{"id":1949,"date":"2015-12-01T00:33:21","date_gmt":"2015-12-01T05:33:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discernimiento\/"},"modified":"2015-12-01T00:33:21","modified_gmt":"2015-12-01T05:33:21","slug":"discernimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/discernimiento\/","title":{"rendered":"Discernimiento"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Juan Adams<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La diferencia entre aprender de la experiencia en general y de seguir la Palabra de Dios es sumamente importante hoy en d\u00eda. Un camino lleva a la falta de sensibilidad, el otro al discernimiento.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: left;\">Un amigo me coment&oacute; una reflexi&oacute;n muy interesante que alguien le hab&iacute;a enviado por carta: &laquo;A un cajero de banco no se le ense&ntilde;a a detectar dinero falso. Por medio del uso de dinero leg&iacute;timo y el constante manejo del verdadero, en cuanto se cruza con un billete falso lo reconoce&raquo;.<br \/>\nEl autor se refer&iacute;a al discernimiento entre la verdad y el error. La idea es que cuando uno conoce &iacute;ntimamente la verdad de Dios, entonces autom&aacute;ticamente reconocer&aacute; los billetes falsos de Satan&aacute;s. El discernimiento del mal es uno de los resultados de aprender a identificar la verdad. Veremos que hay gran m&eacute;rito en lo que dice.<br \/>\nEl discernimiento de Salom&oacute;n<br \/>\nSalom&oacute;n era famoso por su facultad para discernir. Le pidi&oacute; a Dios &laquo;un coraz&oacute;n entendido&raquo; para que pudiera &laquo;juzgar&raquo; bien a su pueblo, pudiendo &laquo;discernir entre lo bueno y lo malo&raquo; (1 R. 3:9). A Dios le agrad&oacute; su pedido y le dio un coraz&oacute;n con discernimiento (1 R 3.12). El texto no dice c&oacute;mo ocurri&oacute;, pero podemos suponer que lo recibi&oacute; instant&aacute;neamente.<br \/>\nEn el AT el discernimiento consist&iacute;a en la habilidad para distinguir entre el bien y el mal,&nbsp; indispensable para ser un juez sabio.<br \/>\nSin embargo, un an&aacute;lisis m&aacute;s cuidadoso nos lleva a cuestionar esta idea. Cuando Dios dijo &laquo;he dado&raquo;, quiz&aacute; solamente haya decretado que Salom&oacute;n tuviera discernimiento. Muchas veces Dios habla de lo que &Eacute;l ha decidido como si ya hubiera sucedido. Al fin y al cabo, lo que ha decretado se cumplir&aacute;. De hecho, en el vers&iacute;culo siguiente usa la misma construcci&oacute;n cuando dice &laquo;tambi&eacute;n te he dado&#8230; riquezas y honor&raquo; (1 Re 3.13). Seguramente &eacute;stos no aparecieron inmediatamente. Las riquezas de Salom&oacute;n crecieron con el tiempo, y mientras m&aacute;s rico era m&aacute;s crec&iacute;a su fama. As&iacute; que es muy posible que, junto con sus riquezas y honor, la sabidur&iacute;a y el discernimiento de Salom&oacute;n hayan sido adquiridos con el tiempo. La evidencia b&iacute;blica no nos permite ser dogm&aacute;ticos en este asunto.<br \/>\nDe cualquier modo, f&iacute;jese que el discernimiento consist&iacute;a en la habilidad para distinguir entre el bien y el mal (1 Re 3.9, 11), indispensable para ser un juez con conocimiento y sabidur&iacute;a. Es interesante que el Nuevo Testamento nos presenta la misma idea en cuanto al discernimiento: &laquo;Acerca de esto tenemos mucho que decir, y dif&iacute;cil de explicar, por cuanto os hab&eacute;is hecho tardos para o&iacute;r. Porque debiendo ser ya maestros, despu&eacute;s de tanto tiempo, ten&eacute;is necesidad de que se os vuelva a ense&ntilde;ar cu&aacute;les son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y hab&eacute;is llegado a ser tales que ten&eacute;is necesidad de leche, y no de alimento s&oacute;lido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es ni&ntilde;o; pero el alimento s&oacute;lido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal&raquo; (He 5.11-14).<br \/>\nTrasfondo<br \/>\nEl autor de Hebreos estaba preocupado porque en cuanto comenzaba la persecuci&oacute;n los cristianos empezaban a dudar, aunque ninguno hab&iacute;a sufrido f&iacute;sicamente (He 12.4). Parece que algunos se preguntaban si no ser&iacute;a m&aacute;s sabio volver al juda&iacute;smo. Posiblemente estaban en peligro de abandonar la fe. Por ello, el autor compara el juda&iacute;smo que dejaron con lo que ellos recibieron en Cristo, y en todo momento muestra c&oacute;mo Cristo es superior.