audiencia y su prop\u00f3sito era edificar al cuerpo de creyentes reunidos. La predicaci\u00f3n consist\u00eda en lo que hoy podr\u00eda ser denominado consejer\u00eda preventiva, y aplicaba las verdades de la Palabra a la vida. Cada serm\u00f3n constaba de dos partes: doctrina y uso, y ten\u00eda en cuenta tanto el conocimiento teol\u00f3gico como su puesta en pr\u00e1ctica.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura b\u00edblica era analizada gramatical, l\u00f3gica y contextualmente y, adem\u00e1s, se la contrastaba con otros textos para ratificar su significado. Una vez que la doctrina era explicada deb\u00eda aplicarse de inmediato. Su uso estaba relacionado con el discernimiento y la direcci\u00f3n. El primero inclu\u00eda la informaci\u00f3n brindada a la mente de la persona y la transformaci\u00f3n del entendimiento (revelaci\u00f3n de una verdad y refutaci\u00f3n de alg\u00fan error). La segunda consist\u00eda en ense\u00f1ar y corregir: declarar c\u00f3mo se deb\u00eda vivir y condenar lo que deb\u00eda ser evitado. A trav\u00e9s de una serie de instrucciones pr\u00e1cticas extra\u00eddas de la Biblia, los puritanos se prepararon para vivir para Dios. Las Escrituras fueron el fundamento sobre el cual edificaron sus vidas.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su perspectiva del mundo era teoc\u00e9ntrica, relacionando la totalidad de la vida, incluso los problemas personales, con la naturaleza, los prop\u00f3sitos y el car\u00e1cter de Dios. El amor a Dios deb\u00eda ser completo, honesto, ferviente, activo, exclusivo y permanente. Dado que la infinitud de Dios trasciende nuestro amor por El y excede nuestro conocimiento, era preciso aspirar siempre a un mayor amor hacia su persona y un mayor conocimiento de sus prop\u00f3sitos. De este modo, la pasi\u00f3n por Cristo no dejaba espacio a la b\u00fasqueda ego\u00edsta de la satisfacci\u00f3n personal. Los puritanos entendieron que el conocimiento correcto de uno mismo proven\u00eda del conocimiento que se tuviera de Dios.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conciencia jug\u00f3 un papel clave en la consejer\u00eda puritana. Considerada la facultad del alma destinada a formular juicios morales y que trataba con lo correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo, lo puro y lo impuro, ella hablaba con la voz de Dios, presentando un conocimiento compartido mucho m\u00e1s exacto que el que uno tiene de si mismo. Asimismo, actuaba como un juez independiente de la voluntad del individuo, a manera de un sistema nervioso espiritual: el dolor de la culpa informaba al entendimiento que algo andaba mal y que necesitaba correcci\u00f3n. Si la culpa era negada, la persona se encaminaba hacia su destrucci\u00f3n definitiva.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La base para el funcionamiento de la conciencia era la ley de Dios revelada en las Escrituras. Por su parte, el creyente procuraba sensibilizar su conciencia al pecado.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, la piedad consist\u00eda, principalmente, en obtener y mantener una clara conciencia delante de Dios mediante una cuidadosa respuesta a las Escrituras. Este \u00e9nfasis condujo al surgimiento de una casu\u00edstica, dentro de la cual se inclu\u00eda toda circunstancia imaginable y todo acto de la vida cotidiana. Constaba de dos principios fundamentales: 1) ninguna verdad que la persona conociera y de la que fuera conciente deb\u00eda ser negada en la pr\u00e1ctica; 2) ning\u00fan pecado deb\u00eda ser cometido, a pesar de que pudiera implicar alg\u00fan beneficio. La conciencia no pod\u00eda estar supeditada a la conveniencia, ni el principio rendirse ante el pragmatismo. De all\u00ed que procuraban vivir de un modo preciso, dedicados al Creador.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la naturaleza humana era considerada radicalmente defectuosa, caracterizada por su propensi\u00f3n a la maldad y su profundo rechazo de lo bueno. El pecado constitu\u00eda una afrenta a Dios; darle la espalda para adorar al ego. El centro del pecado consist\u00eda en autoadorarse.