{"id":2033,"date":"2015-12-01T00:35:47","date_gmt":"2015-12-01T05:35:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/principios-parte-ii\/"},"modified":"2015-12-01T00:35:47","modified_gmt":"2015-12-01T05:35:47","slug":"principios-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/principios-parte-ii\/","title":{"rendered":"Principios, Parte II"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Warren Wiersbe<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Dios no va a quitar su Esp\u00edritu de su pueblo, pero existe un peligro; podemos llegar a acostumbrarnos tanto a trabajar sin su poder, que cuando comience a actuar, lo resistamos. Esta segunda parte provee los principios del ministerio de Jes\u00fas que estuvo ministrando en dependencia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>No era suficiente para nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas poseer una naturaleza divina. El tambi\u00e9n necesitaba del Esp\u00edritu Santo. El conoc\u00eda las Sagradas Escrituras: pero sin embargo necesitaba al Esp\u00edritu Santo. En su primer serm\u00f3n proclam\u00f3: \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u0085(Lc. 4:18). \u00a1Cu\u00e1ndo dar\u00eda para que todos los ministros de Jesucristo pudieran hacer propia esta afirmaci\u00f3n! Tendemos a depender demasiado del entrenamiento, talentos y experiencias. Estos son buenos, y pobre del siervo que carezca de ellos, pero aparte del poder del Esp\u00edritu, son poco \u00fatiles para realizar la obra de Dios. El te\u00f3logo congregacional R. W. Dale le dijo cierta vez a D. L. Moody luego de escucharle predicar: \u00abEsta obra tiene que ser de Dios, ya que no veo absolutamente ninguna relaci\u00f3n entre usted y lo que est\u00e1 ocurriendo aqu\u00ed\u00bb. Estoy seguro que Moody profiri\u00f3 un profundo \u00ab\u00a1Am\u00e9n!\u00bb. El estaba lleno del Esp\u00edritu, y Dios estaba obrando a trav\u00e9s de su vida.<\/P><br \/>\n<P align=justify>El Esp\u00edritu Santo no es un lujo, es una necesidad. En su ense\u00f1anza, Jes\u00fas relacion\u00f3 al Esp\u00edritu con pan, pescado y huevos, no con langostinos o caviar (Lc. 11:11-12). El ministro que reconoce su necesidad del Esp\u00edritu y lo admite en su vida, ha tomado el primer paso hacia el poder espiritual y un car\u00e1cter santo. El siguiente paso es darse cuenta de que la experiencia de ser lleno del Esp\u00edritu no debe ser estereotipada ya que \u00abEl viento sopla de donde quiere\u0085\u00bb (Jn. 3:8). Puede ser que yo no tenga la misma experiencia que tuvieron Finney o Moody, pero puedo tener el mismo poder. \u00abLa vida llena del Esp\u00edritu no es edici\u00f3n especial y de lujo del cristianismo\u00bb, escribi\u00f3 A. W. Tozer en How to be Filled with the Holy Spirit (\u00abC\u00f3mo ser lleno del Esp\u00edritu Santo\u00bb), \u00abEs una parte y parcela del plan total de Dios para su gente\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Los educadores insisten una y otra vez en que los modelos de roles son importantes, y que algunas lecciones son mejor enganchadas en la vida cotidiana, que ense\u00f1adas en un claustro de seminario. Esta es la raz\u00f3n por la cual Jes\u00fas reclut\u00f3 disc\u00edpulos. Estos hombres vivir\u00edan con Jes\u00fas, lo observar\u00edan, le escuchar\u00edan y aprender\u00edan de El.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cualquiera que haya invertido algunos a\u00f1os en el ministerio conoce la sutil tentaci\u00f3n de tomar como modelo a alg\u00fan Grande. Es a menudo posible identificar al alma mater de un predicador viendo como se viste, escuch\u00e1ndole predicar y, sobre todo, observ\u00e1ndole dar una invitaci\u00f3n al final del culto. Los estudiantes tienden a imitar y algunos de ellos nunca salen de esta debilidad. No es que est\u00e9 mal imitar, pero debemos imitar las cosas esenciales y no las accesorias, no al hombre sino a lo que Cristo est\u00e1 haciendo en el hombre. Debemos estar entregados al Esp\u00edritu, que El pueda obrar en nosotros en una forma adecuada a nuestra propia personalidad y seg\u00fan los dones que El nos ha dado a nosotros. Los mejores libros de texto sobre el ministerio son los cuatro Evangelios. En ellos encontramos el ejemplo de Jes\u00fas de lo que significa ministrar. Vino como siervo, fue obediente a la voluntad de su Padre; su obediencia lo llev\u00f3 hasta la cruz. No funcion\u00f3 como presidente de una corporaci\u00f3n; no adul\u00f3 al grande ni desde\u00f1\u00f3 al pobre. Acept\u00f3 el regalo de una prostituta que hab\u00eda sido perdonada y goz\u00f3 de la hospitalidad de un publicano convertido. Comi\u00f3 con la gente que los fariseos rechazaban, y escuch\u00f3 que lo llamaban glot\u00f3n y borracho.