{"id":2096,"date":"2015-12-01T00:37:18","date_gmt":"2015-12-01T05:37:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-santificacion\/"},"modified":"2015-12-01T00:37:18","modified_gmt":"2015-12-01T05:37:18","slug":"la-santificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-santificacion\/","title":{"rendered":"La santificaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por J. C. Ryle<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed un verdadero tratado reflexivo sobre la santidad, La presentaci\u00f3n consta de cuatro secciones. La primera consiste en los doce principios b\u00e1sicos que el autor da sobre el tema. En segundo lugar se detallan algunas evidencias de caminar en santidad. En recuadro aparte, el lector encontrar\u00e1 las diferencias b\u00e1sicas entre santificaci\u00f3n y justificaci\u00f3n; y en \u00faltimo lugar, J. C. Ryle concluye con pautas pr\u00e1cticas para el creyente.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=MsoTitle style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u0093\u0085 a los santificados en Cristo Jes\u00fas, llamados a ser santos\u0085\u0094 Esa era la visi\u00f3n de aquel gran misionero que fue el ap\u00f3stol Pablo sobre el pueblo de Dios, y sobre el car\u00e1cter de ese pueblo. He aqu\u00ed un verdadero tratado reflexivo sobre la SANTIDAD, venido de la pluma de un gran escritor adaptado especialmente para Apuntes Pastorales.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>La presentaci\u00f3n consta de cuatro secciones. La primera consiste en los doce principios b\u00e1sicos del autor sobre el tema. En segundo lugar son detalladas algunas evidencias en el caminar. En recuadro aparte, el lector encontrar\u00e1 las diferencias b\u00e1sicas entre santificaci\u00f3n y justificaci\u00f3n; y en \u00faltimo lugar, J. C. Ryle concluye con pautas pr\u00e1cticas para el creyente.<\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>Sin olvidar la existencia de distintas concepciones sobre el tema, y entendiendo la definici\u00f3n del autor asimismo los editores han estimado valioso este trabajo, el cual contiene elementos que trascienden las particularidades.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Aquel que se imagina que Cristo vivi\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 para obtener solamente la justificaci\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados de su pueblo, tiene todav\u00eda mucho que aprender, y est\u00e1 deshonrando, lo sepa o no, a nuestro bendito Se\u00f1or, pues coloca a su obra salvadora en un plano incompleto.<\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>El se\u00f1or Jes\u00fas ha tomado sobre s\u00ed todas las necesidades de su pueblo; no s\u00f3lo los ha librado con su muerte de la culpa de sus pecados, sino que tambi\u00e9n al poner en sus corazones el Esp\u00edritu Santo, los ha librado del dominio del pecado. No s\u00f3lo los salva, sino que tambi\u00e9n los santifica. El no s\u00f3lo es su justificaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n su santificaci\u00f3n (1 Co. 1.30). Esto es lo que la Biblia dice: \u0093Y por ellos yo me santifico a m\u00ed mismo, para que tambi\u00e9n ellos sean santificados en la verdad.\u0094 \u0093\u0085 as\u00ed como Cristo am\u00f3 a la iglesia, y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por ella, para santificarla, habi\u00e9ndola purificado en el lavamiento de agua por la palabra\u0094. \u0093Cristo se dio a s\u00ed mismo para redimirnos de toda iniquidad y purificar para s\u00ed a un pueblo propio, celoso de buenas obras\u0094\u0085 \u0093quien llev\u00f3 El mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia\u0085\u0094 \u0093ahora Cristo os ha reconciliado en su cuerpo de carne por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de El\u0094 (Jn. 17.19; Ef. 5.25-26; Tit. 2.14; 1 Pe. 2.24; Col. 1.21-22). La ense\u00f1anza de estos vers\u00edculos es bien clara: Cristo tom\u00f3 sobre s\u00ed, adem\u00e1s de la justificaci\u00f3n, la santificaci\u00f3n de su pueblo. Ambas cosas ya estaban previstas y ordenadas en aquel \u0093pacto perpetuo\u0094 del que Cristo es el Mediador. Y en cierto lugar de la Escritura se nos habla de Cristo como el que \u0093santifica\u0094 y de su pueblo como \u0093los que son santificados\u0094 (He. 2.11).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u00bfQu\u00e9 es lo que quiere decir la Biblia cuando habla de una persona santificada? Para contestar esta pregunta diremos que la santificaci\u00f3n es aquella obra espiritual interna que el Se\u00f1or Jes\u00fas hace a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo en aquel que ha sido llamado a ser un verdadero creyente. El Se\u00f1or tambi\u00e9n lo separa de su amor natural al pecado y al mundo, y pone un nuevo principio en su coraz\u00f3n, que lo hace apto para el desarrollo de una vida devota. Para efectuar esta obra El Esp\u00edritu se sirve, generalmente, de la Palabra de Dios, aunque algunas veces usa de las aflicciones y de las visitaciones providenciales \u0093sin palabra\u0094 (1 Pedro 3.1). La persona que experimenta esta acci\u00f3n de Cristo a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu, es una persona \u0093santificada\u0094.