{"id":1951,"date":"2015-12-01T00:33:23","date_gmt":"2015-12-01T05:33:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-la-crisis-azota\/"},"modified":"2015-12-01T00:33:23","modified_gmt":"2015-12-01T05:33:23","slug":"cuando-la-crisis-azota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-la-crisis-azota\/","title":{"rendered":"Cuando la crisis azota"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Christopher Shaw<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">La crisis es la oportunidad para ver la mano de Dios obrando maravillas a favor de su pueblo. Su intervenci\u00f3n es asombrosa y contradice todas las predicciones humanas acerca del probable desenlace de la situaci\u00f3n. Aquellos que se atrevan a seguir el camino se\u00f1alado por Dios podr\u00e1n disfrutar de las experiencias espirituales m\u00e1s extraordinarias.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>El reconocido psic\u00f3logo Cristiano, Larry Crabb, afirma en uno de sus libros: \u00abQuiz\u00e1s la lecci\u00f3n m\u00e1s importante que he aprendido al atravesar momentos de tinieblas es esta: no hay forma de evitar, en esta vida, el dolor y las dificultades. Puedo vivir en obediencia, practicar las disciplinas espirituales y reclamar mi identidad en Cristo, pero los problemas no desaparecer\u00e1n.\u00bb Esta es una verdad que muchos de nosotros hemos pasado la vida neg\u00e1ndola, aunque la realidad de nuestro propio peregrinaje nos indica lo contrario. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Existe en nosotros un fuerte condicionamiento que interpreta como negativa la manifestaci\u00f3n de cualquier clase de sufrimiento. Al igual que los disc\u00edpulos, frente al dolor exclamamos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n pec\u00f3, este o sus padres?\u00bb (Jn 9.1) Sin embargo, no es la existencia de dificultades en nuestra vida lo que indica que no estamos viviendo bajo el Se\u00f1or\u00edo de Cristo. Al contrario, el sufrimiento es una constante en la vida de pr\u00e1cticamente todos los grandes santos en la historia del pueblo de Dios. John Stott en uno de sus textos se\u00f1ala que \u00abalguna experiencia de sufrimiento es virtualmente indispensable para la santidad\u00bb. En Hebreos nos encontramos con la asombrosa afirmaci\u00f3n de que el Hijo de Dios aprendi\u00f3 obediencia por lo que padeci\u00f3 (Heb 5. 8), de manera que el experimentar tiempos de crisis no refleja, necesariamente, una falta de espiritualidad en la vida de los hijos de Dios. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nuestro desaf\u00edo se orienta hacia otro lado. Tiene que ver con la siguiente pregunta: \u00bfc\u00f3mo podemos vivir victoriosamente en tiempos de crisis? <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si bien esos momentos son reales y debemos vivir con ellos, tambi\u00e9n es cierto que muchos de nosotros encontramos que nuestro \u00abcristianismo\u00bb se desmorona en esos tiempos, y damos lugar a lamentos, reproches, quejas y amargura. Como en ninguna otra situaci\u00f3n, la crisis revela lo que verdaderamente est\u00e1 en nuestros corazones. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Examinemos, pues, un incidente en la historia del pueblo de Dios, para extraer de ella algunas pautas concretas acerca de c\u00f3mo conducirnos en tiempos de crisis.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Sitiados!<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En el cap\u00edtulo 6 del segundo libro de Reyes, vers\u00edculo 24, se nos dice que el rey Ben-adad, rey de Aram, reuni\u00f3 a todo su ejercito, y subi\u00f3 y siti\u00f3 a Samaria. Esta forma de subyugar un pueblo enemigo era com\u00fan en la \u00e9poca. Al carecer de los armamentos que le han dado tanto poder destructivo a los ej\u00e9rcitos modernos, los generales rodeaban a un pueblo y cortaban sus v\u00ednculos con las tierras del cual se abastec\u00edan. Con actitud paciente esperaban el paulatino debilitamiento de la poblaci\u00f3n hasta que se rindieran. El proceso era lento, pero sumamente efectivo. