{"id":2068,"date":"2015-12-01T00:36:39","date_gmt":"2015-12-01T05:36:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/comunicacion-en-la-familia-pastoral\/"},"modified":"2015-12-01T00:36:39","modified_gmt":"2015-12-01T05:36:39","slug":"comunicacion-en-la-familia-pastoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/comunicacion-en-la-familia-pastoral\/","title":{"rendered":"Comunicaci\u00f3n en la familia pastoral"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Elisa Morgan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Escuch\u00e9 abrirse la puerta del garaje, \u00a1Estaba en casa, por fin! <\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    Esper\u00e9 hasta o\u00edr la puerta del autom\u00f3vil cerrarse; en cualquier momento mi marido estar\u00eda aqu\u00ed para hacerse cargo.Cuando entr\u00f3, en nada se parec\u00eda a la persona que hab\u00eda estado esperando todo el d\u00eda. Se encontraba agotado, exhausto, como si hubiera tenido uno de esos \u00abproblemas-dolores de cabeza\u00bb otra vez. Despu\u00e9s de los saludos acostumbrados, intercambiados \u00abhistorias de terror\u00bb de lo que hab\u00eda sucedido durante el d\u00eda. Ya hab\u00eda comenzado nuestra lucha por la atenci\u00f3n y la consideraci\u00f3n.Cuando un pastor o consejero entra en su casa, muta, cambia. Dejando de lado el rol de oyente\u00bb, \u00absanador\u00bb o \u00abfuente de esperanza\u00bb, se conviene en un miembro de la familia. Nosotras, aquellas que estamos casadas con un consejero, muchas veces no somos quienes mejor escuchamos en el hogar.  La comunicaci\u00f3n es dif\u00edcil en cualquier relaci\u00f3n, pero en la familia hay una \u0093bendimaldici\u00f3n\u0094 dif\u00edcil de vencer: la familiaridad. Podremos actuar para el mundo usar distintos ropajes o m\u00e1scaras, pero en casa no somos ni m\u00e1s ni menos que nosotras mismas. La familiaridad disminuye nuestra energ\u00eda, consume nuestra fuerza y ninguna nuestra compasi\u00f3n; precisamente, los elementos esenciales para escuchar.  Si estoy en medio de una discusi\u00f3n familiar y suena el tel\u00e9fono, inmediatamente cambio el tono de voz cuando atiendo. La falta de familiaridad con quien llam\u00f3 me exige que ponga atenci\u00f3n y que la excluya de la intimidad que est\u00e1bamos teniendo hasta el llamado. En cuanto reconozco la voz de mi madre, mi marido o mi mejor amiga, mi tono de voz vuelve a su estado normal. Si suena el timbre de la puerta durante la preparaci\u00f3n de una comida complicada, pongo mi mejor sonrisa mientras voy a abrir la puerta. Cuando veo un miembro de la familia en la entrada, dejo de sonre\u00edr mientras le doy la bienvenida al caos del hogar, al tiempo que corro a seguir con lo que estaba haciendo.  Nuestros hogares y su intimidad nos sirven de refugio ante las tormentas de la vida. All\u00ed todos nuestros autocontroles descansan y gracias a Dios por ese lugar de reposo. Pero cuando esto se excede, la familiaridad, que deb\u00eda ser una ayuda, se vuelve una fuente de dolor. Cuando dejo de prestar atenci\u00f3n porque \u00absolamente es una conversaci\u00f3n de familia\u00bb, debo recordar lo que es escuchar atentamente.  