{"id":2016,"date":"2015-12-01T00:35:23","date_gmt":"2015-12-01T05:35:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/algo-mas-sobre-la-oracion\/"},"modified":"2015-12-01T00:35:23","modified_gmt":"2015-12-01T05:35:23","slug":"algo-mas-sobre-la-oracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/algo-mas-sobre-la-oracion\/","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s sobre la oraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Alberto Scataglini<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u0093Si t\u00fa no puedes hacer nada que sirva, por lo menos puedes orar\u0094. El que as\u00ed dice da a entender que el ministerio de la oraci\u00f3n es algo de tan poco valor que se relega a las personas que tienen poca capacidad.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>En el a\u00f1o 1979, Editorial Vida public\u00f3 el libro titulado: \u00abLa Br\u00fajula para el Ministro Evang\u00e9lico\u00bb, escrito por una veintena de pastores latinoamericanos. Apuntes Pastorales ha tomado parte de ese libro para complementar en este n\u00famero el tema de la oraci\u00f3n. \u00a9 Editorial Vida, 1979. Usado con permiso.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es cierto que cualquier persona puede aprender a orar, pero igualmente cierto es que el Ministro de m\u00e1s capacidad, de todas maneras ser\u00e1 un fracasado si no mantiene constante su comuni\u00f3n con el Se\u00f1or. Tanta importancia tiene esta fase del ministerio, que se comienza este libro con el tema de la oraci\u00f3n privada del Ministro. Aunque aprenda bien los temas de todos los otros cap\u00edtulos, aun cuando pudiera llevar a la pr\u00e1ctica todo lo dem\u00e1s que se aconseja en este libro, si no es fiel a la oraci\u00f3n, no podr\u00e1 ser fiel a Dios en el desempe\u00f1o del ministerio que se le ha encargado. Vamos a pedir al que nos ha llamado, pues, que nos ayude a aprender a orar.<\/P><br \/>\n<P align=justify>1. La importancia de la oraci\u00f3n privada<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfQu\u00e9 hubiera sido Mois\u00e9s si no hubiera pasado tiempo en comuni\u00f3n con su Jefe? Despu\u00e9s de sus conversaciones privadas con el Eterno, pod\u00eda bajar con la autoridad de la palabra que Jehov\u00e1 hab\u00eda dicho y actuar de acuerdo con ella. As\u00ed construy\u00f3 el tabern\u00e1culo. Hab\u00eda o\u00eddo claramente la recomendaci\u00f3n divina: \u00abMira y haznos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte\u00bb. (Ex. 25:40).<\/P><br \/>\n<P align=justify>El mismo Hijo de Dios, siendo divino, pas\u00f3 m\u00e1s tiempo en la oraci\u00f3n privada que nadie. La comuni\u00f3n con su Padre era vital para mantener su ministerio. Pas\u00f3 m\u00e1s tiempo en la oraci\u00f3n antes y despu\u00e9s de momentos de crisis: cuando escogi\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos, cuando multiplic\u00f3 los panes y los peces, cuando Judas lo traicion\u00f3 y a\u00fan en la cruz.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los disc\u00edpulos se impresionaron en gran manera con la costumbre de Jes\u00fas de orar. \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb, fue tal vez su primera petici\u00f3n. Se ve que aprendieron la lecci\u00f3n. M\u00e1s tarde, en una crisis, los encontramos reclamando direcci\u00f3n y poder, para ministrar con denuedo a la humanidad. (Hch. 4:23-31).<\/P><br \/>\n<P align=justify>El ap\u00f3stol Pablo aprendi\u00f3 la importancia de la oraci\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1ntas veces menciona que ora d\u00eda y noche por las iglesias! Y pide que los hermanos lo eleven a \u00e9l en oraci\u00f3n tambi\u00e9n. (Col. 4:3).