{"id":2039,"date":"2015-12-01T00:35:59","date_gmt":"2015-12-01T05:35:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/claves-de-las-parejas-felices\/"},"modified":"2015-12-01T00:35:59","modified_gmt":"2015-12-01T05:35:59","slug":"claves-de-las-parejas-felices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/claves-de-las-parejas-felices\/","title":{"rendered":"Claves de las parejas felices"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Daniel Rota<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un matrimonio nunca llega m\u00e1s alto que cuando est\u00e1n juntos de rodillas. Para que la pareja sea s\u00f3lida se necesita un buen cimiento que es Jesucristo, y para que crezca, el culto familiar debe estar presente regularmente.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran mayor&iacute;a de las parejas comienzan bien. El problema es c&oacute;mo continuar bien. Casi diariamente hablo con alguna persona que est&aacute; pasando por problemas en su relaci&oacute;n matrimonial. S&oacute;lo de vez en cuando encuentro alguna pareja que es realmente feliz. &iquest;Qu&eacute; es lo que hacen a diferencia de aquellas que no lo son? &iquest;C&oacute;mo lo han logrado?<br \/>\nA trav&eacute;s de los a&ntilde;os, en mi pr&aacute;ctica profesional he observado ciertos elementos que contribuyen a la felicidad conyugal. No hay recetas m&aacute;gicas. El asunto principal es que las parejas felices nunca consideran a su relaci&oacute;n como algo ya terminado; constantemente trabajan para cultivarla. Son actitudes y disciplinas que terminan siendo buenos h&aacute;bitos.Para que la pareja sea s&oacute;lida se necesita un buen cimiento que es Jesucristo, y para que crezca, el culto familiar debe estar presente regularmente. Muchas parejas se quejan de su situaci&oacute;n marital, muchas m&aacute;s son las que cada tanto prometen trabajar m&aacute;s en eso, pero le siguen echando la culpa a la falta de tiempo, al c&oacute;nyuge, a los hijos, los suegros, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera. Pero si a la huerta nadie la trabaja, la huerta no dar&aacute; verduras y se llenar&aacute; de tantas malezas que nadie quena estar all&iacute; ni un momento. Un buen diagn&oacute;stico no termina con la enfermedad; hay que trabajar en la terapia. Tan claro como eso.<br \/>\nA continuaci&oacute;n tenemos varias pautas de trabajo para avanzar considerablemente en la relaci&oacute;n genuina de la pareja. Ellas no son la soluci&oacute;n en s&iacute; mismas, pero s&iacute; constituyen la herramienta para buscarla eficazmente.<br \/>\nVOLVER AL NOVIAZGO<br \/>\nLas parejas saludables y felices con su matrimonio separan tiempo para estar juntos, para conversar y encontrarse el uno con el otro. Muchas parejas &quot;se acompa&ntilde;an&quot; solamente. Salen con sus hijos, van a la iglesia, se re&uacute;nen con amigos o parientes, pero quiz&aacute;s pasen semanas y aun meses sin estar juntos, solos. El comentario que Marta hab&iacute;a hecho en el consultorio sobre el distanciamiento con su esposo ten&iacute;a mucho de nostalgia. Ella lo comparaba con el tiempo de noviazgo, donde disfrutaba de la relaci&oacute;n, precisamente porque separaban tiempo para conversar y planificar el futuro. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, un lento e imperceptible proceso de alejamiento hab&iacute;a ganado terreno porque la vor&aacute;gine de las actividades hab&iacute;a eliminado todos los momentos de estar juntos.<br \/>\nLas parejas que son felices hacen el tiempo. Se necesita mucho esfuerzo, pero lo hacen. Encuentran a alguien con quien dejar a los chicos mientras salen a conversar juntos para compartir lo que piensan y sienten. Una mesa de confiter&iacute;a, un banco de plaza, una caminata son cosas que no requieren de grandes gastos y son &uacute;tiles a este fin.