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>As\u00ed lo afirma el historiador, pues nos dice que \u00abhubo gran hambre en Samaria, y he aqu\u00ed la sitiaron hasta que la cabeza de un asno se vend\u00eda por ochenta ciclos de plata, y la cuarta parte de un cab de esti\u00e9rcol de paloma por cinco ciclos de plata\u00bb (25). Sin conocer mucho de medidas, nos damos cuenta de la desesperaci\u00f3n de los habitantes, al punto de que estaban dispuestos a consumir \u00a1la cabeza de un asno o el esti\u00e9rcol de paloma! Las cifras que se manejan confirman el grado de desesperanza al que hab\u00edan llegado los habitantes de Samaria. Para que tengamos una idea, Jos\u00e9 hab\u00eda sido vendido por veinte ciclos de plata (Gen 37. 28) y Salom\u00f3n hab\u00eda comprado carrozas y caballos por el valor de 150 siclos (1 Re 10. 29). Si estuvi\u00e9ramos hablando de d\u00f3lares, la cifra que se estaba pagando por una cabeza de asno \u00a1ser\u00eda superior a los US$5.000! <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Los israelitas, entonces, hab\u00edan sobrepasado los l\u00edmites de lo normal y se encontraban en una crisis de magnitud realmente abrumadora. <\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Atra\u00eddos a lo impensable<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En medio de esta situaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n se nos presenta una escena de horror. \u00abPasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le grit\u00f3, diciendo: \u00a1Ay\u00fadame, oh rey, se\u00f1or m\u00edo! Y \u00e9l respondi\u00f3: Si el Se\u00f1or no te ayuda \u00bfde d\u00f3nde te podr\u00e9 ayudar? \u00bfde la era o el lagar? Y el rey dijo: \u00bfqu\u00e9 te pasa? Y ella respondi\u00f3: Esta mujer me dijo: Dame tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos ma\u00f1ana. As\u00ed que cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al d\u00eda siguiente, le dije a ella: Da tu hijo, para que lo comamos, pero ella ha escondido a su hijo.\u00bb (6.28\u009629)<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En este espantoso relato podemos captar el grado de abatimiento al cual hab\u00eda llegado la poblaci\u00f3n sitiada. El reclamo de la mujer no tiene que ver con la p\u00e9rdida de su hijo, sino m\u00e1s bien con el comportamiento injusto de su vecina. Es justamente en esta desgraciada conducta que encontramos nuestra primera lecci\u00f3n acerca de la crisis, y es la siguiente: en tiempos de extrema angustia estamos dispuestos a considerar alternativas y salidas que en otro tiempo hubi\u00e9ramos considerado abominables. Cuando nuestra desesperaci\u00f3n sobrepasa el nivel de lo que es tolerable, hasta lo impensable se torna atractivo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Piense un momento en Juan el Bautista. Cuando el Mes\u00edas lleg\u00f3 a orillas del r\u00edo Jord\u00e1n, el profeta no dud\u00f3 ni un instante en proclamar: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.\u00bb (Jn 1. 29) Unos meses m\u00e1s tarde, sin embargo, Juan se encontraba encarcelado y frente a su posible ejecuci\u00f3n. Rodeado de tinieblas, mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos a preguntarle a Cristo: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir, o esperamos a otro?\u00bb (Lc 7.24). Encarcelado, el profeta ya no ten\u00eda ni la certeza ni la convicci\u00f3n que hab\u00eda caracterizado su vida en otros tiempos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De la misma manera, en tiempos de crisis en nuestra propia vida podemos empezar a contemplar soluciones que en el pasado hubi\u00e9ramos descartado categ\u00f3ricamente. Un padre desesperado porque no encuentra trabajo comienza a pensar en robar. Un matrimonio, desgastado por los argumentos y las discusiones, comienza a pensar en la separaci\u00f3n. Un pastor, profundamente desanimado por los constantes cuestionamientos de su congregaci\u00f3n, considera el darle la espalda a su vocaci\u00f3n. No importa cu\u00e1l sea la situaci\u00f3n. Debemos tener en claro que en tiempos de dificultad, perdemos la perspectiva y luego sufrimos las consecuencias de nuestras decisiones. \u00bfCu\u00e1l es, pues, la conclusi\u00f3n? En tiempos de crisis no se debe tomar ninguna decisi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las imprescindibles para seguir con la vida. \u00a1Lo que en el momento de tribulaci\u00f3n le parece l\u00f3gico y aceptable, es muy probable que m\u00e1s adelante lo lleve a profundos lamentos!