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>El tema que tenemos por delante es de una importancia tan vasta y profunda, que requiere delimitaciones propias, defensa, claridad, y exactitud. Para despejar la confusi\u00f3n doctrinal (que por desgracia tanto abunda entre los cristianos) y para dejar bien sentadas las verdades b\u00edblicas sobre el tema que nos ocupa, dar\u00e9 a continuaci\u00f3n una serie de proposiciones sacadas de la Escritura, las que son muy \u00fatiles para una exacta definici\u00f3n de la naturaleza de la santificaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n es resultado de una uni\u00f3n vital con Cristo<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Esta uni\u00f3n se establece a trav\u00e9s de la fe. \u0094\u0085 el que permanece en m\u00ed, y yo en \u00e9l, este lleva mucho fruto\u0085\u0094 (Jn. 15.5). El p\u00e1mpano que no lleva fruto, no es una rama viva de la vid. Ante los ojos de Dios, una uni\u00f3n con Cristo meramente formal y sin fruto, no tiene valor alguno. La fe que no tiene una influencia santificadora en el car\u00e1cter del creyente no es mejor que el creer de la forma en que lo hacen los demonios: es una fe muerta, no es el don de Dios, no es la fe de los elegidos. Donde no hay una vida santificada, no hay una fe real en Cristo. La verdadera fe obra por el amor, y es movida por un profundo sentimiento de gratitud por la redenci\u00f3n. La verdadera fe constri\u00f1e al creyente a vivir para su Se\u00f1or y le hace sentir que todo lo que puede hacer por Aquel que muri\u00f3 por sus pecados no es suficiente. Al que mucho se le ha perdonado, mucho ama. El que ha sido limpiado con Su sangre, anda en luz. Cualquiera que tiene una esperanza viva y real en Cristo se purifica, como El tambi\u00e9n es limpio (Stg. 2.17-20; Tit. 1.1; G\u00e1. 5.6; 1 Jn. 1.7; 3.3).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n es el resultado y la consecuencia inseparable de la regeneraci\u00f3n<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>El que ha nacido de nuevo y ha sido hecho una nueva criatura, ha recibido una nueva naturaleza y un nuevo principio de vida. La persona que pretende haber sido regenerada y que, sin embargo, vive una vida mundana y de pecado, se enga\u00f1a a s\u00ed misma; las Escrituras descartan tal concepto de regeneraci\u00f3n. Claramente nos dice San Juan que el que \u0093ha nacido de Dios no practica el pecado, ama a su hermano, se guarda a s\u00ed mismo y vence al mundo\u0094 (1 Jn. 2.29; 3.9-15; 5.4-18). En otras palabras, si no hay santificaci\u00f3n, no hay regeneraci\u00f3n; sino se vive una vida santa, no hay un nuevo nacimiento. Quiz\u00e1 para muchas mentes estas palabras sean duras pero, lo sean o no, lo cierto es que constituyen la simple verdad de la Biblia. Se nos dice en la Escritura que el que ha nacido de Dios, \u0093no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en \u00e9l; y no puede pecar, porque ha nacido de Dios\u0094 (1 Jn.3.9).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La santificaci\u00f3n constituye la \u00fanica evidencia cierta de que el Esp\u00edritu Santo mora en el creyente<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>La presencia del Esp\u00edritu Santo en el creyente es esencial para la salvaci\u00f3n. \u0093Y si alguno no tiene el Esp\u00edritu de Cristo, no es de \u00e9l\u0094 (Ro. 8.9). El Esp\u00edritu nunca est\u00e1 dormido o inactivo en el alma: siempre da a conocer su presencia por los frutos que produce en el coraz\u00f3n, car\u00e1cter y vida del creyente. Nos dice San Pablo: \u0093Mas el fruto del Esp\u00edritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza\u0094 (G\u00e1. 5.22-23). All\u00ed donde se encuentran estas cosas, all\u00ed est\u00e1 el Esp\u00edritu; pero all\u00ed donde no se ven estas cosas, es se\u00f1al segura de muerte espiritual delante de Dios.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Al Esp\u00edritu se lo compara con el viento y, como sucede con \u00e9ste, no podemos verlo con los ojos de la carne. Pero de la misma manera en que notamos que hay viento por sus efectos sobre las olas, los \u00e1rboles y el humo, as\u00ed podemos descubrir la presencia del Esp\u00edritu en una persona por los efectos que produce en su vida y conducta. No tiene sentido decir que tenemos el Esp\u00edritu si no andamos tambi\u00e9n en el Esp\u00edritu (G\u00e1. 5.25). Podemos estar bien seguros de que aquellos que no viven santamente, no tienen el Esp\u00edritu Santo. La santificaci\u00f3n es el sello que el Esp\u00edritu Santo imprime en los creyentes. \u0093Porque todos los que son guiados por el Esp\u00edritu de Dios, \u00e9stos son hijos de Dios\u0094 (Ro.8.14).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n constituye la \u00fanica evidencia cierta de la elecci\u00f3n de Dios<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Los nombres y el n\u00famero de los elegidos son secretos que Dios en su sabidur\u00eda no ha revelado al hombre. No nos ha sido dado en este mundo el hojear el libro de la vida para ver si nuestros nombres se encuentran en \u00e9l. Pero hay una cosa plenamente clara en lo que a la elecci\u00f3n concierne: los elegidos se conocen y se distinguen por sus vidas santas. Expresamente se nos dice en las Escrituras que son \u0093elegidos\u0085 en santificaci\u00f3n del Esp\u00edritu\u0085\u0094 \u0093escogidos\u0085 para salvaci\u00f3n, mediante la santificaci\u00f3n por el Esp\u00edritu\u0085\u0094 \u0093\u0085 los predestin\u00f3 para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo\u0085\u0094 \u0093\u0085 nos escogi\u00f3\u0085 antes de la fundaci\u00f3n del mundo, para que fu\u00e9semos santos\u0085\u0094. De ah\u00ed que cuando Pablo vio \u0093la obra de fe\u0094 y el \u0093trabajo de amor\u0094 y \u0093la esperanza\u0094 paciente de los creyentes de Tesal\u00f3nica, pod\u00eda concluir: \u0093Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elecci\u00f3n\u0094 (1 P. 1.2; 2 Ts. 2.13; Ro. 8.29; Ef. 1.4; 1Ts.1.3-4).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Si alguien se glor\u00eda de ser uno de los elegidos de Dios y, habitualmente y a sabiendas, vive en pecado, en realidad se enga\u00f1a a s\u00ed mismo, y su actitud viene a ser una perversa injuria a Dios. Naturalmente, es dif\u00edcil conocer lo que una persona es en realidad, pues muchos de los que muestran apariencia de religiosidad, en el fondo no son m\u00e1s que empedernidos hip\u00f3critas. De todos modos podemos estar seguros de que, si no hay evidencias de santificaci\u00f3n, no hay elecci\u00f3n para salvaci\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n es algo que siempre se deja ver<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u0093Porque cada \u00e1rbol se conoce por su fruto\u0094 (Lc. 6.44). La humildad del creyente verdaderamente santificado puede ser tan genuina que en s\u00ed mismo no vea m\u00e1s que enfermedad y defectos; y al igual que Mois\u00e9s, cuando descendi\u00f3 del monte, no se d\u00e9 cuenta de que su rostro resplandece. Como los justos en el d\u00eda del juicio final, el creyente verdaderamente santificado creer\u00e1 que no hay nada en \u00e9l que merezca las alabanzas de su Maestro: \u0093\u0085 \u00bfcu\u00e1ndo te vimos hambriento y te sustentamos\u0085?