{"id":1984,"date":"2015-12-01T00:34:37","date_gmt":"2015-12-01T05:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/arrogancia-peligrosa\/"},"modified":"2015-12-01T00:34:37","modified_gmt":"2015-12-01T05:34:37","slug":"arrogancia-peligrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/arrogancia-peligrosa\/","title":{"rendered":"Arrogancia peligrosa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Enrique Zapata<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El creyente y la iglesia siempre corren el gran peligro de suponer que su causa y sus acciones son santas y que est\u00e1n absolutamente identificadas con Cristo. En otras palabras, que su causa es \u00fanicamente la de Cristo y que el sufrimiento padecido es por maldad de otros.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la Guerra Civil espa\u00f1ola, cierto arzobispo de la iglesia cat\u00f3lica escribi\u00f3 lo siguiente: <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cristo predijo que sus seguidores sufrir\u00edan y ser\u00edan reconocidos por la marca de la cruz. Dijo que ser\u00edan bienaventurados cuando por su causa los vituperaren o persiguieran. El ap\u00f3stol Pedro escribe: \u00abAmados, no os sorprend\u00e1is del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extra\u00f1a os aconteciese\u00bb. La Iglesia de Dios no est\u00e1 ajena a la violencia y el odio de las \u00abpuertas del infierno\u00bb, pero la paciencia de los cristianos bajo la persecuci\u00f3n no justifica la indiferencia en cuanto al destino de nuestro pa\u00eds y de nuestra civilizaci\u00f3n cristiana. Hemos ordenado que diariamente y hasta nuevo aviso se haga la siguiente oraci\u00f3n, tomada del Misal, en la di\u00f3cesis: \u00abSe\u00f1or Todopoderoso y Sempiterno, en cuyas manos est\u00e1 todo el poder y el se\u00f1or\u00edo de los reinos de la tierra; api\u00e1date y ayuda a la cristiandad, y con el poder de tu brazo derecho, aplasta a los gentiles, quienes colocan su confianza en su ferocidad. En Cristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adem\u00e1s, concluye su mensaje reconociendo a los rebeldes (con los que la iglesia estaba identificada) como las \u00abfuerzas de la ley y orden cristianos\u00bb, mientras que califica a las tropas del gobierno como una \u00abmultitud turbulenta\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En esta ocasi\u00f3n, el arzobispo no estaba reconociendo la causa hist\u00f3rica de los problemas. La iglesia cat\u00f3lica espa\u00f1ola hab\u00eda participado del feudalismo, que tanto sufrimiento hab\u00eda ocasionado a las masas, lo hab\u00eda sostenido e, incluso, se hab\u00eda beneficiado de \u00e9l. Algunos sacerdotes y monjas se hab\u00edan rebelado contra esta estructura; sin embargo, la instituci\u00f3n en s\u00ed misma se hab\u00eda identificado con el sistema, que prove\u00eda grandes ventajas para el clero, pero tremendas injusticias para las masas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las fuerzas radicales y revolucionarias hab\u00edan sido generosas con la iglesia en un principio, hasta que \u00e9sta se uni\u00f3 a los rebeldes e intent\u00f3 destituir al gobierno democr\u00e1ticamente elegido. Sin duda, hab\u00eda elementos en el nuevo gobierno que eran peligrosos, pero para el pueblo significaban un adelanto. No obstante, ese intento final de regresar a la opresi\u00f3n del pasado despert\u00f3 las pasiones de los defensores radicales del nuevo gobierno. La pasi\u00f3n rara vez produce discernimiento, equilibrio y justicia. En este caso, algunos sacerdotes y monjas inocentes sufrieron por el mal ajeno; no fueron vistos como individuos, sino como un s\u00edmbolo de los pecados de la institutici\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los valores sociales equivocados de la iglesia espa\u00f1ola \u0097que aduc\u00eda eran los de Cristo\u0097 indujeron al levantamiento del pueblo contra ella. Los