{"id":2134,"date":"2015-12-01T00:38:30","date_gmt":"2015-12-01T05:38:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dwight-l-moody-y-la-busqueda-de-la-plenitud\/"},"modified":"2015-12-01T00:38:30","modified_gmt":"2015-12-01T05:38:30","slug":"dwight-l-moody-y-la-busqueda-de-la-plenitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dwight-l-moody-y-la-busqueda-de-la-plenitud\/","title":{"rendered":"Dwight L. Moody y la b\u00fasqueda de la plenitud"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jacobo Vartanian O.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Para servir mejor al Se\u00f1or necesitamos hoy, imperiosamente, esa feliz y fruct\u00edfera combinaci\u00f3n de unci\u00f3n celestial y sentido com\u00fan santificado, como la que Dios plasm\u00f3 en el ministerio de Dwight L. Mooody. Si bien debemos evitar una mera imitaci\u00f3n, nos har\u00e1 bien considerar las realidades espirituales que lo impulsaron.\n<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>En cierta ocasi\u00f3n, cuando Moody dirig\u00eda una reuni\u00f3n de obreros<B> <\/B>cristianos, uno de los asistentes se levant\u00f3 y comparti\u00f3 que hab\u00eda estado cinco a\u00f1os en el \u00abmonte de la transfiguraci\u00f3n\u00bb. Dwight Moody lo mir\u00f3 y r\u00e1pidamente le pregunt\u00f3:<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfA cu\u00e1ntas vidas gui\u00f3 a Cristo en el \u00faltimo a\u00f1o?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No s\u00e9 \u0097fue la at\u00f3nita respuesta.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfSe ha salvado alguna? \u0097insisti\u00f3 Moody.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Que yo sepa, no \u0097respondi\u00f3 el hombre, con aire deprimido.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Bien \u0097explic\u00f3 Moody\u0097 no queremos esa clase de experiencias cumbres. Cuando alguien sube tan alto que no puede descender para salvar a los pecadores, algo anda mal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este incidente no constituye algo meramente anecd\u00f3tico en la vida de Moody. Su ministerio se distingue tanto por el poder espiritual que lo impuls\u00f3 como por la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica con que su claro discernimiento afront\u00f3 las circunstancias que lo rodeaban.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para servir mejor al Se\u00f1or necesitamos hoy, imperiosamente, esa feliz y fruct\u00edfera combinaci\u00f3n de unci\u00f3n celestial y sentido com\u00fan santificado, como la que Dios plasm\u00f3 en el ministerio de este siervo suyo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Si bien debemos evitar una mera imitaci\u00f3n, nos har\u00e1 bien considerar las realidades espirituales que lo impulsaron.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>EN BUSCA DE PLENITUD\u0085<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Moody ya hubiera podido sentirse satisfecho cuando reci\u00e9n comenz\u00f3 a sentir la necesidad de ser lleno del Esp\u00edritu. Llevaba m\u00e1s de diez a\u00f1os de exitoso ministerio. Hab\u00eda servido a Dios y a su pa\u00eds ministrando de d\u00eda y de noche entre los soldados heridos de la Guerra de Secesi\u00f3n. Luego, hab\u00eda dedicado sus energ\u00edas a levantar los grandes edificios de su iglesia y de la Asociaci\u00f3n Cristiana de J\u00f3venes, instituci\u00f3n que, en ese entonces, se caracterizaba por su fervor y esp\u00edritu de evangelismo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Adem\u00e1s del abundante trabajo de su propia congregaci\u00f3n, donde se reun\u00edan varios miles de personas, consagr\u00f3 su esfuerzo a la promoci\u00f3n de las Convenciones de Escuelas Dominicales. A \u00e9l debemos el origen de las Lecciones Internacionales. Predicaba al aire libre, en campa\u00f1as con carpa y otros lugares. Ten\u00eda, casi