\u0094 (Mt. 25.37). Ya sea que el mismo lo vea o no, lo cierto es que los otros siempre ver\u00e1n en \u00e9l un tono, un gusto, un car\u00e1cter y un h\u00e1bito de vida, completamente distinto de los de los dem\u00e1s hombres. El mero suponer que una vida pueda ser \u0093santa\u0094 sin una vida y obras que lo acrediten, ser\u00eda un absurdo, un disparate. Una luz puede ser muy d\u00e9bil, pero aunque s\u00f3lo sea una chispita, en una habitaci\u00f3n oscura se la ver\u00e1. La vida de una persona puede ser muy exigua, pero a\u00fan as\u00ed se percibir\u00e1 el d\u00e9bil latir del pulso. Lo mismo sucede con una persona santificada: su santificaci\u00f3n ser\u00e1 algo que se ver\u00e1 y se har\u00e1 sentir, aunque a veces ella misma no pueda percatarse de ello. Un \u0093santo\u0094 en el que s\u00f3lo puede verse mundanalidad y pecado es una especie de monstruo que no se conoce en la Biblia.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n es algo por lo que el creyente es responsable<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Y aqu\u00ed no se me entienda mal. Sostengo firmemente que todo hombre es responsable delante de Dios; en el d\u00eda del juicio los que se pierdan no tendr\u00e1n excusa alguna; todo hombre tiene poder para \u0093perder su propia alma\u0094 (Mt. 16.26). Pero tambi\u00e9n sostengo que los creyentes son responsables (y de una manera eminente y peculiar) de vivir una vida santa; esta obligaci\u00f3n pesa sobre ellos. Los creyentes no son como las dem\u00e1s personas (muertas espiritualmente), sino que est\u00e1n vivos para Dios, y tienen luz, conocimiento y un nuevo principio en ellos. Si no viven vidas de santidad, \u00bfde qui\u00e9n es la culpa? \u00bfA qui\u00e9n podemos culpar, si no a ellos mismos? Dios les ha dado gracia y les ha dado una nueva naturaleza y un nuevo coraz\u00f3n; no tienen, pues, excusa para no vivir para Su alabanza. Este es un punto que se olvida con mucha frecuencia. La persona que profesa ser cristiana, pero adopta una actitud pasiva, y se contenta con un grado de santificaci\u00f3n muy pobre (si es que a\u00fan llega a tener eso) y fr\u00edamente se excusa con aquello de que \u0093no puede hacer nada\u0094, es digna de compasi\u00f3n, pues ignora las Escrituras. Estemos en guardia contra esta noci\u00f3n tan err\u00f3nea. Los preceptos que la Palabra de Dios dirige e impone a los creyentes, se dirigen a \u00e9stos como seres responsables y que han de rendir cuentas. Si el Salvador de pecadores nos ha dado una gracia renovadora, y nos ha llamado por su Esp\u00edritu, podemos estar seguros de que es porque El espera que nosotros hagamos uso de esta gracia y no nos echemos a dormir. Muchos creyentes \u0093contristan al Esp\u00edritu Santo\u0094 por olvidarse de esto y viven vidas in\u00fatiles y desprovistas de consuelo.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n admite grados y se desarrolla progresivamente<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Una persona puede subir uno y otro pelda\u00f1o en la escala de la santificaci\u00f3n, y ser m\u00e1s santificada en un per\u00edodo de su vida que en otro. No puede ser m\u00e1s perdonada y justificada que cuando crey\u00f3, aunque puede ser m\u00e1s consciente de estas realidades. Los que s\u00ed puede es gozar de m\u00e1s santificaci\u00f3n, por cuanto cada una de las gracias del Esp\u00edritu en su nuevo car\u00e1cter y naturaleza, son susceptibles de crecimiento, desarrollo y profundidad. Evidentemente, este es el significado de las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas cuando or\u00f3 por sus disc\u00edpulos: \u0093Santif\u00edcalos en tu verdad\u0094; y tambi\u00e9n del ap\u00f3stol Pablo por los tesalonicenses: \u0093y el mismo Dios de paz os santifique por completo\u0094 (Jn. 7.17; 1Ts. 5.23). En ambos casos la expresi\u00f3n implica la posibilidad de crecimiento en el proceso de la santificaci\u00f3n. Pero no encontramos en la Biblia una expresi\u00f3n como \u0093justif\u00edcales\u0094 con referencia a los creyentes, por cuanto \u00e9stos no pueden ser m\u00e1s justificados de los que en realidad ya han sido. No se nos habla en la Escritura de una imputaci\u00f3n de santificaci\u00f3n, tal como creen algunas personas; esta doctrina es fuente de equ\u00edvocos y conduce a consecuencias muy err\u00f3neas. Adem\u00e1s, es una doctrina contraria a la experiencia de los cristianos m\u00e1s eminentes. Estos, a medida que progresan m\u00e1s en su vida espiritual y en la proporci\u00f3n en que andan m\u00e1s \u00edntimamente con Dios, ven m\u00e1s, conocen m\u00e1s, sienten m\u00e1s a Dios (2 P.3.18; 1 Ts.4.1).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n depende, en gran parte, del uso de los medios espirituales<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>Por la palabra \u0093medios\u0094 me refiero a la lectura de la Biblia, la oraci\u00f3n privada, la asistencia regular a los cultos de adoraci\u00f3n, el o\u00edr la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios y la participaci\u00f3n regular de la Cena del Se\u00f1or. Debo decir, como bien se comprender\u00e1, que todos aquellos que de una manera descuidada y rutinaria hacen uso de estos medios, no har\u00e1n muchos progresos en la vida de santificaci\u00f3n. Y, por otra parte, no he podido encontrar evidencia de que ning\u00fan santo eminente jam\u00e1s descuidara estos medios; y es que estos medios son los canales que Dios ha designado para que el Esp\u00edritu Santo supla al creyente con frescas reservas de gracia para perfeccionar la obra que un d\u00eda empez\u00f3 en el alma. Por m\u00e1s que se me tilde de legalista en este aspecto, me mantengo firme en lo dicho: \u0093sin esfuerzo no hay provecho\u0094. Antes esperar\u00eda una buena cosecha de un agricultor que sembr\u00f3 sus campos pero nunca los cuid\u00f3, que ver frutos de santificaci\u00f3n en un creyente que ha descuidado la lectura de la Biblia, la oraci\u00f3n y el D\u00eda del Se\u00f1or. Nuestro Dios obra a trav\u00e9s de los medios.