{"id":20928,"date":"2016-04-04T14:28:11","date_gmt":"2016-04-04T19:28:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-encuentro-personal-con-jonathan-edwardspor-john-piper\/"},"modified":"2016-04-04T14:28:11","modified_gmt":"2016-04-04T19:28:11","slug":"un-encuentro-personal-con-jonathan-edwardspor-john-piper","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-encuentro-personal-con-jonathan-edwardspor-john-piper\/","title":{"rendered":"Un Encuentro Personal con Jonathan Edwards\r\nPor John Piper"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\">\n<p align=\"justify\">\nPublicado en <i>The Reformed Journal<\/i> 28 (11): 13-17.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Reimpreso con autorizaci\u00f3n de Eerdmans Publishing Company.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Todos los derechos reservados.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando estaba en el seminario, un sabio profesor me dijo que a m\u00e1s de la Biblia yo deber\u00eda escoger a un gran te\u00f3logo y aplicarlo a mi mismo a trav\u00e9s de la vida para entender y dominar su pensamiento. De esta manera por lo menos me sumergir\u00eda un poco en la realidad, en lugar de tocar siempre ligeramente la superficie de las cosas. Deber\u00eda con el tiempo, convertirme en el par de este hombre y conocer por lo menos un sistema por el cual tendr\u00eda otras ideas para di\u00e1logos provechosos. Fue un buen consejo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Jonathan Edwards es el te\u00f3logo al cual me he dedicado a conocer. Cuando fui al seminario, todo lo que sab\u00eda de Edwards fue que predic\u00f3 un serm\u00f3n llamado \u201cPecadores en las Manos de un Dios Furioso\u201d (\u201cSinners in the Hands of an Angry God\u201d), en el cual dijo algo de colgar sobre el Infierno a trav\u00e9s de un delgado hilo. Mi verdadero encuentro con Edwards fue cuando le\u00ed su \u201cEnsayo sobre la Trinidad\u201d (\u201cEssay on the Trinity\u00bb) <sup id=\"cite_ref-0\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-0\">[1]<\/a><\/sup> y escrib\u00ed sobre \u00e9l para la historia de la iglesia.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Este hecho tuvo dos efectos duraderos en m\u00ed: El primero, proporcion\u00f3 un marco conceptual del cual asirse, al menos en parte, el significado de decir Dios es tres en uno. En resumen, existe el Dios Padre, la fuente del ser, quien desde toda la eternidad ha tenido una imagen perfectamente clara y \u00fanica de s\u00ed mismo; y esta imagen es la del \u00danico Hijo eterno. Entre Hijo y Padre fluye una corriente de infinito vigoroso amor y que perfectamente comulgan: y este es Dios, el Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Adem\u00e1s de estos conceptos, el ensayo me ense\u00f1\u00f3 algo sobre misterio y las Sagradas Escrituras. Para aquellos que podr\u00edan acusarle de tratar de reducir a Dios a proporciones manejables, Edwards respondi\u00f3: \u201cLa Palabra revela mucho m\u00e1s sobre la Trinidad de lo que nos hemos dado cuenta y el esfuerzo de ver y comprender esto claramente aumenta antes que reducir la maravilla de la existencia de Dios\u201d.<sup id=\"cite_ref-1\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-1\">[2]<\/a><\/sup> Hablando adecuadamente, este es el conocimiento, no la ignorancia, de Dios que inspira asombro y verdadera adoraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El siguiente trabajo de Edwards que le\u00ed fue La Liberaci\u00f3n de la Voluntad (\u201cThe Freedom of the Will\u201d) \u2013 un trabajo que en opini\u00f3n de algunos \u201celev\u00f3 a su propio autor al mismo nivel de un metaf\u00edsico junto a Locke y Leibnitz\u201d. <sup id=\"cite_ref-2\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-2\">[3]<\/a><\/sup> En mi \u00faltimo a\u00f1o en el seminario escrib\u00ed sobre el tema como un proyecto independiente. Lo encontraba filos\u00f3ficamente fascinante y en perfecta armon\u00eda con my teolog\u00eda b\u00edblica existente. San Pablo y Jonathan Edwards conspiraron para destruir mis primeras nociones sobre la libertad. El libro era una defensa de la divinidad Calvinista,<sup id=\"cite_ref-3\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-3\">[4]<\/a><\/sup> pero Edwards dijo en su prefacio, \u201cNo debo tomar a mal el ser llamado un Calvinista, al hablar de diferencias: aunque niego completamente una dependencia en Calvin, o creer las doctrinas que mantengo, porque \u00e9l las cre\u00eda y las ense\u00f1aba, y no pueden ser cambiadas \u00fanicamente por creer en todo tal como las predic\u00f3\u201d.<sup id=\"cite_ref-4\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-4\">[5]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En resumen, el libro argumenta sobre el gobierno moral de Dios en la humanidad, el tratarlos como agentes morales, haciendo de ellos objetos de su control, consejos, llamados [y] advertencias\u2026 no es consistente con una disposici\u00f3n determinada de todos los eventos, de cada clase en todo el universo, en su providencia; ya sea por eficiencia positiva o permiso.<sup id=\"cite_ref-5\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-5\">[6]<\/a><\/sup> No existe cosa tal como la libertad de la voluntad en el sentido Arminiano de una voluntad que al final se determina a s\u00ed misma. La voluntad, en cambio est\u00e1 determinada por \u201cese motivo que se representa en la mente, como el m\u00e1s fuerte\u201d.<sup id=\"cite_ref-6\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-6\">[7]<\/a><\/sup> Pero los motivos son dados por la voluntad, aunque a la larga no son controlados por \u00e9sta.