{"id":2065,"date":"2015-12-01T00:36:33","date_gmt":"2015-12-01T05:36:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-tambien-hablas-de-la-otra-forma\/"},"modified":"2015-12-01T00:36:33","modified_gmt":"2015-12-01T05:36:33","slug":"por-que-tambien-hablas-de-la-otra-forma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-tambien-hablas-de-la-otra-forma\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfTambi\u00e9n hablas de la otra forma?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Miguel Angel de Marco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Hay un dicho que afirma que para ser veraces se necesita transitar toda una vida hablando la verdad pero que para ser tenidos por mentirosos s\u00f3lo alcanza con una mentira. De cualquier forma, si comenzamos en a hablar la verdad y nos esforzamos en honrarla en todas nuestras conversaciones, los dem\u00e1s gustar\u00e1n y notar\u00e1n ese nuevo h\u00e1bito en nosotros&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Cierto d\u00eda, en plena faena militar, Roca se hallaba hablando con un oficial a su cargo. En un pasaje de la charla, el oficial dijo: \u00able doy mi palabra de honor, mi General\u00bb, a lo que Roca le contest\u00f3: \u00ab\u00bfAcaso usted tiene otra?\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Recuerdo aquellos tiempos de mis juegos infantiles. Nos junt\u00e1bamos con otros ni\u00f1os de la vecindad a jugar a la pelota, a los \u00abcowboys\u00bb, a las carreras de autos de juguetes (los que rellen\u00e1bamos con masilla para que fueran m\u00e1s pesados y estables) o a contarnos historias, una m\u00e1s presuntuosa que la otra. Y en medio de esas emocionantes charlas, siempre hab\u00eda algo que, por lo fantasioso, rozaba el limite de la credibilidad. Entonces, al ponerse en duda la historia, el due\u00f1o del relato apuraba un \u00ab\u00a1te lo juro, fue as\u00ed como te lo cuento!\u00bb, o \u00abte lo juro por mi madre, que se caiga muerta en este momento si no te digo la verdad\u00bb, echando mano de esa forma a un \u00abesto es indiscutible\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Tanto en nuestra casa como en la Escuela Dominical nos hab\u00edan ense\u00f1ado a no jurar porque eso no le gustaba a Dios. Entonces nosotros, los pocos cristianos del barrio, dec\u00edamos: \u00abte lo prometo\u00bb, o \u00abte doy mi palabra de honor\u00bb (aunque no termin\u00e1bamos de entender su significado).<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00a1Qu\u00e9 fr\u00e1gil que es la palabra! O, mejor dicho, qu\u00e9 hueca que la hemos dejado. A tal punto esto es as\u00ed que recurrentemente la humanidad adopta formas para \u00abdar peso\u00bb a sus promesas con recursos como el jurar, prometer, la \u00abpalabra de honor\u00bb, el \u00ab\u00a1tengo pruebas!\u00bb y otras variantes. Tan antiguo es esto que en los tiempos de Jes\u00fas ya hab\u00eda una \u00abciencia\u00bb del jurar. Seg\u00fan el tema en cuesti\u00f3n se compromet\u00edan cosas; m\u00e1s o menos valiosas para aseverar lo dicho, seg\u00fan lo que estuviera en juego. Por el Cielo, por la cabeza, por la casa, por el padre, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Hab\u00eda toda una escala desarrollada, ante lo cual el Se\u00f1or Jesucristo se indign\u00f3 y los reprendi\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Actualmente suelo escuchar una nueva variante en los medios cristianos; una forma \u00abevang\u00e9lica\u00bb de jurar sin usar esa controvertida palabra: \u00abTe lo digo delante del Se\u00f1or\u00bb, o \u00abel Se\u00f1or sabe que es verdad lo que digo\u00bb. En buen romance, lo que se quiere hacer pensar al otro es: \u00abApelo a la presencia de Dios en este lugar para que veas que es verdad lo que digo\u00bb. En el fondo de la cuesti\u00f3n, no es m\u00e1s que otro recurso para dar peso a nuestras aseveraciones. Como no contiene el temido \u00abte lo juro\u00bb, parece que puede soportar el reparo teol\u00f3gico, pero sigue siendo una manifestaci\u00f3n del mismo problema: la palabra d\u00e9bil.