{"id":1939,"date":"2015-12-01T00:33:05","date_gmt":"2015-12-01T05:33:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/abandonando-el-pecado-surge-la-santidad\/"},"modified":"2015-12-01T00:33:05","modified_gmt":"2015-12-01T05:33:05","slug":"abandonando-el-pecado-surge-la-santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/abandonando-el-pecado-surge-la-santidad\/","title":{"rendered":"Abandonando el pecado surge la santidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jose Young<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">No importa qu\u00e9 hayamos logrado u obtenido en la vida. Si no tenemos la santidad, hemos perdido lo fundamental. Para desarrollar el tema de la santidad el autor parte del imperativo de Pablo en Colosenses 3 de \u00abdesvestirse\u00bb y \u00abvestirse\u00bb. Por \u00faltimo destaca cuatro conceptos de 2 Corintios 7.1 de c\u00f3mo el creyente llega a la santidad.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/B><B> <\/P><br \/>\n<P align=right><\/P><\/B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tratar el tema de la santidad es como caminar por un campo minado: debe hacerse con mucha cautela. Pues, al tocar el tema, nos acercamos a uno de los nervios principales y m\u00e1s sensibles del cuerpo cristiano.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos sabemos cu\u00e1l es el principal mandamiento de Dios, aquel que dirige todo lo que Dios demanda de nosotros. Fue declarado directamente por nuestro Se\u00f1or Jesucristo: \u00abAma al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.\u00bb (Mr 12.30) En la misma oportunidad, pronunci\u00f3 el segundo gran mandamiento en escala de importancia: \u00abAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u00bb (Mr 12.31)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estos dos mandamientos, se enmarca la mayor parte de la vida cristiana. Pero, quisiera sugerir uno en el tercer lugar de importancia: \u00abSean ustedes santos, porque yo soy santo.\u00bb (1 Pe 1.16)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es una \u00absugerencia\u00bb, y no hay alternativa. Dios demanda nuestra santidad. Y para acentuar la importancia que tiene la santidad en nuestra vida, el autor de Hebreos afirma categ\u00f3ricamente: \u00abPues sin la santidad, nadie podr\u00e1 ver al Se\u00f1or.\u00bb (He 12.14)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este \u00faltimo vers\u00edculo debe encender una luz roja de advertencia en nuestra mente. Sin ninguna duda los temas de actualidad en nuestras iglesias son importantes: la alabanza, la evan-gelizaci\u00f3n, el estudio, la liberaci\u00f3n, la oraci\u00f3n, etc\u00e9tera. Pero a pesar de la importancia de los muchos temas que manejamos, la realidad es que \u00absin la santidad, nadie podr\u00e1 ver a Dios\u00bb. Si descuidamos esta dimensi\u00f3n de la vida cristiana, ninguna de las otras tiene valor.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco aclaraciones<\/P><\/B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el inicio del desarrollo de este tema, es necesario hacer varias aclaraciones.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, somos santos, pero no lo somos. Es decir, la Biblia dice que ya somos santos, sin embargo, tambi\u00e9n deja claro que todav\u00eda no lo somos en su sentido pleno.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado principal de la palabra \u00absanto\u00bb es simplemente \u00abseparado\u00bb. Una cosa o persona \u00absanta\u00bb es aquella que ha sido separada para Dios. El cristiano es \u00absanto\u00bb porque ya no es \u00abhijo de Satan\u00e1s\u00bb sino hijo de Dios. Ha sido apartado de la \u00abhumanidad\u00bb para participar en un reino diferente, para participar en y con un pueblo diferente. Es por esta raz\u00f3n que Pablo llama \u00absantos\u00bb a \u00abtodos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\u00bb (1 Co 1.2) Si soy de Cristo, soy santo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ser santo como Dios es santo es otro tema. Ya no est\u00e1 hablando de nuestra posici\u00f3n en Cristo, sino de nuestra calidad de vida. Uno puede ser hijo de Dios, pero, aun as\u00ed, puede estar siguiendo un estilo de vida que est\u00e1 lejos de ser santo. Seguramente todos conocemos a muchos hermanos que son capaces, inteligentes y cono-cedores de la Palabra. Pero tambi\u00e9n, seguramente, hemos de conocer a pocos santos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, la santificaci\u00f3n no es un evento, es un proceso. Es tentador pensar que la conversi\u00f3n, u otra experiencia cristiana, incluyera la santificaci\u00f3n como un hecho acabado definitivamente. Pero, es una ilusi\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre ha habido quienes piensen que esto s\u00ed es posible, especialmente en el siglo pasado. El planteamiento de esta gente es que un cristiano puede experimentar una \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb, un \u00abbautismo\u00bb, una \u00abunci\u00f3n\u00bb u otra clase de experiencia que lo deja libre de pecado.