<br \/>\nEN EL OTRO<br \/>\nLas parejas realmente exitosas han logrado conocer lo que sucede en el coraz&oacute;n y en la mente de su pareja. Se escuchan para comprenderse, conversan y dialogan con el objetivo de entenderse mutuamente y no s&oacute;lo para resolver el problema que los hizo conversar en el momento.<br \/>\nMuchas parejas, al discutir, s&oacute;lo est&aacute;n tratando de que su argumento sea el m&aacute;s fuerte. A menudo, antes de que el otro termine de hablar, ya tienen su respuesta para retrucar. En otras, s&oacute;lo uno es el que habla, como si estuviera jugando al tenis frente a un pared&oacute;n.<br \/>\nCierto tiempo atr&aacute;s, un matrimonio que vino buscando ayuda comenz&oacute; a discutir como si fueran dos radios pendidos; cada uno emitiendo su programa, independiente de lo que el otro dijera.<br \/>\nPara aprender a escucharse un buen consejo es que cada uno hable por 10 minutos sin ser interrumpido. Al terminar &eacute;ste, su pareja deber&aacute; explicar qu&eacute; quiso decir, para comprobar qu&eacute; entendi&oacute;. Luego podr&aacute; tener &eacute;l sus 10 minutos y expresar lo suyo y as&iacute; sucesivamente. Este es un buen ejercicio para practicar y aprovechar. Una vez que se ha realizado unas tres o cuatro veces, la misma pareja comienza a tomarlo como m&eacute;todo habitual para conversar.<br \/>\nEs preferible usar argumentos en primera persona, ser sinceros, expresar pensamientos y sentimientos sin agresiones ni echando culpas. Cuando se&ntilde;alamos expl&iacute;citamente una culpa, la primera reacci&oacute;n de quien recibe la acusaci&oacute;n es defenderse y yo m&aacute;s probable es que el problema se agrave.<br \/>\nExpresiones tales como &quot;yo pienso&quot;, &quot; a m&iacute; me parece&quot;, &quot;creo que&quot;, &quot;yo siento&quot;, &quot;considero&quot;, y preguntas tales como &quot;&iquest;Qu&eacute; opinas de&#8230;?&quot; &quot;&iquest;Qu&eacute; barias si&#8230;?&quot;, &quot;&iquest;Qu&eacute; te parece la&#8230;?&quot; &quot;&iquest;Qu&eacute; te gustar&iacute;a que&#8230;?&quot;, son buenas para usadas en todo di&aacute;logo porque dan importancia a la opini&oacute;n del otro. Cualquiera se siente afirmado y estimado cuando valoramos y damos lugar a su opini&oacute;n.<br \/>\n&quot;TE AMO, QUERIDA&quot;<br \/>\nLas palabras y los hechos son dos elementos importantes que tenemos para sembrar el bien en la pareja. Las buenas parejas se dicen &quot;te amo&quot;, &quot;te quiero&quot;, &quot;me gustas&quot;, etc&eacute;tera cotidianamente. Para ellas es un h&aacute;bito y los c&oacute;nyuges nunca se cansan de escuchar esas expresiones; al contrario, las esperan. Todos necesitan sentirse valorados y queridos, y es en la pareja donde debemos dar y recibir esto. Un esposo sabio desarrolla tres excelentes h&aacute;bitos para hacer cada d&iacute;a: decirle a su esposa que la ama, mostr&aacute;rselo con un hecho y encontrar algo que la esposa es o ha hecho para agradec&eacute;rselo.<br \/>\nAs&iacute; como San Pablo no se cansaba de repetir ciertas afirmaciones a los creyentes, porque cre&iacute;a que al hacerlo les ayudar&iacute;a a recordar la verdad de lo que ellos ya eran (&quot;porque hab&eacute;is sido elegidos&quot;, &quot;llamados&quot; &quot;hijos de Dios&quot;), el repetir expresiones de amor juega un papel important&iacute;simo en el diario vivir.