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si la base del ministerio es el car\u00e1cter, entonces Jesucristo est\u00e1 muy por encima de todos. Era \u00abSanto, sin mancha, puro, apartado de los pecadores\u00bb (Heb. 7:26); pero, sin embargo, el amigo de los pecadores. Si la naturaleza del ministerio es servicio, no hay mejor modelo que Jes\u00fas. El naci\u00f3 como siervo, vivi\u00f3 y muri\u00f3 como siervo. Ministr\u00f3 a famosos l\u00edderes como Nicodemo as\u00ed como a enfermos an\u00f3nimos como los diez leprosos, a los cuales El san\u00f3. Se levant\u00f3 temprano a orar y predicar y permaneci\u00f3 en la puerta de la casa de Pedro hasta tarde en la noche, sanando a los que estaban afligidos. A\u00fan cuando estaba muriendo en la cruz, su preocupaci\u00f3n fue la de ministrar a otros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfEs el motivo del ministerio el amor? Entonces v\u00e9alo en Jesucristo. Cuanto m\u00e1s lo odiaban los pecadores, tanto m\u00e1s los amaba. Su amor alcanz\u00f3 el cl\u00edmax en el calvario donde El muri\u00f3 por los pecados del mundo. Si la medida del ministerio es el sacrificio, entonces la cruz debe ser para siempre el metro divino para medir nuestro ministerio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Jesucristo es el modelo para nuestro ministerio, en todo sentido. Su autoridad ven\u00eda de la sumisi\u00f3n. Su \u00fanico prop\u00f3sito era complacer al Padre y glorificarlo. Ministr\u00f3 en el poder del Esp\u00edritu, utilizando la Palabra de Dios y la oraci\u00f3n. Y, aunque parezca extra\u00f1o, el Se\u00f1or obtuvo beneficios de su ministerio, ya que sufriendo aprendi\u00f3 a obedecer (Heb. 5:8), y fue equipado para llevar a cabo su ministerio celestial como nuestro abogado y supremo sacerdote. Cuando tomamos como modelo a otros siervos, ahogamos nuestro crecimiento y limitamos nuestro potencial. Pero cuando imitamos a Jesucristo, estimulamos nuestro crecimiento y liberamos nuestro potencial. Los ministerios que son una copia en papel carb\u00f3nico son generalmente superficiales, no importa cu\u00e1n populares puedan ser. Pero lo ministerios originales son el resultado de hombres y mujeres dise\u00f1\u00e1ndose a la imagen del Hijo de Dios. Cuando m\u00e1s seguimos a Jesucristo y lo tomamos como modelo, tanto m\u00e1s seremos, verdaderamente, nosotros mismos, para su gloria. Y cuanto m\u00e1s nos \u00abmimeticemos\u00bb a Cristo, tanto m\u00e1s semejantes a Cristo ser\u00e1 nuestra gente. Nos reproducimos seg\u00fan nuestra propia especie. No es f\u00e1cil seguir a Cristo como nuestro \u00fanico ejemplo ya que estamos rodeados de muchas distracciones. Como Pedro caminando sobre las aguas, podemos mirar a las circunstancias (Mt. 14:30) o, como Pedro caminando sobre la tierra, miramos a otros creyentes (Jn. 21:20-21). \u00abFijemos nuestros ojos en Cristo\u00bb es f\u00e1cil de leer en Hebreos 12:2, pero dif\u00edcil de llevarlo a la pr\u00e1ctica en el medio de la tormenta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estos principios no son exhaustivos ni definitivos, pero ellos me han ayudado durante un cuarto de siglo de ministerio. Quiz\u00e1s le ayudar\u00e1n a usted y quiz\u00e1s su experiencia ayude a mejorar y expandir lo que yo he escrito aqu\u00ed. El ministerio no debe ser nunca est\u00e1tico. Dios nos ha hecho, y contin\u00faa haci\u00e9ndonos. La gracia de Dios que nos ha salvado contin\u00faa su labor en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros para que podamos ser \u00abministros del nuevo pacto\u00bb (2 Co. 3:6). \u00abEs el maestro m\u00e1s grande que haya conocido jam\u00e1s\u00bb, escribi\u00f3 David Livingstone hacia el final de su vida. \u00abSi hay alguien m\u00e1s grande, no lo conozco. Jesucristo es el \u00fanico Maestro supremamente digno de ser servido. Es el \u00fanico ideal que nunca pierde su inspiraci\u00f3n. Es el \u00fanico amigo cuya amistad cubre toda demanda. Es el \u00fanico Salvador que nos puede salvar hasta el extremo. Vamos adelante en su Nombre, en su Poder y en su Esp\u00edritu, para servirle\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Leadership, 1980. Usado con permiso. Apuntes Pastorales, Vol. II, n\u00famero 2.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Warren Wiersbe Dios no va a quitar su Esp\u00edritu de su pueblo, pero existe un peligro; podemos llegar a acostumbrarnos tanto a trabajar sin su poder, que cuando comience a actuar, lo resistamos. Esta segunda parte provee los principios del ministerio de Jes\u00fas que estuvo ministrando en dependencia del Esp\u00edritu Santo. 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