{"id":1932,"date":"2015-12-01T00:32:53","date_gmt":"2015-12-01T05:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/disciplina-en-nuestras-iglesias\/"},"modified":"2015-12-01T00:32:53","modified_gmt":"2015-12-01T05:32:53","slug":"disciplina-en-nuestras-iglesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/disciplina-en-nuestras-iglesias\/","title":{"rendered":"Disciplina en nuestras iglesias"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Samuel O.  Libert<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La Biblia nos ense\u00f1a que las medidas disciplinarias deben aplicarse con justicia y sin ning\u00fan tipo de precipitaci\u00f3n o apresuramiento. El dominio propio es para moderar nuestros impulsos, y evita que en nuestro deseo de servicio caigamos en el error de exagerar el sentido de la disciplina.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Vulgarmente se piensa que la disciplina en la iglesia se limita a las sanciones o sentencias que se aplican a los hermanos que cometen pecados m\u00e1s o menos escandalosos. Tales creyentes son \u00abdisciplinados\u00bb (suspendidos o separados de la membres\u00eda) y con ello se da por sentado que as\u00ed la iglesia cumple su responsabilidad disciplinaria. En realidad, la disciplina en la iglesia consiste en la sujeci\u00f3n a los mandamientos del Se\u00f1or, ense\u00f1ando y someti\u00e9ndose al se\u00f1or\u00edo de Jesucristo. Parad\u00f3jicamente, el Se\u00f1or quiere que tengamos dominio propio (2 Ti 1.7), pero \u00c9l tambi\u00e9n quiere tener el control de nuestra vida (ver, por ejemplo, Jn 15.1-17). <\/P><br \/>\n<P align=justify>El dominio propio es para moderar nuestros impulsos, y evita que en nuestro deseo de servicio caigamos en el error de exagerar el sentido de la disciplina. Jacobo y Juan, cuando los samaritanos se negaron a recibir a Jes\u00fas, le dijeron: \u00abSe\u00f1or, \u00bfquieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo El\u00edas, y los consuma?\u00bb (Lc 9.54). Ambos disc\u00edpulos necesitaban m\u00e1s dominio propio, para no ceder a su celo imprudente. Por eso los reprendi\u00f3 Jes\u00fas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En el mundo hay disciplinas de muerte. Pocas cosas hay tan bien organizadas y ordenadas como un cementerio. All\u00ed los empleados tienen una disciplina cotidiana, y hay un continuo crecimiento porque todos los d\u00edas reciben nuevos cad\u00e1veres que deben ser puestos en sus respectivos lugares. Hay iglesias bien \u00abdisciplinadas\u00bb, bien \u00aborganizadas\u00bb, pero, como la iglesia en Sardis, tienen nombre de que viven, y est\u00e1n muertas (Ap 3.1). La disciplina en la verdadera iglesia de Cristo es una disciplina de vida, no de muerte. Es una genuina disciplina espiritual, que se vive y se practica en todos los ministerios de la Iglesia seg\u00fan 1 Corintios 12, Efesios 4.1-16 y Romanos 12. Al ser miembros del cuerpo de Cristo, \u00c9l debe tener el control absoluto de nuestra propia vida. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Una iglesia b\u00edblicamente disciplinada es depurada por el Se\u00f1or, como su propio cuerpo, ya que \u00c9l \u00abam\u00f3 a la iglesia, y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para santificarla, habi\u00e9ndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de present\u00e1rsela a s\u00ed mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha\u00bb (Ef 5.24-27). Jesucristo, de este modo, discipula (disciplina) a la iglesia, para present\u00e1rsela a s\u00ed mismo perfecta y resplandeciente. Si la iglesia toma conciencia de ese privilegio, la disciplina sobrenatural se har\u00e1 evidente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ya he dicho que tradicionalmente el tema de la disciplina en la iglesia local se limita su consideraci\u00f3n solamente a la actitud que debe asumirse ante la indisciplina de los miembros. En ese terreno es posible que la iglesia se constituya en una especie de tribunal civil que dicte sentencia seg\u00fan la naturaleza y la gravedad de la falta. Muchas iglesias tienen sus propios reglamentos, adem\u00e1s de la Biblia, para juzgar a los presuntos culpables. En mi opini\u00f3n, estos criterios no son los mejores, porque