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el ap\u00f3stol Juan ense\u00f1a que esta pretensi\u00f3n es mentira. La persona que piensa que ha superado al pecado se enga\u00f1a a s\u00ed misma (1 Jn 1.8). Una buena parte del Nuevo Testamento es exhortaci\u00f3n a apartar de nuestra vida ciertas actitudes y pr\u00e1cticas, y a agregar a ella otras. Si fuera posible reducir el proceso a una \u00abexperiencia\u00bb, buena parte del Nuevo Testamento no ser\u00eda necesaria.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercero, la santificaci\u00f3n es inal-canzable. Una multitud frente al trono de Dios en el cielo nos afirma la verdad: \u00abPues solamente t\u00fa eres santo\u00bb (Ap 15.4). Toda santidad humana o ang\u00e9lica es una p\u00e1lida reflexi\u00f3n de la santidad de Dios. Al lado de \u00e9l todo blanco parece gris y toda luz, amarillenta.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La persona que piensa que ya ha alcanzado la santidad simplemente tiene un dios enano. Al contrario, nuestra actitud debe ser igual a la de Pablo cuando dijo: \u00abNo quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo.\u00bb (Fil 3.13)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felizmente, nuestro Dios es muy grande, as\u00ed que siempre estaremos lejos de ser como \u00e9l, y siempre tendremos abundante espacio para crecer.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuarto, la santidad no es para una minor\u00eda elegida. A veces pensamos que es para personas como la madre Teresa de Calcuta, o Billy Graham, y con eso, nos disculpamos. Pero la exhortaci\u00f3n est\u00e1 dirigida a toda la iglesia: \u00abPorque ya sab\u00e9is qu\u00e9 instrucciones os dimos por el Se\u00f1or Jes\u00fas; pues la voluntad de Dios es vuestra santificaci\u00f3n.\u00bb (1 Ts 4.2,3)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La voluntad de Dios para nosotros no es que seamos felices, ni \u00abrealizados\u00bb, ni pr\u00f3speros, sino santos. No importa cu\u00e1nto \u00e9xito tengamos en la vida y en la iglesia, si perdemos en este aspecto, a los ojos de Dios, habremos fallado en lo principal.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quinto, la santificaci\u00f3n nada tiene que ver con aislarse del mundo. Tal como el pecado tiene sus ra\u00edces profundas dentro de nosotros (Mr 7.20-23), as\u00ed tambi\u00e9n la santidad se genera desde muy adentro. Afecta nuestras actitudes y conducta, pero trasciende a ellas. En t\u00e9rminos b\u00edblicos, tiene que ver con el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, con ese n\u00facleo muy interno que controla todo lo que somos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La santidad nada tiene que ver con las circunstancias que nos rodean. Una persona puede ser santa en el negocio, aula o cocina. Pero a la vez puede ser un diablo en el monasterio.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento mon\u00e1stico naci\u00f3, en parte, a ra\u00edz de esa b\u00fasqueda. \u00abSi uno se aparta de la ciudad, busca la soledad de las monta\u00f1as o del desierto, all\u00ed puede encontrarse con Dios, all\u00ed puede encontrar la santificaci\u00f3n.\u00bb Pero no es as\u00ed, porque llevamos el mal en nosotros dondequiera que vayamos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or Jes\u00fas es el mejor ejemplo de esto. Lo criticaron porque no se apart\u00f3 de los pecadores; peor, frecuentaba los lugares \u00abmundanos\u00bb. La gente religiosa lo conden\u00f3 fuertamente por esa causa (Lc 7.34).