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los puritanos exist\u00edan, en consecuencia, tres tipos de amor propio: el natural, necesario y recomendable, que es innato y forma parte de nuestra naturaleza; el carnal, desordenado y abierto a toda aberraci\u00f3n -el hombre se ama m\u00e1s a s\u00ed mismo que a Dios-, y el impartido a los creyentes en la regeneraci\u00f3n, que consiste en amarse a s\u00ed mismo en subordinaci\u00f3n a la gloria de Dios, reduciendo a la criatura rebelde a su orden verdadero.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, consideraban la existencia de tres etapas en el progreso del pecado. En la primera, se perd\u00eda la perspectiva de la indignidad del mismo y de la gracia de Dios, la verdad b\u00edblica se transformaba en mera informaci\u00f3n; en la segunda, por el hecho de no tener puestos los afectos en las cosas de Dios, el pecado era contemplado sin un sentimiento de disgusto, capturando as\u00ed la imaginaci\u00f3n y tom\u00e1ndose deseable; en la tercera, la voluntad ced\u00eda ante lo que a la mente le parec\u00eda bueno y justificaba el pecado, silenciando las convicciones de la conciencia.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, la consejer\u00eda puritana se enfocaba, fundamentalmente, al problema del pecado. Porque reconoc\u00edan el enga\u00f1o que anidaba en cada coraz\u00f3n humano, los consejeros sab\u00edan que lo que la gente m\u00e1s necesitaba era lo que menos quer\u00eda o\u00edr. De all\u00ed que la soluci\u00f3n ofrecida por los pastores era la mortificaci\u00f3n, es decir, hacer morir las obras de la carne (Ro. 8:13), quitar toda fuerza y poder al pecado, de manera que \u00e9ste no pudiera actuar por si mismo ni influir en la vida del creyente. Esto implicaba llegar a la ra\u00edz de las motivaciones y deseos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mortificaci\u00f3n no significaba eliminar el pecado de la vida, de modo que ya no constituyera un problema: la santificaci\u00f3n total no se alcanzaba en este mundo (Ro. 7:1+25); tampoco implicaba alcanzar cierto grado de conformidad con la moral externa, ni el reemplazo de un pecado por otro, porque cada pecado merec\u00eda la muerte.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esencia de la mortificaci\u00f3n consist\u00eda en el debilitamiento habitual y paulatino del pecado en una lucha constante contra \u00e9ste. Era una actitud de vida. Los puritanos luchaban contra s\u00ed mismos para ganar cierto grado de dominio propio y producir una vida piadosa.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verdadero arrepentimiento era mucho m\u00e1s que un simple reconocimiento del pecado; deb\u00eda producir en los corazones un dolor tal que el pecado resultara a\u00fan m\u00e1s odioso que su castigo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego del arrepentimiento, la voz de Cristo daba paz al alma humillada que aborrec\u00eda verdaderamente al pecado y no ten\u00eda ning\u00fan placer en \u00e9l. El Esp\u00edritu Santo mismo ministraba a los creyentes. Si \u00e9stos se juzgaban a s\u00ed mismos por su pecado y sufr\u00edan profundamente por haber ofendido al Salvador, El los animaba, confortaba, y calmaba su conciencia afligida.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, es posible afirmar que el \u00e9nfasis puritano en la devoci\u00f3n espiritual, la integridad personal y el compromiso con Dios refleja una realidad digna de ser imitada por todos los cristianos hoy en d\u00eda. Su punto de vista acerca d c\u00f3mo el pecado domina la vid humana es fundamental par entender toda conducta adictiva incluso en este siglo. El considerar a Dios como centro absoluto permite una aproximaci\u00f3n adecuada al tema de la autoimagen, que tanta importancia ha cobrado en 1a actualidad. Su compromiso total con una vida \u00edntegra y transparente tanto en lo que respecta a la fe como al accionar diario, constituye en aut\u00e9ntico desaf\u00edo para la presente generaci\u00f3n. <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ken L. Sarles En la concepci\u00f3n puritana, las Escrituras ten\u00edan el prop\u00f3sito de impartir la verdad en forma tal que el lector se moviera en direcci\u00f3n a Dios. Estas no necesitaban de iluminaci\u00f3n externa, sino que se alumbraban a si mismas. 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