En su libro El arte de escuchar con amor, Abraham Schmitt escribe: \u00abCada persona es un individuo \u00fanica y por lo tanto experimenta cada situaci\u00f3n en forma diferente. \u0093Debemos tratar de escuchar a las personas, o\u00edr su experiencia. Cada individuo es \u00fanico, aunque mucho de su mensaje nos suene familiar. Escucha importa en la familia. Al aprender a o\u00edr lo que dicen sus miembros podemos quebrar la parte nefasta de la familiaridad. Tres analog\u00edas me han ayudado a ser una mejor oyente:  Escuchando desde el asiento de atr\u00e1s Cuando pienso en los h\u00e1bitos de escuchar trato de ubicarme en la posici\u00f3n de un pasajero en un autom\u00f3vil. Por ejemplo, cuando \u00abescucho desde el asiento de atr\u00e1s\u00bb le permito al otro descubrirse y revelar lo que piensa, mientras le doy la libertad de expresar sus pensamientos. Esto implica permitirles a los miembros de la familia (marido, esposa, padres, hijos) expresar sus sentimientos en un ambiente abierto, de aceptaci\u00f3n. Quien escucha desde el asiento trasero lo hace sin corregir, evaluar o juzgar, generalmente escucha sin participar activamente. Diferente es la actitud de quien conduce o est\u00e1 en el asiento del acompa\u00f1ante, quien siente la necesidad de comentar (y sugerir) sobre lo que otro dice o hace.     Generalmente solemos responder a lo primero que dice la otra persona. Si nuestro marido comienza a hablar negativamente sobre la iglesia, la ciudad, o el cuerpo pastoral, inmediatamente pensamos que nos mudaremos a otra congregaci\u00f3n. Como reci\u00e9n nos adaptamos al lugar nuevo y estamos comenzando a hacemos amigos un poco menos superficiales, nos sobreviene el p\u00e1nico y nos ponemos a la defensiva. El simple hecho de que nuestro marido est\u00e9 expresando sus pensamientos despierta nuestros incomprensibles sentimientos relacionados con el comenzar otra vez. Entonces comenzamos a discutir sobre la mudanza y sus contratiempos, cuando lo \u00fanico que \u00e9l est\u00e1 naciendo es expresar sus frustraciones.     Hacemos la misma cosa cuando nuestra hija adolescente comienza a investigar si es bueno o malo el sexo prematrimonial y sentimos la necesidad de \u00abencaminarla\u00bb. Entonces, igual que un abogado defensor que debe recalcar su posici\u00f3n, analizamos cada una de sus palabras, esperando una pausa donde podamos interrumpirla con las nuestras. Debo admitir, sin embargo, que esta forma de escuchar va en contra de mi deseo natural de \u00abarreglarlo todo\u00bb. Pero si puedo controlarme y escuchar, logro tremendos beneficios.     Escuchar desde el asiento trasero provee una reciprocidad de \u00aboasis\u00bb, donde los miembros de la familia pueden ser ellos mismos y sentirse aceptados, y no buscar eso s\u00f3lo para m\u00ed. En nuestro mundo, donde hay tanta aceptaci\u00f3n condicionada y tanta competencia (donde la b\u00fasqueda y preeminencia de los resultados dominan las actitudes) tal ambiente es crucial. Si no nos podemos escuchar bien en casa, \u00bfd\u00f3nde ir\u00e1n los miembros de nuestra familia a que se los escuche?     Escuchando desde el asiento de al lado Hay otra forma de escuchar \u00abdesde el asiento del acompa\u00f1ante\u00bb, compartiendo la charla, no meramente recibi\u00e9ndola. Hace un tiempo hab\u00edamos asistido con mi marido a una reuni\u00f3n social en casa de amigos. A la vuelta, como \u00e9l se sent\u00eda algo cansado, me pidi\u00f3 que conduciera yo el autom\u00f3vil. Mientras and\u00e1bamos -ese camino de regreso a casa, \u00e9l hizo un comentario sobre la forma en que yo hab\u00eda conversado con las otras personas esa noche. Y ten\u00eda raz\u00f3n; yo hab\u00eda ido de persona en persona toda la noche, pregunt\u00e1ndoles c\u00f3mo estaban, c\u00f3mo se sent\u00edan, etc\u00e9tera, pero no m\u00e1s que eso. Faltaba contenido en mi di\u00e1logo, lo que es aceptable en una anfitriona que debe darse a todos por igual, pero no es necesario que un invitado caiga en esa superficialidad. Mientras volv\u00edamos a casa, mi marido me escuchaba mientras le contaba acerca de todas las personas con quienes hab\u00eda estado. Cu\u00e1ndo par\u00e9 para tomar aliento, me pregunt\u00f3, \u00ab\u00bfQu\u00e9 estabas buscando mientras conversabas?