<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero sabemos bien que la gente y los lugares \u00abmundanos\u00bb no conta-minaron de ninguna manera al Se\u00f1or, porque es el \u00fanico hombre verdaderamente santo que ha cami-nado sobre esta tierra. Ilustro este principio con la siguiente analog\u00eda:<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La santidad en nada se parece al term\u00f3metro. Porque el term\u00f3metro se somete al ambiente donde est\u00e1. Si hace calor, sube; si hace fr\u00edo, baja. Pero s\u00ed es parecida al termostato, porque el termostato afecta directamente el ambiente donde est\u00e1. Si uno sube el termostato, la temperatura sube; si lo baja, la temperatura baja.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una aplicaci\u00f3n muy pr\u00e1ctica de este principio es la pregunta que escuchamos a menudo: \u00ab\u00bfPuede el joven ir al baile?\u00bb Y la respuesta tiene que ser \u00abs\u00ed\u00bb&#8230; y \u00abno\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abS\u00ed\u00bb, porque el joven santo podr\u00eda ir al baile y no dejarse moldear por el ambiente, ni por la m\u00fasica, ni por el \u00abaroma sexual\u00bb. Podr\u00eda entrar, establecer una relaci\u00f3n amistosa con otros j\u00f3venes, y ser un verdadero \u00abtermostato\u00bb en ese ambiente.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero normalmente la respuesta tiene que ser \u00abno\u00bb, porque como bien sabemos, muy pocos de nuestros j\u00f3venes pueden recibir la calificaci\u00f3n de \u00absanto\u00bb. No podr\u00edan ir sin absor-ver el ambiente, y en alguna medida, sin hacerse da\u00f1o.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser y no ser<\/P><\/B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo llegamos a la santidad? Pues, en la pr\u00e1ctica, es como una moneda, tiene dos caras. Por un lado, las Escrituras nos exhortan a ser, pero por el otro, nos instan a no ser. O, para utilizar la figura de Pablo en Colosenses, es \u00abdesvestirnos\u00bb de una forma de vida y \u00abvestirnos\u00bb de otra (Col 3).<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser santo es \u00absencillamente\u00bb ser m\u00e1s parecido a Dios. Nada tiene que ver con conocimiento, capacidad, dones, carismas, etc\u00e9tera. Todos estos aspectos son importantes, pero ningu-no es necesariamente evidencia de la santidad. Porque la santidad nada tiene que ver con presencia, sino con esencia. No tiene que ver con aparien-cia o caracter\u00edsticas personales, sino con lo m\u00e1s profundo del ser humano.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Insisto en esto, porque es tan f\u00e1cil confundir la imagen con la realidad. Hoy d\u00eda la industria cinematogr\u00e1fica puede producir im\u00e1genes que, aparentemente, no distan de ninguna manera de la realidad. Nos convencen totalmente. Sin embargo, son im\u00e1genes, apariencias.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema es que lo mismo puede f\u00e1cilmente ocurrir en la iglesia. Aprendemos a representar excelente-mente el \u00abpapel\u00bb de buen creyente. Sabemos c\u00f3mo vestirnos, c\u00f3mo cantar y orar, c\u00f3mo relacionarnos con los dem\u00e1s hermanos. Son aspectos sociales y visibles de la vida cristiana que aprendemos, esencialmente, por imitaci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el verdadero peligro se presenta cuando confundimos estos buenos h\u00e1bitos evang\u00e9licos con la espiritualidad. Lamentablemente, uno no se hace santo simplemente porque ha aprendido a ajustarse conve-nientemente al molde que suponemos es la santidad.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A primera vista, el santo es una persona com\u00fan y corriente. No presenta una cara m\u00e1s piadosa, ni tampoco una aureola. Es cuando comenzamos a conocerlo que descu-brimos que tiene otra dimensi\u00f3n, que tiene una realidad y profundidad espirituales m\u00e1s all\u00e1 de lo com\u00fan. Es cuando comenzamos a conocerlo que descubrimos a Dios en su vida.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed era el Se\u00f1or Jes\u00fas. Isa\u00edas 53.2 sugiere que no ten\u00eda un aspecto atrayente. Era un barbudo entre muchos barbudos. Aun sus propios disc\u00edpulos se confundieron y se preguntaron \u00ab\u00bfqui\u00e9n es este hombre?\u00bb Cre\u00edan, pero no lo entend\u00edan, porque Jes\u00fas era realmente un hombre, pero a la vez, m\u00e1s que un hombre.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, ser santo es \u00absencillamente\u00bb ser cada vez m\u00e1s parecido a Dios. Es una transformaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de nuestra personalidad, cosmovisi\u00f3n, emociones, de todas esas dimensiones profundas de nuestro ser. <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la moneda tiene otra cara, \u00abno ser\u00bb. La mayor\u00eda de nosotros no somos santos porque mantenemos factores en nuestra vida que lo impiden. Por esta misma raz\u00f3n las Escrituras abundan en exhortaciones a evitar, poner de lado, huir, despojarse, rechazar, etc\u00e9tera.