siempre, varias reuniones y mensajes al d\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En una carta a los suyos confes\u00f3 que, a veces, \u00abno le quedaban cinco minutos al d\u00eda para estudiar\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto hizo reavivar su necesidad espiritual, como as\u00ed tambi\u00e9n que se sintiera cada vez m\u00e1s insatisfecho. Por otra parte, comenzaba a entender lo que alguna vez Ema, su esposa, le hab\u00eda sugerido: trabajar en la obra de Cristo no era igual que vender zapatos. Sent\u00eda que le era menester algo m\u00e1s que sus energ\u00edas y esp\u00edritu ambicioso. Estaba seguro de que el evangelio ten\u00eda la respuesta a esta necesidad, pero \u00e9l no la hab\u00eda descubierto a\u00fan. M\u00e1s adelante reconoci\u00f3: \u00abPas\u00e9 diez a\u00f1os en la iglesia antes de conocer algo en especial acerca del Esp\u00edritu Santo. Cuando en una reuni\u00f3n escuch\u00e9 decir que el Esp\u00edritu Santo era una persona, pens\u00e9 que era una locura. Es terrible ver el esfuerzo impotente del hombre que trata de hacer una obra espiritual sin tener poder espiritual\u00bb. Esa era su propia condici\u00f3n, no obstante su extraordinaria labor y sus aparentes \u00e9xitos.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un d\u00eda ley\u00f3, en un mensaje semanal de Carlos Spurgeon, una frase que le pareci\u00f3 una descripci\u00f3n de su estado espiritual: \u00abSi un servidor de Cristo no vive en el poder del Esp\u00edritu, su actividad en la obra del Se\u00f1or le resulta un deber esclavizante que cumple por obligaci\u00f3n\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Apenas pudo llegar a Londres, fue al famoso Tabern\u00e1culo Metropolitano. Hab\u00eda le\u00eddo cada escrito de Spurgeon, pero ahora podr\u00eda escucharlo. Consigui\u00f3 ubicarse en un asiento de la galer\u00eda alta, hacia el final de aquel gran auditorio. Nunca hab\u00eda estado tan lejos de un p\u00falpito, pero nunca tampoco lo hab\u00eda sentido tan cerca. Lo que m\u00e1s llam\u00f3 su atenci\u00f3n fue notar que, a medida que el predicador desarrollaba su mensaje, \u00e9l iba escuchando la voz del Se\u00f1or habl\u00e1ndole muy \u00edntimamente. Permaneci\u00f3 con sus ojos fijos sobre Spurgeon y no pudo retener las l\u00e1grimas durante toda aquella reuni\u00f3n. Una de sus plegarias fue: \u00abSe\u00f1or, cuando \u00e9l habla T\u00fa te acercas a mi coraz\u00f3n. Dime, Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1l es el secreto?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Durante los cuatro meses que dur\u00f3 su estad\u00eda en Londres sigui\u00f3 a su nuevo amigo por todas partes. Cuando en Chicago, al volver, algunos le preguntaron luego si hab\u00eda visto tal o cual edificio, a menudo debi\u00f3 responder negativamente, pero hubiera podido contarles cada cosa que Spurgeon hac\u00eda o dec\u00eda. Tal fue la impresi\u00f3n recibida en su contacto con aquel ungido embajador del Rey que hubiera querido llevarse a Chicago aquel asiento alto del Tabern\u00e1culo donde se hab\u00eda sentado por vez primera, para alzarlo como monumento, como la piedra de Jacob cuando hall\u00f3 su Bethel.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dios ten\u00eda, sin embargo, que ense\u00f1arle mucho m\u00e1s a fin de prepararlo eficazmente para su tarea.