{"id":2138,"date":"2015-12-01T00:38:37","date_gmt":"2015-12-01T05:38:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-lider-y-la-literatura\/"},"modified":"2015-12-01T00:38:37","modified_gmt":"2015-12-01T05:38:37","slug":"el-lider-y-la-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-lider-y-la-literatura\/","title":{"rendered":"El l\u00edder y la literatura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Arnoldo Canclini<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El \u00abpuritanismo literario\u00bb que hoy ha pasado de moda,  nos ha dejado varios de sus efectos. Son pocos los l\u00edderes que se han detenido a pensar sobre cu\u00e1l es el lugar que deben dar a la palabra escrita, y eso entra\u00f1a un grave peligro. \u00abLos cristianos ense\u00f1amos a leer a la gente, pero es el \u00abmundo\u00bb quien les da los libros\u00bb &#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Escribo suponiendo que en el pasado ha quedado aquella posici\u00f3n que se opon\u00eda a la lectura de todo material que no fuera la Biblia. En tiempos ?ya lejanos? de nuestra infancia era posible encontrar algunos escritos devocionales que insist\u00edan en que un verdadero cristiano s\u00f3lo deb\u00eda leer la Palabra de Dios, y que todo lo dem\u00e1s \u00abapartaba\u00bb al lector del mensaje divino. Por supuesto, tal criterio ten\u00eda que ver con cierto antiintelectualismo entonces en boga, pero que, solapadamente, todav\u00eda subsiste en muchos c\u00edrculos evang\u00e9licos. \u00bfNo ocurre, con frecuencia, que muchos tienen sospechas sobre las personas que se han ganado un t\u00edtulo acad\u00e9mico, o sobre aquellos que hacen notar que sus afirmaciones p\u00fablicas ?por ejemplo, en la predicaci\u00f3n? son fruto del estudio y del conocimiento de diversos autores? \u00bfNo abundan, acaso, los que machaconamente dicen que tal o cual cosa es lo que afirma la Biblia, desconociendo lo que opinan los eruditos sobre el texto?<\/P><br \/>\n<P align=justify>De todos modos, ese \u00abpuritanismo literario\u00bb ha pasado de moda, aunque no sus efectos. Son pocos los ministros religiosos que se han detenido a pensar sobre cu\u00e1l es el lugar que deben dar, en su trabajo, a la palabra escrita, y eso entra\u00f1a un grave peligro.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>DESAF\u00cdO DE NUESTRA HORA<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En algunos pa\u00edses, el creciente aumento de personas alfabetizadas presenta un llamado de atenci\u00f3n. Cuando hace muchos a\u00f1os en la Argentina se hizo una fuerte campa\u00f1a oficial para ense\u00f1ar a leer a los adultos, apareci\u00f3 un serio problema: no hab\u00eda qu\u00e9 dar a los que aprend\u00edan. Por eso, las autoridades aceptaron con entusiasmo lo que produc\u00eda en ese campo la Sociedad B\u00edblica, sin preocuparse por aspectos doctrinales. Poco tiempo despu\u00e9s, aparecieron editados oficialmente los discursos del presidente de entonces, que compitieron con el material b\u00edblico. Esto no es tan grave, si lo comparamos con la realidad de algunos otros pa\u00edses, donde no hay otra cosa que lectura de extrema izquierda. Frank Laubach, aquel gran cristiano creador de un sistema de ense\u00f1anza con el que han aprendido a leer cientos de millones, dio cierta vez: \u00abLos cristianos ense\u00f1amos a leer a la gente, y los comunistas les dan qu\u00e9 leer\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero eso es s\u00f3lo una parte de la situaci\u00f3n. Se calcula que en la actualidad se publican siete mil millones de vol\u00famenes (libros) por a\u00f1o, a los que habr\u00eda que sumar los diarios, revistas, panfletos, peri\u00f3dicos, etc. Un verdadero alud literario cae sobre las cabezas del mundo entero. Hay razones l\u00f3gicas para que la mayor\u00eda de lo producido no se trate de material con trasfondo cristiano: no lo son sus productores. Tiene m\u00e1s acceso al mercado lo que no lo es. Es m\u00e1s f\u00e1cil escribir superficialmente? o los cristianos no comprenden su responsabilidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo notable es que, por el contrario, otras doctrinas s\u00ed lo est\u00e1n haciendo. Sectas como los Testigos de Jehov\u00e1, los mormones, los \u00abhijos de Dios\u00bb y tantas otras comienzan dando algo para leer. Las dictaduras llenan las librer\u00edas. A\u00fan hoy circula el que fue el libro m\u00e1s vendido en su tiempo: Mi lucha, de Adolfo Hitler. Mosc\u00fa es, quiz\u00e1, el centro productor m\u00e1s grande del mundo (al menos, en m\u00e1s idiomas).