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La santificaci\u00f3n puede seguir un curso ascendente aun en medio de grandes conflictos y batallas interiores<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Al usar las palabras conflicto y batalla, me refiero a la contienda que tiene lugar en el coraz\u00f3n del creyente entre la vieja y la nueva naturaleza, entre la carne y el esp\u00edritu (G\u00e1. 5.17). Una percepci\u00f3n profunda de esta contienda, y el consiguiente agobio y consternaci\u00f3n que se derivan de la misma, no es prueba de que un creyente no crezca en la satisfacci\u00f3n. \u00a1No! Por el contrario, son s\u00edntomas saludables de una buena condici\u00f3n espiritual. Estos conflictos prueban que no estamos muertos, sino vivos. El cristiano verdadero no s\u00f3lo tiene paz de conciencia, sino que tambi\u00e9n tiene guerra en su interior, se lo conoce por su paz, pero tambi\u00e9n por su conflicto espiritual. Al decir y afirmar esto no me olvido de que estoy contradiciendo los puntos de vista de algunos cristianos que abogan por una \u0093perfecci\u00f3n sin pecado\u0094. Pero no puedo evitarlo. Creo que lo que digo est\u00e1 bien confirmado por lo que nos dice Pablo en el cap\u00edtulo s\u00e9ptimo de su Ep\u00edstola a los Romanos. Ruego a mis lectores que estudien atentamente este cap\u00edtulo y que se den cuenta de que no describe la experiencia de un hombre inconverso, o de un cristiano vacilante y todav\u00eda joven en la fe, sino que hace referencia a la experiencia de un viejo santo de Dios que viv\u00eda en \u00edntima comuni\u00f3n con Dios. S\u00f3lo una persona as\u00ed pod\u00eda decir: \u0093Porque seg\u00fan el hombre interior, me deleito en la ley de Dios\u0094 (Ro. 7.22).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Creo, adem\u00e1s, que lo que he dicho viene confirmado tambi\u00e9n por la experiencia de los siervos de Cristo m\u00e1s eminentes de todos los tiempos. Prueba de esto la encontrarmos en sus diarios, en sus autobiograf\u00edas y en sus vidas. Y no porque tengamos este continuo conflicto interno, hemos de pensar que la obra de la santificaci\u00f3n no tiene lugar en nuestras vidas. La liberaci\u00f3n completa del pecado la experimentaremos, sin duda, en el cielo; pero nunca la gozaremos mientras estemos en el mundo. El coraz\u00f3n del mejor cristiano, a\u00fan en el momento de m\u00e1s alta santificaci\u00f3n, es terreno donde acampan dos bandos rivales, algo as\u00ed como \u0093la reuni\u00f3n de dos campamentos\u0094 (Cnt. 6.13). Pero, como dec\u00eda aquel santo hombre de Dios, Rutheford: \u0093La guerra del diablo es mejor que la paz del diablo\u0094.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La santificaci\u00f3n, aunque no justifica al hombre, agrada a Dios<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Aun las acciones m\u00e1s santas del m\u00e1s santo de los creyentes de todos los tiempos est\u00e1n m\u00e1s o menos llenas de defectos e imperfecciones. Cuando no son malas en sus motivos, los son en su ejecuci\u00f3n; y de por s\u00ed, delante de Dios, no son m\u00e1s que \u0093pecados espl\u00e9ndidos\u0094 que merecen su ira y su condenaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Ser\u00eda absurdo suponer que tales acciones pueden pasar sin censura por el severo juicio de Dios y obtener m\u00e9ritos para el cielo. \u0093Por las obras de la ley ning\u00fan ser humano ser\u00e1 justificado\u0094; \u0093Conclu\u00edmos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley\u0094 (Ro. 3.20-28). La \u00fanica justicia se halla en nuestro Representante y Sustituto, el Se\u00f1or Jes\u00fas. Su obra y no la nuestra, es la que nos da t\u00edtulo de acceso al cielo. Por esta verdad deber\u00edamos estar dispuestos a morir.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Sin embargo, y a pesar de lo dicho, la Biblia ense\u00f1a que las acciones santas de un creyente santificado, aunque imperfectas, son agradables a los ojos de Dios: \u0093\u0085 porque de tales sacrificios se agrada Dios\u0094 (He. 13.16). \u0093Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Se\u00f1or (Col. 3.20). \u0093(Nosotros) hacemos las cosas que son agradables delante de El\u0094 (1 Jn. 3.22). No nos olvidemos nunca de esta doctrina tan consoladora. De la misma manera en que el padre se complace en los esfuerzos de su peque\u00f1o al coger una margarita o en su haza\u00f1a de andar solo de un extremo al otro de la habitaci\u00f3n, as\u00ed se complace nuestro Padre en las acciones tan pobres de sus hijos creyentes. Dios mira el motivo, el principio, la intenci\u00f3n de sus acciones, y no la cantidad o cualidad de las mismas. Considera a los creyentes como miembros de su propio Hijo querido, y por amor al mismo se complace en las acciones de su pueblo.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La santificaci\u00f3n nos ser\u00e1 absolutamente necesaria en el gran d\u00eda del juicio como testimonio de nuestro car\u00e1cter cristiano<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>A menos que nuestra fe haya tenido efectos santificadores en nuestra vida, de nada servir\u00e1 en aquel d\u00eda el que digamos que cre\u00edamos en Cristo. Una vez que comparezcamos delante del gran trono blanco, y los libros sean abiertos, tendremos que presentar evidencia. Sin la evidencia de una fe real y genuina en Cristo, nuestra resurrecci\u00f3n ser\u00e1 para condenaci\u00f3n; y la \u00fanica evidencia que satisfar\u00e1 al Juez ser\u00e1 la santificaci\u00f3n. Que nadie se enga\u00f1e sobre este punto. Si hay algo cierto sobre el futuro, es la realidad de un juicio; y si hay algo cierto sobre este juicio, es que las \u0093obras\u0094 y \u0093hechos\u0094 del hombre ser\u00e1n examinados (Jn. 5.29; 2 Co. 5.10; Ap. 20.13).