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Visit\u00f3 el gran orfanatorio de Jorge M\u00fcller en Bristol. Qued\u00f3 asombrado al ver sus tres grandes edificios y ver que se comenzaban otros sobre la \u00fanica base que M\u00fcller conoc\u00eda: la oraci\u00f3n contestada. Mientras caminaba con aquel ap\u00f3stol de la fe, record\u00f3 a su lado los abrumadores esfuerzos que hab\u00eda realizado en Chicago para levantar algunos templos. El tambi\u00e9n los hab\u00eda hecho para Dios, pero algo que M\u00fcller le dijo hab\u00eda penetrado en su alma con la fuerza de la verdad divina: \u00abLo que importa no es tanto lo que Moody pueda hacer para Dios, sino lo que Dios pueda hacer con Moody\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Mientras se alejaba de aquel lugar su coraz\u00f3n lat\u00eda con fuerza ante una demanda que urg\u00eda un verdadero renunciamiento de su parte. \u00abNo importaba cu\u00e1n grande llegara a ser Moody. Lo fundamental era cu\u00e1nto podr\u00eda hacer el Todopoderoso con un Moody muy peque\u00f1o\u0085\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Experiencias como \u00e9sas hicieron que, al regresar a Chicago, sus ruegos por una obra m\u00e1s profunda del Esp\u00edritu en su vida y ministerio se elevaran sin cesar. Hubo algunos hechos que impidieron que, tanto el transcurso del tiempo como sus muchas ocupaciones, llegaran a apagar aquella sed del Dios viviente.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>DOS MUJERES PIADOSAS<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Hab\u00eda dos creyentes de cierta edad que sol\u00edan sentarse en el primer banco de su nutrida congregaci\u00f3n, en actitud de profunda oraci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Estamos orando por usted \u0097le dijeron un d\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfPor qu\u00e9 no oran por los pecadores? \u0097pregunt\u00f3 algo extra\u00f1ado\u0097. \u00a1Ellos necesitan sus oraciones!<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Pero usted necesita el poder del Esp\u00edritu \u0097respondieron amablemente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfNo desean pasar por casa para conversar un momento? \u0097les dijo el predicador de la m\u00e1s grande congregaci\u00f3n de Chicago, donde cada domingo hab\u00eda manifestaciones de fe.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Aquellas mujeres de Dios fueron todo amor y delicadeza. Ellas sab\u00edan que \u00e9l era sincero y que no era ego\u00edsta. Pero aquello no era suficiente. Oraron por \u00e9l. El fue humillado hasta el polvo, y cuando ellas salieron, regres\u00f3 a la sala y escondi\u00f3 su rostro entre sus manos. Entonces sinti\u00f3 el dulce toque de Ema sobre su espalda y le oy\u00f3 decir: \u00abQuerido, ellas tienen raz\u00f3n\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Luego de aquel incidente, su hambre espiritual se hizo m\u00e1s intensa. Su clamor se elevaba cada vez m\u00e1s imperioso: \u00ab\u00a1Oh Dios, ten misericordia! Algo anda mal en mi vida. En el querido nombre de tu Hijo, corr\u00edgeme: quisiera morir que continuar de este modo\u00bb.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>EL INCENDIO EN CHICAGO Y EN SU ALMA<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Un domingo a la noche not\u00f3 cierta conmoci\u00f3n exterior que inquietaba a su vasto auditorio. Debi\u00f3 acortar su mensaje y, aunque luego lo lament\u00f3, no hizo la invitaci\u00f3n final.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Se oy\u00f3 claro el sonido de alarma por las calles y la reuni\u00f3n debi\u00f3 terminar abruptamente. Aquella noche Chicago fue abrasada por un voraz incendio. Las llamas, avivadas por el viento huracanado, pasaban de casa en casa y de manzana en manzana, alimentadas por la abundante y reseca madera de edificios y viviendas. En un desesperado intento por contenerlas, el ej\u00e9rcito hac\u00eda volar secciones enteras de la ciudad. La confusi\u00f3n reinaba por doquier. El resplandor de las lenguas de fuego era la \u00fanica luz de la humeante ciudad. La gente corr\u00eda de un lado a otro procurando salvar sus enceres. Los animales, algunos con sus carruajes atados, hu\u00edan despavoridos. Muchos, entre ellos Sankey y su familia, hallaron refugio al borde del lago Michigan o dentro de sus aguas. Otros hac\u00edan proezas para salvar a sus familiares enfermos. Aquella inmensa hoguera hizo brillar su rojo chisporroteo al costo de 17.450 edificios. Atrap\u00f3 con sus garras ardientes a 250 personas y dej\u00f3 a una infinidad con la marca indeleble de su paso. 150.000 quedaron sin hogar. Las p\u00e9rdidas se calcularon en doscientos millones de d\u00f3lares.