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si no fuera suficiente el ejemplo de los representantes de Dios para convencernos de la importancia de la oraci\u00f3n, la misma l\u00f3gica lo har\u00eda. Si el representante de una naci\u00f3n tiene que mantenerse en contacto con los dirigentes de su pa\u00eds, as\u00ed tambi\u00e9n los representantes de la patria celestial, tenemos el deber y la absoluta necesidad de escuchar la voz del Gobernante Supremo, de hablar con \u00e9l, de abrir el alma ante \u00e9l con toda sinceridad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Recordemos que la oraci\u00f3n privada es de suma importancia, sencillamente porque somos insuficientes para enfrentar lo que nos espera cada d\u00eda. Necesitamos fortalecernos para combatir al enemigo. Solamente por medio de la oraci\u00f3n podremos alcanzar el conocimiento y sabidur\u00eda divinos para adoptar mejores decisiones ministeriales.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Otra raz\u00f3n por la cual la oraci\u00f3n tiene una importancia singular en la vida del Ministro, es el hecho de que Dios merece nuestro reconocimiento, gratitud y adoraci\u00f3n. Casi instintivamente el ser humano siente el impulso de expresar a uno que le ha sido un benefactor, su gratitud. Al Ministro que no halla el tiempo para decirle a Dios lo mucho que le agradece sus m\u00faltiples favores y su gran misericordia, una palabra le queda bien: ingrato.<\/P><br \/>\n<P align=justify>2. El pecado de la poca oraci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Vivimos frustrados por la falta de tiempo. Pero a veces llegamos a emplear el mismo problema como una excusa, que nos libre de nuestra obligaci\u00f3n y necesidad de practicar la oraci\u00f3n. No es asunto de ver si uno encuentra el tiempo para orar o no. La orden es categ\u00f3rica: \u00abOrad sin cesar\u00bb. El que no la cumple, se secar\u00e1, se volver\u00e1 profesional. Ser\u00e1 d\u00e9bil, sin fe, sin valor, lleno de incertidumbre y temor. La paz y el gozo se le esfumar\u00e1n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No se puede dejar de respirar por mucho tiempo, aunque no tenga deseos de respirar o le falte el tiempo para hacerlo. La oraci\u00f3n es la respiraci\u00f3n del alma que nos permite tomar aire puro y vivir sanos, disfrutando de una vida espiritual plena. El ministro que no procura siempre ese \u00abaire puro\u00bb, se morir\u00e1 tan seguro como el que deje de respirar el ox\u00edgeno. Pregunte a los que han terminado en fracasos vergonzosos, si hab\u00edan mantenido la costumbre de orar con toda el alma, antes de caer. El agotamiento espiritual muchas veces no se nota al empezar a faltar la comuni\u00f3n diaria con Dios, por eso es m\u00e1s peligroso.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si el orar es presentarse ante Dios y reconocer que es el Ser supremo, dejar de orar significar\u00eda dar poca importancia a su soberan\u00eda, darle poca importancia a su voluntad. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 tan necio como para ignorar al Eterno Ser supremo y echar a un lado sus maravillosos prop\u00f3sitos? Dios nos libre de semejante insurrecci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No orar es desconocer lo que Dios quiere hacer. Poco \u00e9xito tendr\u00eda el empleado que se pusiera a trabajar sin saber lo que se propone hacer su patr\u00f3n. Muy pronto ser\u00eda despedido. Es inconcebible que el embajador de un pa\u00eds actuara sin conocer los deseos de su gobierno. Muchos enviados, sin embargo, del Comandante Celestial salen a realizar las obras sin estar realmente enterados de lo que \u00e9l desea que hagan. \u00a1Qu\u00e9 atrevimiento! \u00a1Qu\u00e9 falta de respeto y consideraci\u00f3n!