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La santificaci\u00f3n es absolutamente necesaria como preparaci\u00f3n para el cielo<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>La mayor\u00eda de los hombres piensan ir al cielo al morir; pero pocos se detienen a considerar si en verdad gozar\u00edan yendo all\u00ed. El cielo es, esencialmente, un lugar santo; sus habitantes son santos y sus ocupaciones son santas. Es claro y evidente que para ser felices en el cielo debemos pasar por un proceso educativo aqu\u00ed en la tierra que nos prepare y capacite para entrar. La noci\u00f3n de un purgatorio despu\u00e9s de la muerte, que convertir\u00e1 a los pecadores en santos, es algo que no encontramos en la Biblia; es una invenci\u00f3n del hombre. Para ser santos en la gloria, debemos ser santos en la tierra. Esta creencia tan com\u00fan, seg\u00fan la cual lo que una persona necesita en la hora de la muerte es solamente la absoluci\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados, es en realidad una creencia vana e ilusoria. Tenemos tanta necesidad de la obra del Esp\u00edritu Santo como de la de Cristo; necesitamos tanto de la justificaci\u00f3n como de la santificaci\u00f3n. Es muy frecuente oir decir a personas que yacen en el lecho de muerte: \u0093Yo s\u00f3lo deseo que el Se\u00f1or me perdone mis pecados, y me d\u00e9 descanso eterno\u0094. Pero los que dicen esto se olvidan de que para poder gozar del descanso celestial se precisa un coraz\u00f3n preparado para gozarlo. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda una persona no santificada en el cielo, suponiendo que pudiera entrar? Fuera de su ambiente, una persona no puede ser realmente feliz. Cuando el \u00e1guila sea feliz en la jaula, el cordero en el agua, la lechuza ante el brillante sol de mediod\u00eda y el pez sobre la tierra seca, entonces, y s\u00f3lo entonces, podr\u00edamos suponer que la persona no santificada ser\u00e1 feliz en el cielo.1<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>He presentado estas doce proposiciones sobre la santificaci\u00f3n con la firme persuasi\u00f3n de que son verdaderas, y pido a todos los lectores que las mediten seriamente. Todas, y cada una de ellas, podr\u00edan ser desarrolladas m\u00e1s ampliamente, y quiz\u00e1 algunas podr\u00edan ser discutidas, pero sinceramente dudo de que alguna de ellas pudiera ser descartada y eliminada como err\u00f3nea. Con respecto a todas ellas pido un estudio justo e imparcial. Creo, con toda mi conciencia, que estas proposiciones podr\u00e1n ayudarnos a conseguir nociones m\u00e1s claras sobre la santificaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>1 N. de los E.: La idea del autor, sin duda presentada en forma incompleta, no excluye de la posibilidad de salvaci\u00f3n a aquellos que puedan entregar su vida en los momentos previos a su muerte. Lo que desea resaltar es que a la vida eterna no se ingresa con la mera \u0093oraci\u00f3n de recibir a Cristo\u0094, sino que este acto debe conllevar el hecho de comenzar una nueva vida sujeta al se\u00f1or\u00edo de Cristo, dure esta uno o diez millones de minutos, lo que en verdad, solo queda reservado al conocimiento y decisi\u00f3n divinos.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nEvidencias<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u00bfCu\u00e1les son las se\u00f1ales visibles de una obra de santificaci\u00f3n? Esta otra parte del tema es amplia y a la par dif\u00edcil. Amplia, por cuanto exigir\u00eda hici\u00e9ramos menci\u00f3n de toda una serie de detalles y consideraciones que me temo van m\u00e1s all\u00e1 de los horizontes de este escrito; y dif\u00edcil, por cuanto no podemos desarrollarla sin herir la susceptibilidad y creencias de algunas personas. Pero sea cual fuere el riesgo, la verdad ha de ser dicha; y especialmente en nuestro tiempo, la verdad sobre la doctrina de la santificaci\u00f3n ha de hacerse sonar.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa verdadera santificaci\u00f3n no consiste en un mero hablar sobre religi\u00f3n<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>No nos olvidemos de esto. Hay un gran n\u00famero de personas que han o\u00eddo tantas veces la predicaci\u00f3n del Evangelio, que han contra\u00eddo una familiaridad poco santa con sus palabras y sus frases, e incluso hablan con tanta frecuencia sobre las doctrinas del Evangelio como para hacernos creer que son cristianos. A veces hasta resulta nauseabundo y en extremo desagradable el o\u00edr c\u00f3mo la gente se expresa en un lenguaje fr\u00edo y petulante sobre \u0093la conversi\u00f3n, el Salvador, el Evangelio, la paz espiritual, la gracia, etc.\u0094, mientras de una manera notoria sirve al pecado o vive para el mundo. No podemos dudar de que este hablar sea abominable a los o\u00eddos de Dios, y no es mejor que blasfemar, maldecir y tomar el nombre de Dios en vano. No es s\u00f3lo con la lengua que debemos servir a Cristo. Dios no quiere que los creyentes sean meros tubos vac\u00edos, metal que resuena, o c\u00edmbalo que reti\u00f1e; debemos ser santificados, \u0093no s\u00f3lo en palabra y en lengua, sino en obra y en verdad\u0094 (1 Jn. 3.18).