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay un camino m\u00e1gico hacia la santidad. No se basa simplemente en una decisi\u00f3n o una experiencia. El santo se forja en medio de la lucha, y muy a menudo a trav\u00e9s del sufrimiento. Es aquella persona que elige el camino estrecho, que nada contra la corriente.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enclave principal de la lucha se llama \u00abpureza\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pureza es, en su esencia, la ausencia de contaminantes. Aquello que es puro no tiene mezclas, en \u00e9l no existe pizca de material extra\u00f1o. Es aquella persona que en su vida ha hecho desaparecer las distorsiones comunes del pecado.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, nunca debemos confundir la pureza humana con la de Dios. Aun con los medios cient\u00edficos m\u00e1s sofisticados es dif\u00edcil crear una sustancia perfec-tamente pura. Con la sola presencia de un \u00e1tomo ajeno, se pierde la pureza.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, nosotros solamente podemos aproximarnos a la pureza de Dios. Aqu\u00ed tambi\u00e9n interviene un factor de relatividad, factor debido a nuestra humanidad. Lo ilustro de esta manera: Si tomamos un litro de agua de la cloaca, y sacamos ochenta por ciento de las impurezas, el agua ha progresado mucho en su procesamiento hacia la pureza. Sin embargo, \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00eda tomar un vaso de esa agua?<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero por otro lado, si tomamos un litro de agua de un manantial y sacamos ochenta por ciento de sus impurezas, tambi\u00e9n es un logro importante, sin embargo, hay poca diferencia entre el agua original y el agua \u00abpurificada\u00bb.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es tambi\u00e9n con la pureza espiritual humana. Hay personas que comienzan su vida cristiana saliendo del pozo m\u00e1s profundo de degradaci\u00f3n humana. Puede ser que en su lucha hacia la santidad tengan grandes logros, con cambios obvios para el observador externo&#8230;, aunque el resultado todav\u00eda pudiera parecer muy lejano de lo ideal.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero por otro lado, otros comienzan como el joven rico (Mr 10.20), relativamente sanos y sin mayores distorsiones morales. Ellos tambi\u00e9n tienen sus luchas en el camino de la santidad, pero para el observador externo, sus grandes logros son apenas perceptibles.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conclusi\u00f3n es sencilla: nunca podremos medirnos teniendo como referencia a otras personas. Es despreciable y peligroso pensar \u00abno soy tan santo como Fulano, pero felizmente estoy mejor que Mengano\u00bb. Pablo habla de los que \u00abcometen una tonter\u00eda al medirse con su propia medida y al compararse unos con otros.\u00bb (2 Co 10.12)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pr\u00e1ctica, tenemos que mirar en dos direcciones. Hacia adelante, para fijarnos en el modelo que tenemos, el Se\u00f1or Jesucristo; solamente podemos compararnos con \u00e9l. Pero a la vez, debemos mirar hacia atr\u00e1s con frecuencia y preguntarnos: \u00ab\u00bfEstoy avanzando en el camino? \u00bfSoy igual hoy que hace seis meses, un a\u00f1o, dos a\u00f1os?\u00bb Lo importante no es d\u00f3nde estemos en el camino hacia la santidad, sino cu\u00e1nto hemos avanzado.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la lucha para lograr la santidad es mucho m\u00e1s que \u00abevitar\u00bb o \u00abresistir\u00bb el pecado. El santo odia el pecado (Pr 8.13; Am 5.15; Ro 12.9).<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pecado es muy da\u00f1ino, extremadamente odioso para el santo, de tal manera que estar\u00e1 dispuesto a tomar cualquier medida para eliminarlo de su vida.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la actitud que tira esa revista a la basura porque sabe que le hace da\u00f1o. Es esa actitud que apaga la televisi\u00f3n porque dicho programa inunda la casa y la mente con actitudes da\u00f1inas, o que sale de la sala cinematogr\u00e1fica antes de que termine la pel\u00edcula, porque esta lo corrompe.