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Despu\u00e9s de salvar su Biblia y su familia \u0097todo cuanto pudo librar del fuego \u0097Moody cooper\u00f3 en algunas tareas propias de la emergencia. En cierto momento solitario contempl\u00f3 aquella ciudad arrasada. All\u00ed quedaban, hechos cenizas, su casa (amante regalo de un grupo de amigos creyentes), el edificio de su iglesia en la calle Illinois y el suntuoso edificio de la Asociaci\u00f3n Cristiana de J\u00f3venes: el Farewell Hall con capacidad para tres mil personas. \u00a1Cu\u00e1nto les hab\u00eda costado levantarlos! All\u00ed quedaban muchas otras cosas, por las cuales hab\u00eda trabajado afanosamente. Estaban, por ejemplo, los bosquejos de sus sermones, con los cuales hab\u00eda luchado. Dios le hab\u00eda dicho una y otra vez: \u00abPredica la Palabra\u00bb. Hab\u00eda dependido demasiado de las ilustraciones. Las sigui\u00f3 usando con gran bendici\u00f3n toda su vida, pero comprendi\u00f3 por este tiempo que deb\u00edan aclarar la verdad b\u00edblica y no constituir un fin en s\u00ed mismas. \u00a1Cu\u00e1nto le costaba, sin embargo, desprenderse de esas muletas para poder confiar enteramente en el poder de la verdad divina! Su congregaci\u00f3n quedaba esparcida, tal vez para siempre. \u00bfSer\u00edan aquellas ruinas un s\u00edmbolo del trabajo hecho en el poder de la carne?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Su s\u00faplica se torn\u00f3 incontenible. Mientras viajaba predicando en distintos lugares del pa\u00eds, solloz\u00f3: \u00abOh, Dios, \u00bfpor qu\u00e9 no me compeles a caminar cerca de ti siempre? \u00a1L\u00edbrame de m\u00ed mismo! Toma el dominio absoluto de mi ser!\u00bb. As\u00ed golpeaba a las puertas del cielo, mientras transitaba por una de las calles de Nueva York. Fue all\u00ed cuando \u00ablas copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos\u00bb, desbordaron sus \u00abr\u00edos de agua viva\u00bb para que D. L. Moody no tuviese m\u00e1s sed y para que su propio vaso, ahora rebosante, pudiera ser instrumento capacitado para guiar a millares de almas a \u00absacar aguas con gozo de las fuentes de salvaci\u00f3n\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed lo narr\u00f3 \u00e9l con reverente brevedad: \u00abEstaba clamando continuamente que Dios me llenara con su Esp\u00edritu. Pues bien, ocurri\u00f3 un d\u00eda en la ciudad de Nueva York. \u00a1Oh, qu\u00e9 d\u00eda aqu\u00e9l! \u00a1No puedo describirlo! Rara vez me refiero al mismo. Es una experiencia demasiado sagrada para mencionarla. Pablo vivi\u00f3 una sobre la cual no habl\u00f3 durante catorce a\u00f1os. S\u00f3lo puedo decir que Dios me dio tal revelaci\u00f3n de s\u00ed mismo y me concedi\u00f3 tal experiencia de su amor que tuve que pedirle que detuviera su mano. Fui a predicar nuevamente. Los sermones no fueron diferentes. No present\u00e9 alguna nueva verdad y sin embargo centenares se convert\u00edan. No quisiera regresar adonde estaba antes de aquella bendita experiencia, aunque me diesen el mundo entero\u00bb.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>CRECIENDO EN SABIDUR\u00cdA\u0085<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Cuando hablamos de \u00e9sta no nos referimos, por supuesto, a la \u00absabidur\u00eda humana\u00bb, sino a la que de Dios proviene. Pero este hijo suyo supo darle cabida en su mente y en su coraz\u00f3n. He aqu\u00ed algunos pocos ejemplos \u0097de los muchos que podr\u00edan citarse\u0097 que lo demuestran.