<\/P><br \/>\n<P align=justify>3. Dificultades en orar<\/P><br \/>\n<P align=justify>Entre los muchos peligros que acechan al Ministro, el mayor es: no sentirse motivado para orar. Jes\u00fas les pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos por qu\u00e9 no hab\u00edan podido quedarse despiertos para orar. Hab\u00edan preferido quedar en el monte de la transfiguraci\u00f3n por m\u00e1s tiempo; pero ahora, en el momento en que m\u00e1s necesitan orar, no sienten el deseo de hacerlo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las grandes batallas espirituales, f\u00edsicas y econ\u00f3micas que tiene que afrontar el Ministro, se tornan en victorias mediante la oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Uno de los obst\u00e1culos en la oraci\u00f3n es esa impresi\u00f3n de no \u00absentir\u00bb la presencia de Dios. Pero Dios no se aleja de sus siervos. El Maestro dijo: \u00abYo estar\u00e9 con vosotros todos los d\u00edas\u00bb. Falta solamente reconocer su presencia que se hace real cuando creemos. El que ora, puede hacerlo creyendo en la promesa divina de que Dios lo oir\u00e1: \u00abpero tienes que pedirle con fe, sin dudar nada\u0085\u00bb (Stg. 1:6).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Otra dificultad en la oraci\u00f3n: el pedir mal. Si uno ora con motivos impuros cuando utiliza las promesas b\u00edblicas con fines ego\u00edstas, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo y la oraci\u00f3n llega a ser infructuosa. Sirve solamente para estorbar la comuni\u00f3n y debilitar la vida espiritual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La oraci\u00f3n verdadera requiere consagraci\u00f3n, una entrega total y sin reservas. De lo contrario se contrista al Esp\u00edritu Santo. Por eso el Se\u00f1or dice: \u00abBienaventurados los de limpio coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb (Mt. 5:8). El que ora con enga\u00f1o, dualidad, esp\u00edritu no perdonador, falta de amor, pecado no confesado, no cumple el requisito m\u00ednimo para mantener esa comuni\u00f3n constante y vital con el Alt\u00edsimo. \u00ab\u0085vuestras iniquidades han hecho divisi\u00f3n entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no o\u00edr\u00bb (Is. 59:2).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La oraci\u00f3n impositiva, que fija pautas al Soberano y le insiste c\u00f3mo debe obrar, es una osad\u00eda. No se puede exigir que el Todopoderoso responda a nuestra voluntad o a nuestro modo de pensar, encasillando su libertad de actuar. Jes\u00fas mismo dijo: \u00abNo sea como yo quiero, sino como t\u00fa\u00bb (Mt. 26:39). Dejemos obrar al Se\u00f1or. Mantengamos la actitud de Mar\u00eda que dijo: \u00abHe aqu\u00ed la sierva del Se\u00f1or, h\u00e1gase conmigo conforme a tu palabra\u00bb. (Lc. 1:38).<\/P><br \/>\n<P align=justify>4. La eficacia de la oraci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>La eficacia de la oraci\u00f3n radica fundamentalmente en la voluntad de Dios. El es soberano y hace como quiere, pero obrar\u00e1 en respuesta a nuestra oraci\u00f3n. Muchas veces la oraci\u00f3n nuestra determina la acci\u00f3n suya. F\u00edjese cu\u00e1ntas veces las promesas en la Biblia hablan de una respuesta. \u00abPedid, y se os dar\u00e1\u00bb (Mt. 7:7). \u00abPedid todo lo que quer\u00e1is y os ser\u00e1 hecho\u00bb (Jn. 15:7). La verdadera oraci\u00f3n es eficaz porque tiene respuesta de Dios.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La oraci\u00f3n cambia la situaci\u00f3n. Si tenemos pensamientos de temor o incertidumbre, pueden ser cambiados si Cristo conversa con nosotros. La oraci\u00f3n alimenta el pensamiento, siembra la buena semilla en la mente. Todo pensamiento que se anida en el coraz\u00f3n, tarde o temprano ser\u00e1 puesto en acci\u00f3n. Cristo es quien llena el coraz\u00f3n con sus pensamientos; \u00e9l controla as\u00ed la mente y dirigir\u00e1 nuestro ministerio. Dios guardar\u00e1 nuestros corazones y pensamientos (Fil. 4:7-9).