<br \/>\n&quot;T&Oacute;CAME, POR FAVOR&quot;<br \/>\nLa &quot;depresi&oacute;n anacl&iacute;tica&quot; es una enfermedad descrita por el Dr. Rene Spitz y demuestra que la falta de afecto y contacto f&iacute;sico de la madre hacia el ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido desembocan en un cuadro que puede llegar a la muerte. Hay muchos c&oacute;nyuges enfermos o deprimidos por falta de contacto f&iacute;sico con sus parejas. Los abrazos, besos y caricias, sin necesidad de que sean hechos buscando relaciones sexuales, hacen fuerte y segura a la pareja. Es lamentable ver en algunas parejas que el afecto f&iacute;sico s&oacute;lo se expresa cuando se busca la relaci&oacute;n sexual. Y de esta forma, tambi&eacute;n terminan boicoteando su escaso tiempo sexual.<br \/>\nPara la sorpresa de muchos, las mujeres tienden a recibir mayor contacto f&iacute;sico que lo que dan a sus maridos, lo que resulta en una carencia en la vida de muchos esposos. Esto ocurre generalmente por la forma diferente en que expresan la sexualidad los hombres y las mujeres. Los abrazos y las caricias no son patrimonio de un solo c&oacute;nyuge sino que ambos deben darlas y recibirlas.<br \/>\nDELEITATE CON LA MUJER DE TU JUVENTUD<br \/>\nDiversos estudios demuestran que aun en las buenas parejas hay una gran variedad de frecuencia sexual, ya que eso depende del ritmo individual. Sin embargo, todos estos matrimonios saludables cultivan y disfrutan una uni&oacute;n regular, a pesar de sus diferencias en la expresi&oacute;n sexual. La tan mentada revoluci&oacute;n sexual, con el incremento de la pornograf&iacute;a en las revistas, el cine y la televisi&oacute;n, s&oacute;lo ha deformado y prejuiciado lo hermoso del sexo, esa sublime creaci&oacute;n de Dios para el matrimonio. Y uno de los prop&oacute;sitos del matrimonio es satisfacer los necesidades sexuales de ambos c&oacute;nyuges.<br \/>\nLas mujeres sexualmente satisfechas han aprendido a separar tiempo para la actividad sexual, d&aacute;ndole su debida importancia. Han aprendido a compartir sus sentimientos con su esposo. Por su parte, los esposos sabios saben que, para la mujer, todo lo que ha ocurrido en el d&iacute;a es importante para su preparaci&oacute;n sexual: el beso a la ma&ntilde;ana, el piropo, el llamado telef&oacute;nico expresando cari&ntilde;o, etc&eacute;tera. Esas peque&ntilde;as cosas tales como el haberse duchado, cepillado los dientes y afeitado hacen una diferencia notable. Toda pareja deber&iacute;a conversar sobre el tipo y la forma en que est&aacute;n teniendo sus relaciones sexuales. Cu&aacute;les son las cosas que les gustan y cu&aacute;les las que perturban. El sexo, dentro del matrimonio, es un aprendizaje mutuo, y &quot;desnudar&quot; los sentimientos y los gustos sobre esos momentos suele costar m&aacute;s que desnudar el mero cuerpo.<br \/>\nEL PACTO DE SER &quot;UNA SOLA COSA&quot;<br \/>\nEl matrimonio que se casa delante de Dios pacta con un &quot;hasta que la muerte nos separe&quot;. Muchos se casan sin la idea de lo que esto repr&eacute;senla y frente a las primeras tormentas quieren abandonar el barco en el primer muelle que aparezca. En los matrimonios que fracasan encuentro un individualismo muy marcado, tr&aacute;gicamente descripto por Fritz Perls cuando dice: &quot;Yo hago lo m&iacute;o y t&uacute; lo tuyo. Yo no estoy en este mundo para vivir en funci&oacute;n de tus expectativas y t&uacute; no est&aacute;s aqu&iacute; para vivir por las m&iacute;as&quot;.<br \/>\nEl texto de Mateo 19.6 nos dice: &quot;As&iacute; que no son ya m&aacute;s dos, sino una sola carne; lo que Dios junt&oacute; no lo separe el hombre&quot;. Se crea un sentido de pertenencia que va m&aacute;s all&aacute; de lo accesorio; es pertenecerse en esencia. Esto es un misterio que s&oacute;lo puede compararse al misterio del pacto de Dios con su pueblo, donde El ama &quot;a pesar de&quot;, acept&aacute;ndonos tal como somos. Como dice Walter Trobisch, &quot;Este es el misterio del amor, su grandeza y su dificultad.&quot;<br \/>\nASUMIR LO PROPIO<br \/>\nUn par&aacute;sito vive de su compa&ntilde;ero, pero a la vez lo destruye.