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La regla es sencilla: si alimentamos nuestra mente con basura, se hace imposible tener una mente pura. No pensemos que podemos surmergirnos en la cultura mundana y salir sin mancha.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo subraya el papel decisivo de nuestras mentes con estas palabras: \u00abPor \u00faltimo, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo lo que es bueno y merece alabanza. Pongan en pr\u00e1ctica lo que les ense\u00f1\u00e9 y las instrucciones que les di, lo que me oyeron decir y lo que me vieron hacer: h\u00e1ganlo as\u00ed y el Dios de paz estar\u00e1 con ustedes.\u00bb (Fi 4.8,9)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pureza es una de las claves de la santidad, pero tambi\u00e9n es su eslab\u00f3n d\u00e9bil. Ya escucho las reacciones: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 planeta vienes? Vivimos en un mundo real. Si hablamos de pureza, se mueren de risa. Si tratamos de vivir en pureza, \u00a1nos comen vivos!\u00bb<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, es un tema \u00abextraterrestre\u00bb. S\u00ed, hablar y vivir la santidad implica luchar, y a veces, contra fuerzas crueles. Es justamente por esta raz\u00f3n que hay escasez de santos entre nosotros.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfqu\u00e9 alternativa tenemos? \u00abpues sin la santidad, nadie podr\u00e1 ver al Se\u00f1or\u00bb.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo llegamos a ser santos?<\/P><\/B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un vers\u00edculo clave es 2 Corintios 7.1, y quisiera destacar cuatro de sus conceptos.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz de estas promesas que tenemos<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1les promesas? Pues, tenemos que considerar el contexto, porque este vers\u00edculo es la conclusi\u00f3n, la aplicaci\u00f3n de lo que Pablo acaba de afirmar.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somos, dice Pablo, templo del Esp\u00edritu Santo (6.16). La iglesia, nosotros, formamos la casa donde el Esp\u00edritu ha venido a residir. En cumplimiento a sus promesas, Dios vive entre nosotros, anda entre nosotros (v. 6). Esta idea nos hace recordar a Juan 14.23: \u00abEl que me ama, hace caso de mi palabra; y mi Padre lo amar\u00e1, y mi Padre y yo vendremos a vivir con \u00e9l.\u00bb Pero no s\u00f3lo habla de la habitaci\u00f3n de Dios con nosotros, sino que tambi\u00e9n el Se\u00f1or Jes\u00fas habla de una relaci\u00f3n Padrehijo, una relaci\u00f3n \u00edntima, c\u00e1lida.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las promesas son la presencia real, cercana, \u00edntima de Dios en nuestra vida. Sin embargo, en la pr\u00e1ctica, aunque cantamos \u00abDios est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb, con toda pasi\u00f3n, nos quedamos muy lejos de Dios.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9? Porque pensamos, hablamos y actuamos como si \u00e9l no estuviera presente. En la pr\u00e1ctica, nuestra regla es \u00abnadie ver\u00e1, nadie sabr\u00e1, nadie se preocupar\u00e1\u00bb. Hemos olvidado completamente que: \u00abNada de lo que Dios ha creado puede esconderse de \u00e9l; todo est\u00e1 claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas.\u00bb (He 4.13)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguramente, si pudi\u00e9ramos verlo f\u00edsicamente a nuestro lado, nuestra vida ser\u00eda muy diferente. Pero vivimos por fe&#8230; y, lamentablemente, muy poca fe.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un factor esencial para crecer en la santidad es estar consciente de la constante presencia de Dios. Es vivir como dicen las Escrituras que lo hac\u00eda Mois\u00e9s, \u00abcomo si viera al Dios invisible\u00bb (He 11.27).<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, la santidad es contagiosa. La \u00ababsorbemos\u00bb cuando conscientemente andamos y conversamos con nuestro Padre.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el temor de Dios<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El salmista nos dice que temer a Dios es el comienzo de la sabidur\u00eda (Pr 9.10). Este pasaje indica que tambi\u00e9n nos inicia en el camino de la santidad.