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La oraci\u00f3n se convierte en un medio por el cual Dios nos gu\u00eda. Cuando al pueblo de Dios le falt\u00f3 agua y pan en el desierto, Mois\u00e9s fue guiado y ense\u00f1ado por Jehov\u00e1 en la oraci\u00f3n. Josu\u00e9 fue dirigido en las t\u00e1cticas de la conquista, por la oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La oraci\u00f3n es eficaz tambi\u00e9n para ayudarnos a resistir al enemigo y a sus asedios. Orando encontramos la fortaleza divina que nos asegura la victoria. Seamos muy prontos para clamar en oraci\u00f3n, cuantas veces sintamos que las corrientes malignas nos arrastran.<\/P><br \/>\n<P align=justify>5. C\u00f3mo ser un hombre de oraci\u00f3n<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hace algunos a\u00f1os, un m\u00e9dico diagnostic\u00f3 a una joven paciente que su desgano para trabajar y estudiar pod\u00eda estar causado por deficiencias vitam\u00ednicas, y que se recuperar\u00eda r\u00e1pidamente con un sencillo tratamiento. Pero a\u00f1adi\u00f3 que si, en cambio, la causa era la falta de voluntad, estar\u00eda fuera de su competencia profesional resolver el problema. As\u00ed es la oraci\u00f3n. Se llega a ser un hombre de oraci\u00f3n por el camino de la voluntad persistente. Si no existe la m\u00ednima disposici\u00f3n ser\u00eda in\u00fatil toda regla para tener \u00e9xito.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El m\u00e1s interesado en que tengamos una vida de oraci\u00f3n, sin embargo, es el dise\u00f1ador de ella, Cristo Jes\u00fas. Hallamos un cuadro conmovedor de este intenso deseo del Se\u00f1or de participar en una verdadera comunicaci\u00f3n con una iglesia en Apocalipsis 3:20. La misma figura puede ilustrar el caso en la vida de algunos ministros. Cristo llama, golpea, busca atraer nuestra atenci\u00f3n. Da tristeza pensar que golpea a la puerta del coraz\u00f3n de un Ministro para tratar de interesarlo en una participaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima con \u00e9l (\u00abentrar\u00e9\u00bb) y en una comuni\u00f3n (\u00abcenar\u00e9 con \u00e9l\u00bb). Pero todo depende de la voluntad del Ministro (\u00abSi alguno oye mi voz\u0085\u00bb).<\/P><br \/>\n<P align=justify>El Ministro no llegar\u00e1 a ser hombre de oraci\u00f3n si no aprende a adorar. Si Dios se esfuerza por encontrar verdaderos adoradores, es porque considera de mucha importancia la adoraci\u00f3n (Jn. 4:23). De gran importancia en el desarrollo de una vida de oraci\u00f3n es, por lo tanto, la pr\u00e1ctica de rendir culto a Dios en privado.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para entrar en una actitud de tributar homenaje al Eterno, es maravilloso dedicarse a la meditaci\u00f3n y a la contemplaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cultivemos la costumbre de meditar en todo momento. Mientras viajamos o realizamos tareas en nuestro cuarto o en el templo, mientras leemos o escribimos, contemplemos continuamente la hermosura de nuestro Se\u00f1or. Tal vez nos haga dejar por un momento el l\u00e1piz o el martillo para introducirnos en el \u00e9xtasis de la adoraci\u00f3n que nos haga o\u00edr su voz, sentir su gloria, su fuerza, su ayuda y la seguridad de que El nos acompa\u00f1a. En tales momentos se aclaran los pensamientos. Llegamos a ver lo que antes estaba encubierto. Cuando estamos frente al espejo de la adoraci\u00f3n, el Se\u00f1or nos indica los errores de car\u00e1cter y personalidad. Nos corrige, nos mueve al arrepentimiento.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Algunas veces he sido despertado en la noche con alg\u00fan pensamiento. Al escribirlo me he percatado de que no era m\u00edo sino de Dios. El Se\u00f1or hab\u00eda llegado nuevamente a la puerta para llamarme. Me hab\u00eda llamado y esperaba que le respondiera (\u00abCenar\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo\u00bb).<\/P><br \/>\n<P align=justify>La pr\u00e1ctica de la meditaci\u00f3n puede ayudar cuando la mente se cansa y divaga en los contratiempos de la vida, antes que en las cosas que dan vida. Lo que tenemos que hacer es persistir una y otra vez en volver al pensamiento espiritual, a esa meditaci\u00f3n en la bondad de Dios. As\u00ed forjamos el h\u00e1bito de apartarnos de toda trivialidad que nos rodea y nos concentramos en el Se\u00f1or. As\u00ed quedamos libres de interferencias, en la comuni\u00f3n con nuestro mejor Compa\u00f1ero.