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>SIGUI\u00d3 APRENDIENDO<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Evidentemente, \u00e9l no asumi\u00f3 que la sublime visitaci\u00f3n antes mencionada lo hubiera trasladado a la cima. Nos llama la atenci\u00f3n que poco despu\u00e9s volviera a viajar a Inglaterra, deseoso de conocer algunas formas de servicio con que Dios estaba bendiciendo a otros siervos suyos. All\u00ed, en una reuni\u00f3n de oraci\u00f3n, Varley, un joven laico bautista, dijo: \u00abEl mundo est\u00e1 a\u00fan por ver lo que Dios puede hacer con, por, mediante, en y por medio de un hombre que se consagre de lleno y totalmente a El\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Estas palabras, que actualizaban una gran verdad b\u00edblica, se prendieron de Moody con fuerza. Dos d\u00edas despu\u00e9s, sentado nuevamente en el Tabern\u00e1culo Metropolitano, todav\u00eda se entre mezclaban armoniosamente con el poderoso mensaje de Spurgeon, que una vez m\u00e1s hac\u00eda vivir la divina Palabra en su coraz\u00f3n. Este palpitaba fuertemente.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u00abEl mundo est\u00e1 a\u00fan por ver \u0097se dec\u00eda\u0097 lo que Dios puede hacer\u0085 con\u0085 por\u0085 en\u0085 un hombre\u00bb, un hombre com\u00fan. No era indispensable ser educado, brillante o algo semejante. Sencillamente, un hombre\u0085<\/P><br \/>\n<P align=justify>Repentinamente, en aquella alta galer\u00eda, comprendi\u00f3 algo que nunca antes hab\u00eda visto tan claramente. En realidad, no era su amigo Spurgeon el que estaba haciendo la obra que tanto admiraba. \u00a1Era Dios! Y si Dios pod\u00eda usar a Spurgeon, \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda usar tambi\u00e9n a otros? \u00bfPor qu\u00e9 no caer a los pies del Salvador para decirle: Env\u00edame a m\u00ed?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cuando termin\u00f3 aquella reuni\u00f3n, un hombre hab\u00eda quedado llorando vivamente en su asiento mientras los dem\u00e1s se retiraban. Algunos fieles creyentes se acercaron pensando en guiar a esa alma atribulada a los pies del Salvador. \u00a1Pero esa alma estaba \u00aben el tercer cielo\u00bb!<\/P><br \/>\n<P align=justify>Moody le hab\u00eda dicho al Todopoderoso. \u00abBien, Se\u00f1or, por la gracia de tu Esp\u00edritu que mora en m\u00ed, \u00a1aqu\u00ed est\u00e1 ese hombre!\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>Dios us\u00f3 a este hombre para predicar personalmente a unos cincuenta millones de personas \u0097en una \u00e9poca en que no hab\u00eda micr\u00f3fonos\u0097 y para encender un fuego de evangelismo que a\u00fan no se ha apagado. M\u00e1s\u0085 \u00bfhubiera podido hacerlo si aquel hombre \u00abse hubiese quedado\u00bb con su experiencia anterior?<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>CONSTANCIA EN EL ESTUDIO<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Si bien no pose\u00eda una preparaci\u00f3n acad\u00e9mica, era estudiante profundo y pr\u00e1ctico de la Palabra de Dios, y amaba a las almas con pasi\u00f3n desbordante. Su conocimiento de las Escrituras y su fe inquebrantable en las promesas divinas constitu\u00edan la mayor atracci\u00f3n en sus mensajes. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Estaba un d\u00eda examinando a trav\u00e9s de la Biblia el tema de la gracia, uno de sus sistemas favoritos de estudio b\u00edblico. No pudiendo ocultar tanta riqueza, sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n y al primer individuo que encontr\u00f3 le pregunt\u00f3 con entusiasmo: \u00ab\u00bfConoce usted la gracia de Dios?\u00bb<\/P><br \/>\n<P align=justify>En cierta ocasi\u00f3n, alguien se sorprendi\u00f3 al hallarlo sentado frente a sus libros.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No querr\u00e1 decir esto que usted usa comentarios, \u00bfverdad?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Por supuesto que s\u00ed \u0097 contest\u00f3 Moody.