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Todos los hombres son eslavizados, como San Pedro dijo, ya sea por el pecado o la rectitud (Romanos 6:16-23. Cf. Juan 8:34, 1 Juan 3:9). Pero la esclavitud a pecar, la inhabilidad a amar y confiar en Dios (cf. Romanos 8:8) no disculpa al pecador. La raz\u00f3n para ello es la inhabilidad moral, no f\u00edsica. No es la inhabilidad que previene al hombre de creer cuando el desear\u00eda creer. En cambio, existe una corrupci\u00f3n moral en el coraz\u00f3n que da motivos para creer in\u00fatilmente. De este modo la persona esclavizada al pecado no puede creer sin el milagro de la regeneraci\u00f3n, pero no obstante, es responsable debido al mal en su coraz\u00f3n que lo dispone a estar impasible por motivos razonables en la palabra de Dios. De esta manera, Edwards trata de mostrar que la noci\u00f3n Arminiana de la capacidad de la voluntad para auto determinarse no es un pre-requisito de responsabilidad moral. En su lugar, en las palabras de Edwards, \u201cToda incapacidad que excusa puede ser resuelta, a saber, por el deseo de capacidad natural o fortaleza; ya sea por la capacidad de entendimiento o por la firmeza externa\u201d.<sup id=\"cite_ref-7\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-7\">[8]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Como pastor y misionero toda su vida, Jonathan Edwards escribi\u00f3 lo que probablemente es la m\u00e1s grande defensa y explicaci\u00f3n de la opini\u00f3n Agustiniana-Reformada sobre la voluntad, que existe actualmente. Es principalmente debido a su libro, La Liberaci\u00f3n de la Voluntad (\u201cThe Freedom of the Will\u201d), que los escolares una y otra vez en la segunda literatura llamaron a Edwards \u201cel m\u00e1s grande fil\u00f3sofo-te\u00f3logo que a\u00fan puede honrar el escenario Americano\u201d.<sup id=\"cite_ref-8\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-8\">[9]<\/a><\/sup> Aparte de su poder intr\u00ednseco, tal vez el testigo m\u00e1s claro de su m\u00e9rito es su perdurable impacto en teolog\u00eda y filosof\u00eda.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cien a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Jonathan Edwards, a\u00fan no puede ser ignorado. Cuando el evangelista Charles G. Finney quiso atacar la opini\u00f3n Calvinista sobre la voluntad, \u00e9l no vio a ninguno de sus contempor\u00e1neos, incluido al mismo Calvin, gran jefe adversario. Hubo un gran Goliat entre los Calvinistas que tuvo que ser derribado: La Libertad de la Voluntad (\u201cThe Freedom of the Will\u201d) de Jonathan Edwards. La evaluaci\u00f3n de Finney sobre el libro, en una palabra:\n<\/p>\n<p align=\"justify\"> Rid\u00edculo! Yo venero a Edwards; lamento sus errores. Hablo as\u00ed de este modo por su Tratado de la Voluntad (\u201cTreatise on the Will\u201d), porque mientras llena con suposiciones injustificadas, distinciones sin diferencia, y sutilezas metaf\u00edsicas, ha sido adoptado como el libro de texto de una multitud llamada divinos Calvinistas por a\u00f1os.<sup id=\"cite_ref-9\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-9\">[10]<\/a><\/sup> Sobre el punto de vista de Edwards de la capacidad natural y moral,<\/p>\n<p align=\"justify\">Finney dedica tres cap\u00edtulos, en sus Clases sobre Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica (<i>Lectures on Systematic Theology<\/i>\u201d), Finney concluye:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Es asombroso ver c\u00f3mo un hombre tan bueno y grande puede involucrarse en una confusi\u00f3n metaf\u00edsica y dejar perplejo a sus lectores y a s\u00ed mismo a tal grado que una distinci\u00f3n absolutamente inconsciente pasar\u00eda a la actual fraseolog\u00eda, filosof\u00eda y teolog\u00eda de la iglesia, y un resultado de dogmas teol\u00f3gicos sean construidos sobre la suposici\u00f3n de su verdad. <\/p>\n<p><sup id=\"cite_ref-10\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-10\">[11]<\/a><\/sup><\/p>\n<p align=\"justify\">Pero para toda esta vehemencia, Finney fall\u00f3 su tiro y el grande y devoto Goliat va a grandes pasos en la mitad del siglo veinte, sin descanso ejerciendo su poder tanto en teolog\u00eda como en filosof\u00eda. En 1494, el Profesor de Harvard Perry Miller castig\u00f3 el prejuicio contra Edwards en c\u00edrculos acad\u00e9micos y su caricatura como un esp\u00e9cimen anticuario del fuego del Infierno predicando desde el antiguo Gran Despertar, perdido hace mucho tiempo. La evaluaci\u00f3n de Miller sobre Edwards:\u201c El habla con una percepci\u00f3n en ciencias y psicolog\u00eda que est\u00e1 tan lejos de nuestro tiempo que nosotros mismos no podemos decir que lo hemos comprendido\u201d.<sup id=\"cite_ref-11\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-11\">[12]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">A inicios de 1957, la Prensa de la Universidad de Yale empez\u00f3 a publicar una nueva edici\u00f3n cr\u00edtica de los trabajos de Edwards. El quinto volumen apareci\u00f3 en 1977 y con el renovado inter\u00e9s en Edwards, la evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de En la Libertad de la Voluntad (On the Freedom of the Will) est\u00e1 en camino nuevamente: A. E. Murphy en la Revisi\u00f3n Filos\u00f3fica (<i>Philosophical Review<\/i>),<sup id=\"cite_ref-12\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-12\">[13]<\/a><\/sup> A. N. Anteriormente en la Revisi\u00f3n de Metaf\u00edsica (<i>Review of Methaphysics<\/i>),<sup id=\"cite_ref-13\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-13\">[14]<\/a><\/sup> H.G. Townsend en la Historia de la Iglesia (<i>Church History<\/i>),<sup id=\"cite_ref-14\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-14\">[15]<\/a><\/sup> W.P. Jeanes en el Peri\u00f3dico Escoc\u00e9s de Teolog\u00eda (<i>Scottish Journal of Theology<\/i>)<sup id=\"cite_ref-15\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-15\">[16]<\/a><\/sup> y m\u00e1s recientemente James Strauss en una colecci\u00f3n de ensayos llamada Gracia Ilimitada (<i>Grace Unlimited<\/i>).