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa verdadera santificaci\u00f3n no consiste en sentimientos religiosos pasajeros<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Unas palabras de aviso sobre este punto son muy necesarias. Los cultos y reuniones de avivamiento cautivan la atenci\u00f3n de la gente y dan pie a un gran sensacionalismo. Parece ser que algunas iglesias que hasta ahora estaban m\u00e1s o menos dormidas despiertan como resultado de estas reuniones, y demos gracias al Se\u00f1or de que sea as\u00ed. Pero junto con las ventajas, estas reuniones y corrientes avivacionistas encierran grandes peligros. No olvidemos que all\u00ed donde se siembra la buena semilla, Satan\u00e1s siembra tambi\u00e9n ciza\u00f1a. Son muchos los que, aparentemente, han sido alcanzados por la predicaci\u00f3n del Evangelio y cuyos sentimientos han sido despertados pero sus corazones no han sido cambiados. Lo que en realidad suele tener lugar no es m\u00e1s que un emocionalismo vulgar que se produce con el contagio de las l\u00e1grimas y emociones de los otros. Las heridas espirituales que as\u00ed se producen no son leves, y la paz que se profesa no tiene ra\u00edces ni profundidad. Al igual que los de coraz\u00f3n pedregoso, estos oyentes reciben la Palabra con gozo (Mt. 13.20), pero despu\u00e9s de poco tiempo la olvidan y vuelven al mundo; llegan a ser m\u00e1s duros y peores que antes. Son como la calabaza de Jon\u00e1s: brotan en menos de una noche, para secarse tambi\u00e9n en menos de una noche. No nos olvidemos de estas cosas. Vayamos con mucho cuidado, no sea que curemos livianamente las heridas espirituales diciendo, \u0093Paz, paz\u0094, donde no hay paz. Esforc\u00e9monos en persuadir a los que muestran inter\u00e9s por las cosas del Evangelio a que no se contenten con nada que no sea la obra s\u00f3lida, profunda y santificadora del Esp\u00edritu Santo. Los resultados de una falsa exitaci\u00f3n religiosa son terribles para el alma. Cuando en el calor de una reuni\u00f3n de avivamiento Satan\u00e1s ha sido lanzado fuera del coraz\u00f3n por s\u00f3lo unos momentos o por un tiempo muy corto, no tarda en volver de nuevo a su casa, y el estado postrero de la persona es mucho peor que el primero. Es mil veces mejor empezar despacio y continuar firmemente en la Palabra, que empezar a toda velocidad, sin medir el costo para luego, como la mujer de Lot, mirar hacia atr\u00e1s y volver al mundo. Cu\u00e1n peligroso resulta para el alma el tomar los sentimientos y emociones experimentados en ciertas reuniones como evidencia segura de un nuevo nacimiento y de una obra de santificaci\u00f3n. No conozco ning\u00fanpeligro mayor para el alma.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa verdadera santificaci\u00f3n no consiste en un mero formalismo y devoci\u00f3n externa<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u00a1Cu\u00e1n terrible es esta ilusi\u00f3n! Y por desgracia, \u00a1cu\u00e1n com\u00fan tambi\u00e9n! Miles y miles de personas se imaginan que la verdadera santidad consisten en la cantidad y abundancia de los elementos externos de la religi\u00f3n: en una asistencia rigurosa a los servicios de la iglesia, la recepci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, la observancia de las fiestas religiosas, la participaci\u00f3n en un culto lit\u00fargico elaborado, la auto-imposici\u00f3n de austeridad y abnegaci\u00f3n en peque\u00f1as cosas, una manera peculiar de vestir, etc., etc. Muy posiblemente algunas personas hacen estas cosas por motivos de conciencia, y realmente creen que con ello benefician a sus almas, pero en la mayor\u00edade los casos esta religiosidad externa no es m\u00e1s que un sustituto de la santidad.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n no consiste en un abandono del mundo y de las obligaciones sociales<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Con el correr de los siglos han sido muchos los que han ca\u00eddo en esta trampa en sus intentos de buscar la santidad. Cientos de ermita\u00f1os se han enterrado en alg\u00fan desierto, y miles de hombres y mujeres se han encerrado entre las paredes de monasterios y conventos, movidos por la vana idea de que de esta manera escapar\u00edan del pecado y conseguir\u00edan la santidad. Se olvidaron de que ni las cerraduras, ni las paredes pueden mantener afuera al diablo y que all\u00ed donde vayamos llevamos en nuestro coraz\u00f3n la ra\u00edz del mal. El camino de la santificaci\u00f3n no consiste en hacerse monje, o monja, o miembro de la Casa de Misericordia. La verdadera santidad no a\u00edsla al creyente de las dificultades y las tentaciones, sino que hace que \u00e9ste les haga frente y las supere. La gracia de Cristo en el creyente no lo convierte en una planta de invernadero, que s\u00f3lo puede desarrollarse bajo abrigo y protecci\u00f3n, sino que es algo fuerte y vigoroso que puede florecer en medio de cualquier relaci\u00f3n social y medio de vida. Es esencial a la santificaci\u00f3n el que nosotros desempe\u00f1emos nuestras obligaciones all\u00ed donde Dios nos ha puesto, como la sal en medio de la corrupci\u00f3n y la luz en medio de las tinieblas. No es el hombre que se esconde en una cueva, sino el hombre que glorifica a Dios como amo o sirviente, como padre o hijo, en la familia o en la calle, en el negocio o en el colegio, el que responde al tipo b\u00edblico del hombre santificado. Nuestro Maestro dijo en su \u00faltima oraci\u00f3n: \u0093No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal\u0094 (Jn. 17.15).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa santificaci\u00f3n no consiste en hacer buenas obras de vez en cuando<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>La santificaci\u00f3n es un nuevo comienzo celestial en el creyente que hace que \u00e9ste manifieste las evidencias de un llamamiento santo, tanto en las cosas peque\u00f1as como en las grandes de su conducta diaria. Este principio ha sido implantado en el coraz\u00f3n y se deja sentir en todo el ser y conducta del creyente. No es como una bomba que s\u00f3lo saca agua cuando se la acciona desde afuera, sino como una fuente intermitente cuyo caudal fluye espont\u00e1nea y naturalmente. El rey Herodes, cuando oy\u00f3 a Juan el Bautista, \u0093hizo muchas cosas\u0094, pero su coraz\u00f3n no era recto delante de Dios (Mr. 6.20). As\u00ed sucede con mucha personas que parecen tener ataques espasm\u00f3dicos de \u0093bondad\u0094 como resultado de alguna enfermedad, prueba, fallecimiento en la familia, calamidades p\u00fablicas o en medio de una relativa calma de conciencia. Sin embargo tales personas no son convertidas, y nada saben de lo que es la santificaci\u00f3n. El verdadero santo, como lo era Ezequ\u00edas con todo su coraz\u00f3n, dice con el salmista: \u0093De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira\u0094 (2 Cr. 31.21; Sal. 119.104).