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Luego de la adoraci\u00f3n brota espont\u00e1neamente la alabanza. Debemos alabar al Se\u00f1or por la paz recibida y las victorias obtenidas, por el gozo y la salud. La alabanza expresa hechos concretos, agradeciendo a Dios sus virtudes a trav\u00e9s de la vida pr\u00e1ctica, en la iglesia, en el cuarto de oraci\u00f3n y en todo lugar. Viviendo as\u00ed, el Ministro ver\u00e1 que podr\u00e1 elevar al Se\u00f1or un continuo perfume de loor. Dios habita en medio de un pueblo que lo alaba (Sal. 22:3).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero el Ministro no debe alabar a Dios solamente por lo bueno que ha recibido. La instrucci\u00f3n clara de Pablo es que demos gracias a Dios en todo. El Ministro tiene que ser el primero en recordar que todo obra para bien de aquellos que aman a Dios (Ro. 8:28). Si tiene fe en que Dios todo lo hace bien, aprender\u00e1 a alabar a Dios por las pruebas, por los contratiempos, por los que le llevan la contracorriente. En los momentos en que no sienta la m\u00e1s m\u00ednima motivaci\u00f3n para alabar al Se\u00f1or, se lo debe hacer con m\u00e1s ah\u00ednco que nunca. Sea el Ministro uno de aquellos que encuentran su delicia en el Se\u00f1or y que lo alaban continuamente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El que desea ser un hombre de oraci\u00f3n practicar\u00e1 tambi\u00e9n la confesi\u00f3n sincera. \u00bfQu\u00e9 es la confesi\u00f3n? La idea del vocablo es reconocer algo. Tiene que ver con nuestro testimonio personal, lo que decimos o hacemos seg\u00fan sea bueno o malo. Nuestra confesi\u00f3n se\u00f1ala a Cristo o lo niega. El verdadero hijo de Dios confesar\u00e1, proclamar\u00e1 que reconoce a Cristo como Se\u00f1or. Dar\u00e1 testimonio al mundo de que Jes\u00fas es el Hijo de Dios y no se averg\u00fcenza de El.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero la idea de la confesi\u00f3n en la oraci\u00f3n es reconocer delante de Dios con verdadero arrepentimiento las faltas cometidas. Se hace con el fin de pedirle perd\u00f3n y que le ayude a ser victorioso. No alcanzaremos el perd\u00f3n sin la confesi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No hay felicidad m\u00e1s grande que sentir el perd\u00f3n del Se\u00f1or (Sal. 32:1-2). Los \u00e1ngeles hacen fiesta en los cielos por los arrepentidos y confesos. Cristo expi\u00f3 nuestras culpas para que tengamos gozo permanente. Ninguna falta debe empa\u00f1ar este gozo. Si la hubiere, debemos confesarla para que el Se\u00f1or la quite.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El no confesar reporta tristeza. Por eso muchos Ministros viven espiritualmente secos, sin \u00e1nimo para glorificar a Dios en todo. Viven como si una nube negra hubiese cubierto el sol. Para que nuestro gozo sea cumplido, debemos estar a cuenta con Dios indicando todas las faltas que puedan separarnos. La confesi\u00f3n no es s\u00f3lo un reconocimiento de las faltas y pecados, sino tambi\u00e9n el medio para apropiarse del perd\u00f3n que trae gozo y paz al alma.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los Ministros haremos bien en hacer un sincero examen de nuestra vida y ministerio, dando cuenta de los hechos, palabras, pensamientos, sentimientos y a\u00fan de lo correcto que dejamos de hacer. Tenemos que confesarlo todo a Dios a quien hemos ofendido. Los que aconsejamos tanto a los hermanos que se examinen antes de participar de la Santa Cena, \u00bflo haremos nosotros mismos? (1 Co. 11:28-31).