<sup id=\"cite_ref-16\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-16\">[17]<\/a><\/sup> Sea o no, el gigante nuevamente resistir\u00e1 el ataque y seguir\u00e1 a grandes pasos en el siglo veintiuno, s\u00f3lo el tiempo lo dir\u00e1. Por lo menos una cosa s\u00ed es segura: si quiere leer uno de los m\u00e1s grandes libros de uno de los problemas m\u00e1s fundamentales y dif\u00edciles, lea \u201cEn la Libertad de la Voluntad\u201d (On the Freedom of the Will) de Jonathan Edwards.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Esto es todo lo que he le\u00eddo en el seminario sobre Edwards. Luego de la graduaci\u00f3n y antes de que mi esposa y yo salgamos a Alemania a realizar un trabajo de graduaci\u00f3n, tomamos unos d\u00edas de descanso en una peque\u00f1a granja en Barnesville, Georgia. Aqu\u00ed tuve mi tercer encuentro con Edwards. Sentado en una de esos antiguos columpios dobles en el patio bajo un gran \u00e1rbol de nuez, con bol\u00edgrafo en mano, le\u00ed La Naturaleza de la Verdadera Virtud (<i>The Nature of the True Virtue<\/i>). El 14 de julio de 1971 escrib\u00ed largamente en mi diario, en el cual trat\u00e9 de entender, con la ayuda de Edwards, por qu\u00e9 un Cristiano est\u00e1 obligado a perdonar lo injusto cuando parece existir una ley moral en nuestros corazones que grita contra la maldad en el mundo. Dependiendo de su opini\u00f3n de Dios, puede estar de acuerdo o no que este encuentro con La Naturaleza de la Verdadera virtud (<i>The Nature of True Virtue<\/i>) fue un regalo propicio de su providencia, debido a que nueve meses m\u00e1s tarde mi \u201cdoctor-padre\u201d en Alemania sugiri\u00f3 que escriba mi disertaci\u00f3n en el mandamiento de Jes\u00fas, \u201cAma a tu enemigo\u201d.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">La Naturaleza de la Verdadera Virtud (\u201c<i>The Nature of True Virtue<\/i>\u201d) es el \u00fanico trabajo no-pol\u00e9mico de Edwards. Si alguna vez ha sentido una sensaci\u00f3n est\u00e9tica de asombro al contemplar una idea pura, entonces comprender\u00e1 cuando digo que este libro despert\u00f3 en m\u00ed una agradable y profunda experiencia est\u00e9tica. Pero lo m\u00e1s importante, me brind\u00f3 un nuevo conocimiento que muestra que las categor\u00edas de la moralidad se derivan en categor\u00edas de est\u00e9tica, y una de las \u00faltimas cosas que se puede decir sobre la virtud es que es \u201cun tipo de naturaleza bella, forma o calidad\u201d.<sup id=\"cite_ref-17\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-17\">[18]<\/a><\/sup> Perry Miller dijo que \u201cel libro no es un razonamiento sobre la virtud, sino una contemplaci\u00f3n de esta\u201d. Edwards da una mirada a la concepci\u00f3n de la virtud \u201chasta que produce un significado m\u00e1s all\u00e1 del significado, y el simulacro desaparece. El libro se acerca tanto como cualquier creaci\u00f3n en nuestra literatura, a una idea desnuda\u201d.<sup id=\"cite_ref-18\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-18\">[19]<\/a><\/sup> Pienso que fue perfectamente acorde con la intenci\u00f3n de Edwards, que para cuando termin\u00e9 ese libro no solamente tuve una profunda nostalgia de ser un buen hombre, pero tambi\u00e9n escrib\u00ed un poema llamado \u201cBosques de Georgia\u201d (<i>Georgia Woods<\/i>), ya que nada parec\u00eda ser igual para cuando dej\u00e9 de leer el libro.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante mi estad\u00eda de tres a\u00f1os en Alemania, le\u00ed tres trabajos m\u00e1s de Edwards y dos biograf\u00edas (de Samuel Hopkins y Henry Pamford Parkes). No\u00ebl y yo nos le\u00edmos a cada uno una colecci\u00f3n de sermones llamada la Caridad y sus Frutos (<i>Charity and Its Fruits<\/i>), una exposici\u00f3n de 360 hojas de I Corintios 13. Ambos acordamos que estaba terriblemente verboso y repetitivo, pero me ayud\u00f3 en gran manera a cubrirme con la experiencia esencial, esa \u201cidea desnuda\u201d en La Naturaleza de la Verdadera Virtud\u201d (<i>The Nature of True Virtue<\/i>). \u00bfQu\u00e9 significa el ser un buen hombre para este intensamente religioso Puritano? \u00bfSignifica \u00fanicamente no contar chistes en Domingo y prevenir a la gente huir de las llamas del Infierno? \u00bfEst\u00e1 la bondad relacionada \u00fanicamente a los h\u00e1bitos personales, o abarca una dimensi\u00f3n social mayor? Aqu\u00ed est\u00e1n un par de citas para dar una respuesta al estilo Edwards:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Deber\u00edamos buscar la bondad espiritual de otros; y si tenemos un esp\u00edritu Cristiano, deber\u00edamos desear y buscar su bienestar y felicidad espiritual, su salvaci\u00f3n del Infierno, y deber\u00edan glorificar y disfrutar de Dios para siempre. Y el mismo esp\u00edritu nos dispondr\u00e1 a desear y buscar la prosperidad temporal de otros, como lo dijo el ap\u00f3stol (I Corintios 10:24), \u201cNadie busque su propio bien, sino el de su