{"id":2162,"date":"2015-12-01T00:39:10","date_gmt":"2015-12-01T05:39:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristo-que-adoramos\/"},"modified":"2015-12-01T00:39:10","modified_gmt":"2015-12-01T05:39:10","slug":"el-cristo-que-adoramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristo-que-adoramos\/","title":{"rendered":"El Cristo que adoramos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por H.C. Hewlett<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Solamente podemos proclamar con eficacia aquello cuya eficacia hemos experimentado. Si nuestras vidas no dan testimonio por medio del amor, el gozo y la paz, demostrando que Cristo es real para nosotros, nuestras palabras llegar\u00e1n en vano a los o\u00eddos que las escuchan.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio por excelencia que podemos dar los cristianos es Cristo mismo; Cristo en su inefable gracia y gloria. Cristo adorado en el coraz&oacute;n, proclamado con los labios y manifestado en la vida. As&iacute; como Jacob tom&oacute; la piedra que le sirvi&oacute; de almohada para el descanso y la erigi&oacute; como un monumento de testimonio, de la misma manera, en un mundo inseguro y descontento que apenas atina a saber lo que desea y menos aun lo que necesita, es el privilegio de los creyentes en Cristo Jes&uacute;s el levantar delante de los hombres al Cristo que ha tra&iacute;do el descanso y satisfecho el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solamente podemos proclamar con eficacia aquello cuya eficacia hemos experimentado. Si nuestras vidas no dan testimonio por medio del amor, el gozo y la paz, demostrando que Cristo es real para nosotros, nuestras palabras llegar&aacute;n en vano a los o&iacute;dos que las escuchan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los corazones de los hombres est&aacute;n vac&iacute;os y solamente Cristo puede llenarlos, porque El es tanto el Salvador como Qui&eacute;n satisface. Los que le conocen as&iacute; son los que deben divulgar su fama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasaje del Cantar de los Cantares 5.9-16 nos ayuda a recordar el testimonio concerniente a El. Esta es una declaraci&oacute;n de exquisita belleza y profunda reverencia. Llegar a apreciarla correctamente es llegar a conocer la verdad de un antiguo himno:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&quot;Tal es mi Amado y a este yo he de ensalzar y amar&quot;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomemos, por ejemplo, la declaraci&oacute;n: &quot;Su aspecto como el L&iacute;bano&quot; (v. 15). El es tan majestuoso a los ojos de alguien que le ama que se lo asemeja a una monta&ntilde;a imponente que eleva sus picos nevados hacia los cielos. As&iacute; como el Monte del L&iacute;bano domina el paisaje en el l&iacute;mite norte de Israel, as&iacute; el Se&ntilde;or Jes&uacute;s cubre de gloria la visi&oacute;n del alma que cree en El.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, su Persona est&aacute; llena de atractivos, porque cubre totalmente el horizonte de nuestra contemplaci&oacute;n. En una ocasi&oacute;n estuve parado en el Valle Tasman, en los Alpes y mir&eacute; hacia el murall&oacute;n interminable que se extiende hacia la derecha y hacia la izquierda, en toda la extensi&oacute;n en que la vista alcanza a ver. Ese murall&oacute;n es coronado con los picos gemelos del Monte Cook que se recortan contra el azul puro del cielo. Es una vista imponente ante la cual el grupo de turistas queda un rato en silencio con el esp&iacute;ritu humillado. Sin embargo esto es apenas una de sus obras. &iexcl;Cu&aacute;nto m&aacute;s glorioso es El mismo! S&iacute;, El llena todo nuestro horizonte de gloria y nos hace inclinar a sus pies en humilde adoraci&oacute;n y gozoso agradecimiento. A El pertenecen la eternidad, el poder absoluto y la sabidur&iacute;a infinita. &quot;En El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad&quot; (Col. 2.9). Pero adem&aacute;s. El es el Hombre de tierna compasi&oacute;n, de trabajos y l&aacute;grimas, cuyos pies