<br \/>\nCuando las dos personas asumen igual responsabilidad y aceptan lo que la situaci&oacute;n les exige, las parejas tienden a crecer y desarrollarse en amor y respeto. Aun en las pruebas, saben que son dos luchando hombro a hombro. Por ejemplo, muchos hombres piensan que los hijos son problema exclusivo de la esposa y olvidan que la responsabilidad es tambi&eacute;n de ellos (Ef. 6.4). Al tiempo descubren que sus esposas est&aacute;n agotadas y no tienen energ&iacute;as para ellos. La crianza de los hijos, la administraci&oacute;n del dinero, la elaboraci&oacute;n de proyectos, el mantenimiento de la casa, la relaci&oacute;n con los parientes y aun las peque&ntilde;as cosas de la vida diaria, como hacer las compras, pagar un impuesto, servir la mesa, necesitan de la participaci&oacute;n de ambos c&oacute;nyuges.<br \/>\nAs&iacute; tambi&eacute;n la esposa, al corresponder a la actitud trabajadora del hombre. Hay mujeres que no quieren aprender a cocinar m&aacute;s econ&oacute;micamente o no cuidan la ropa o la salud de los hijos, sobreviniendo gastos que el hombre no alcanza a cubrir.<br \/>\nEL PERDONAR<br \/>\nEl perd&oacute;n es clave para un matrimonio de &eacute;xito. El saber perdonar y soportar las debilidades y carencias elimina bastante de las espinas y rencores que intentan aplastar a la pareja.<br \/>\nRecuerdo una mujer que me toc&oacute; tratar por un cuadro depresivo. En la tercer entrevista sac&oacute; de su cartera una peque&ntilde;a libreta, gastada de tanto uso. Visiblemente alterada, la mujer comenz&oacute; a leer una por una las cosas negativas que su marido hab&iacute;a hecho a lo largo de quince a&ntilde;os de casada. El resentimiento hacia su esposo y la incapacidad de perdonar eran la ra&iacute;z de su depresi&oacute;n.<br \/>\nLa comprensi&oacute;n del otro, la valoraci&oacute;n y el amor har&aacute;n posible vivir el perd&oacute;n en la pareja. Los matrimonios felices han desarrollado la habilidad de pasar por alto las debilidades, de perdonar errores y de soportar carencias. &quot;El que cubre la falta busca amistad, mas el que la divulga aparta al amigo&quot;, dice la Biblia. La gente de afuera cree que son ciegos, sin embargo, y por lo general, detr&aacute;s de esa &quot;ceguera&quot; hay una actitud de amor, de aceptaci&oacute;n y de perd&oacute;n; han desarrollado ojos que ven y valorizan elementos m&aacute;s transcendentes.<br \/>\nCUANDO DIOS TIENE SU LUGAR<br \/>\nSi bien es cierto que el divorcio existe dentro de nuestras iglesias, el porcentaje es much&iacute;simo m&aacute;s bajo comparado con la poblaci&oacute;n general.<br \/>\nHe comprobado que los matrimonios que a menudo leen la Biblia y oran juntos est&aacute;n m&aacute;s capacitados para solucionar los problemas de convivencia, hallar consuelo en el desaliento y renovar el amor que aquellos que no lo hacen.<br \/>\nUn matrimonio nunca llega m&aacute;s alto que cuando est&aacute;n juntos de rodillas. Para que la pareja sea s&oacute;lida se necesita un buen cimiento que es Jesucristo, y para que crezca, el culto familiar debe estar presente regularmente.<br \/>\nEn algunos matrimonios Dios llega a ser un integrante m&aacute;s de la pareja; se lo incluye y consulta en todo. Hab&iacute;a un matrimonio que practicaba la &quot;oraci&oacute;n dialogada&quot; o conversacional. Oraban juntos: primero uno por breves minutos, luego el otro y as&iacute; sucesivamente. Primero oraban por un tema hasta agotarlo, luego pasaba a otro.<\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">Apuntes Pastorales, Volumen VII, n\u00famero 5. Todos los derechos reservados. \u00a9Copyright 2010.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Daniel Rota Un matrimonio nunca llega m\u00e1s alto que cuando est\u00e1n juntos de rodillas. 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