pr\u00f3jimo\u201d. Y como el esp\u00edritu de la caridad, o el amor Cristiano, est\u00e1 opuesto a un esp\u00edritu ego\u00edsta la misericordia est\u00e1 presente, y es en ello tambi\u00e9n que dispone que una persona sea de esp\u00edritu p\u00fablico. Un hombre de esp\u00edritu recto no es un hombre de visi\u00f3n estrecha o privada, pero est\u00e1 bien interesado y preocupado por el bien de la comunidad a la cual pertenece, y particularmente de la ciudad o aldea en la cual reside, y para el verdadero bienestar de la sociedad de la cual es miembro. Dios dirigi\u00f3 a los Jud\u00edos, que fueron desterrados a Babilonia, a buscar el bien de la ciudad, aunque no era su lugar natal, era la ciudad de su residencia. Su exhortaci\u00f3n fue (Jerem\u00edas 29:7), \u00abY buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al SE\u00d1OR por ella; porque en su bienestar tendr\u00e9is bienestar\u00bb. Y un hombre de verdadero esp\u00edritu Cristiano ser\u00e1 animado para el bien de su pa\u00eds, y del lugar de su residencia, y ser\u00e1 predispuesto a dejarse a s\u00ed mismo fuera de este progreso. <sup id=\"cite_ref-19\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-19\">[20]<\/a><\/sup> <\/p>\n<p align=\"justify\">En nuestro peque\u00f1o apartamento en Munich hab\u00eda una despensa de aproximadamente 8 por 5 pies al salir de la cocina, un lugar poco adecuado para leer una Disertaci\u00f3n Relacionada con el Fin para el cual Dios Cre\u00f3 al Mundo (<i>Dissertation Concerning the End for which God Created the World<\/i>), pero es ah\u00ed donde la le\u00ed. Desde mi punto de vista, ahora dir\u00eda que si existiera un libro que capture la esencia de la teolog\u00eda de Edwards, este lo ser\u00eda. La respuesta de Edwards a la pregunta del por qu\u00e9 Dios cre\u00f3 al mundo, es el surgimiento del esplendor de su gloria para el conocimiento de su gente, alabanzas y gozo. Aqu\u00ed se encuentra el coraz\u00f3n de su teolog\u00eda en sus propias palabras:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Al parecer todo lo que siempre se habl\u00f3 en las Sagradas Escrituras como el mayor fin de la obra de Dios, est\u00e1 incluido en esa sola frase, <i>la gloria de Dios<\/i>. En el entendimiento de las criaturas, apreciar, amar, regocijarse y alabar a Dios, la gloria de Dios est\u00e1 manifestada y reconocida; esta plenitud es recibida y correspondida. Aqu\u00ed se encuentra tanto la emanaci\u00f3n como la remanaci\u00f3n. El esplendor brilla sobre y en la criatura, y se refleja de vuelta en el origen de la luz. El brillo de la gloria proviene de Dios y es devuelto a su origen. Por tanto el todo est\u00e1 en Dios y en Dios, y para Dios, y Dios es el principio, el medio y el fin en este caso.<sup id=\"cite_ref-20\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-20\">[21]<\/a><\/sup><\/p>\n<p align=\"justify\">Este es el coraz\u00f3n y el centro de Jonathan Edwards y, yo creo, que de la Biblia tambi\u00e9n. Este tipo de lectura puede convertir una alacena en un vest\u00edbulo al Cielo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El \u00faltimo trabajo que le\u00ed de Edwards en Alemania fue su Tratado Concerniente a los Afectos Religiosos (<i>A Treatise Concerning Religious Affections<\/i>). Por varios meses fue el alimento de mis meditaciones de mis domingos por la ma\u00f1ana. Recuerdo haber escrito cartas a profesores, amigos y mis padres, semana tras semana sobre los efectos que este libro hab\u00eda tenido sobre m\u00ed. Mucho m\u00e1s que La Naturaleza de la Verdadera Virtud (<i>The Nature of True Virtue<\/i>), este libro me ha convencido de la tibieza del pecado en mis afectos hacia Dios y me ha inspirado una pasi\u00f3n para conocerlo y amarlo como deber\u00eda. La tesis del libro es muy simple: \u201cLa verdadera religi\u00f3n, en gran parte, consiste en los Afectos\u201d.<sup id=\"cite_ref-21\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-21\">[22]<\/a><\/sup> Tal vez el motivo por el cual el libro me emocion\u00f3 tanto es porque fue el esfuerzo de Edwards por captar lo mejor de dos mundos \u2013 los mismos mundos en los cuales he crecido y ahora vivo.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Por otro lado, Edwards deseaba defender el lugar genuino y necesario de los afectos en la experiencia religiosa. El ha sido m\u00e1s responsable que ning\u00fan otro hombre en el resurgimiento del fervor que inund\u00f3 a Nueva Inglaterra en los quince a\u00f1os siguientes a 1734. Charles Chauncy de Boston gui\u00f3 la oposici\u00f3n a este Gran Despertar con su \u201cdesmay\u00e1ndose y cay\u00e9ndose al Suelo\u2026amargos Gritos y Chillidos; Convulsiones a modo de Temblores y Agitaciones\u201d.<sup id=\"cite_ref-22\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-22\">[23]<\/a><\/sup> El denunci\u00f3 que era \u201cun claro hecho de obstinaci\u00f3n, que las Pasiones, generalmente, en estos Tiempos, han sido aplicadas como si la principal Cosa en Religi\u00f3n era el tirarlas a la Perturbaci\u00f3n\u201d.<sup id=\"cite_ref-23\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-23\">[24]<\/a><\/sup> El insisti\u00f3, \u201cla clara verdad es que una Mente Iluminada y no los Afectos elevados deben ser siempre la Gu\u00eda de aquellos que se llaman Hombres\u2026\u201d.<sup id=\"cite_ref-24\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-24\">[25]<\/a><\/sup> Edwards tom\u00f3 el otro lado y dijo, \u201cYo debo pensar que es mi deber el <i>elevar los afectos<\/i> de mis oyentes tan alto como me sea posible, considerando que no les desagrada la naturaleza de lo que les afecta\u201d.