<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Traigan al responsable!<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Cu\u00e1ndo el Rey oy\u00f3 las palabras de la mujer, se rasg\u00f3 las vestiduras por la magnitud de la calamidad que estaba presenciando. \u00abEntonces \u00e9l dijo: As\u00ed me haga Dios y a\u00fan me a\u00f1ade, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros hoy.\u00bb (6.31) He aqu\u00ed un claro ejemplo de un segundo comportamiento que es t\u00edpico en situaciones de crisis: buscar a qui\u00e9n culpar por lo que vivimos. El rey no hab\u00eda provisto ning\u00fan tipo de liderazgo en la angustiante situaci\u00f3n que sufr\u00eda el pueblo y lejos de se\u00f1alar un camino espiritual para la circunstancia, hab\u00eda permanecido paralizado, esperando alg\u00fan tipo de milagro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando nos sentimos agobiados por una fase como esta, es muy com\u00fan que usemos la poca energ\u00eda que nos queda en fogosas denuncias de la(s) persona (s) que consideramos responsables por la calamidad experimentada: cuando los israelitas se encontraron frente al Mar Rojo, con el ej\u00e9rcito de Fara\u00f3n a sus espaldas, atacaron a Mois\u00e9s (Ex 14.10\u009612); Gede\u00f3n, al ser visitado por el \u00e1ngel, no vacil\u00f3 en ventilar sus frustraciones por el \u00ababandono\u00bb que sufr\u00edan a manos de Dios (Jue 6.13); cuando los hombres de David regresaron de un campa\u00f1a y encontraron que los amalecitas hab\u00edan arrasado su campamento, atacaron a su l\u00edder y quisieron apedrearlo (1 Sa 30.6). <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El hecho es que estas denuncias proveen una escapatoria para nuestros sentimientos de frustraci\u00f3n, pero rara vez contribuyen a solucionar el estado que estamos enfrentando. Al contrario, muchas veces sirven como una distracci\u00f3n que no nos permite realmente concentrarnos en lo que s\u00ed deber\u00edamos estar haciendo. De aqu\u00ed, entonces, se desprende una segunda lecci\u00f3n acerca de lo adecuado en tiempos de crisis: no pierda tiempo buscando culpables, porque le servir\u00e1 de muy poco.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00bfDe d\u00f3nde vendr\u00e1 mi socorro?<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Como usted se imagina, el profeta Eliseo ya estaba al tanto de las intenciones del rey, porque Dios mismo se lo hab\u00eda revelado. No obstante, el rey envi\u00f3 un siervo a que hiciera justicia d\u00e1ndole muerte a Eliseo. Cuando lleg\u00f3, la puerta de la casa del profeta estaba trabada. Entonces Eliseo le dijo: \u00abOid la palabra del Se\u00f1or. As\u00ed dice el Se\u00f1or: \u00abMa\u00f1ana como a esta hora en la puerta de Samaria, una medida de flor de harina se vender\u00e1 en un siclo, y dos medidas de cebada en un siclo.\u00bb (7. 1) <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La profec\u00eda de Eliseo es asombrosa, porque ni siquiera hab\u00eda harina o cebada en Samaria para que se pudiera proclamar semejante extravagancia. La reacci\u00f3n del oficial del rey es absolutamente predecidle: \u00abMira, aunque el Se\u00f1or hiciera ventanas en los cielos \u00bfpodr\u00e1 suceder tal cosa?\u00bb (7. 