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Entonces no gustar\u00e9 sus sermones como antes \u0097dijo el hombre.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfLe agradaban mis sermones?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00a1Desde luego!<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Entonces le han gustado los comentarios de Moody, \u00bfno le parece?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Otra vez se le present\u00f3 un hombre con un pasaje b\u00edblico dificultoso y le pregunt\u00f3:\u0097Se\u00f1or Moody, \u00bfqu\u00e9 va a hacer usted con este pasaje?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No tengo nada que hacer con \u00e9l \u0097le replic\u00f3.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfDe qu\u00e9 modo lo entiende?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No lo entiendo \u0097dijo Moody.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfDe qu\u00e9 manera lo explica?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No lo explico.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bfY qu\u00e9 hace con \u00e9l?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No hago nada con \u00e9l.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097No lo creer\u00e1, \u00bfverdad?<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00a1Ah, eso s\u00ed! \u00a1Lo creo!<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Pero no aceptar\u00e1 usted algo que no puede entender.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097Ciertamente que s\u00ed. Hay muchas cosas que no entiendo pero las creo. No entiendo la matem\u00e1tica superior, pero creo en ella. Tampoco la astronom\u00eda, pero la admiro.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>CRECIENDO EN EL AMOR<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Una ma\u00f1ana temprano, como era su costumbre, estaba meditando en la Biblia cuando vio a trav\u00e9s de su ventana, una persona que caminaba con dificultad, cargada con una gran valija, rumbo a la estaci\u00f3n. Moody volvi\u00f3 sus ojos al Libro, pero ya no pudo concentrarse. Esa valija estaba evidentemente muy pesada y su portador tendr\u00eda que andar tres kil\u00f3metros hasta el ferrocarril. Dej\u00f3 su Biblia, at\u00f3 r\u00e1pidamente su sulky, alcanz\u00f3 a aquel amigo y lo condujo a su destino. Cuando regres\u00f3 pudo continuar con devoci\u00f3n su lectura: \u00abSi tuviese toda la ciencia\u0085 y no tengo amor, nada soy\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Ese amor del Esp\u00edritu era el que lo impulsaba hacia otras vidas, ansioso de mostrarle el Camino.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Una noche lluviosa, cuando estaba ya con la cabeza sobe la almohada, record\u00f3 que ese d\u00eda no hab\u00eda hablado a nadie de Cristo. \u00abNo vale la pena levantarse \u0097pens\u00f3\u0097. A esta hora y con este tiempo, no debe haber nadie en la calle\u00bb. Pero no pudo aguantar, as\u00ed que se visti\u00f3 y, al salir, vio pasar a un hombre cubri\u00e9ndose con un paraguas. Le pidi\u00f3 permiso para protegerse a su lado y continuaron andando. A poco Moody le preguntaba: \u00ab\u00bfSabe usted que hay un refugio eterno contra la tempestad\u0085?<\/P><br \/>\n<P align=justify>Su genuino amor cristiano revelaba no s\u00f3lo desprendimiento sino una verdadera pasi\u00f3n espiritual.