<sup id=\"cite_ref-25\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-25\">[26]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero en esa frase Edwards muestra que \u00e9l no condena los excesos entusiastas del Gran Despertar. Y excesos hubieron. Un diario de aquel tiempo \u201cdescribe una reuni\u00f3n en la cual un hombre grit\u00f3, \u201cVegan a Cristo\u201d sin parar por media hora; y una mujer en el asiento de atr\u00e1s denunci\u00f3 a los abogados por un espacio igual, en competencia\u201d.<sup id=\"cite_ref-26\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-26\">[27]<\/a><\/sup> Esta y unos cientos de otras aberraciones emocionales Edwards no pudo tolerar, a\u00fan cuando \u00e9l ayud\u00f3 a producirlos. Le tom\u00f3 tiempo encontrar la verdad, distinguir los falsos afectos espirituales de los \u00fanicamente humanos. Un Tratado relacionado a los Afectos religiosos, publicado en 1746, fue su mayor esfuerzo para describir los signos de la verdadera gracia y los santos afectos. Se a\u00f1ade a un \u201csi\u201d y a un \u201cno\u201d para la religi\u00f3n reavivadora: s\u00ed, para el lugar de emociones apropiadas que surgen de las percepciones de la verdad, pero no para el frenes\u00ed, las revelaciones privadas, los desmayos irracionales y las falsas garant\u00edas de bondad.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">El reavivamento del fervor y la razonable comprensi\u00f3n de la verdad &#8211; estos fueron los dos mundos con los cuales Edwards luch\u00f3 en unir. Mi padre es un evangelista. El gui\u00f3 reavivamientos por 35 a\u00f1os y yo lo respeto en gran manera. Pero yo son un te\u00f3logo acad\u00e9mico, muy anal\u00edtico y estudioso. Por lo que no es sorprendente, entonces, que Un Tratado sobre los Afectos Religiosos me parezca un mensaje muy contempor\u00e1neo y \u00fatil. Mencion\u00e9 que fue mi alimento por muchas semanas. Perm\u00edtanme darles solo un ejemplo que a\u00fan me alimenta. Edwards describe al hombre con afectos verdaderamente graciosos as\u00ed:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuanto menos apto es el hombre de sentir miedo de la maldad, al tener \u201csu coraz\u00f3n en Dios\u201d y por tanto no \u201ctemeroso de la maldad\u201d; cuanto m\u00e1s apto es \u00e9l de alarmarse con la presencia de la mala moral, o del pecado. Ya que al tener un atrevimiento sagrado, tiene menos autoconfianza\u2026. y m\u00e1s modestia. Ya que \u00e9l est\u00e1 m\u00e1s seguro que otros de librarse del infierno. Es menos apto que otros de actuar con advertencias, y con desaprobaciones de Dios, y con las calamidades de otros.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Tiene la firmeza del confort, pero la dulzura de coraz\u00f3n: m\u00e1s rico que otros, pero el m\u00e1s pobre de todos en esp\u00edritu: el m\u00e1s alto y fuerte santo, pero el ni\u00f1o m\u00e1s tierno y menor de todos. <i>Works<\/i>, I., p. 309. <\/p>\n<p align=\"justify\">Desde mi regreso a los Estados Unidos y de convertirme en profesor, mi devoci\u00f3n a Jonathan Edwards continua, pero el tiempo no alcanzar\u00eda para describir los encuentros con Humilde Pregunta (<i>Humble Inquiry<\/i>), Doctrina del Pecado Original (Doctrine of Original Sin), Narrativa de la Conversaci\u00f3n Sorprendente ( <i>Narrative of Surprising Conversions<\/i>), (Tratado sobre la Gracia), (<i>Treatise on Grace<\/i>), la incompleta Historia de la Redenci\u00f3n (<i>History of Redemption, Diary<\/i>) de David Brainerd y tres biograf\u00edas m\u00e1s (Winslow, Dwight, Miller). Debemos dejar espacio para ver al hombre mismo. Lo que escog\u00ed contar es una reflexi\u00f3n de lo que a este hombre \u2013 y su esposa- le ha conmovido profundamente.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Edwards naci\u00f3 en 1793 en Windsor, Connecticut. Fue hijo \u00fanico de Timothy Edwards, un pastor local y tuvo 10 hermanas. Se dec\u00eda que Timothy se lamentaba que Dios lo hab\u00eda bendecido con 60 pies de hijas. El ense\u00f1\u00f3 Lat\u00edn a Jonathan cuando ten\u00eda 6 y lo env\u00edo a Yale cuando ten\u00eda 12. A los 14 ley\u00f3 lo que se considera fue una influencia en su pensamiento, el Ensayo del Entendimiento Humano (<i>Essay on Human Understanding<\/i>). M\u00e1s tarde dir\u00eda que \u00e9l obtuvo mayor placer de ello \u201cque el m\u00e1s codicioso avaro que toma pu\u00f1ados de plata y oro de un tesoro descubierto\u201d.<sup id=\"cite_ref-27\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-27\">[28]<\/a><\/sup> Se gradu\u00f3 de Yale en 1720, dirigi\u00f3 la oraci\u00f3n de despedida en Lat\u00edn, y luego continu\u00f3 sus estudios all\u00ed por dos a\u00f1os m\u00e1s. A los 19 tom\u00f3 un pastorado en Nueva York por 8 meses, pero decidi\u00f3 regresar a Yale como tutor entre 1723 y 1726.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En el verano de 1723 se enamor\u00f3 de Sarah Pierrepont y escribi\u00f3 en la primera p\u00e1gina de su gram\u00e1tica Griega la \u00fanica canci\u00f3n de amor del que su coraz\u00f3n era capaz:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Dicen que hay una joven en (<i>Nuevo Cielo<\/i>) que es amada por el Gran Ser que hizo las reglas del mundo y que hay ciertas estaciones en las cuales el Gran Ser, de alg\u00fan modo u otro invisible, viene hacia ella y llena su mente con gran dulzura y encanto; y que ella dif\u00edcilmente cree en nada excepto en meditar en \u00e9l\u2026 Ella posee una mente de gran dulzura, calma y benevolencia universal, especialmente despu\u00e9s que su gran Dios se le ha manifestado. Algunas veces ella va de un lugar a otro cantando dulcemente, y siempre parece estar llena de gozo y placer; y nadie sabe de qu\u00e9. Le gusta caminar sola en el campo y la arboleda, y parece tener a alguien invisible siempre conversando con ella.