<br \/>\nEn relaci&oacute;n a esto, el autor comienza a hablar del sacerdocio de Cristo. Habr&iacute;a querido decir mucho m&aacute;s (He 5.11), pero le resulta dif&iacute;cil. Sin embargo, es reacio a explicar por qu&eacute;. Tal vez est&eacute; hablando de algo demasiado complicado para sus lectores. Esto no deber&iacute;a ser as&iacute; (a esta altura deber&iacute;an poder ense&ntilde;ar a otros), pero es muy posible que no comprendieran debido a su &laquo;falta de entendimiento&raquo; (vv. 11 y 12). Son como beb&eacute;s que no pueden digerir comida s&oacute;lida sino que todav&iacute;a necesitan leche (vv. 12b-14a), y no tienen experiencia con la Palabra de Dios (v. 13).<br \/>\nLa ra&iacute;z del problema era su insensibilidad hacia la verdad de Dios debido a su falta de discernimiento.<br \/>\nLos lectores hab&iacute;an estado alej&aacute;ndose del conocimiento y hab&iacute;an llegado a ser un poco &laquo;sordos&raquo;. Esto implica que se hab&iacute;an apartado gradualmente, a lo que el autor se refiere como &laquo;dejar de alcanzar la gracia de Dios&raquo; (He 12.15), &laquo;perder la confianza&raquo; (10.35), &laquo;retroceder&raquo; (10.39) y &laquo;deslizarse&raquo; (2:1). El problema principal radicaba en el lector, no en la dificultad del material. &Eacute;l lo atribuye a que son &laquo;tardos para o&iacute;r&raquo; y teme que no podr&aacute;n digerir la comida s&oacute;lida que desea presentarles. Asimismo, la inmadurez espiritual los hac&iacute;a flaquear frente a la persecuci&oacute;n (He 5.12-14). Debido a su &laquo;falta de sensibilidad&raquo; no ten&iacute;an en claro los aspectos espec&iacute;ficos de la fe cristiana y, por lo tanto, pod&iacute;an considerar la posibilidad de volver a un juda&iacute;smo m&aacute;s &laquo;seguro&raquo;.<br \/>\nLa ra&iacute;z del problema era su insensibilidad hacia la verdad de Dios debido a su falta de discernimiento. Hab&iacute;an fracasado al no utilizar regularmente la verdad que s&iacute; pose&iacute;an para reconocer el error y mejorar de esta forma sus poderes de discernimiento. Analicemos cada aspecto de este problema seg&uacute;n el autor de Hebreos, y veamos c&oacute;mo es nuestra situaci&oacute;n actual.<br \/>\nFalta de sensibilidad espiritual<br \/>\nEl problema de los hebreos era que al o&iacute;r les faltaba la habilidad de comprender. Por consiguiente, no pod&iacute;an distinguir entre el bien y el mal. Se los enga&ntilde;aba f&aacute;cilmente. Las personas de hoy somos exactamente iguales. No podr&iacute;a haber programas de radio ofreciendo fotos autografiadas por Jes&uacute;s si no los apoyaran cristianos cr&eacute;dulos. Toda clase de sectas y grupos semejantes no avanzar&iacute;an si los cristianos fueran maduros espiritualmente, con sus facultades ejercitadas para distinguir entre el bien y el mal. Pero, como Pablo dijo claramente, hay muchos &laquo;ni&ntilde;os fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para enga&ntilde;ar emplean con astucia las artima&ntilde;as del error&raquo; (Ef. 4:14).<br \/>\n&iquest;Exactamente qu&eacute; es esta falta de sensibilidad (nothros) de la cual habla el autor de Hebreos? La palabra es una combinaci&oacute;n de otras dos: &laquo;no&raquo; y &laquo;empuje&raquo;. En el Nuevo Testamento la encontramos s&oacute;lo dos veces: en Hebreos 5 y en Hebreos 6.12, donde es traducida como &laquo;perezosos&raquo;. El Testamento Griego Cambridge traduce esta palabra como &laquo;de o&iacute;dos perezosos&raquo;. Esto tambi&eacute;n tiene connotaciones de enfermedad. Encontr&eacute; un pasaje de Hip&oacute;crates, el famoso m&eacute;dico griego de la antig&uuml;edad, en el cual describe un estado de coma usando nothros en conjunci&oacute;n con karosios, lo cual significa &laquo;con cabeza pesada&raquo;. El uso metaf&oacute;rico de nothros en Hebreos expresa muy bien esa condici&oacute;n. Uno est&aacute; &laquo;mal espiritualmente, con pesadez de cabeza&raquo;, o en un estado de coma espiritual.