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta es una dimensi\u00f3n de nuestra fe evang\u00e9lica que casi se ha perdido. Concebimos a Dios muy peque\u00f1o, muy \u00abdomesticado\u00bb. Reducimos el valor de su existencia solamente para el alivio de nuestras necesidades.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entiendo a los hermanos que oran al \u00abpapito Dios\u00bb, pero veo en las Escrituras que las personas que tuvieron un encuentro cercano con Dios reaccionaron de una manera muy diferente. Juan, por ejem-plo, era el disc\u00edpulo m\u00e1s \u00edntimo de Jes\u00fas, es del \u00fanico que se dice espec\u00edficamente que Jes\u00fas lo amaba (Jn 19.26, 21.20). Sin embargo, cuando vio a Jes\u00fas glorificado, cay\u00f3 a sus pies como muerto (Ap 1.17). Por tener un concepto pobre de Dios, no sabemos qu\u00e9 es \u00abtemer\u00bb a Dios.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra griega traducida \u00abtemer\u00bb aqu\u00ed (2 Co 7.1), muchas veces se traduce por \u00abmiedo\u00bb. El temor casi llega al miedo. Seguramente, como hijos, no debemos sentir miedo a Dios&#8230; la gente de afuera, s\u00ed, pero nosotros, no. Juan afirma que el amor echa fuera el miedo (1 Jn 4.18).<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el temor y el miedo son muy parecidos. El temor es lo que sentimos cuando estamos frente a algo muy grande, sumamente poderoso&#8230; y algo misterioso. Lo ilustro con tres par\u00e1bolas:<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El temor de Dios es parecido al astronauta que est\u00e1 en camino hacia la luna. Mira hacia atr\u00e1s, y la tierra se ha reducido a una bola azulada. Los hombres son menos que piojos, y sus glorias ya no son visibles. Mira al espacio, y se da cuenta que ni con 1.000 vidas podr\u00eda llegar a la estrella m\u00e1s cercana. Est\u00e1 solo en la inmensidad del universo, protegido por una cajita fr\u00e1gil de metal, y se da cuenta cu\u00e1n peque\u00f1o es&#8230;<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O, el temor de Dios es como el oficial entrenado en la desactivaci\u00f3n de bombas. Recibe un llamado para investigar un paquete en un edificio. Se pone su chaleco protector y su casco especial. Prepara sus herramientas y se acerca al paquete. Sabe bien su tarea, y lo comienza a abrir, pero lo hace con mucho, pero, mucho cuidado.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O, el temor a Dios es como el ratoncito del jard\u00edn zool\u00f3gico, cuyo mejor amigo es un elefante. \u00c9l siempre lleva man\u00eds y otros manjares para su amigo gigante, y el elefante no les permite a los gatos aun ni siquera, acercarse a la zona. El ratoncito sabe que su amigo lo ama, sin embargo, tambi\u00e9n sabe que con un solo error de su parte, llegar\u00eda a ser nada m\u00e1s que una manchita de sangre en el piso.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1alando la actitud que debemos tener frente a Dios, el autor de Hebreos nos exhorta a que \u00absirvamos a Dios agrad\u00e1ndole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.\u00bb (He 12.28b, 29)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que teme a Dios esta consciente de que est\u00e1 constantemente en la presencia de aquel que sabe todo lo que uno es y lo que uno piensa; en la presencia del Ser que hizo todo el universo con su palabra, del Ser a quien nadie ha visto, ni puede ver (1 Ti 6.16). No podemos jugar \u00abjuegos religiosos\u00bb con \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Limpiarnos de toda contaminaci\u00f3n<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n es el verdadero responsable para lorgar nuestra santificaci\u00f3n? Pues, en un sentido, soy yo. Es cierto que la obra de santificaci\u00f3n es de Dios, pero depende de m\u00ed, depende de cu\u00e1nto estoy dispuesto, realmente, a pagar el precio.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La traducci\u00f3n de esta frase en la Versi\u00f3n Popular (\u00abmantenernos limpios\u00bb) despista. Porque no es una actitud pasiva, sino activa. No es meramente mantener lo que ya he logrado, sino ir a la ofensiva, conquistar terreno nuevo.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si soy el responsable en el proceso de mi santificaci\u00f3n, tambi\u00e9n soy el problema principal. El obst\u00e1culo mayor no es algo que anda por ah\u00ed en el mundo, sino lo que est\u00e1 aqu\u00ed, bien dentro de m\u00ed. Bien dijo el Se\u00f1or que aqu\u00ed adentro est\u00e1 el ego\u00edsmo, la falta de paciencia, los deseos innecesarios.