<sup id=\"cite_ref-28\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-28\">[29]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ella ten\u00eda 13 a\u00f1os en ese tiempo. Pero cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, cinco meses despu\u00e9s que Edwards se instal\u00f3 como pastor de una iglesia prestigiosa de Northampton, Massachusetts, se casaron. El ten\u00eda 23 y ella 17. En los pr\u00f3ximos 23 a\u00f1os tuvieron sus propios 11 hijos; ocho hijas y tres hijos.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Edwards fue el pastor de Northampton por 23 a\u00f1os. Era una iglesia congregacional tradicional, que en 1735 ten\u00eda 620 comulgantes.<sup id=\"cite_ref-29\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-29\">[30]<\/a><\/sup> Durante este tiempo \u00e9l alcanz\u00f3 notoriedad por su liderazgo en el gran Gran Despertar, a mediados de los a\u00f1os 30 y principios de los 40, de los cuales he hablado. Pero en 1750 Edwards fue despedido por su congregaci\u00f3n. Una raz\u00f3n fue un error personal de parte de Edwards en la cual implic\u00f3 a algunas personas inocentes en un esc\u00e1ndalo obsceno en 1744. Esto provoc\u00f3 hostilidad en personas importantes que sus d\u00edas estaban contados.<sup id=\"cite_ref-30\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-30\">[31]<\/a><\/sup> Pero la gota que derram\u00f3 el vaso fue el repudio p\u00fablico de Edwards de una larga tradici\u00f3n en Nueva Inglaterra, de no requerir profesi\u00f3n de fe para ser comulgante de la Cena del Se\u00f1or. Escribi\u00f3 un detallado tratado para probar que \u201cninguno deber\u00eda ser admitido en la comuni\u00f3n y miembros privilegiados de la iglesia visible de Cristo, siempre y cuando sean personas buenas o graciosas ante la mirada de los Cristianos de la iglesia\u201d.<sup id=\"cite_ref-31\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-31\">[32]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Ante esta expulsi\u00f3n, el acept\u00f3 el llamado a Stockbridge, al oeste de Massachusetts, como pastor de una iglesia y misionero de los Indios. Trabaj\u00f3 all\u00ed por siete a\u00f1os, hasta enero 1858, hasta cuando fue llamado a ser Presidente de Princeton. Luego de dos meses en el oficio muri\u00f3 de viruela a la edad de 54 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando Edwards estuvo en la universidad, escribi\u00f3 70 prop\u00f3sitos. Uno que mantuvo toda su vida fue el n\u00famero seis: \u201cDecidido: Vivir con todas mis fuerzas mientras yo viva\u201d.<sup id=\"cite_ref-32\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-32\">[33]<\/a><\/sup> Para \u00e9l, eso signific\u00f3 una devoci\u00f3n apasionada hacia el estudio de la divinidad. Cuando la administraci\u00f3n de Princeton lo llam\u00f3 para ser Presidente, escribi\u00f3 que no merec\u00eda ese cargo p\u00fablico, que \u00e9l pod\u00eda mejor escribir que hablar y que su escrito no estaba terminado. \u201cMi coraz\u00f3n est\u00e1 en estos estudios\u201d, escribi\u00f3, \u201cque no pude resistirme encontrarlos en mi coraz\u00f3n para lograrlos en el futuro de mi vida\u201d.<sup id=\"cite_ref-33\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-33\">[34]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Durante sus 23 a\u00f1os de vida pastoral en Northampton, Edwards comunicaba sus usuales mensajes de dos horas cada semana, catequizaba a los ni\u00f1os, y orientaba a las personas en su estudio. No visita de casa en casa excepto cuando era llamado. Esto significaba que podr\u00eda disponer de 13 a 14 horas en el d\u00eda en su estudio. El dijo, \u201cPienso que Cristo levantarse pronto de su tumba, ha encomendado el levantarse temprano en la ma\u00f1ana\u201d.<sup id=\"cite_ref-34\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-34\">[35]<\/a><\/sup> El se levantaba entre 4:00 y 5:00 para estudiar, siempre con bol\u00edgrafo en mano,<sup id=\"cite_ref-35\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-35\">[36]<\/a><\/sup> meditando cada r\u00e1faga de entendimiento y registr\u00e1ndola en sus notas. Incluso en sus viajes pegaba pedazos de papel en su abrigo para recordarse a s\u00ed mismo sobre una idea que hab\u00eda tenido en el camino.<sup id=\"cite_ref-36\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-36\">[37]<\/a><\/sup> En la noche pasar\u00eda una hora con su familia luego de la cena antes de retirarse a su estudio. Y ninguno de sus ni\u00f1os se revel\u00f3 o descarri\u00f3, al contrario tuvieron a su padre en muy alta estima toda su vida.\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Edwards en sus 6 pies de alto no era robusto y su salud siempre fue precaria. Pod\u00eda mantener el rigor de su calendario de estudios s\u00f3lo con estricta atenci\u00f3n a su dieta y ejercicio. Todo estaba calculado para optimizar su eficiencia y poder en el estudio. Se absten\u00eda de cualquier cantidad y clase de comida que lo pudiera enfermar o mantener so\u00f1oliento.