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Para su sorpresa le avisaron, durante una gran cruzada, que una gruesa suma de dinero estaba a su disposici\u00f3n. Era el porcentaje acostumbrado que correspond\u00eda a la extraordinaria venta de himnarios que se estaba efectuando. Pero el enemigo no estorbar\u00eda ni a Moody ni a Sankey en un asunto tan delicado como \u00e9ste. \u00a1Nadie podr\u00eda decir que se hab\u00edan enriquecido gracias a aquellas campa\u00f1as! Entregaron aquel dinero a la comisi\u00f3n organizadora. Pero \u00e9sta tampoco quiso recibirlo, dado que Moody y Sankey eran sus leg\u00edtimos propietarios. La soluci\u00f3n lleg\u00f3 pronto: se usar\u00eda para concluir la construcci\u00f3n del templo de nuestros amigos en Chicago. El sobrante servir\u00eda para otras obras semejantes. M\u00e1s de un mill\u00f3n de d\u00f3lares recibieron en ese concepto, pero ni uno solo de ellos fue usado en beneficio personal. La venta de Biblias fue increment\u00e1ndose notablemente \u00a1agot\u00e1ndose r\u00e1pidamente sus ediciones! Meyer expres\u00f3 que nadie hab\u00eda dado antes un impulso mayor al estudio de la Biblia.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>SU ESPERA Y DEPENDENCIA DEL SE\u00d1OR<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Dos obreros cristianos que hab\u00edan percibido el poder de sus mensajes, entrevieron que pod\u00eda ser de bendici\u00f3n como evangelista en Inglaterra. Le propusieron, antes de que \u00e9l se embarcara de regreso hacia Chicago, preparar algunas campa\u00f1as, si estaba dispuesto a regresar a Inglaterra a tenerlas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>As\u00ed lo hizo, seg\u00fan lo convenido, juntamente con Sankey. Pero cuando viaj\u00f3 nuevamente hacia el pa\u00eds europeo, no hab\u00eda nadie esper\u00e1ndolos. Busc\u00f3, pregunt\u00f3\u0085 y poco despu\u00e9s supieron la raz\u00f3n: sus dos amigos hab\u00edan muerto; no hab\u00edan podido compartir sus proyectos \u00a1y no hab\u00eda ning\u00fan arreglo hecho para sus reuniones! Hab\u00edan invertido todas sus posibilidades para aquella nueva traves\u00eda. \u00bfQue har\u00edan? Ni ellos mismos entreve\u00edan la importancia que aquella decisi\u00f3n tendr\u00eda.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bbParece que las puertas est\u00e1n cerradas \u0097le coment\u00f3 a Sankey\u0097. Pero no las abriremos nosotros. Si \u00c9l lo hace entraremos. De lo contrario regresaremos a Am\u00e9rica\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>No conoc\u00edan a casi nadie. Fueron a pernoctar a un hotel. De pronto Moody encontr\u00f3 en su bolsillo una carta que hab\u00eda recibido poco antes de su partida. La hab\u00eda guardado apresuradamente y se hab\u00eda olvidado de ella. Era del se\u00f1or Bennet, secretario de la Asociaci\u00f3n Cristiana de J\u00f3venes de York. Le dec\u00eda que si alguna vez llegaba a Inglaterra fuera a predicar a su ciudad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>\u0097\u00bbEsta puerta parece entreabierta\u00bb \u0097exclam\u00f3 Moody\u0097. Pero puede ser la mano de Dios dirigi\u00e9ndonos hacia York\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Despach\u00f3 un mensaje a Bennet que dec\u00eda: \u00abListo para empezar\u00bb. La respuesta del sorprendido destinatario dec\u00eda: \u00abTodo est\u00e1 muy fr\u00edo y muerto. Necesitaremos por lo menos un mes para prepararnos. Comun\u00edqueme la fecha en que podr\u00edamos vernos para conversar\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>La contestaci\u00f3n de Moody fue: \u00abEstar\u00e9 en York esta noche\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>All\u00ed comenzaron, con seis personas presentes, sin quejas y llenos de fe, lo que algunos entendidos dijeron que fue el m\u00e1s grande avivamiento espiritual despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Apuntes Pastorales. Agosto \u0097 Septiembre 1986 \/ Vol. IV, N\u00b0 2<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jacobo Vartanian O. Para servir mejor al Se\u00f1or necesitamos hoy, imperiosamente, esa feliz y fruct\u00edfera combinaci\u00f3n de unci\u00f3n celestial y sentido com\u00fan santificado, como la que Dios plasm\u00f3 en el ministerio de Dwight L. Mooody. 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