<br \/>\nPor lo tanto, se pueden decir dos cosas de la persona que est&aacute; en la condici&oacute;n nothros:<br \/>\n1. Es lento en su comprensi&oacute;n, le falta empuje y no se mueve hacia adelante por s&iacute; mismo, no es agresivo. La falta de deseo lo lleva a la indecisi&oacute;n. Si esta condici&oacute;n persiste, se vuelve perezoso. Si no ejercita sus poderes de discernimiento por medio de la pr&aacute;ctica agresiva, pronto desarrollar&aacute; una apat&iacute;a y un estado habitual de pereza con respecto a la fe.<br \/>\n2. En la forma en que es usado aqu&iacute; y en Hebreos 6.12, el t&eacute;rmino implica que la falta de habilidad es su propia culpa, porque no aprovecha la verdad disponible para ponerla en pr&aacute;ctica en la vida diaria. Clemente, el obispo de Roma en el primer siglo, escribi&oacute;: &laquo;El buen obrero recibe el pan de su labor con valor, pero el perezoso (nothros) y descuidado no se atreve a mirar a su empleador cara a cara&raquo;.<br \/>\nA continuaci&oacute;n, Clemente alienta al lector a ser &laquo;puntual&raquo;&nbsp; (o &laquo;listo&raquo;, &laquo;preparado&raquo;) para hacer el bien. La idea, entonces, es que la persona nothros, debido a que no toma ventaja de las oportunidades, ha alcanzado un estado de letargo, pereza y falta de preparaci&oacute;n en el que es incapaz de distinguir entre la verdad y el error.<br \/>\nLos beb&eacute;s espirituales que no han tenido pr&aacute;ctica en o&iacute;r la verdad tienen problemas para diferenciarla del error.<br \/>\nCapacitaci&oacute;n y h&aacute;bito<br \/>\nEs necesario destacar que los lectores se vuelven &laquo;sordos&raquo; por no utilizar correctamente las facultades que poseen. La palabra usada en Hebreos 5.14 para hablar del concepto de &laquo;facultades&raquo; o &laquo;sentidos&raquo; es aistheterion, el t&eacute;rmino griego para los cinco sentidos (vista, o&iacute;do, tacto, etc.). Se usa de esa manera en los escritos de Di&oacute;genes Laertius, el historiador que escribi&oacute; sobre las vidas de los grandes fil&oacute;sofos griegos. Por ejemplo, cuando discute las ense&ntilde;anzas de varios fil&oacute;sofos que hablaban de la percepci&oacute;n sensual, usa la misma palabra que el autor de Hebreos usa para hablar de la habilidad de la persona regenerada para distinguir entre la verdad de Dios y el error del diablo. El autor se refiere metaf&oacute;ricamente a la vida interior del creyente como si tuviera sentidos de percepci&oacute;n que, al igual que los sentidos f&iacute;sicos, deben ser usados y capacitados para reconocer cosas.<br \/>\nUn beb&eacute; no puede distinguir sonidos suficientemente bien como para imitarlos. Los beb&eacute;s espirituales que no han tenido pr&aacute;ctica en o&iacute;r la verdad tienen problemas para diferenciarla del error. Una de las se&ntilde;ales de crecimiento en un ni&ntilde;o es la habilidad de distinguir. Antes del desarrollo de esa capacidad, todo lo que el ni&ntilde;o ve entra en su boca. Muchos cristianos inmaduros son as&iacute;: devoran cualquier cosa &laquo;religiosa&raquo;, demostrando su inmadurez espiritual.<br \/>\nLos beb&eacute;s espirituales son &laquo;faltos de experiencia&raquo; o &laquo;inexpertos&raquo; (He. 5:13). En contraste, los maduros tienen sentidos (facultades) que han &laquo;ejercitado&raquo; o &laquo;capacitado por la pr&aacute;ctica&raquo;, de tal manera que disciernen habitualmente entre el bien y el mal. El ejercicio mencionado en el vers&iacute;culo 14 es similar al entrenamiento de un atleta. A lo largo del tiempo el cristiano maduro, que distingue correctamente las cosas y vive de acuerdo con esas distinciones, aguza sus sentidos para que respondan autom&aacute;ticamente al bien y el mal. Podr&iacute;amos decir que est&aacute; en condiciones de &laquo;oler la verdad&raquo;. Es un cajero de banco espiritual con tanta experiencia en el manejo de la Palabra de Dios que cuando pasa alguna ense&ntilde;anza falsa por su mente la identifica inmediatamente.<br \/>\nLa palabra de justicia<br \/>\nEl autor de Hebreos prest&oacute; especial atenci&oacute;n a la falta de experiencia de los beb&eacute;s espirituales y su falta de capacitaci&oacute;n. Los llam&oacute;: &laquo;inexpertos en la palabra de justicia&raquo;. &iquest;Qu&eacute; significa eso? Una sola cosa: la Palabra de Dios tiene que ver con la justicia.