\u00bb    Fren\u00e9 de golpe el autom\u00f3vil. No me hab\u00eda dado cuenta de que buscaba algo en las conversaciones; s\u00f3lo pens\u00e9 que estaba siendo amigable. Pero la pregunta de mi marido me motiv\u00f3 a reflexionar sobre mis pl\u00e1ticas con m\u00e1s atenci\u00f3n. Me di cuenta de que hab\u00eda habido momentos cuando, en vez de estar realmente interesada en alguien, me hab\u00eda estado preocupando por \u00ablo que estar\u00edan pensando de m\u00ed\u00bb, como si estuviera compitiendo por popularidad. Mi esposo me hab\u00eda escuchado, pero hab\u00eda participado desde el asiento de al lado, haci\u00e9ndome \u00abescuchar mis propias palabras\u00bb.    Veo muchos paralelos entre esta forma de escuchar y lo que sucede cuando estoy en el asiento de al lado de mi esposo mientras \u00e9l conduce. Cuando estamos paseando, muchas veces veo cosas que \u00e9l no percibe, debido a que est\u00e1 ocupando manejando. Le muestro lugares interesantes, personas diferentes, y carteles descriptivos. Mientras que el solamente ve el camino que tiene delante yo le puedo mostrar un mundo nuevo, el que est\u00e1 al lado del camino. Escuchar desde el asiento del pasajero es muy parecido; es explorador. Busca ofrecer nuevos puntos de vista, proveer alternativa y ampliar la perspectiva del otro. Es ser un oyente que provee una repuesta \u00fatil.   Cuando mi esposo lucha con su eficiencia en el ministerio, mi forma de escuchar puede mostrarle sus propios temores para que \u00e9l los considere. Un par de preguntas bien hechas puede mostrarle lo que est\u00e1 por debajo del problema. \u0093\u00bfCu\u00e1ndo te empezaste a sentir as\u00ed, querido? \u00bfCon qui\u00e9nes te encontraste? \u00bfTe empezaste a sentir as\u00ed antes o despu\u00e9s de la reuni\u00f3n?\u0094 Revelar sus propias reflexiones pude darle la perspectiva que necesita para comprender sus sentimientos o su situaci\u00f3n.    Pero hay que tener cuidado. Esta forma de escuchar no debe ser una oportunidad para destruir a la persona querida con la verdad crudamente expresada. Su prop\u00f3sito es simplemente ayudarle al otro a ver m\u00e1s claramente lo que de otra forma no hubiera percibido. Le deja a la otra persona la responsabilidad de cambiar.   Escuchar desde la butaca del conductor Probablemente escuchar es m\u00e1s dif\u00edcil que nunca cuando estoy a cargo de la situaci\u00f3n. Al conductor que cree saber hacia d\u00f3nde va y c\u00f3mo es el camino le cuesta que los dem\u00e1s opinen d\u00f3nde y cuando cambiar de direcci\u00f3n, acelerar o frenar. Es m\u00e1s f\u00e1cil y llevadero el dar \u00f3rdenes y no recibir sugerencias u opiniones; hay momentos en que la democracia se torna tediosa y la dictadura aparece como la m\u00e1s sabia y dulce de las soluciones, pero \u00bfes lo que debo hacer si voy a o\u00edr lo que me dice? Es especialmente dif\u00edcil si a quien debo escuchar son mis hijos.    Una amiga m\u00eda tiene una hija muy observadora. Un d\u00eda, mientras mi amiga y su hija entraban al auto, mi amiga tir\u00f3 un peque\u00f1o pedazo de papel a la calle. Mientras viajaban, su hija le pregunt\u00f3:   -\u00bfEnsuciaste la calle. Mam\u00e1?   