dirigentes eclesi\u00e1sticos estaban demasiado ciegos para comprender que, de ese modo, defend\u00edan la corrupci\u00f3n y una sociedad injusta. En consecuencia, el enga\u00f1o del coraz\u00f3n humano resultaba en una autodecepci\u00f3n, la que consist\u00eda en identificar su causa con la de Cristo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lamentablemente, esta clase de decepci\u00f3n no es propiedad exclusiva de la iglesia cat\u00f3lica o de personas del pasado, sino que es com\u00fan entre personas religiosas del presente, tanto cat\u00f3licas como evang\u00e9licas. El pecado arrogante de identificar nuestras propias causas, valores y batallas con los de Cristo, sin discernimiento de la astucia del pecado en nuestras vidas, ha terminado causando dolor, divisiones y conflictos en nuestras congregaciones. \u00a1Cu\u00e1ntas veces han sido defendidos hombres y posturas que no lo merec\u00edan, porque se pensaba que \u00e9sa era la posici\u00f3n \u00abespiritual\u00bb! A menudo, la inmadurez y los desbordes de los rebeldes provocan confusi\u00f3n en aquellos que deber\u00edan analizar la causa genuina de su protesta, los que, al rechazar esas acciones en su totalidad, no toman en cuenta la queja verdadera y justa.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La espiritualidad verdadera es la que resulta de la sujeci\u00f3n de los ideales y deseos humanos a la santidad de Dios. Muchas personas identifican falsamente sus deseos e ideales con los de \u00c9l. Este error es, tal vez, el m\u00e1s peligroso, pretensioso y destructivo que pueda ocurrir en la vida individual o institucional. Sin embargo, es uno de los m\u00e1s dif\u00edciles de identificar en nuestras propias vidas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si un hombre ha matado, adulterado o robado es f\u00e1cil detectar su pecado, pero cuando unimos nuestros propios deseos e ideales a la religiosidad, aunque esto pueda ser evidente para otros, nos tornamos ciegos a nuestro propio peligro y autodecepci\u00f3n. Como resultado se obtiene, entonces, un gran perjuicio para la obra y el testimonio cristianos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La historia est\u00e1 llena de casos en que la iglesia ha hecho esto en las \u00e1reas pol\u00edtica y social, pero es en el interior de la misma donde ocurre con m\u00e1s frecuencia. Diariamente, en un sinf\u00edn de situaciones, hay personas controladas por sus deseos, ambiciones o dolores, que se \u00absantifican\u00bb y autoenga\u00f1an, atribuy\u00e9ndose a s\u00ed mismos cualidades mesi\u00e1nicas o de siervo sufriente. Es de suma importancia que aprendamos a reconocer este peligro en nuestras vidas y que oremos honestamente, como lo expresa el profeta Jerem\u00edas: \u00abEnga\u00f1oso es el coraz\u00f3n m\u00e1s que todas las cosas, y perverso; \u00bfqui\u00e9n lo conocer\u00e1? Yo Jehov\u00e1, que escudri\u00f1o la mente, que pruebo el coraz\u00f3n, para dar a cada uno seg\u00fan su camino, seg\u00fan el fruto de sus obras&#8230; S\u00e1name, oh Jehov\u00e1, y ser\u00e9 sano; s\u00e1lvame, y ser\u00e9 salvo, porque t\u00fa eres mi alabanza\u00bb (Jr. 17:9,10,14). \u00a1Am\u00e9n!<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Enrique Zapata El creyente y la iglesia siempre corren el gran peligro de suponer que su causa y sus acciones son santas y que est\u00e1n absolutamente identificadas con Cristo. En otras palabras, que su causa es \u00fanicamente la de Cristo y que el sufrimiento padecido es por maldad de otros. Durante la Guerra Civil &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/arrogancia-peligrosa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abArrogancia peligrosa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1984","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1984"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1984\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}