anduvieron solitarios en el camino que lo condujo a la cruz y cuyas manos, que fueron una vez extendidas para nuestra salvaci&oacute;n, est&aacute;n ahora levantadas para nuestra bendici&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar. El es Santo en santidad suma. El nombre L&iacute;bano significa blanco y la monta&ntilde;a es llamada as&iacute; a causa de sus picos nevados. Cuando nuestro Se&ntilde;or se transfigur&oacute;, &quot;sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ning&uacute;n lavador en la tierra los puede hacer tan blancos&quot; (Mr. 9.3). Las vestiduras representan los delicados toques del car&aacute;cter y el testimonio sobre aquellas ropas resplandecientes se&ntilde;ala una pureza que era enteramente suya, en forma exclusiva y que por otra parte nunca pudo haber tenido un origen terrenal. La santidad de Cristo en los d&iacute;as de su carne no fue en lo m&aacute;s m&iacute;nimo menor que la de su estado reencarnado, cuando los serafines dec&iacute;an de El: &quot;Santo, Santo, Santo&quot; (Is. 6.3). Ning&uacute;n pecado, ni en pensamiento, ni en palabra, ni en hecho, perturb&oacute; su vida ni exterior ni interiormente. Su pureza no pudo ser empa&ntilde;ada, ni por el gozo ni por la tristeza, ni cuando lo aclamaron o cuando lo rechazaron; nunca hubo defecto alguno en sus caminos. Los m&aacute;s nobles personajes de la Biblia alguna vez &quot;arrastraron sus ropas en el polvo&quot; y mostraron ser hombres como los dem&aacute;s. Solamente Jesucristo despleg&oacute; su humanidad en la expresi&oacute;n de una santidad invariable. S&oacute;lo El pod&iacute;a ser. nuestro Salvador. Solamente El pudo ser hecho para nosotros justicia y santificaci&oacute;n (1 Co. 1.30). S&oacute;lo El pod&iacute;a ser Aquel a quien, en &uacute;ltima instancia, llegaremos a ser conformados. Podemos gloriamos en El con toda raz&oacute;n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por &uacute;ltimo. El es el que satisface plenamente. Los arroyos que se alimentan de las nieves perpetuas del L&iacute;bano nunca llegan a secarse. Sus aguas nunca dejan de refrescar la tierra sedienta. De nuevo el L&iacute;bano habla de Aquel de cuya inacabable plenitud desbordan los arroyos de gracia y verdad que no cesan de reanimar, reconfortar y bendecir. Todo cristiano puede dar el invariable testimonio de que El &quot;sacia al alma menesterosa y llena de bien al alma hambrienta&quot; (Sal. 107.9). &quot;&#8230;el que creyere en El, no ser&aacute; avergonzado&quot; (Ro. 9.33). La esperanza puesta en El no dejar&aacute; de tener su plena realizaci&oacute;n y cuando al fin le veamos &quot;cara a cara&quot; nos daremos cuenta que en verdad &quot;ni aun se nos dijo la mitad acerca de El&quot;, tal como dijo la reina de Saba sobre Salom&oacute;n (1 Re. 10.7). Cuando lleguemos a conocerlo como El nos conoce y cuando todo el camino por el cual El nos ha conducido llegue a ser tan claro para nosotros como lo fue siempre para El, nuestros corazones estar&aacute;n rebosando. En nuestra copa de plena satisfacci&oacute;n no faltar&aacute; ni siquiera una gota.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que no proviene de El llegar&aacute; a mostrarse con todo su desencanto. Los &iacute;dolos humanos terminar&aacute;n siendo motivo de angustia. Pero aquellos que conf&iacute;an todo a su todopoderoso Salvador encontrar&aacute;n en El su descanso, su camino, su meta, su todo. El es Aquel a quien todos los hombres necesitan. El es Aquel a quien nosotros tenemos el honor de adorar y predicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apuntes Pastorales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volumen V N&uacute;mero 2<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por H.C. Hewlett Solamente podemos proclamar con eficacia aquello cuya eficacia hemos experimentado. Si nuestras vidas no dan testimonio por medio del amor, el gozo y la paz, demostrando que Cristo es real para nosotros, nuestras palabras llegar\u00e1n en vano a los o\u00eddos que las escuchan. 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