<sup id=\"cite_ref-37\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-37\">[38]<\/a><\/sup> Su ejercicio en el invierno era el cortar le\u00f1a para el fuego cada d\u00eda por media hora, y en el verano cabalgar\u00eda por los campos y caminar\u00eda a solas en meditaci\u00f3n. Estas excursiones revelan que, por todo su racionalismo, Edwards pose\u00eda una dosis sana de romanticismo y misterio. Escribi\u00f3 en su diario: \u201cAlgunas veces en d\u00edas hermosos me encuentro particularmente dispuesto a apreciar las glorias del mundo y disponerme al estudio de la religi\u00f3n seria\u201d.<sup id=\"cite_ref-38\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-38\">[39]<\/a><\/sup> Edwards describe uno de estos paseos de la siguiente manera:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">En 1737 una d\u00eda cabalgaba en los bosques por motivos de salud, luego de bajar de mi caballo en un lugar retirado, como era mi costumbre, al caminar para contemplaci\u00f3n divina y oraci\u00f3n, tuve una visi\u00f3n que para m\u00ed fue extraordinaria de la gloria del Hijo de Dios, como Mediador entre Dios y el hombre, y su magn\u00edfica, grande, plena, pura y dulce gracia y amor y suave condescendencia. Esta gracia que apareci\u00f3 tan calmada y dulce, tambi\u00e9n apareci\u00f3 grande en el cielo. La persona de Cristo apareci\u00f3 inefablemente excelente con una gran excelencia suficiente como para consumir todo pensamiento y concepci\u00f3n \u2013 que continu\u00f3, tanto como lo calculo, como por una hora, lo cual me mantuvo la mayor parte del tiempo en un mar de l\u00e1grimas, llorando a gritos. Sent\u00ed una flama en el esp\u00edritu que no s\u00e9 c\u00f3mo expresarlo; permanec\u00ed en el suelo y lleno de Cristo solamente; para amarlo, servirlo y seguirlo; y para ser perfectamente santificado y purificado con una pureza divina y celestial. Tuve otras experiencias y visiones muy parecidas y que tuvieron los mismos efectos. <sup id=\"cite_ref-39\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-39\">[40]<\/a><\/sup><\/p>\n<p align=\"justify\">El 13 de febrero de 1759, un mes despu\u00e9s de haber asumido la presidencia de Princeton, Edwards fue diagnosticado de viruela. Las p\u00f3stulas en su garganta fueron tan grandes que no pudo tomar l\u00edquidos para combatir la fiebre. Cuando se dio cuenta que no le quedaba oportunidad alguna llam\u00f3 a su hija Lucy y le dijo sus \u00faltimas palabras \u2013 sin duda que fue llevado en lo mejor de de su vida con la gran Historia de Redenci\u00f3n (<i>History of Redemption<\/i>) sin escribir,<sup id=\"cite_ref-40\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-40\">[41]<\/a><\/sup> pero en su lugar, con la confianza en el gran poder de Dios, con las siguientes palabras de consuelo para su familia:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">Querida Lucy, me parece que es la voluntad de Dios que muy pronto los deje; por ello dale todo mi amor a mi querida esposa y dile que la uni\u00f3n singular, que ha subsistido por tan largo tiempo entre nosotros, ha sido de tal naturaleza que conf\u00edo en su esp\u00edritu que ser\u00e1 apoyado en esta prueba, y ser\u00e1 presentado alegremente ante Dios. Y para mis hijos, quedar\u00e1n si padre, lo cual les llevar\u00e1 a todos a buscar al padre que nunca les fallar\u00e1\u2026<sup id=\"cite_ref-41\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-41\">[42]<\/a><\/sup><\/p>\n<p align=\"justify\">Muri\u00f3 el 22 de marzo y su doctor escribi\u00f3 una fuerte carta a su esposa que estaba a\u00fan en Stockbridge. Ella estaba muy enferma cuando la carta lleg\u00f3, pero el Dios que tom\u00f3 su vida fue el Dios al que Jonathan Edwards predic\u00f3. Y es as\u00ed como el 3 de abril ella escribi\u00f3 a su hija Esther:\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 puedo decir? Un Dios bueno y santo nos ha cubierto con una nube oscura. Debemos besar la vara y poner nuestras manos en nuestras bocas! El Se\u00f1or lo ha hecho. El me ha hecho adorar su bondad. Pero mi Dios vive; y tiene mi coraz\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 legado mi esposo, su padre, nos ha dejado! Todos nos debemos a Dios y all\u00ed estoy y que el amor sea.<br \/>\nSu siempre cari\u00f1osa madre,<\/p>\n<p align=\"justify\">Sara Edwards. <sup id=\"cite_ref-42\" class=\"reference\"><a href=\"#cite_note-42\">[43]<\/a><\/sup>\n<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\u2003<br \/>\n<b>Notas de P\u00e1gina <\/b>\n<\/p>\n<ol class=\"references\">\n<li id=\"cite_note-0\"><a href=\"#cite_ref-0\">\u2191<\/a> \u00abAn Essay on the Trinity\u00bb in <i>Treatise on Grace and Other Posthumously Published Writings<\/i>, ed. Paul Helm (Cambridge: James Clarke &amp; Co., 1971) pp. 99-131. <\/li>\n<li id=\"cite_note-1\"><a href=\"#cite_ref-1\">\u2191<\/a> Ibid., p. 128. <\/li>\n<li id=\"cite_note-2\"><a href=\"#cite_ref-2\">\u2191<\/a> <i>The Works of Jonathan Edwards<\/i>, vol. I ed. Edward Hickman, (Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1974), p. clx. All citations from the Works refer to this edition. <\/li>\n<li id=\"cite_note-3\"><a href=\"#cite_ref-3\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, p. cxlv. <\/li>\n<li id=\"cite_note-4\"><a href=\"#cite_ref-4\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 3. <\/li>\n<li id=\"cite_note-5\"><a href=\"#cite_ref-5\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 87. <\/li>\n<li id=\"cite_note-6\"><a href=\"#cite_ref-6\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 5. <\/li>\n<li id=\"cite_note-7\"><a href=\"#cite_ref-7\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 51. <\/li>\n<li id=\"cite_note-8\"><a href=\"#cite_ref-8\">\u2191<\/a> James D. Strauss, \u00abA Puritan in a Post-Puritan World &#8211; Jonathan Edwards\u00bb in <i>Grace Unlimited<\/i>, ed. Clark