Concentrada en el camino, mi amiga contest\u00f3:   &#8211; No, querida.   En un par de cuadras, la peque\u00f1a insisti\u00f3:   -\u00bfPor qu\u00e9 ensuciaste la calle en la playa de estacionamiento, Mam\u00e1?   D\u00e1ndose cuenta de que no pod\u00eda eludirse, mi amiga admiti\u00f3:   &#8211; Tienes raz\u00f3n, querida. Tir\u00e9 un peque\u00f1o pedazo de papel a la calle.   Entonces, mi amiga recibi\u00f3 una correcci\u00f3n.   \u0096 No, Mami, ensuciaste la calle.   Con su suspiro de alivio, mi amiga dijo:   -Si, ensuci\u00e9 la calle, -y pens\u00f3: \u00ab\u00a1por lo menos ya terminamos con eso!\u00bb.   Pocos momentos m\u00e1s tarde, la peque\u00f1a pregunt\u00f3:   -Mami, \u00bfpor qu\u00e9 mentiste sobre ensuciar la calle?    Fue all\u00ed donde mi amiga par\u00f3 el veh\u00edculo y pidi\u00f3 perd\u00f3n a su hija en forma sincera. Cuando me cont\u00f3 esto me di cuenta que realmente quer\u00eda aprender de su hija. El hecho de haber escuchado y haber admitido su error probablemente ser\u00e1 recordado m\u00e1s tiempo que el haber ensuciado la calle y haber mentido. Ella estaba desde atr\u00e1s del volante, pero su propia hija fue quien le ense\u00f1\u00f3.   Escuchar desde el asiento del conductor implica estar dispuesto a recibir informaci\u00f3n. Requiere estar abierta a los mensajes que recibo de otros miembros de la familia. Un matrimonio que conozco se para una noche de cada mes para \u00absalir solos\u0094. Generalmente planean algo divertido y entretenido para esas noches. Sin planearlo, sin embargo, han visto que muchas veces hablan de su relaci\u00f3n, entrando a veces en asuntos sobre los que tienen diferencias en asuntos porque esta noche ha sido separada para fortalecer su relaci\u00f3n, se sienten seguros cuando dan mensajes dif\u00edciles de o\u00edr. El ambiente es de confianza.    Algunos de nosotros escuchamos mejor de una forma que de otras. Para m\u00ed es f\u00e1cil escuchar desde el asiento trasero por mi experiencia en a conseguimiento. Es mucho m\u00e1s dif\u00edcil escuchar desde el asiento del conductor, porque me gusta sentirme que estoy en control. Pero me he dado cuenta de que, si pretendo que mi comunicaci\u00f3n sea sana, debo aprender a escuchar de las tres maneras. De una sola me puede hacer sentir segura pero no me permitir\u00e1 ayudar mucho a mis seres queridos.    La familia es terreno conocido. Si quiere sobrevivir esta \u00e9poca donde las familias son destruidas casi tan r\u00e1pido como son insumidas, debemos aprender a luchar contra la tentaci\u00f3n de no escuchar en casa. El abrir nuestros o\u00eddos y escuchar las voces de los nuestros enriquecer\u00e1 nuestro hogar y a quienes lo habitan. Aunque la buena comunicaci\u00f3n por s\u00ed sola no puede curar un mal matrimonio, s\u00ed puede establecer una diferencia. Pa\u00fal Tillich dijo una vez: \u00abEl primer acto de amor es escuchar\u00bb. Y si vamos a amar bien a quienes amamos m\u00e1s, aprendamos a escuchar.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Elisa Morgan Escuch\u00e9 abrirse la puerta del garaje, \u00a1Estaba en casa, por fin! Esper\u00e9 hasta o\u00edr la puerta del autom\u00f3vil cerrarse; en cualquier momento mi marido estar\u00eda aqu\u00ed para hacerse cargo.Cuando entr\u00f3, en nada se parec\u00eda a la persona que hab\u00eda estado esperando todo el d\u00eda. 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