engendran otros problemas. Por ejemplo, \u00bfqui\u00e9nes integran el \u00abtribunal\u00bb?, \u00bfqui\u00e9nes investigan la falta?, \u00bfqui\u00e9nes deciden la naturaleza y extensi\u00f3n de las sanciones?, \u00bfdebe llevarse el asunto a la asamblea de los fieles?, \u00bfdeben comparecer ante la asamblea los miembros acusados?, \u00bfse les debe dar oportunidad para defenderse?, \u00bfes necesario registrar en las actas de la iglesia el nombre y apellido de los culpables, describiendo su falta y su castigo?, \u00bfqu\u00e9 precauciones hay que tomar para que los familiares del hermano disciplinado, espe-cialmente los ni\u00f1os, no sean seriamente afectados por el esc\u00e1ndalo?, etc\u00e9tera. Como veremos m\u00e1s adelante, debemos seguir el criterio recomendado por Pablo en G\u00e1latas 6.1: \u00abHermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con esp\u00edritu de mansedumbre, consider\u00e1ndote a ti mismo, no sea que t\u00fa tambi\u00e9n seas tentado\u00bb. Pero esto no significa que hay que suprimir la disciplina en la iglesia. <\/P><B><br \/>\n<P align=justify>El porqu\u00e9 de la disciplina <\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La disciplina en la iglesia es indispensable. Recordemos que el Antiguo Testamento dice: \u00abMejor es reprensi\u00f3n manifiesta que amor oculto. Fieles son las heridas del que ama\u00bb (Pr 27.5-6). <\/P><br \/>\n<P align=justify>En el Nuevo Testamento hallamos al menos cuatro razones para que la iglesia ejerza la disciplina correctiva: <\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nRuptura de los v\u00ednculos fraternales y falta de perd\u00f3n, como el caso que se describe en Mateo 18.15-17, 21-22.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nErrores doctrinales que causan divisiones dentro de la congregaci\u00f3n y promueven falsas ense\u00f1anzas, seg\u00fan se advierte en Romanos 16.17-18: 1 Timoteo 6.3-5; Tito 3.10-11.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nHermanos desordenados, desobedientes, que \u00abse entremeten en lo ajeno\u00bb y con esas actitudes dan origen a diversos problemas, mencionados por el ap\u00f3stol Pablo en 2 Tesalonicenses 3.6-15.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nMaldad, inmoralidad, conforme se advierte en 1 Corintios 5.11, donde leemos: \u00abNo os junt\u00e9is con ninguno que, llam\u00e1ndose hermano, fuere fornicario, o avaro, o id\u00f3latra, o maldiciente, o borracho, o ladr\u00f3n; con el tal ni aun com\u00e1is\u00bb. Conviene leer todo el pasaje de 1 Corintios 5.1-13. <\/LI><br \/>\n<P align=justify>Notemos que hay diferencias en las sanciones disciplinarias indicadas. Por ejemplo, en el caso de 2 Tesalonicenses 3.15 se dice \u00abno lo teng\u00e1is por enemigo, sino amonestadle como a hermano\u00bb, y en el caso de 1 Corintios 5.13 se manda \u00abquitad, pues, a ese perverso de entre vosotros\u00bb. Esto ense\u00f1a que las medidas disciplinarias deben aplicarse con justicia y sin ning\u00fan tipo de precipitaci\u00f3n, en forma proporcional a la magnitud de la falta. <\/P><br \/>\n<P align=justify>El prop\u00f3sito de la disciplina en la iglesia es la protecci\u00f3n del cuerpo de Cristo y la ministraci\u00f3n al hermano ca\u00eddo. Sea por un enfrentamiento personal, una falsa doctrina, una vida desordenada, una actitud que engendra conflictos, o una conducta inmoral, el hermano que cay\u00f3 en pecado ha roto su comuni\u00f3n con la iglesia y ha provocado una herida en el cuerpo, que debe ser sanada. La iglesia tiene que hacer todo cuanto est\u00e9 a su alcance para restaurar al hermano ca\u00eddo. Si no lo consigue, tendr\u00e1 que reconocer la existencia de esa ruptura de la comuni\u00f3n y la imposibilidad de restablecerla, lo que implica la separaci\u00f3n del culpable. Esta separaci\u00f3n no descarta la posibilidad de una futura restauraci\u00f3n, si se produce un genuino arrepentimiento. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Sin embargo, la disciplina en la iglesia no es tan s\u00f3lo punitiva; tambi\u00e9n es preventiva y did\u00e1ctica (ense\u00f1a a los creyentes, ver Hechos 5.11). Los pastores deben mantenerse en estado de alerta, para prevenir el peligro de la indisciplina. En este sentido la Biblia nos exhorta a permanecer \u00absol\u00edcitos en guardar la unidad del Esp\u00edritu en el v\u00ednculo de la paz\u00bb (Ef 4.3). <\/P><B><br \/>\n<P align=justify>La Disciplina en la carne y en el Esp\u00edritu <\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La disciplina en la carne puede responder a un prejuicio o a una predisposici\u00f3n hostil, o ser causada por un abuso de autoridad eclesi\u00e1stica, o tener su origen en la buena voluntad de quienes, actuando amistosamente, procuran ayudar al hermano ca\u00eddo, al margen del camino indicado por la Biblia. Por ejemplo, en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX algunas iglesias aplicaban sanciones disciplinarias a los varones que se afeitaban el bigote, bas\u00e1ndose en prejuicios religiosos propios de aquella \u00e9poca. Muchas medidas parecidas se fundaban en convicciones derivadas de la cultura o del contexto, sin fundamentos escriturales. En cuanto al llamado \u00ababuso de autoridad eclesi\u00e1stica\u00bb podemos mencionar el caso de Di\u00f3trefes, que \u00abno recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia\u00bb (3 Jn 9-10). Actitudes semejantes ocurren siempre en alguna parte, a causa de ambiciones o enemistades. En el polo opuesto est\u00e1n los que con generosa bondad quieren aconsejar al hermano ca\u00eddo sin seguir el proceso dispuesto por la Palabra de Dios y se limitan a usar \u00fanicamente recursos psicoterap\u00e9uticos, cient\u00edficos, que tienen validez pero son est\u00e9riles, en lo que concierne a la disciplina de la iglesia, si se prescinde de la Sagrada Escritura. Ese m\u00e9todo humano es un acto de compasi\u00f3n, un gesto amistoso, pero absolutamente in\u00fatil para restaurar la comuni\u00f3n con el Se\u00f1or y con su pueblo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Tambi\u00e9n podr\u00edamos llamar \u00abdisciplina en la carne\u00bb al esfuerzo que muchos creyentes hacen para alcanzar, por sus propios medios, las virtudes de una vida cristiana victoriosa. Con esa meta suelen desarrollar actitudes de fanatismo que ellos definen como pruebas de una mayor espiritualidad. Esta \u00abdisciplina en la carne\u00bb es mencionada por el ap\u00f3stol Pablo en su ep\u00edstola a los Colosenses 2.20-23. \u00abSi hab\u00e9is muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, \u00bfpor qu\u00e9, como si vivieseis en el mundo, os somet\u00e9is a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputaci\u00f3n de sabidur\u00eda en culto voluntario y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne\u00bb. Cuando en una iglesia se imponen estas normas carnales, es posible que se intente amonestar o \u00abdisciplinar\u00bb a quienes no las cumplen, como ocurri\u00f3 cuando \u00abalgunos que ven\u00edan de Judea ense\u00f1aban a los hermanos: Si no os circuncid\u00e1is conforme al rito de Mois\u00e9s, no pod\u00e9is ser salvos\u00bb (Hch 15.1). <\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abLa disciplina en el Esp\u00edritu\u00bb es la obediencia a los mandamientos del Se\u00f1or. Esto se aplica a la iglesia tanto como al creyente. En Deuteronomio 4.10 leemos que Mois\u00e9s recuerda que Dios le dijo en Horeb: \u00abRe\u00faneme el pueblo, para que yo les haga o\u00edr mis palabras, las cuales aprender\u00e1n para temerme todos los d\u00edas que vivieren sobre la tierra, y las ense\u00f1ar\u00e1n a sus hijos\u00bb. Dios quiere ser o\u00eddo y obedecido por su pueblo (Dt 10.12-13). Pero no podemos obedecer si no tenemos el poderoso auxilio del Esp\u00edritu Santo. Para una vida disciplinada, obediente, es imprescindible el poder que el Esp\u00edritu nos imparte. Esto no podemos cambiarlo. Tampoco hay que confundir disciplina con rutina. Una iglesia con disciplina es una iglesia obediente a la voz de Dios, que no se limita a la simple conformidad externa con los mandamientos del Se\u00f1or (lo que ser\u00eda simple legalismo), sino que obedece de coraz\u00f3n, bajo el impulso del Esp\u00edritu Santo. Una iglesia que no tiene esa clase de disciplina no puede pretender que sus miembros sean obedientes. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Adem\u00e1s, la iglesia que practica la disciplina en el Esp\u00edritu debe creer firmemente en la suficiencia de las Escrituras para ministrar a los miembros indis-ciplinados: \u00abToda la Escritura es inspirada por Dios, y \u00fatil para ense\u00f1ar, para redarg\u00fcir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra\u00bb (2 Ti 3.16-17). El primer paso de este ministerio es hacer que el hermano ca\u00eddo reconozca su pecado (ver 1 Jn 1.9). Esto no significa que \u00e9l deba confesar su falta delante de toda la congregaci\u00f3n, pero s\u00ed es necesario que lo haga ante Dios y, en la mayor\u00eda de los casos, ante sus pastores o consejeros. Una funci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es convencer al mundo de pecado (Jn 16.9). Pero la Biblia tambi\u00e9n dice \u00abno contrist\u00e9is al Esp\u00edritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el d\u00eda de la redenci\u00f3n\u00bb (Ef 4.30). Esta exhortaci\u00f3n se encuentra en el medio de un pasaje que se refiere a la disciplina propia de la vida nueva en Cristo. La disciplina preventiva fundada en la Biblia contribuye a instruir a los creyentes acerca del rol del Esp\u00edritu Santo. La disciplina punitiva, tambi\u00e9n. Es muy notable que, en el primer episodio de disciplina punitiva ocurrido en la iglesia de Jerusal\u00e9n, el ap\u00f3stol Pedro haya dicho a Anan\u00edas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 llen\u00f3 Satan\u00e1s tu coraz\u00f3n para que mintieses al Esp\u00edritu Santo?&#8230;\u00aby repitiera despu\u00e9s ante su esposa Safira: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 convinisteis en tentar al Esp\u00edritu del Se\u00f1or?\u00bb (Hch 5.1-11). En aquella acci\u00f3n disciplinaria punitiva el Esp\u00edritu Santo tuvo un papel protag\u00f3nico que no podemos ignorar. La disciplina en el Esp\u00edritu es un tema muy serio. \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n aprendi\u00f3 la iglesia de Jerusal\u00e9n en esa inolvidable jornada!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Obviamente, si la disciplina es \u00aben el Esp\u00edritu\u00bb, la disciplina es del Esp\u00edritu. Y la disciplina del Esp\u00edritu no es un mero c\u00f3digo de prohibiciones, sino el camino para ser mejores disc\u00edpulos de Jesucristo. Casos como el de Anan\u00edas y Safira no se dan todos los d\u00edas. En 2 Corintios 3.17-18, leemos que \u00abel Se\u00f1or es el Esp\u00edritu; y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Se\u00f1or, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Esp\u00edritu del Se\u00f1or\u00bb. La disciplina del Esp\u00edritu no es una cadena que nos esclaviza. En su discurso de Romanos 8, el ap\u00f3stol Pablo declara solemnemente: \u00abLa ley del Esp\u00edritu de vida en Cristo Jes\u00fas me ha librado de la ley del pecado y de la muerte\u00bb. Por eso no podemos reducir la disciplina del Esp\u00edritu tan s\u00f3lo a los \u00e1mbitos del castigo. La disciplina del Esp\u00edritu act\u00faa siempre en el \u00e1mbito del fruto del Esp\u00edritu, cuya descripci\u00f3n comienza con la palabra amor.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>C\u00f3mo disciplinar a una persona que est\u00e1 en pecado &#8211; Mateo 18 <\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es oportuno observar que, entre las cuatro razones \u0097que ya vimos\u0097 para que la iglesia ejerza la disciplina correctiva, Jes\u00fas solamente eligi\u00f3 una para indicarnos el procedimiento a seguir. Se refiri\u00f3 exclusivamente a los casos de hermanos enfrentados entre s\u00ed, ofendidos, incapaces de perdonar, que no restablecen los v\u00ednculos de la comuni\u00f3n fraternal. Seg\u00fan leemos en Mateo 18.15-17, Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que el hermano herido deber\u00e1 tomar la iniciativa, e ir a entrevistarse a solas con el ofensor, y tratar de solucionar entre ambos el problema, procurando as\u00ed la reconciliaci\u00f3n (\u00absi te oyere, has ganado a tu hermano\u00bb). Si ese objetivo no se logra, el hermano ofendido tendr\u00e1 que llevar uno o dos testigos (imparciales y veraces, ver Dt 19.15-20), dispuestos a colaborar en el prop\u00f3sito conciliador, que lo acompa\u00f1en para hacer as\u00ed otro intento. Y si el ofensor rechaza ese