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces echamos la culpa de nuestros fracasos espirituales a las circunstancias. Los \u00abculpables\u00bb son mis padres y la manera en que me criaron, o mi esposa y su falta de comprensi\u00f3n, o la situaci\u00f3n econ\u00f3mica que me tiene atado. Pero esas cosas llegan a ser un problema porque yo estoy mal. La gente que me rodea no debe afectar mi estado de \u00e1nimo. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica no tiene nada que ver con mi vida real.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O tambi\u00e9n echamos la culpa a nuestro car\u00e1cter. \u00abSoy as\u00ed, y no voy a cambiar a esta altura de mi vida&#8230;\u00bb Pero afirmar que hay una falla de nuestro car\u00e1cter que Dios no puede cambiar es negar todo lo que Dios dice. Porque, justamente, son esas fallas personales lo que Dios se propone cambiar, \u00ab&#8230;el que est\u00e1 unido a Cristo es una nueva persona\u00bb (2 Co 5.17). Esas fallas personales \u0097enojo, impaciencia, etc\u00e9tera\u0097 son fruto del pecado, y Dios quiere que llevemos fruto del Esp\u00edritu.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasaje dice que debemos limpiarnos de lo que puede manchar tanto el cuerpo como el esp\u00edritu. Es decir, la tarea no se limita a ejercicios religiosos y mentales. Tiene que ver tambi\u00e9n con lo que hacemos con las manos y los pies, qu\u00e9 tocamos, a d\u00f3nde vamos. Y en nuestra cultura, se refiere al sexo. Pablo en 1 Corintios 6.20 dice que debemos glorificar a Dios con nuestro cuerpo; en este contexto la frase tiene que ver con el abuso del sexo. Es un tema amplio a causa de sus distorsiones culturales, y por su exaltaci\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n. Pero Dios quiere que tambi\u00e9n nos limpiemos en esta \u00e1rea de nuestra vida.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perfeccionando la santidad<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra \u00abperfeccionar\u00bb en este pasaje significa completar, lograr, llevar a su t\u00e9rmino. Subraya de nuevo el hecho de que la santificaci\u00f3n es un proceso. Siempre estamos en camino; siempre tenemos nuevas alturas para escalar en el horizonte.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El llamado de Pablo es un llamado a la persistencia, a la disciplina. Es el mismo llamado que escuchamos por todas las Escrituras: \u00abAma al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con todo tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.\u00bb (Mr 12.30)<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una buena ilustraci\u00f3n es la par\u00e1bola del Se\u00f1or acerca de las dos casas (Lc 6.46-49). Siempre la utilizamos en la evangelizaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n es una certera ilustraci\u00f3n de este tema.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque uno puede forjar una vida que, aparentemente, es un \u00e9xito en todo aspecto. Un buen trabajo, una linda familia, hasta una parti-cipaci\u00f3n activa en la iglesia. Pero frente a las demandas de Dios, todo se derrumba.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible tener todo&#8230; sin embargo, no tener nada.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque Dios nos exige que seamos santos, como \u00e9l es santo. No importa qu\u00e9 hayamos logrado u obtenido en la vida. Si no tenemos la santidad, hemos perdido el partido, &#8230;pues sin la santidad, nadie podr\u00e1 ver al Se\u00f1or. <\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor reside en Argentina; es escritor, maestro, pastor y director de Ediciones Crecimiento Cristiano.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jose Young No importa qu\u00e9 hayamos logrado u obtenido en la vida. Si no tenemos la santidad, hemos perdido lo fundamental. Para desarrollar el tema de la santidad el autor parte del imperativo de Pablo en Colosenses 3 de \u00abdesvestirse\u00bb y \u00abvestirse\u00bb. Por \u00faltimo destaca cuatro conceptos de 2 Corintios 7.1 de c\u00f3mo el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/abandonando-el-pecado-surge-la-santidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAbandonando el pecado surge la santidad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1939","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1939"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1939\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}