<br \/>\nSe la llama &laquo;palabra de justicia&raquo; porque es tanto par&aacute;metro de justicia (la medida del bien y el mal) como la palabra por medio de la cual una persona se vuelve justa al comprenderla y obedecerla por el poder del Esp&iacute;ritu.<br \/>\nEn este pasaje la Palabra de justicia es principalmente par&aacute;metro de justicia, ya que lo que le preocupa al autor es el discernimiento, la discriminaci&oacute;n entre la justicia y la injusticia.<br \/>\nLo que el autor dice es lo siguiente: cuando uno ha alcanzado la condici&oacute;n a la cual se llega por el uso regular y disciplinado del discernimiento del bien y el mal, entonces (y s&oacute;lo entonces) es posible que elija lo bueno en lugar de lo malo. Salom&oacute;n pidi&oacute; un coraz&oacute;n que oyera la Palabra de Dios, que la comprendiera y estuviera de acuerdo con ella, y que actuara en consecuencia (1 Re 3.9). El discernimiento solamente se desarrollar&aacute; por medio del estudio continuo de las Escrituras y la aplicaci&oacute;n de sus verdades.<br \/>\nF&iacute;jese que el hombre justo, experimentado en el discernimiento y en vivir de acuerdo a la Palabra de Dios, tiene pr&aacute;ctica justamente en eso: en usar la Palabra de Dios para identificar su voluntad.<br \/>\nLa diferencia entre aprender de la experiencia en general y de seguir la Palabra de Dios es sumamente importante hoy en d&iacute;a. Un camino lleva a la falta de sensibilidad, el otro al discernimiento. En todas partes los cristianos escriben sobre sus experiencias y ense&ntilde;an a otros a vivir de acuerdo a las &laquo;sugerencias del esp&iacute;ritu&raquo;. Sin embargo, a quienes siguen este camino les espera la subjetividad confusa, ya que no es b&iacute;blico. No es nada m&aacute;s que un intento de identificar la voluntad de Dios por medio de los sentimientos y circunstancias. Los romanos consultaban los h&iacute;gados de pollo para entender la voluntad de los dioses, y los gitanos miran las hojas del t&eacute;. Los cristianos modernos, en cambio, prefieren el arreglo de las circunstancias y sus propios presentimientos. &iexcl;Con raz&oacute;n hay tanta falta de discernimiento! &iexcl;Por eso se toman tantas decisiones malas en estado de confusi&oacute;n! No saben distinguir entre la verdad y el error.<br \/>\nExiste s&oacute;lo una forma: o la ense&ntilde;anza de una persona est&aacute; de acuerdo con la ense&ntilde;anza de los ap&oacute;stoles y los profetas (la cual se encuentra solamente en las Escrituras), o es falsa. &Eacute;sta siempre fue la prueba. En Deuteronomio 13, Mois&eacute;s advierte sobre los maestros falsos que har&iacute;an predicciones y dir&iacute;an que hac&iacute;an milagros. &Eacute;l nos dice espec&iacute;ficamente que no los sigamos si anuncian a un Dios falso, aun cuando sus predicciones se cumplan y los milagros parezcan reales. El par&aacute;metro es la ense&ntilde;anza de las Escrituras: &iquest;es b&iacute;blico lo que dicen de Dios?<br \/>\nHoy necesitamos esta exhortaci&oacute;n, ya que escuchamos todo tipo de afirmaciones. El discernimiento solamente se desarrollar&aacute; por medio del estudio continuo de las Escrituras y la aplicaci&oacute;n de sus verdades. Al final, como el cajero del banco, podremos distinguir entre el bien y el mal en cuanto lo veamos. El problema b&aacute;sico es que no hemos estado haciendo esto ni les hemos ense&ntilde;ado a otros a hacerlo. La soluci&oacute;n es comenzar&nbsp;AHORA.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">El Dr. Juan Adams es un reconocido consejero b\u00edblico y autor de m\u00e1s de 25 libros. Actualmente pastorea una iglesia en el estado de Georgia, EE.UU. Tomado del libro \u00abUna llamada al discernimiento\u00bb. Usado con permiso. DesarrolloCristiano.com, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Juan Adams La diferencia entre aprender de la experiencia en general y de seguir la Palabra de Dios es sumamente importante hoy en d\u00eda. Un camino lleva a la falta de sensibilidad, el otro al discernimiento. 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