2) <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El incidente ilustra admirablemente el tercer principio importante acerca del comportamiento adecuado en tiempos de crisis: si no es bueno tomar decisiones ni tampoco resulta productivo invertir tiempo culpando a los dem\u00e1s por nuestra situaci\u00f3n, entonces \u00bfqu\u00e9 debemos hacer? La respuesta est\u00e1 en las palabras mismas de Eliseo. En tiempos de crisis, solamente el Se\u00f1or tiene la perspectiva y las directivas apropiadas para nuestra vida. \u00bfCu\u00e1l debe ser nuestra respuesta entonces? \u00a1Buscarle a \u00c9l!<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1Claro!, esto suena muy simplista. No obstante, nos evitar\u00edamos muchos problemas si lo practic\u00e1ramos. Lo \u00fanico que nos puede orientar en tiempos de dificultad es una palabra que viene del trono de Dios. Note usted c\u00f3mo todos los grandes siervos de Dios buscaron el rostro de Dios en momentos de tribulaci\u00f3n, y observe algunos ejemplos: frente al becerro de oro, Mois\u00e9s exclam\u00f3: \u00abVosotros hab\u00e9is cometido un gran pecado, y yo voy a subir al Se\u00f1or, quiz\u00e1 pueda hacer expiaci\u00f3n por vuestro pecado.\u00bb (Ex 32.30) Frente a la rebeli\u00f3n de su gente, David estaba muy angustiado: \u00abmas \u0085 se fortaleci\u00f3 en el Se\u00f1or su Dios \u0085 y \u0085 consult\u00f3 al Se\u00f1or, diciendo: \u00bfperseguir\u00e9 a esta banda?\u00bb (1 Sa 30. 6 y 8). Finalmente, cuando a Pablo le fue dada una espina en la carne que le produc\u00eda muchas dificultades, rog\u00f3 al Se\u00f1or por su situaci\u00f3n y en medio de las s\u00faplicas, vino la palabra de Dios: \u00abTe basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad\u00bb (2 Co 12. 9). <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La dificultad en practicar esto radica en el hecho de que, en la vicisitud todas nuestras emociones nos invitan a la introspecci\u00f3n, a la obsesi\u00f3n con lo nuestro. Por esta raz\u00f3n no podremos procurar el rostro de Dios si no estamos dispuestos a imponer nuestra voluntad sobre el grito desesperado de nuestra alma, que pretende alivio inmediato. Para el hijo de Dios, realmente el \u00fanico camino es el que propone el salmista: \u00abAlzar\u00e9 mis ojos a los montes; \u00bfde d\u00f3nde vendr\u00e1 mi socorro? mi socorro viene de Jehov\u00e1, que hizo los cielos y la tierra. No dar\u00e1 tu pie al resbaladero, ni se dormir\u00e1 el que te guarda. He aqu\u00ed, no se adormecer\u00e1 ni dormir\u00e1 el que guarda a Israel. Jehov\u00e1 es tu guardador; Jehov\u00e1 es tu sombra a tu mano derecha\u00bb (Sal 121.1\u00965).<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Es una locura!<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En la reacci\u00f3n del oficial del rey encontramos el cuarto elemento indispensable para un comportamiento correcto en tiempos de crisis: el desaf\u00edo de caminar por fe. Una vez recibidas las instrucciones de parte del Se\u00f1or, debemos poner lo que corresponde de nuestra parte, es decir, el creer la palabra y ponerla por obra. Justamente aqu\u00ed se presenta el mayor desaf\u00edo, porque la palabra seguramente sonar\u00e1 como una verdadera locura a nuestros o\u00eddos, especialmente tomando en cuenta las circunstancias en la cual nos encontramos. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La respuesta que Dios le dio a Mois\u00e9s, frente a los reclamos del pueblo, fue: \u00abNo tem\u00e1is; estad firmes, y ved la salvaci\u00f3n que Jehov\u00e1 har\u00e1 hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy hab\u00e9is visto, nunca m\u00e1s para siempre los ver\u00e9is. Jehov\u00e1 pelear\u00e1 por vosotros, y vosotros estar\u00e9is tranquilos\u00bb (Ex 14.13 y 14). \u00a1Qu\u00e9 locura! Piense en recibir esta oferta mientras tiene el mar a sus espaldas y ve, con profunda angustia, la inmensa polvareda que anuncia cu\u00e1n cerca est\u00e1 el ejercito del Fara\u00f3n. Si no lo puede imaginar, considere situaciones m\u00e1s cotidianas. Usted se est\u00e1 quedando sin dinero y el Se\u00f1or le indica que ofrende lo \u00faltimo que le queda. Est\u00e1 triste porque perdi\u00f3 su trabajo y el Se\u00f1or le dice; regoc\u00edjate, de nuevo te digo, \u00a1regoc\u00edjate! Est\u00e1 perturbado porque no puede lograr que un proyecto avance, no importa cu\u00e1nto discute y argumenta, y el Se\u00f1or le dice que en la quietud y confianza est\u00e1 su fuerza. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El hecho es que, no importa desde cu\u00e1l \u00e1ngulo lo miremos, las propuestas de Dios siempre nos incomodan, y no podr\u00eda ser de otra manera, pues siempre chocan con los valores y los deseos de la carne. Solamente si andamos en el Esp\u00edritu podremos vencer estos deseos (G\u00e1 5.17). En tiempos de crisis entonces, es fundamental caminar por fe porque hemos perdido la perspectiva y la capacidad de reflexionar. <\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 fiesta!<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La historia que hoy hemos mirado, termina de una manera extraordinaria. Hab\u00eda en la puerta de la ciudad cuatro leprosos. No pod\u00edan entrar a la ciudad. Fuera de la ciudad tampoco ten\u00edan alimento. Dados por perdidos, decidieron ir al campamento de los arameos. Cuando llegaron, el enemigo se hab\u00eda ido.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Estos hombres indignos e inmundos para la sociedad de la \u00e9poca, fueron los primeros en tener acceso ilimitado al campamento abandonado de los arameos. Comieron y bebieron en abundancia. Fueron ellos, adem\u00e1s, quienes trajeron las buenas nuevas a la ciudad. Y tal como hab\u00eda proclamado el profeta, una medida de flor de harina volvi\u00f3 a venderse en solamente un ciclo de plata.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esta maravillosa conclusi\u00f3n tiene tambi\u00e9n una lecci\u00f3n para nosotros. En cada tribulaci\u00f3n hay oportunidad para ver la mano de Dios obrando maravillas a favor de su pueblo. Su intervenci\u00f3n es asombrosa y contradice todas las predicciones humanas acerca del probable desenlace de la situaci\u00f3n de crisis. Todo su pueblo puede regocijarse en la visible manifestaci\u00f3n de su poder. Pero solamente algunos podr\u00e1n participar de las primicias de esta fiesta, y son aquellos que cometieron la locura de moverse en fe.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Note que los leprosos no ten\u00edan una fe prolija y ejemplar ni eran baluartes de una vida consagrada. Fueron al campamento enemigo porque no les quedaba otra opci\u00f3n. Su \u00abfe\u00bb fue la expresi\u00f3n m\u00ednima posible de confianza en Dios. Lo incre\u00edblemente maravilloso es que Dios honra aun manifestaciones tan d\u00e9biles e incompletas como estas. Al igual que el padre del epil\u00e9ptico, podemos exclamar: \u00abCreo; \u00a1ay\u00fadame en mi incredulidad!\u00bb, porque nos damos cuenta qu\u00e9 d\u00e9bil y tendiente a las duda es nuestra fe. A\u00fan as\u00ed, quienes se atrevan a seguir el camino se\u00f1alado por Dios en medio de las crisis de esta vida, podr\u00e1n disfrutar de las experiencias espirituales m\u00e1s extraordinarias. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00a1No se quede usted afuera de la fiesta!<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Christopher Shaw La crisis es la oportunidad para ver la mano de Dios obrando maravillas a favor de su pueblo. Su intervenci\u00f3n es asombrosa y contradice todas las predicciones humanas acerca del probable desenlace de la situaci\u00f3n. Aquellos que se atrevan a seguir el camino se\u00f1alado por Dios podr\u00e1n disfrutar de las experiencias espirituales &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuando-la-crisis-azota\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCuando la crisis azota\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1951","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1951","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1951"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1951\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}