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Las t\u00e9cnicas han avanzado tambi\u00e9n en este campo que seguimos considerando s\u00f3lo una rama del arte. Es evidente que una enorme proporci\u00f3n de lo que se publica no es arte sino comercio. S\u00f3lo importa que se venda. Por eso, la calidad literaria es baj\u00edsima, as\u00ed como lo es tambi\u00e9n el nivel moral. Una de las pruebas del pecado original est\u00e1 en lo proclive que es todo ser humano a leer historias horrendas, hojarasca seudorom\u00e1ntica o noveluchas de tramas mil veces repetidas. No s\u00f3lo se lee sin esfuerzo, sino que tambi\u00e9n se puede comprar sin \u00e9l. No es necesario ir hasta una librer\u00eda, sino que est\u00e1 en todos los quioscos y a muy bajo precio.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, en este aspecto, enfrentamos el gran desaf\u00edo de los otros m\u00e9todos de comunicaci\u00f3n. Se ha exagerado mucho en cuanto a que el cine, la radio y la televisi\u00f3n desplazar\u00edan a la lectura. Ha ocurrido todo lo contrario, pero, sin embargo, cierto es que han coadyuvado al auge de la literatura barata, que no es m\u00e1s que una continuaci\u00f3n de aquellos medios. Si bien comparten la fuerza de un mensaje de penetraci\u00f3n m\u00e1s directo, la presencia cristiana en ellos ?por digna de alabanza que sea? no es sustituto del valor de permanencia que tienen la palabra impresa, comparado con la fugacidad (y por lo tanto, cierta superficialidad) de la palabra hablada.<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>Y NOSOTROS \u00bfQU\u00c9 LEEMOS?<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Ser\u00eda absurdo detenernos a decir a pastores y obreros cristianos que tienen que leer la Biblia. Inclusive hasta ser\u00eda ofensivo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Supongamos que tambi\u00e9n sea innecesario decir que hay que leer sobre la Biblia. L\u00f3gicamente, hablamos de los comentarios y dem\u00e1s libros de estudio, dejando de lado, por el momento, la pregunta de por qu\u00e9 hoy se producen proporcionalmente menos o de menor nivel que hace medio siglo. Agreguemos tambi\u00e9n los libros de doctrina, continuando con los de \u00e9tica, inspiraci\u00f3n y reflexi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En aquellos recordados a\u00f1os de nuestra infancia, le\u00edmos todo lo que hab\u00eda. Eso era posible, ya que hab\u00eda realmente poco. Ahora, aunque parezca una contradicci\u00f3n con lo que hemos dicho antes, tambi\u00e9n hay un aluvi\u00f3n de libros cristianos, en el sentido de que hay mucho m\u00e1s de lo que podemos absorber. Quiz\u00e1 eso no sea tan grave, ya que mucho de lo que se publica no merece demasiado nuestra atenci\u00f3n. Hay que reaprender a leer. Quiero decir: a leer de prisa (o, sencillamente, interrumpiendo en las primeras p\u00e1ginas) lo que es superfluo, y leer masticando y reflexionando lo que merece que as\u00ed sea. Los cl\u00e1sicos han perdurado, precisamente, porque se leen as\u00ed; sea como fuere que est\u00e9n escritos, queremos volver a ellos una y otra vez.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Quiz\u00e1 debemos aprender a leer aquello que no sea de nuestra propia tradici\u00f3n. Las distintas denominaciones presentan distintos \u00e9nfasis doctrinales y eso puede ayudarnos a corregir y ubicar nuestros puntos de vista. Como es casi inaccesible, tiene poco valor decir que debemos conocer lo que aportan otras culturas, ya que casi todo lo que consumimos es anglosaj\u00f3n (y predominantemente norteamericano). Eso no quiere decir, por supuesto, que sea malo, pero nos agradar\u00eda ver en nuestro idioma m\u00e1s libros alemanes, franceses, rusos, escandinavos, orientales, etc. Es posible que aparezcan cosas que nos sorprendan y hasta nos escandalicen, lo que ser\u00e1 una buena oportunidad para preguntarnos por qu\u00e9.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero eso no basta. No se puede ministrar en el vac\u00edo. A\u00fan leyendo los buenos libros de actualidad, no estaremos al tanto de lo que ocurre \u00abaqu\u00ed y ahora\u00bb, o sea en estos d\u00edas en nuestra sociedad; dicho de otra manera qu\u00e9 sucede en medio de la gente que nos escucha. Si nos preguntan algo sobre el divorcio, en vez de reaccionar simplemente con un pasaje b\u00edblico, debemos comenzar por saber qu\u00e9 quiere decir esa persona cuando habla de divorcio y qu\u00e9 se entiende por divorcio en nuestro pa\u00eds, lo cual por cierto es s\u00f3lo un ejemplo. Ning\u00fan pastor debe desconocer lo que publican los diarios. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Ocurre, adem\u00e1s, que nuestra gente tambi\u00e9n lee. De repente, alg\u00fan libro o periodista se pone de moda y, por lo tanto, comienza a influir en la mentalidad de quienes nos rodean. \u00bfSe puede pensar que un pastor alem\u00e1n de la \u00e9poca nazi no supiera qu\u00e9 dec\u00eda: \u00abMi lucha\u00bb? El ejemplo es extremo, pero sirve para recordarnos que hoy las fuerzas del mal utilizan caminos mucho m\u00e1s sutiles y, por lo tanto, m\u00e1s peligrosos. Puede parecer una grave p\u00e9rdida de tiempo el usarlo para leer algo de la basura que consume nuestra gente, pero \u00bfhay otra forma de saber por qu\u00e9 ellos piensan de una u otra manera?<\/P><B><br \/>\n<P align=justify>ANTE LOS DEM\u00c1S<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Naturalmente, si creemos que la lectura es algo bueno para nosotros, debemos presuponer que tambi\u00e9n lo es para los dem\u00e1s. Y si es algo bueno, debemos promoverlo, como promovemos no s\u00f3lo la lectura de la Biblia, sino tambi\u00e9n la asistencia a un congreso, la participaci\u00f3n en una entidad de bien p\u00fablico, la limpieza del templo y mil otras cosas.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Suele ser muy frecuente (o al menos, no muy raro) que alguien pregunte a su pastor qu\u00e9 leer, o qu\u00e9 leer sobre tal cosa, o qu\u00e9 piensa de tal o cual libro. Por supuesto, eso lleva a la necesidad de estar enterado para dar una respuesta sabia. Llega un l\u00edmite en el que bastar\u00e1 saber, por ejemplo, qui\u00e9n es el autor o la editorial, para estar orientado, aunque nada suple el conocimiento directo. Pero no basta pensar que, porque yo soy de la denominaci\u00f3n Z, los libros escritos o publicados por lo que diga Z, han de ser buenos. Por ejemplo, pueden ser pobres o demasiado eruditos. Sobre algunos temas, los hermanos de K o L, han producido algo mejor (aunque los de nuestra editorial nos presionen). Tal vez el bolet\u00edn o un peque\u00f1o lugar de venta sean caminos para promover y divulgar esto.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Pero hay m\u00e1s. El libro ocupa en la formaci\u00f3n cristiana, un lugar irremplazable. No es posible tratar todo sobre el p\u00falpito, especialmente los temas morales o de la vida cristiana en general. Hasta dir\u00edamos que no debemos hablar all\u00ed de situaciones particulares, lo que s\u00ed deber\u00edamos enfrentar dando algo para que la persona en cuesti\u00f3n lea, y apoyar as\u00ed nuestro consejo pastoral. Por ejemplo, los consejos sobre la crianza de los hijos interesan a un m\u00ednimo de la congregaci\u00f3n, pero en una etapa de la vida todos necesitamos tener a mano algo para consultar. Ello exige un gran cuidado, porque debemos estar seguros de que la posici\u00f3n del autor coincide con la propia (o la mejora) y que no tiene elementos que distorsionen su aplicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Esto es m\u00e1s f\u00e1cil de decir que de hacer, pero si creemos que es parte de nuestro ministerio, debemos dedicarle tiempo, as\u00ed como lo dedicamos al estudio y la investigaci\u00f3n para preparar nuestras clases b\u00edblicas. Hay ciertos problemas, uno es el hecho de que, pese a la actual abundancia, hay temas no cubiertos o lo est\u00e1n en forma deficiente. En ning\u00fan caso, un libro contestar\u00e1 exactamente a tal situaci\u00f3n? ni un serm\u00f3n tampoco; confiemos en el Esp\u00edritu Santo. Adem\u00e1s, debemos enfrentar la pereza de quienes prefieren por m\u00e1s c\u00f3modo escuchar (o no escuchar) un serm\u00f3n a leer seriamente un libro.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Al mismo tiempo, tiene tambi\u00e9n sus ventajas como m\u00e9todo de ense\u00f1anza. Lo escrito est\u00e1 escrito, o sea que sus palabras son definidas y precisas, se puede leer y releer. No se las puede entender mal con tanta facilidad como lo que se oye. Se las puede distorsionar sac\u00e1ndolas del contexto, pero no se las puede citar mal. Se puede volver a ellas en muchas oportunidades y se puede recurrir al mismo texto para varias personas. El que ha recibido bien de un libro o art\u00edculo puede pasarlo a otro, mientras que el que lo ha recibido de un serm\u00f3n apenas si puede comentarlo con relativa exactitud.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Lo dicho nos muestra a lo menos cuatro campos en que el pastor puede hacer uso de la palabra impresa:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPara enfrentar casos espec\u00edficos en su congregaci\u00f3n, como hemos explicado.