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nUna santificaci\u00f3n genuina se evidenciar\u00e1 en un respeto habitual a la ley de Dios\u0085<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u0085 y en un esfuerzo continuo por obedecerla como regla de vida. \u00a1Qu\u00e9 gran error es el de aquellos que suponen que, puesto que los Diez Mandamientos y la Ley no pueden justificar al alma, no es importante observarlos! El mismo Esp\u00edritu Santo que le ha dado al creyente convicci\u00f3n de pecado a trav\u00e9s de la ley, y lo ha llevado a Cristo para justificaci\u00f3n, es el que le guiar\u00e1 en el uso espiritual de la ley como modelo de vida en sus deseos de santificaci\u00f3n. El Se\u00f1or Jes\u00fas nunca releg\u00f3 los Diez Mandamientos a un plano de insignificancia, sino que, por el contrario, en su primer discurso p\u00fablico (El Serm\u00f3n del Monte) los desarroll\u00f3, y puso de manifiesto el car\u00e1cter relevante de sus requerimientos. San Pablo tampoco releg\u00f3 la ley a la insignificancia. \u0093Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa leg\u00edtimamente\u0094, \u0093Porque seg\u00fan el hombre interior, me deleito en la ley de Dios\u0094 (1 Ti. 1.8; Ro. 7.22). Si alguien pretende ser un santo y mira con desprecio los Diez Mandamientos, y no le importa mentir, ser hip\u00f3crita, estafar, insultar y levantar falso testimonio, emborracharse, traspasar el s\u00e9ptimo mandamiento, etc., en realidad se enga\u00f1a terriblemente; y en el d\u00eda del juicio le ser\u00e1 imposible probar que fue un \u0093santo\u0094.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La verdadera santificaci\u00f3n se mostrar\u00e1 en un esfuerzo continuo por hacer la voluntad de Cristo y vivir a la luz de sus preceptos pr\u00e1cticos<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Estos preceptos se encuentran esparcidos en las p\u00e1ginas de los Evangelios, pero especialmente en el Serm\u00f3n del Monte. Si alguien se imagina que Jes\u00fas los pronunci\u00f3 sin el prop\u00f3sito de promover la santidad del creyente se equivoca lamentablemente. Y cu\u00e1n triste es oir a ciertas personas hablar del ministerio de Jes\u00fas sobre la tierra diciendo que lo \u00fanico que el Maestro ense\u00f1\u00f3 fue doctrina y que deleg\u00f3 en otros la ense\u00f1anza de las obligaciones pr\u00e1cticas. Un conocimiento superficial de los Evangelios bastar\u00e1 para convencer a la gente de cu\u00e1n err\u00f3nea es esta noci\u00f3n. En las ense\u00f1anzas de nuestro Se\u00f1or se destaca de una manera muy prominente lo que sus disc\u00edpulos deben ser y lo que han de hacer; y una persona verdaderamente santificada nunca se olvidar\u00e1 de esto, pues sirve a un Se\u00f1or que dijo: \u0093Vosotros sois mis amigos, si hac\u00e9is lo que yo os mando\u0094 (Jn. 15.14).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La verdadera santificaci\u00f3n se mostrar\u00e1 en un esfuerzo continuo por alcanzar el nivel espiritual que San Pablo establece para las iglesias <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Podemos encontrar este nivel o norma espiritual en los \u00faltimos cap\u00edtulos de casi todas sus ep\u00edstolas. Est\u00e1 muy generalizada la idea de que San Pablo s\u00f3lo escribi\u00f3 sobre materia doctrinal y de controversia: la justificaci\u00f3n, la elecci\u00f3n, la predestinaci\u00f3n, la profec\u00eda, etc. Tal idea es extremadamente err\u00f3nea, y es una evidencia m\u00e1s de la ignorancia que sobre la Biblia muestra la gente de nuestro tiempo. Los escritos del ap\u00f3stol San Pablo est\u00e1n llenos de ense\u00f1anzas pr\u00e1cticas sobre las obligaciones cristianas de la vida diaria, y sobre nuestros h\u00e1bitos cotidianos, el temperamento y la conducta entre los hermanos creyentes. Estas exhortaciones fueron escritas por inspiraci\u00f3n de Dios para perpetua gu\u00eda del creyente. Aquel que haga caso omiso de estas instrucciones, quiz\u00e1 se haga pasar por miembro de una iglesia o de una capilla, pero ciertamente no es lo que la Escritura llama una persona \u0093santificada\u0094.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nLa verdadera santificaci\u00f3n se evidenciar\u00e1 en una atenci\u00f3n habitual a las gracias activas\u0085<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>\u0085 que el Se\u00f1or Jes\u00fas de una manera tan hermosa ejemplariz\u00f3, particularmente la gracia de la caridad. \u0093Un mandamiento nuevo os doy: Que os am\u00e9is unos a otros; como yo os he amado, que tambi\u00e9n os am\u00e9is unos a otros. En esto conocer\u00e1n todos que sois mis disc\u00edpulos, si tuviereis amor los unos con los otros\u0094 (Jn. 13.34-35). El hombre santificado tratar\u00e1 de hacer bien en el mundo, disminuir el dolor y aumentar la felicidad en torno suyo. Su meta ser\u00e1 la de ser como Cristo, lleno de mansedumbre y de amor para con todos; y esto no s\u00f3lo de palabra sino de hecho, neg\u00e1ndose a s\u00ed mismo. Aquel que profesa ser cristiano, pero que con ego\u00edsmo centra su vida en s\u00ed mismo asumiendo un aire de poseer grandes conocimientos, y sin preocuparle si su pr\u00f3jimo se hunde o sabe nadar, si va al cielo o al infierno, con tal de que \u00e9l pueda ir a la iglesia con su mejor traje y ser considerado un \u0093buen miembro\u0094, tal persona, digo, no sabe nada de lo que es la santificaci\u00f3n. Puede ser considerada como santa en la tierra, pero ciertamente no ser\u00e1 un santo en el cielo. No se dar\u00e1 el caso de que Cristo sea el Salvador de aquellos que no imiten su ejemplo. Una gracia de conversi\u00f3n real y una fe salvadora han de producir, por necesidad, cierta semejanza a la imagen de Jes\u00fas (Col.3.10).