H. Pinnock (Minneapolis: Bethany Fellowship, Inc., 1975) p. 243. <\/li>\n<li id=\"cite_note-9\"><a href=\"#cite_ref-9\">\u2191<\/a> Charles G. Finney, <i>Finney&#8217;s Lectures on Systematic Theology<\/i>, (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Co., n.d.) p. 333. <\/li>\n<li id=\"cite_note-10\"><a href=\"#cite_ref-10\">\u2191<\/a> <i>Finney&#8217;s Lectures<\/i>, p. 332. <\/li>\n<li id=\"cite_note-11\"><a href=\"#cite_ref-11\">\u2191<\/a> Perry Miller, <i>Jonathan Edwards<\/i> (Westport Connecticut: Greenwood Press Publishers, 1973) p. xiii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-12\"><a href=\"#cite_ref-12\">\u2191<\/a> \u00abJonathan Edwards on Free Will and Moral Agency,\u00bb vol. 68 (April, 1959) pp. 181-202. <\/li>\n<li id=\"cite_note-13\"><a href=\"#cite_ref-13\">\u2191<\/a> \u00abLimited Indeterminism,\u00bb vol. 16 (September 1962) pp. 55-61; also vol. 16 (December 1947) pp. 366-370. <\/li>\n<li id=\"cite_note-14\"><a href=\"#cite_ref-14\">\u2191<\/a> \u00abThe Will and the Understanding in the Philosophy of Jonathan Edwards,\u00bb vol. 16 (December 1947) pp. 210-220. <\/li>\n<li id=\"cite_note-15\"><a href=\"#cite_ref-15\">\u2191<\/a> \u00abJonathan Edwards&#8217; Conception of Freedom of the Will,\u00bb vol. 14 (March, 1961) pp. 1-41. <\/li>\n<li id=\"cite_note-16\"><a href=\"#cite_ref-16\">\u2191<\/a> See note 9. <\/li>\n<li id=\"cite_note-17\"><a href=\"#cite_ref-17\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 140. <\/li>\n<li id=\"cite_note-18\"><a href=\"#cite_ref-18\">\u2191<\/a> <i>Jonathan Edwards,<\/i> p. 286 <\/li>\n<li id=\"cite_note-19\"><a href=\"#cite_ref-19\">\u2191<\/a> &#8216;<i>Charity and Its Fruits<\/i> (Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1969) p.167, 169. <\/li>\n<li id=\"cite_note-20\"><a href=\"#cite_ref-20\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I. pp. 119, 120. <\/li>\n<li id=\"cite_note-21\"><a href=\"#cite_ref-21\">\u2191<\/a> Works, I. p. 236. <\/li>\n<li id=\"cite_note-22\"><a href=\"#cite_ref-22\">\u2191<\/a> Charles Chauncy, <i>Seasonable Thoughts on the State of Religion in New England<\/i> (Boston, 1743) p. 77. <\/li>\n<li id=\"cite_note-23\"><a href=\"#cite_ref-23\">\u2191<\/a> <i>Seasonable Thoughts<\/i>, p. 302. <\/li>\n<li id=\"cite_note-24\"><a href=\"#cite_ref-24\">\u2191<\/a> <i>Seasonable Thoughts<\/i>, p. 327. <\/li>\n<li id=\"cite_note-25\"><a href=\"#cite_ref-25\">\u2191<\/a> Quoted in C. H. Faust and T. H. Johnson, <i>Jonathan Edwards<\/i> (New York: Hill and Wong, 1962) p. xxiii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-26\"><a href=\"#cite_ref-26\">\u2191<\/a> Ola \u00abWinslow, Jonathan Edwards (New York: Octagon Books, 1973) p. 197. <\/li>\n<li id=\"cite_note-27\"><a href=\"#cite_ref-27\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xvii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-28\"><a href=\"#cite_ref-28\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xxxix. <\/li>\n<li id=\"cite_note-29\"><a href=\"#cite_ref-29\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 350. <\/li>\n<li id=\"cite_note-30\"><a href=\"#cite_ref-30\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. cvx. <\/li>\n<li id=\"cite_note-31\"><a href=\"#cite_ref-31\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. 436. <\/li>\n<li id=\"cite_note-32\"><a href=\"#cite_ref-32\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xx. <\/li>\n<li id=\"cite_note-33\"><a href=\"#cite_ref-33\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. clxxv. <\/li>\n<li id=\"cite_note-34\"><a href=\"#cite_ref-34\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xxxvi. <\/li>\n<li id=\"cite_note-35\"><a href=\"#cite_ref-35\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xviii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-36\"><a href=\"#cite_ref-36\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xxxviii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-37\"><a href=\"#cite_ref-37\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xxxv, xxxviii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-38\"><a href=\"#cite_ref-38\">\u2191<\/a> Quoted in Elizabeth Dodds, <i>Marriage to a Difficult Man<\/i> (Philadelphia: Westminster Press, 1971) p. 22. <\/li>\n<li id=\"cite_note-39\"><a href=\"#cite_ref-39\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. xlvii <\/li>\n<li id=\"cite_note-40\"><a href=\"#cite_ref-40\">\u2191<\/a> He describes this proposed work in <i>Works<\/i>, I, p. clxxiv. <\/li>\n<li id=\"cite_note-41\"><a href=\"#cite_ref-41\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. clxxviii. <\/li>\n<li id=\"cite_note-42\"><a href=\"#cite_ref-42\">\u2191<\/a> <i>Works<\/i>, I, p. clxxix. <\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en The Reformed Journal 28 (11): 13-17. Reimpreso con autorizaci\u00f3n de Eerdmans Publishing Company. Todos los derechos reservados. Cuando estaba en el seminario, un sabio profesor me dijo que a m\u00e1s de la Biblia yo deber\u00eda escoger a un gran te\u00f3logo y aplicarlo a mi mismo a trav\u00e9s de la vida para entender y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-encuentro-personal-con-jonathan-edwardspor-john-piper\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abUn Encuentro Personal con Jonathan Edwards<br \/>\nPor John Piper\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-20928","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20928"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20928\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}