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00bfPor qu\u00e9 caemos en eso? Realmente, de nuestra boca<B> <\/B>no deber\u00edan salir sino m\u00e1s que verdades, abundando aquellas que son de edificaci\u00f3n a los hermanos. Si practic\u00e1ramos esto, la sorpresa deber\u00eda ser al rev\u00e9s; o sea, el que no nos crean cada vez que decimos algo. Si en lugar de sorprendemos porque no nos creen apelamos a estos recursos, quiere decir que somos los primeros en no respetar nuestra propia palabra, ya que buscamos apoyo. \u00bfY por qu\u00e9 no respetamos nuestra propia palabra? Creo que debemos pensar en, al menos, tres cosas para ayudarnos a honrar nuestra boca y no tener que deshonrar al Se\u00f1or de esta forma.<\/P><br \/>\n<P align=justify>1) \u00bfHemos mentido mucho, antes? Cuando nos hemos ejercitado en hablar mentiras, aunque m\u00e1s no sea cada tanto, su pr\u00e1ctica peri\u00f3dica ha minado nuestro propio concepto de ver veraces, Por eso, dejando a un lado la mentira, hablemos la verdad y \u00a1ejercit\u00e9monos en ella! Dice la Biblia que somos miembros los unos de los otros; si mentimos a un hermano nos ha estamos mintiendo a nosotros mismos (Ef. 4.25).<\/P><br \/>\n<P align=justify>2) \u00bfHemos hablado mucho sin corroborar? Posiblemente no tenemos una historia previa de \u00abmentirosos\u00bb, pero tal vez hemos hablado muchas veces de asuntos que no estaban debidamente comprobados. Nos han contado cosas y por el af\u00e1n de poder repetirlas nosotros nos hemos comprobado si eran verdaderas. Con el tiempo, esa pr\u00e1ctica tambi\u00e9n destruye el auto concepto de veraz. \u00bfVale la pena destruir nuestro ser interior s\u00f3lo por el hecho de tener historias fascinantes para asombrar a otros? (Ex.23.1).<\/P><br \/>\n<P align=justify>3) \u00bfSolemos ser exagerados? La exageraci\u00f3n tiene una mentira incorporada. Si vinieron siete y yo digo \u00abdiez\u00bb, pues ment\u00ed tres. Agrandar los n\u00fameros, \u00abredondear para arriba\u00bb (o para abajo, seg\u00fan el inter\u00e9s) m\u00e1s all\u00e1 de lo razonable es falsear la verdad, y si lo hacemos a menudo al poco tiempo tendremos el h\u00e1bito de exagerar. De esta forma tambi\u00e9n miramos el respecto a nosotros mismos, y cuando al fin tenemos una historia en la cual no es necesario exagerar nada, debemos valernos de \u00abayudas\u00bb porque sin ellas no nos creen.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hay un dicho que afirma que para ser veraces se necesita transitar toda una vida hablando la verdad pero que para ser tenidos por mentirosos s\u00f3lo alcanza con una mentira. De cualquier forma, si comenzamos en a hablar la verdad y nos esforzamos en honrarla en todas nuestras conversaciones, los dem\u00e1s gustar\u00e1n y notar\u00e1n ese nuevo h\u00e1bito en nosotros&#8230;, y no tendremos que preocupamos por dar peso a nuestros dichos.<\/P><B><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apuntes Pastorales, Volumen VII \u0096 n\u00famero 6<\/B><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Miguel Angel de Marco Hay un dicho que afirma que para ser veraces se necesita transitar toda una vida hablando la verdad pero que para ser tenidos por mentirosos s\u00f3lo alcanza con una mentira. De cualquier forma, si comenzamos en a hablar la verdad y nos esforzamos en honrarla en todas nuestras conversaciones, los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-tambien-hablas-de-la-otra-forma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfTambi\u00e9n hablas de la otra forma?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2065","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2065"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2065\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}