<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>La verdadera santificaci\u00f3n se evidenciar\u00e1 tambi\u00e9n en una atenci\u00f3n habitual a las gracias pasivas<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Al referirme a las gracias pasivas me refiero a aquellas gracias que se muestran muy especialmente en la sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios, como as\u00ed tambi\u00e9n en la paciencia y condescendencia hacia los dem\u00e1s. Pocas personas pueden hacerse una idea cabal sobre lo mucho que se nos dice respecto de estas gracias en el Nuevo Testamento y el importante papel que parecen desempe\u00f1ar. Este es el tema que San Pedro nos desarrolla y presenta especialmente en sus ep\u00edstolas. \u0093\u0085Cristo padeci\u00f3 por nosotros, dej\u00e1ndonos ejemplo, para que sig\u00e1is sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se hall\u00f3 enga\u00f1o en su boca; quien cuando le maldec\u00edan , no respond\u00eda con maldici\u00f3n; cuando padec\u00eda, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente\u0094 (1 Pe. 2.21-23). Estas gracias pasivas se encuentran entre los frutos del Esp\u00edritu que San Pablo nos menciona en su Ep\u00edstola a los G\u00e1latas. Se nos mencionan nueve gracias de las cuales tres (tolerancia, benignidad, mansedumbre) son gracias pasivas (G\u00e1. 5.22-23). Las gracias pasivas son m\u00e1s dif\u00edciles de obtener que las activas, pero su influencia sobre el mundo es mayor. La Biblia nos habla mucho de estas gracias pasivas, y es en vano que hagamos alardes de santificaci\u00f3n si en nosotros no existe el deseo de poseer tolerancia, benignidad y mansedumbre. Aquellos que continuamente se destapan con un temperamento agrio y atravesado, que dan muestras de poseer una lengua muy incisiva, llevando siempre la contra, siendo rencorosos, vengativos, maliciosos (y de los cuales el mundo est\u00e1, por desgracia, demasiado lleno) los tales, digo, nada saben sobre la santificaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Estas son las se\u00f1ales visibles de la persona santificada. No pretendo decir que se ver\u00e1n de una manera uniforme en todos los creyentes, ni que brillar\u00e1n con todo su fulgor aun en los creyentes m\u00e1s avanzados. Pero s\u00ed que constituyen las se\u00f1ales b\u00edblicas de la santificaci\u00f3n, y que aquellos que no saben nada de ellas, bien pueden dudar de que en realidad tengan gracia alguna. La verdadera santificaci\u00f3n es algo que se puede ver, y las caracter\u00edsticas que he procurado esbozar son, m\u00e1s o menos, las de una persona santificada. <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nAplicaciones<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoBodyText3 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" align=justify>Debemos darnos cuenta del estado tan peligroso en que se encuentran algunas personas que profesan ser cristianas<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u0093Sin la cual (la santidad) nadie ver\u00e1 al Se\u00f1or\u0094 (He.12.14). \u00a1Cu\u00e1nta religi\u00f3n hay, pues, que no sirve para nada! \u00a1Cu\u00e1n grande es el n\u00famero de personas que van a la iglesia, a las capillas y que sin embargo andan por el camino que lleva a la destrucci\u00f3n! Esta reflexi\u00f3n es terriblemente aplastante, abrumadora. \u00a1Oh, si los predicadores y los maestros abrieran sus ojos y se dieran cuenta de la condici\u00f3n de las almas a su alrededor! \u00a1Oh, si las almas pudieran ser persuadidas a \u0093huir de la ira que vendr\u00e1\u0094! Si las almas no santificadas pudieran ir al cielo; la Biblia no ser\u00eda verdadera. \u00a1Pero la Biblia es verdad y no puede mentir! Sin la santidad nadie ver\u00e1 al Se\u00f1or. <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nAsegur\u00e9monos de nuestra propia condici\u00f3n\u0085<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\u0085 y no descansemos hasta que veamos en nosotros los frutos de la santificaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les son nuestros gustos, nuestras preferencias, nuestras elecciones, nuestras inclinaciones? Esta es la gran pregunta. Poco valor tiene lo que podamos desear y esperar en la hora de la muerte; ahora es cuando debemos analizar nuestros deseos. \u00bfQu\u00e9 somos ahora? \u00bfQu\u00e9 hacemos? \u00bfSe ven en nosotros los frutos de la santificaci\u00f3n? De no ser as\u00ed, la culpa es nuestra.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>Si deseamos verdaderamente la santificaci\u00f3n, el curso a seguir es claro y sencillo: debemos empezar con Cristo. Debemos acudir a El tal como somos, como pecadores. Debemos presentarle nuestra extrema necesidad; debemos entregar nuestras almas a El por la fe, para as\u00ed poder obtener la paz y la reconciliaci\u00f3n con Dios. Debemos ponernos en sus manos, tal como lo hacemos con el buen m\u00e9dico, y suplicar su gracia y su misericordia. No esperemos a poder traer y ofrecer algo en nuestras manos. El primer paso para la santificaci\u00f3n, al igual que para la justificaci\u00f3n, es acudir a Cristo por fe.<\/P><br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify> <\/P><br \/>\nNo esperemos demasiadas cosas de nuestros propios corazones<br \/>\n<P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\" align=justify>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por J. C. Ryle He aqu\u00ed un verdadero tratado reflexivo sobre la santidad, La presentaci\u00f3n consta de cuatro secciones. La primera consiste en los doce principios b\u00e1sicos que el autor da sobre el tema. En segundo lugar se detallan algunas evidencias de caminar en santidad. En recuadro aparte, el lector encontrar\u00e1 las diferencias b\u00e1sicas entre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-santificacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa santificaci\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2096","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2096\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}