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tenemos que pensar seriamente si ha pasado algo entre nosotros y otro hermano para ir a confes\u00e1rselo. La Biblia admite que lleguemos a enojarnos con alguien, pero que el enojo no dure mucho tiempo. Si nos enojamos, no pequemos \u0096es decir, no permitamos que el enojo dure todo el d\u00eda (Ef. 4:26-27) \u0096. El hombre de oraci\u00f3n es el que confiesa sus faltas a Dios y a quien ha ofendido.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El hombre de oraci\u00f3n ser\u00e1 tambi\u00e9n un intercesor. Una de las funciones m\u00e1s importantes del sacerdote en el Antiguo Testamento era la de ser mediador entre Dios y el pueblo. La verdad es que el vocablo \u00abpont\u00edfice\u00bb tiene la idea de \u00abservir de puente\u00bb. Esta hermosa parte del ministerio hace que el Ministro se olvide de s\u00ed mismo para mirar y compartir la necesidad del otro. Abraham or\u00f3, interviniendo a favor de su sobrino hasta recibir la respuesta del Se\u00f1or. Interceder es entrar en el lugar sant\u00edsimo para implorar como abogado de las personas a quienes uno ministra. Es estar ante el mismo trono del Omnipotente para pedir por otros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jesucristo es nuestro m\u00e1ximo ejemplo de intercesor. Es el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres. Intercedi\u00f3 por sus disc\u00edpulos. Rog\u00f3 por Pedro para que su fe no declinara, por los que lo crucificaron. En su aspecto sacerdotal entr\u00f3 en el lugar sant\u00edsimo obrando la redenci\u00f3n. Pidi\u00f3 que el Esp\u00edritu Santo fuera enviado a sus seguidores. intercedi\u00f3 por nosotros en su oraci\u00f3n de Juan 17:20. Lo contin\u00faa haciendo hoy.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una de las glorias m\u00e1s grandes del Ministro es unirse con Cristo en esta obra sagrada de la intercesi\u00f3n. Mientras lloramos por el pueblo, sabemos que no estamos solos. Y podemos contar tambi\u00e9n con la ayuda del Esp\u00edritu Santo quien intercede por nosotros conforme a la sabidur\u00eda de Dios (Ro. 8:26-27).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este ministerio de la intercesi\u00f3n es el m\u00e1s secreto, el m\u00e1s angustioso. Nadie lo ve. Pero todos sienten sus efectos. La intercesi\u00f3n por otros era la pr\u00e1ctica normal de los ap\u00f3stoles y quiera Dios que se pueda decir lo mismo de nosotros hoy d\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El Ministro pocas veces pierde la costumbre de orar en p\u00fablico, porque todos lo miran y esperan o\u00edrlo. Ser\u00eda el esc\u00e1ndalo del siglo si delante de una congregaci\u00f3n se negara a orar, si dijera que no tiene deseos de hacerlo o que no tiene tiempo. Pero es tan diferente la oraci\u00f3n privada del Ministro\u0085 Parece que nadie sabr\u00e1 si es hombre de oraci\u00f3n privada o no. pero en el momento de crisis, s\u00ed se ver\u00e1 si el Ministro ha sabido desarrollar su vida de oraci\u00f3n privada. Y sobre todas las cosas, El que lo ha llamado sabr\u00e1 hasta d\u00f3nde haya sido fiel en lo que m\u00e1s importa en el cumplimiento de su ministerio: en la comuni\u00f3n \u00edntima y privada entre los dos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Apuntes PastoralesJunio \u0096 Julio \/ 1985Vol III, n\u00famero 1<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Alberto Scataglini \u0093Si t\u00fa no puedes hacer nada que sirva, por lo menos puedes orar\u0094. El que as\u00ed dice da a entender que el ministerio de la oraci\u00f3n es algo de tan poco valor que se relega a las personas que tienen poca capacidad. En el a\u00f1o 1979, Editorial Vida public\u00f3 el libro titulado: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/algo-mas-sobre-la-oracion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAlgo m\u00e1s sobre la oraci\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2016","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2016"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2016\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}