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPara situaciones especiales, como el duelo, la soledad o las crisis, cuando la palabra hablada tiene valor pero no puede llegar a fondo.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPara la edificaci\u00f3n de los creyentes, especialmente en ciertos temas doctrinales, como la seguridad de la salvaci\u00f3n, la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, la gu\u00eda para el estudio b\u00edblico, etc.<\/LI><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPara la evangelizaci\u00f3n, sea por medio de la difusi\u00f3n amplia de lo que llamamos tratados o folletos, sea por la entrega selectiva de una revista o un libro aplicable al caso, lo que en algunas personas o medios es la \u00fanica forma de llegar.<\/LI><\/UL><B><br \/>\n<P align=justify>PERO NO TERMINAMOS EN ESO<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Si creemos que hay un ministerio de la palabra escrita, hemos de preguntarnos qu\u00e9 parte nos corresponde en su producci\u00f3n. Siempre nos hemos ocupado de llamar a j\u00f3venes para el ministerio, as\u00ed como de desarrollar los dones en cuanto a la predicaci\u00f3n, la ense\u00f1anza, la obra personal, el canto, etc. \u00bfY qu\u00e9 de la escritura? El pastor debe estar con los ojos abiertos para descubrir valores o intenciones, y para animarlos a que comiencen. Si estamos en condiciones, leamos lo que producen y opinemos positivamente. Quiz\u00e1 podamos sugerir que lo hagan leer por alguno m\u00e1s entendido, a fin de mejorar ese escrito y a desarrollar ese futuro \u00abministro de la pluma\u00bb.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por otra parte, debemos proveer canales para que esas vocaciones se exterioricen. Uno muy simple es la producci\u00f3n de boletines o revistas internas, que suelen alcanzar niveles de calidad insospechados. En algunos casos, se puede pedir al autor (o a otro) que lea su producci\u00f3n como parte del culto; quiz\u00e1 su peque\u00f1o poema no parezca de Lope de Vega, pero hablar\u00e1 a nuestra gente m\u00e1s que si lo fuera. Por supuesto, si consideramos que hay un verdadero valor, debemos ocuparnos de poner en contacto al escritor en potencia con alguna revista o editorial cristiana, que son entidades de servicio y no empresas comerciales, como en el mundo secular.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Y finalmente, hemos de preguntarnos honradamente si no somos llamados a escribir. Cada vez es m\u00e1s necesario que lo hagamos para boletines, informaci\u00f3n para la prensa, estudios b\u00edblicos, etc. Necesitamos capacitarnos para eso. Por supuesto, es de suponer que el tiempo falta. Pero en el ministerio siempre falta el tiempo. Todo depende de la prioridad que demos a cada cosa. Si hay un bolet\u00edn, el pastor tiene que ser colaborador regular? y se ha de esperar que se entienda lo que ha escrito.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Digamos que, por lo general, un buen predicador no es un buen escritor, porque los recursos a utilizar son muy distintos. Pero tambi\u00e9n podemos decir que un buen predicador tiene ciertos elementos que le permiten llegar a ser tambi\u00e9n un buen escritor. Se supone que tiene ideas propias o sabe encontrarlas en otros. Se supone tambi\u00e9n que sabe ponerlas por orden y comunicarles cierta vida y vigencia. Adem\u00e1s est\u00e1 en contacto directo con la gente, con sus problemas y ansias, mucho m\u00e1s que un profesor de teolog\u00eda, de quien s\u00ed esperamos que escriba libros sobre su \u00e1rea (y aqu\u00ed deber\u00edamos preguntarnos por qu\u00e9 escriben tan poco nuestros profesores). Por sobre todo, un predicador tiene una buena base b\u00edblica y doctrinaria que cimentar\u00e1 lo que escriba.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Cambiar\u00eda mucho el mundo cristiano si todos los obreros tuviesen el anhelo de Job: \u00ab\u00a1Qui\u00e9n me diese que mis palabras fuesen escritas! \u00a1Qui\u00e9n diese que se escribiesen en un libro, que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre! Yo s\u00e9 que mi Redentor vive\u00bb (Job 19.23-25).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Apuntes Pastorales. Junio ? Julio \/ 1986, Vol. IV, N\u00b0 1<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Arnoldo Canclini El \u00abpuritanismo literario\u00bb que hoy ha pasado de moda, nos ha dejado varios de sus efectos. 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