segundo esfuerzo, el caso ser\u00e1 planteado a la iglesia para seguir buscando una soluci\u00f3n fraternal. Pero si el ofensor no se somete a la mediaci\u00f3n y el consejo de la iglesia, deber\u00e1 ser considerado como un inconverso. En el resto de las Escrituras no hallamos otras instrucciones de Jes\u00fas en cuanto a la manera de disciplinar a una persona que est\u00e1 en pecado. Sabiamente se supone que, si el Se\u00f1or no dio otras instrucciones, ese \u00fanico camino que \u00c9l se\u00f1al\u00f3 es el que debiera seguirse en cualquier otro caso de disciplina a una persona que est\u00e1 en pecado. Primero, una entrevista a solas. Segundo, si eso no da resultados, otra conversaci\u00f3n reservada, ante uno o dos testigos id\u00f3neos y confiables. Y si ello tampoco da frutos, llevar el asunto a la iglesia. A esta altura del proceso, la iglesia tiene que hacer un nuevo intento para solucionar el problema. Si el culpable no acepta la intervenci\u00f3n y la decisi\u00f3n de la iglesia, la \u00fanica alternativa que resta es la sanci\u00f3n disciplinaria indicada por Jes\u00fas. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En la pr\u00e1ctica, lo que suele ocurrir con alguna frecuencia es que el ofensor se niega a someterse al procedimiento recomendado por Jes\u00fas, y rechaza cualquier tipo de entrevistas sobre el asunto en discusi\u00f3n. Y, por otra parte, no es raro que el propio ofendido se niegue a seguir los pasos indicados por el Se\u00f1or. Cuando el problema no consiste en un enfrentamiento entre hermanos, sino en otro tipo de pecados cometidos por un solo culpable (o por varios), la resistencia a transitar el camino se\u00f1alado por el Maestro tambi\u00e9n puede producirse. En casos excepcionales, hay miembros que, al sentirse p\u00fabli-camente avergonzados por sanciones disciplinarias en su contra, recurren a los tribunales civiles para iniciar juicio contra sus iglesias (un jurado conden\u00f3 a la Iglesia de Cristo en Collinsville, Oklahoma, a pagar a Marian Guinn una indemnizaci\u00f3n de 250.000 d\u00f3lares, por da\u00f1os y perjuicios sufridos a causa de la disciplina). Eso ocurre particularmente cuando el asunto se trata con poca delicadeza y toma caracter\u00edsticas de notorio esc\u00e1ndalo. Desde luego, y pese a todo, cualquier caso de absoluta intransigencia, de obstinada rebeld\u00eda, de pertinaz rechazo de la exhortaci\u00f3n de la iglesia, requiere que el culpable sea tenido \u00abpor gentil y publicano\u00bb (Mt 18.17), es decir, como ajeno al cuerpo de Cristo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>En todos los procesos de disciplina, para seguir la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y para evitar complicaciones como las ya comentadas, o solucionarlas, es indispensable la oraci\u00f3n. Todos lo sabemos, pero no siempre lo tenemos en cuenta. Orando evitamos el peligro de caer en la disciplina carnal. Orando suprimimos o suavizamos las filosas aristas de los m\u00e1s dif\u00edciles procesos disciplinarios. Orando se sanan las heridas que se hayan producido y se calman los dolores de la congregaci\u00f3n. Orando se allana el camino para la restauraci\u00f3n de los ca\u00eddos y la recuperaci\u00f3n an\u00edmica de sus familiares y amigos. Orando recibimos fortaleza del Se\u00f1or para afrontar la crisis y proseguir la marcha. Orando mantenemos la disciplina del ej\u00e9rcito de Cristo en esta hora crucial. \u00abY oramos a Dios que ninguna cosa mala hag\u00e1is&#8230; y aun oramos por vuestra perfecci\u00f3n\u00bb (2 Co 13.7-9).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Samuel O. Libert, de nacionalidad argentina, evangelista internacional, maestro de Biblia y pastor por m\u00e1s de 50 a\u00f1os. Actualmente es pastor de una iglesia Bautista en Rosario, Argentina. Autor de varios libros y centenares de art\u00edculos y folletos. Copyright Apuntes Pastorales &#8211; DesarrolloCristiano.com\u00a0todos los derechos reservados. <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Samuel O. Libert La Biblia nos ense\u00f1a que las medidas disciplinarias deben aplicarse con justicia y sin ning\u00fan tipo de precipitaci\u00f3n o apresuramiento. 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